viernes, 2 de abril de 2010

SEGUNDA PALABRA: HOY ESTARAS CONMIGO EN EL PARAISO


La palabra “cáncer” es sinónimo de sufrimiento, de una enfermedad que tarde o temprano terminará por destruir nuestro cuerpo y llevarnos a la muerte.
Decirle a una persona “tienes cáncer” es casi decirle “morirás pronto”. Y entonces nos invade el miedo, la angustia, la depresión… el mundo se nos viene abajo, y nuestro corazón comienza a morir.
Sin embargo, pasada la primera impresión, el primer susto, el hombre de fe comienza a prepararse para el encuentro con el Señor. No va a ser fácil: quimioterapias, dolores corporales, angustias para su familia… Pero está la esperanza de que pronto se verá cara a cara con Dios. Tampoco fue fácil para el “buen ladrón”: el estaba crucificado, la tierra estaba en tinieblas, le tuvieron que quebrar las piernas a golpe de mazos para acelerar su muerte… Tuvo que soportar una muerte horrible, pero con la esperanza de que ese mismo día estaría con Jesús en el paraíso.
Tú Jesús nos das siempre la oportunidad para arrepentirnos y llevarnos a tu Reino. Tu puedes hacer un santo del pecador mas obstinado. Aquel bandido, que había llevado una vida de pecado, se ganó el paraíso con un acto de arrepentimiento. Tú le perdonaste desde la cruz y le recibiste en el paraíso.
Mueve los corazones de tantos enfermos que tienen miedo de tu perdón, míralos como miraste a Pedro, y al buen ladrón. Desde tu Cruz mira a los que están crucificados contigo, tu mirada y tu dolor nos invita al arrepentimiento. En la hora decisiva de la enfermedad terminal siempre tendrás un gesto de perdón.
Hermano, no tengas miedo. Sólo acércate a Él en el sacramento de la Confesión, y Él, que no defrauda nunca, te dará en su abrazo el perdón y la paz, y te llevará a su Reino para siempre.

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