viernes, 2 de abril de 2010

QUINTA PALABRA: TENGO SED


La sed es una de los sufrimientos mas difíciles de soportar: podemos pasar varios días sin comer, pero sin agua no mas de 24 horas.
Jesús estaba sin comer ni beber nada desde la última cena, estaba desgastado por la mala noche, el juicio, los insultos, la flagelación y coronación de espinas que le habían hecho perder mucha sangre, el agotamiento del camino al Calvario y de la Crucifixión… Tener sed en esas circunstancias era la respuesta física de un cuerpo cansado y destrozado por la pasión.
¡Cuanto sufrimiento ocasiona una enfermedad terminal! Ya el cuerpo no resiste el dolor, la sensación de agotamiento físico se torna cada vez más insoportable. La pasión de Cristo se hace realidad en toda su crudeza en el enfermo con cáncer.
No solo está la sed de agua es lo que martiriza a un enfermo: esta también la sed de la presencia de los amigos y de los seres queridos, del cariño de la familia, de una mano amiga que nos llene de consuelo cuando todo está perdido.
Y está también la “sed de dinero” para poder solventar los gastos de la enfermedad. ¿Has visto como sufre un enfermo y su familia cuando no hay dinero para pagar el tratamiento, las medicinas, las quimioterapias? ¿Has visto como tiene que renunciar a mejorar su “calidad de vida” porque no hay dinero para poder optar por un tratamiento mejor? ¿Has visto como tiene que sufrir en silencio y callar sus dolores y sus angustias, para que su familia no sufra por la falta de dinero?
Jesús es humano, sufre como nosotros, sufre con nosotros, sufre en nosotros. Al aliviar el sufrimiento del hermano aliviamos el de Cristo, al socorrerlos en sus necesidades, aliviamos la sed de Cristo.
“Lo que hiciste con uno de mis hermanos mas pequeños, conmigo lo hiciste”

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