miércoles, 21 de octubre de 2009

¿VALE ALGO LA VIDA DEL NO NACIDO?


Durante mis años de Universitario permanecí en silencio muchísimo tiempo, rara vez intervenía en clase. Sin embargo una de las pocas veces en que participé apasionadamente en una discusión fue para manifestar mi posición contraria al aborto. Y es que no se trata de una discusión meramente religiosa, de imposición de "ideas cavernarias o conservadoras", sino de principios, de respeto a la vida, sea de quien sea (por esa misma razón he manifestado abiertamente mi posición contraria a la pena de muerte en todos los casos).
El día de ayer, en el Congreso de la República, la Comisión Revisora del Código Penal ratificó su postura de despenalizar el aborto cuando se trata de salvar la vida de la madre, de una criatura que nacerá con graves malformaciones o taras físicas y psíquicas, y cuando el embarazo sea producto de una violación o de una inseminación artificial no consentida. La propuesta es despenalizar, es decir no castigar penalmente el aborto en estos casos. Pero no debemos engañarnos: despenalizar una conducta es permitirla. Dicho en terminos mas simples: como no te van a castigar por abortar (en estos casos concretos), puedes hacerlo sin ningún problema. Y por supuesto, de allí a despenalizar el aborto en mas casos (y hasta en todos los casos) no hay mas que un paso "porque así lo hacen en las sociedades avanzadas"(?).
El tema del aborto siempre va a suscitar debates acalorados, lo malo es que muchas veces los argumentos que se emplean no son los más adecuados, llegándose muchas veces al ataque personal hacia quienes están en contra (que son "conservadores", "cavernarios"). Por otra parte, una marcha a favor de la vida con Crucifijos, Rosarios y Biblias corre el peligro de trasladar el debate al ámbito meramente religioso, reforzando la idea de los abortistas de que la Iglesia Católica quiere imponer sus ideas.
¿Eso significa de que los Católicos debemos callarnos? NO.
Eso significa que los Católicos debemos saber conducir el debate, porque no estamos discutiendo con gente que comparte nuestra fe, sino con gente que la ataca y hasta la desprecia. Y el respeto a la vida es algo que va mas allá de toda religión, no es patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino un valor que atañe a la humanidad entera.
Se que no voy a aportar nada nuevo al debate en contra del aborto, pero al menos quiero dar mis puntos de vista de tal manera que, dejando en claro el hecho de que soy Católico practicante y militante, pueda ser compartido por aquellos que incluso discrepan de mi fe:
1º LA VIDA DE TODO SER HUMANO DESDE SU CONCEPCION HASTA SU MUERTE NATURAL ES SAGRADA, DE VALOR INFINITO. Todo ordenamiento legal y religioso lo considera así y por eso la defienden.
2º No hay vidas mas importantes que otras. Tan sagrada y tan valiosa es la vida de la mujer como la de la criatura que lleva en sus entrañas. No se puede "preferir" una antes que la otra, y la ciencia, hoy en día, está en condiciones de dar las soluciones médicas para salvar la vida de la madre y del no nacido. Por la misma razón no se puede condenar a muerte a una criatura porque "no tiene posibilidades de vivir", porque su vida también es valiosa, aunque sea difícil y dure poco tiempo.
3º ¿Qué derecho tiene una mujer de destruir una vida porque fue engendrada como producto de un abuso sexual o de una inseminación artificial con un hombre que ella no quería? ¿Qué culpa tiene esa criatura de haber sido concebido en esas condiciones? ¿Cuándo la madre se sentiría "autorizada para abortar": bastaría con la denuncia contra el violador, habría que esperar a que se dicte sentencia, y si fue una calumnia, o una violación del esposo o conviviente?
4º La ciencia nos ha dicho muchas veces que la vida humana comienza con la concepción, es decir con la unión del espermatozoide con el óvulo. No estamos ante un "dogma de fe" de tal o cual religión, sino ante una VERDAD CIENTIFICA; y por ello, partiendo de lo que nos dice la ciencia, es que afirmamos que la vida del concebido, es vida humana y por lo tanto sagrada, y que todo medio que busca destruir esta vida, o evitar que se desarrolle (por ejemplo evitando su implantación en el útero materno) es ABORTIVO. Negar esto es cerrar los ojos ante la ciencia. Este es el argumento para estar en contra de la famosa "píldora del día siguiente".
Las personas que están a favor del aborto señalan que los que nos oponemos a sus ideas somos "conservadores", piden tolerancia a sus posturas, pero no toleran a quienes pensamos diferente. Es lamentable que los únicos argumentos que presentan son: que la mujer puede decidir con su cuerpo lo que quieran, que condenamos a las mujeres a los abortos clandestinos, que estamos en contra de la vida de las mujeres. A esto les respondemos:
1º La mujer si tiene derecho a hacer con su vida y con su cuerpo lo que considere conveniente, PERO NO A DECIDIR CON LA VIDA Y CON EL CUERPO DE OTRO SER HUMANO, aunque no se le vea. Y cuando la mujer decide hacer con su cuerpo algo es para mejorar su vida, no para destruir la de otro.
2º No condenamos a las mujeres a los abortos clandestinos ni a los públicos, simplemente no queremos que maten a seres indefensos.
3º No estamos en contra de la vida de las mujeres. Su vida tiene un valor infinito, pero también la vida de los no nacidos.
Estamos a favor de la vida, de la de las mujeres con embarazos con probelmas. La solución no es matar, la solución es apoyar a las mujeres que se tienen embarazos no deseados, y si no quieren a los hijos que esperan busquemos quienes los acojan, esa es la labor de la sociedad y de la Iglesia (la Beata Teresa de Calcuta acogía a los niños no deseados).
Insisto: no es un problema meramente religioso, es una cuestión de principios, de derechos humanos. No nos engañemos: despenalizar el aborto es permitirlo. La vida de la mujer es sagrada y vale, pero... ¿Vale la vida del los no nacidos? Tú tienes la respuesta. No cabe medias tintas ni excepciones.

