sábado, 3 de octubre de 2015

ES OCTUBRE

Este año, como nunca, me he sentido animado ante la llegada del mes de Octubre (nunca antes había saludado por el "Año Nazareno); creo que dos de mis amigos que participan en la Hermandad del Señor de los Milagros me han contagiado su entusiasmo, el mismo que se ha sumado a la devoción que tengo desde niño y que se ha acrecentado a lo largo de estos años, sobretodo desde que soy Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad, al punto que he madrugado para estar con otros Hermanos Soleanos en la Misa que celebra el Arzobispo de Lima las 6.30 a.m. en la Av. Tacna (imagínese, levantarse a las 5, darse una ducha con agua fría y salir de la casa a las 5.30 para encontrarnos en la Av. Tacna a las 6).
Es Octubre y nos vestimos de morado, o mas bien, de fiesta: "Octubre mes morado en que se engalana Lima..." y con banderines y pancartas, se adornan las calles. Se hace fiesta con valses, guitarra y cajón, música criolla que se hace sagrada porque le canta con el alma al Cristo Moreno. Los turrones, picarones y anticuchos que se venden cerca la iglesia de las Nazarenas y que van cerca de la procesión son parte de la tradición, expresión de la alegría y la de fe limeña. 
A Octubre le llaman la "Cuaresma peruana"y mas bien parece Pascua, pues aunque acompañamos a una imagen de Jesús Crucificado, sabemos que Él esta vivo entre nosotros; aunque se nos exhorta a la penitencia, sabemos que es para tener el gozo y la alegría de reconciliarnos con Dios. Parece que hasta el clima de esta ciudad (que hasta hace unos días era frío y gris) se hace parte de esta fiesta porque el sol primaveral comienza a brillar.
Es octubre y el Señor saldrá a las calles. Y nosotros en su búsqueda, "¿Por dónde está el Señor?". Y allí iremos, solos o acompañados; muchos llevándole una necesidad, una pena, una petición, propia o ajena. Y como las multitudes que seguían a Jesús, trataremos de estar cerca de él lo mas que se pueda, de buscar su mirada, de decirle "Escúchanos Señor". 
En el fondo salimos para darnos un abrazo con Jesús, con "El Viejo", como cariñosamente le dicen los miembros de la Hermandad. Necesitamos darle un abrazo a Jesús, al Señor de los Milagros, un abrazo de cariño, de consuelo, de paz; abrazo para el que sufre, para el que está contento, para el que está necesitado, para el pecador, para el enfermo... ¿Quien no quiere un abrazo con Jesús? En la Comunión de cada Misa le damos un abrazo, pero muchos que no pueden comulgar necesitan este abrazo y por ello acuden a la procesión, a las Nazarenas. Y saben que Jesús abraza con el alma.
Es Octubre. Que sea tiempo de gracia, de reencontarnos con Jesús, de darle un abrazo, de decirle lo mucho que le queremos, de presentarle lo que tenemos en el corazón. 
Es Octubre. Jesús, el Señor de los Milagros, el mismo del Evangelio nos está esperando con los brazos abiertos.