lunes, 13 de abril de 2009

ESTE ES EL DIA EN QUE ACTUO EL SEÑOR, SEA NUESTRA ALEGRIA Y NUESTRO GOZO. ¡ALELUYA!


Acabamos de celebrar la Semana Santa, después de acompañar a Jesús en la pena y en la pasión, ahora lo acompañamos en la gloria. Y en el anuncio del Pregón Pascual y el canto del "Aleluya" de la Vigilia de Pascua, nos hemos unido a la alegría de la Cristiandad que celebra el triunfo de Jesús sobre la muerte.
Desde el Domingo de Ramos mucha gente se acercó a los templos para acompañar a Jesús en su pasión, el Jueves y Viernes Santo la gente visitaba los monumentos, hacía cola para confesarse, acompañaban las procesiones, participaban de la liturgia. En la Vigilia Pascual con sus velas y sus cantos aclamaban a Cristo vivo.
Hoy celebramos que Jesús vive, que ha resucitado y esa noticia nos debe llenar de alegría. Pero parece que aún no superamos la Muerte de Jesús...
Recuerdo uno de los pasajes de la película "El padrecito" protagonizada por Mario Moreno "Cantinflas" donde "Don Silvestre" pensaba que los cristianos somos tristes y decía "es que, como les crucificaron a su Dios", y Cantinflas, con su peculiar estilo, le respondió: "Si, pero fíjese que ya resucitó y estamos muy contentos". Me pregunto ¿de verdad estamos contentos o sólo es una alegría ritual que emplamos en la liturgia de Pascua, con los cantos alegres y el "Aleluya"?
Jesucristo ha resucitado y eso nos debe llenar de alegría, una alegría que debe notarse no solo en nuestras misas, sino tambien en nuestra vida familiar: si para Navidad nos esmeramos en reunir a la familia, en adornar la casa y en comer bien ¿No podemos hacer mas y mejor para la Pascua, porque Jesús resucitó y estamos muy contentos? El prefacio de la Misa nos dice que por la resurrección de Jesús "el mundo entero se desborda de alegría". ¿Desbordamos de alegría o nos hemos quedado todavía en el Viernes Santo de la Muerte del Señor y en el Sábado Santo de su sepultura?
"Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo" nos dice la liturgia de Pascua. Este es el día en que tenemos que pedirle al Señor que resucite en nosotros, que resucite en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestros trabajos, aun en nuestros dolores. Tenemos que pedir la gracia de alegrarnos con Cristo Resucitado y tener la valentía de trasmitirlo. Es verdad que eso es difícil en medio de tantos signos de muerte y de dolor que nos rodean. Y sin embargo los cristianos que somos "luz del mundo y sal de la tierra" somos los llamados a transmitir esa luz y a dar sabor de vida a los demás, de ser portadores de la alegría del Señor resucitado y hacer que esa alegría dure siempre.
Nos hemos quedado sólo con las imágenes de Jesús en la cruz, cuya versión mas impresionante ha sido la que vimos en la película "La Pasión" de Mel Gibson; y frente a esa imagen muchos han sugerido que Mel Gibson haga la película "La Resurrección" para mostrar la gloria del Hijo de Dios. Pero como no creo que la haga, les pongo esa foto de Jesús sonriendo (es así como me lo imagino en su Resurrección: sonriendo lleno de alegría), para que usted, mi amble lector, haga su propia película de la Resurrección de Jesús en su vida. Si las películas y el arte presentan muy poco a Jesús sonriendo y resucitado, habrá que hacerlo nosotros con nuestra vida, como dicen Miguel Manzano y Antonio Olivar en su canción "Luz que vence a la sombra": "Resucitó el Señor, su gloria está en la tierra en todos los que viven su fe de par en par", lo que podemos explicar diciendo: "Resucitó el Señor, su gloria está en ti y en mi, cada vez que sonreimos y somos testigos de su alegría, su vida y su resurrección en nuestra vida y en las de los demás".

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCION!

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