domingo, 18 de octubre de 2009

SER EL PRIMERO, SER EL ULTIMO


Sobre Marcos 10, 17-27
Jesús había hablado del Reino de su Padre, y seguro que sus discípulos esperaban que, cuando Él sea rey, les reparta cargos, títulos y poder. Eso despierta las ambiciones de cada uno de ellos, y (según San Mateo) la madre de Juan y Santiago, hijos de Zebedeo (a quienes llamaban los “hijos del trueno”) le pide a Jesús que, cuando Él comience a reinar, sus hijos se sienten uno a su derecha y otro a su izquierda; es decir que les de cargos de honor, títulos de poder que todos puedan ver y admirar. No es difícil imaginar lo que quería la buena señora: Jesús sentado como Rey, con toda clase de lujos (buenos muebles, buena ropa, oro por todas partes, claro lo mejor para el Señor) y sus dos hijos uno a cada lado, también rodeados de lujos, admirados y respetados por todos. También podemos imaginar que la buena señora se sentiría orgullosísima de sus hijos, hablaría con sus amigas de los logros y méritos de sus hijitos (como lo hacen muchas mamás) y de paso también subiría su estatus social y económico.
Jesús les dice a Santiago y a Juan que antes hay que beber su cáliz, sumergirse en su bautismo, es decir pasar con Él muchas tribulaciones y dificultades; ellos le responden que están dispuestos a todo (claro, si hubiesen sabido que el cáliz y el bautismo del que hablaba Jesús eran la pasión y la cruz, seguro que al menos lo hubiesen pensado dos veces, si es que no se echaban para atrás). Pero aún así, Jesús les dice que, aunque ellos pasarán por eso, no tendrán los puestos de honor que ellos querían.
Dice el Evangelio que los demás apóstoles se indignaron (“se picaron” como decimos). Me imagino la trifulca que se habrá armado y lo que habrán dicho: “con razón andaba mucho con el Maestro”, “¿Qué se habrá creído este?”, “¿por qué él si y yo no?” y demás argumentos venenosos que sacamos en ocasiones como esta. La discusión debe haberse tornado acalorada y quizás Jesús los habría “cuadrado” con mucha energía: "Los jefes de las naciones las oprimen… entre ustedes no debe ser así, el que quiera ser el primero que se haga el último…” ¿Quieres ser el primero, el mas importante? Hazte siervo, hazte nadie, hazte el último…
Jesús es un Maestro que enseña cosas al revés: “Dichosos los pobres, los que sufren…”, “ama a tu enemigo”, “El que quiera ser el primero que se haga el último…” No nos debe extrañar que los apóstoles demoraron en aprender la lección, pues cuando antes Jesús les había anunciado su pasión ellos andaban pensando y discutiendo quien sería el mas importante, y San Lucas cuenta que en la Última Cena los apóstoles se andaban peleando por ocupar el primer lugar (una vez más a la derecha e izquierda de Jesús), quizás será por eso que Jesús, al ver esta actitud de sus apóstoles se hace siervo, se hace último lavándoles los pies, oficio de esclavos.
En los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se nos propone la "Meditación de las dos banderas" (los dos equipos podríamos decir): la de Lucifer y la de Jesús. Lucifer atrae echando redes y cadenas tentando con codicia de riquezas (no solo monetarias), para que más fácilmente vengan a vano honor del mundo y después a crecida soberbia, y de allí se induce a todos los vicios (Cf. EE Nº 142). ¿No reconocemos en esto muchas de las tentaciones que tenemos los hijos de la Iglesia? Nos encantan las riquezas y el poder (que es una forma de riqueza) aunque digamos que son para el servicio de Dios, nos encanta que nos halaguen y después nos sentimos los seres mas importantes de la tierra, el mundo gira alrededor nuestro y ¡ay de aquel que se atreva a cuestionarnos! ¡ay de aquel que intente opacar nuestro brillo personal! Por el contrario, quien quiera estar bajo la bandera de Jesús ha de aceptar su invitación a la pobreza (espiritual y hasta material), a estar dispuesto a recibir oprobios y menosprecios y a ser humilde (EE Nº 146). El cristiano que detenta el poder (sea de la naturaleza que sea) ha de ser libre frente a él, ha de estar dispuesto a servir, ha de reconocer su fragilidad y aceptar que puede equivocarse, ha de reconocer que él no es el ser mas importante de la tierra.
No cabe duda que el poder ejerce una gran fuerza seductora. El poder ya sea económico, social o político nos atraen mucho. El poder religioso también es atractivo y, en cierto modo, mas fuerte, porque aquel que se atreve a cuestionarlo puede ser acusado de cuestionar al mismo Dios. El poder, considerado como manifestación de grandeza personal, siempre será una gran tentación, incluso para los discípulos de un Dios Crucificado que se hizo solidario con los miserables de este mundo, naciendo en un establo y muriendo como un delincuente.
Quien quiera ser discípulo ha de hacerse el último como Jesús, el siervo, el amigo, el hermano. El hombre o mujer de corazón sin puertas, dispuesto a amar y servir.
Y como somos aprendices de cristianos, y reconocemos que muchas veces nos cuesta aprender esta lección, les propongo esta oración de San Ignacio de Loyola, que recibí el día de mi Confirmación, pidiéndole al Maestro que nos enseñé a ser como Él:

