lunes, 20 de septiembre de 2010

ECCE MATER TUA


"Allí tienes a tu Madre"

Recuerdo que el primer Domingo de Cuaresma de 1980 fui con mi mamá y mis hermanos a visitar las catacumbas de la iglesia de San Francisco (confieso que esa vez me dio miedo, porque temía que ocurriese algún sismo y quedarme allí; además el interior de la iglesia estaba en reconstrucción a causa del terremoto de Octubre de 1974). No visitamos las catacumbas, pero entramos a la iglesia que está al lado de San Francisco: el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad (recuerdo que llegué mientras estaban en la comunión de una Misa y cantaban "Pescador de hombres"). Después en varias ocasiones asistí allí a Misa para pedir por el eterno descanso de algún familiar.
Años después, con la libertad que nos da la juventud y la Libreta Electoral (hoy DNI azul), visité el Santuario haciendo una peregrinación en Semana Santa (visitando los monumentos la noche del Jueves Santo) o entrando al templo por devoción. De aquella iglesia me llamó mucho la atención que tenía, en uno de sus altares, una imagen de Cristo crucificado, realmente impresionante; a cada persona que me acompañaba le hacia ver el rostro del Crucificado en el cual se reflejaba el dolor y la muerte; y al pie de ese Crucifijo, en una urna una imagen de San Tarcisio, Patrono de los Acólitos, a quien le tengo una gran devoción por ser formador de Acólitos.

Después supe que de esa iglesia salía una procesión llamada "Estación de Penitencia" al estilo de las grandes procesiones que hacen las cofradías en Sevilla, España: "penitentes"(caballeros vestidos con el hábito de la confradía y encapuchados) y "manolas" (señoras vestidas de luto riguroso con peinetas y mantillas negras al estilo español) acompañan a la Virgen Dolorosa que bajo un palio bordado e iluminada con muchas velas, recorren las calles del centro de Lima la tarde el Viernes Santo. En estos últimos años he querido asistir a esa procesión, al menos a la última parte, pero como tengo que atender la liturgia en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados en Breña no he podido llegar a tiempo (a pesar que este año, acompañado por algunos acólitos, fui en un taxi).

El Santuario de Nuestra Señora de la Soledad fue destruido por un incendio en Junio del 2005. Su reconstrucción tomará su tiempo (y dinero también). Por ahora solo se entra a la sala de Cabildos donde se ha acondicionado una Capilla para la celebración de la Santa Misa. Sin embargo, el pasado 15 de Septiembre, Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el templo estuvo abierto, lo habían acondicionado para los actos de culto. Me sentía impresionado que, en medio de la destrucción, uno podía encontrar a Dios allí. Junto a los daños causados por el fuego se podía adivinar lo que, capas de pintura y restauraciones mal realizadas, esconden a los ojos del Pueblo de Dios. Ojalá pronto podamos ver restaurado ese templo.
Ayer, estuve en la procesión de la Virgen Dolorosa, una procesión mas sencilla que la que se realiza el Viernes Santo, y a la cual quería asistir para rezar a la Virgen por las intenciones que guardo en el corazón. Ojalá que María, Madre nuestra, las presente a su Hijo y nos ponga junto a Él, como nos enseñó a pedir San Ignacio de Loyola.
Les invito a visitar http://www.cofradiadelasoledadlima.com y conocer un poco mas de Nuestra Señora de la Soledad.

No hay comentarios: