viernes, 10 de abril de 2009

SEXTA PALABRA: TODO ESTA CONSUMADO

Al llegar al final de una etapa de nuestra vida (un año, un curso), solemos hacer una evaluación de la misma para ver si se cumplieron los obetivos y las metas que nos habiamos trazado. En algunas ocasiones comprobaremos con satisfacción que estas se cumplieron, y en otras veremos que tuvimos deficiencias que deben corregirse.
Jesús, al ver llegar el final de su vida, puede decirle a su Padre "Todo está cumplido". La misión que me has encomendado la he cumplido: he nacido en la pobreza, he vivido en una familia, anuncié tu reino, pasé por el mundo haciendo el bien, me di todo a todos, he padecido los sufrimientos de la pasión. He cumplido mi misión.
Y Jesús, después decirle a su Padre que ha cumplido su misión entrega su vida con total confianza. Puede concluir su vida en paz, sabiendo que no ha defraudado a su Padre, que el lo recompensará en su Reino, por el cual ha trabajado a lo largo de su vida.
Nosotros, ¿podemos decir que cumplimos con la misión que Dios nos ha encomendado? ¿podemos decir que cumplimos nuestra deber como hijos, padres, estudiantes, trabajadores? He escuchado decir al P. Antonio Alonso, S.J. (y seguramente lo habrán dicho otros mas) que para ser santo hay que cumplir con nuestro deber. ¿Lo estaremos haciendo? Allí está nuestro camino de santidad.
Que al llegar el final de nuestra vida podamos decirle a Dios "hice lo que me pediste". Y, después de eso, podamos descansar con serenidad en los brazos del Padre.
Foto: Cristo de la Buena muerte de la iglesia de San Pedro de Lima.

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