viernes, 2 de abril de 2010

SEXTA PALABRA: TODO ESTÁ CONSUMADO


Cuando la enfermedad se hace terminal y ya no hay nada que hacer, entonces sentimos que todo ha terminado y solo queda esperar el momento en que Dios decida recoger al enfermo.
Para el hombre de fe, esta situación no es una calamidad, es el encuentro con Dios, al cual uno se va preparando desde el momento que sabe que la enfermedad se torna incurable.
He visto a varias personas esperar la muerte con serenidad, confiando en Dios, aún soportando una enfermedad que lo destroza por dentro. “Lo que Dios quiera, hasta cuando Dios quiera”, decía mi amigo el P. Jorge Crooke, S.J. poco antes de su muerte.
Lo que tú quieras Señor, ya todo está consumado: aunque quizás me falta mucho por hacer, aunque no siempre he sido lo tú querías que sea, ya todo está consumado; ya la ciencia ha hecho todo lo que podía, ya mis familiares han hecho todo lo que está a su alcance para que no sufra mas; ahora, Dios mío, ya todo está cumplido; y solo me queda esperar lo que tu quieras, hasta cuando Dios quiera.
¡Dichoso el hombre y la mujer que esperan en paz el momento de la muerte!
¡Dichoso el hombre y la mujer, que cuando ya no hay nada mas que hacer, le dicen al Señor: dispón según tu voluntad, haz conmigo lo que quieras, espero en paz que hagas en mi tu voluntad!
¡Dichoso el hombre y la mujer, que cuando todo está consumado, esperan en paz en los brazos de Dios!

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