lunes, 14 de marzo de 2011

"ESTE ES EL AYUNO QUE YO QUIERO..."

El ayuno y la abstinencia son prácticas penitenciales obligatorias los días Miércoles de Ceniza y Viernes Santo. La abstinencia de carne puede ser relativamente fácil en un ambiente en el que la carne tiene precios elevados, además es cuestión de cambiar el menú y comer ese día menestras, ensaladas, pescado. Pero el ayuno es mas difícil, porque en un día como el Miércoles de Ceniza en que hay que estudiar o trabajar y, en el hemisferio sur del planeta, estamos en pleno verano, ayunar en este día puede tener complicaciones en la salud o desempeño laboral o estudiantil de la persona.
El pasado Viernes mi amigo Enrique Rodríguez, S.J. decía en su homilía que hay ayunos que nos llevan a la luz, y otros que nos llevan a la oscuridad. En efecto, hay ayunos que se hacen por cuestiones higiénicas, dietéticas y estéticas; también hay el ayuno farisaico, es decir, el que se hace por cumplir con la norma; y quizás muchos de nuestros ayunos cuaresmales tienen ese tinte, porque si no lo haces estás en "pecado" y en los días penitenciales (Miércoles de Ceniza y sobretodo Viernes Santo) lo que se busca es "estar puro".
El ayuno siempre ha sido un acto de culto, de súplica y de humillación del hombre ante Dios. Se ayunaba para pedir perdón, para suplicar algo, para que Dios nos mire con bondad. Un ayuno así es espontáneo, sincero, brota de un corazón. Pero cuando el ayuno es impuesto por una norma o por una costumbre (porque "toca" ayunar), se corre el peligro de que se haga por mero "cumplimiento" (= cumplo y miento) y es allí donde surge este aspecto farisaico: se busca un ayuno lo mas fácil posible, no brota del corazón humillado, sino de un corazón que solo busca quedar bien con Dios y con la Iglesia, un corazón temeroso de no caer en el pecado; y allí también es cuando se critica de manera despiadada a quienes, por descuido, ignorancia o que situaciones no ayuna (actitud típica del fariseo).
Cuanta falta nos hace recordar el texto de Isaías
Así dice el Señor Dios:
Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta,
denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino,
como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios.
Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios.
«¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?».
Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés
y apremiáis a vuestros servidores;
mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad.
No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces.
¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?,
mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza,
¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?
El ayuno que yo quiero es éste:
abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos,
dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos;
partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo,
vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.
Entonces romperá tu luz como la aurora,
enseguida te brotará la carne sana;
te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor, y te responderá;
gritarás, y te dirá: «Aquí estoy»
.

El ayuno es, por un lado, compartir con los demás y, por otro, dejarnos de actitudes farisaicas, tratando solo de quedar bien con Dios y con la Iglesia. Cuando compartimos tenemos un corazón compasivo con los demás, porque compartir cuesta: me privo de lo que me gusta para que otro lo pueda tener. Cuando dejo de lado actitudes farisaicas tengo un corazón comprensivo con los demás, porque no me considero "superior" al otro que no es como yo, sino que lo veo como un hermano (aunque se equivoque) por quien Cristo dio su vida en el Calvario.
Que bueno que la Iglesia señala algunas formas como sustituir el ayuno y la abstinencia por prácticas que implican compartir: “Entre las prácticas penitenciales, el ayuno y la abstinencia establecidas por la Iglesia podrán ser sustituidos, según la libre conciencia de cada fiel cristiano, por alguna de las siguientes prácticas recomendadas por la Iglesia: lectura de la Sagrada Escritura, limosna según las propias posibilidades, ejercicio de las obras de caridad, obras de piedad (Santa Misa, rezo del Rosario, etc.), mortificaciones corporales, abstención del alcohol, tabaco, ir a espectáculos, etc.”. (Ver el texto completo en http://arzobispadodelima.org/descarga/Documento_dela_CEP_sobreayuno_y_abstinencia.pdf
Examina tu ayuno y verás si te lleva a la luz o a la oscuridad; si brota de un corazón humillado o de una actitud farisaica.

Les invito a ver un video sobre el ayuno en http://www.youtube.com/watch?v=qTp-pxvSABU

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