sábado, 24 de marzo de 2018

¿A QUIEN BUSCAN?


Desde los años de mi niñez me ha llamado la atención las celebraciones de la Semana Santa, primero en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados cuando mi mamá nos llevaba a Misa el Domingo de Ramos y el templo estaba repleto de fieles; luego cuando comencé a asistir a la celebración de la Cena del Señor (inolvidable la Misa del Jueves Santo en Desamparados en 1982, así como la noble sencillez y elegancia del Monumento que preparaban las religiosas Misioneras parroquiales del Niño Jesús de Praga, capitaneadas por la M. Virginia Luzquiños); luego las procesiones del Santo Cristo de la agonía; y desde 1983 la Vigilia Pascual. Años después, cuando fui agente de Pastoral de Liturgia y formador de Acólitos, le ponía mucho empeño a las celebraciones de Semana Santa.
Hoy como Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad sigo preparando las celebraciones de Semana Santa con mucho cariño porque, como bien me dijo el H. Rafael Andrade cuando le hablaba de mi deseo de ser Oblato "En la Soledad se viven estos días con mucha intensidad". Y no podía ser de otro modo: la Cofradía de la Soledad (la rama principal de nuestra institución) fue creada para Solemnizar el Viernes Santo al mismo estilo que en los reinos de España, teniendo la misma regla de la Cofradía de la Soledad de San Lorenzo de Sevilla. 
Como la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad se encuentra en el Centro Histórico de Lima puedo ver a muchísima gente que en esos días asiste a las celebraciones litúrgicas, a las procesiones, o simplemente recorre las iglesias cuyo arte colonial es realmente impresionante. Al verlos me pregunto ¿A quién buscan? ¿Qué es lo que les mueve a recorrer iglesias y procesiones en estos días? Y me lo pregunto a raíz de un comentario que tuvimos en la Comunidad de Acólitos "San Tarcisio" de la Pontificia Universidad Católica del Perú a raíz de la reciente visita del Papa Francisco al Perú: ¿Qué es lo que mueve a tanta gente a querer ver al Papa? ¿Es fe, esperanza, curiosidad...?
Para quien no tiene fe, estas expresiones de devoción no pasan de ser tradiciones que se siguen por costumbre, cada vez más vacía, y que poco a poco se irá perdiendo. Y claro que es verdad que algunas costumbres se han perdido: ya la gente no viste de negro el Viernes Santo, los medios de comunicación ya no transmiten el "Sermón de las Siete palabras", ahora las radios pasan cualquier música cuando antes solo se oia música clásica, la gente antes no se reia ni jugaba el Viernes Santo....
Pero volvamos a lo fundamental: ¿A quien buscamos? No es acaso la misma pregunta que Jesús hace a los soldados cuando lo van a detener en el Huerto de Getsemaní "¿A quién buscan?"
Yo creo que mas allá de las costumbres, de las que se mantienen y de las que se perdieron; mas allá del esplendor de las procesiones o de las celebraciones litúrgicas (que nos esmeramos en preparar con mucho cariño); la gente puede responder "A Jesús de Nazaret": buscamos a Jesús de Nazaret que se hace presente en la liturgia, a quien queremos ver en el arte barroco, a quien queremos oir en la música, en las marchas procesionales, a quien le abrimos el corazón en las lecturas y oraciones de la liturgia... Pienso en este momento en el "Oficio del Descendimiento" que tenemos en la iglesia de la Soledad, siguiendo el Ritual que se tiene en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén: la gente vestida de negro viendo como los hermanos Priostes y Cofrades desclavan la imagen del "Cristo del descendimiento" (Talla en madera de Pedro de Noguera de 1620), contemplando como es perfumado por los Hermanos Oblatos para ser llevado a la sepultura, teniendo como telón de fondo del Canto gregoriano y la polifonía de Semana Santa... Uno puede ver rostros con lágrimas en los ojos, que reflejan la emoción. No, no es "psicología de masas", tampoco la impresión de quien se emociona con una película o una telenovela: es el corazón que busca a Jesucristo y que en estas expresiones de fe puede encontrarlo.
Todas estas muestras de fe, si se viven con sinceridad son un encuentro con Jesús; solo que no basta quedarnos en el misterio de la Pasión; sino que Él, que HA RESUCITADO, sigue saliendo a nuestro encuentro en muchas circunstancias que irán mas allá de lo devocional o litúrgico. Quizás nos tomará por sorpresa, y seremos nosotros los que le preguntemos ¿A quien buscas Jesús?
Y Jesús resucitado nos dirá: Te busco a ti.

La foto es cortesía de mi amigo Ricardo Granados y es del Oficio del Descendimiento de la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad.

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