Señor Jesús,
enséñame a ser generoso,
a servirte como mereces,
a dar con generosidad,
a combatir sin temor a las heridas,
a trabajar sin buscar el descanso,
a entregarme sin esperar otra recompensa
que la de saber que hacemos
tu santa voluntad.

martes, 13 de octubre de 2009

ANIVERSARIO DEL BLOG


Hace un año comencé la aventura de escribir un blog. La vena literaria me viene de hace muchos años: estando el el colegio nos mandaban a escribir décimas y sonetos como parte del curso de lengua y literatura en tercer año de secundaria (esas décimas y sonetos los perdí cuando acabé el colegio). Después en 1994 durante mis primeros Ejercicios Espirituales (y después cada vez que hacía los Ejercicios en los años siguientes) escribía algunos textos a manera de poemas u oraciones fruto de mis meditaciones, algunos de los cuales he publicado en este blog (otros lo haré mas adelante), previa revisión y retoque.
Durante los años 1999 y 2006 colaboré en la edición del Boletín de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y aprovechaba la ocasión para escribir algunos artículos de interés. Después por el año 2005 comencé a escribir en un blog que tenía en mi espacio personal del messenger de hotmail, pero su alcance era limitado, ya que solo lo podían leer las personas que tenía agregadas como contactos. Por último, el año pasado, a sugerencia de un amigo, me lancé a escribir en este blog comenzando con el artículo "En todo amar y servir" escrito la noche del lunes 13 de Octubre, después de haber vivido la experiencia con la que doy inicio al artículo mencionado.
En este blog he escrito artículos de diversos temas de espiritualidad, experiencias, reflexiones. Algunos han sido un "remake" de otros que publiqué anteriormente en el Boletín de Desamparados o en el blog del messenger. Todos ellos han sido fruto de mi reflexión personal, los he meditado mucho antes de escribirlos; algunos contienen citas, textos o ideas de otras personas las cuales han sido citadas previamente para no "ganarme indulgencias con Avemarías ajenos". Algunos textos los he puesto de acuerdo a la coyuntura, otros porque se me ocurrió hablar del tema, y otros (como "¿Quién nos separará del amor de Dios?") lo escribí para dar esperanza a un amigo.
Quiero agradecer a todos los que tienen la paciencia de leerme: a los que de desde diversas partes del mundo (Italia, Colombia, Canadá, España, etc. pueden ver detalles en el contador de visitas) me han leido; a los que les ha gustado lo que escribo, a los que no les ha gustado, a los que discrepan conmigo, y a los que me han criticado alguna vez (por lo largo de los textos o por el contenido).
Gracias a todos ustedes, y espero que estas líneas les ayude a reflexionar, pues antes que a ustedes me han cuestionado a mi mismo.

sábado, 10 de octubre de 2009

EL EQUIPO DE JESUS


San Ignacio escribió, después de una experiencia espiritual en Manresa, los “Ejercicios Espirituales”, que son una escuela de oración para conocer lo que Dios quiere del ejercitante, a través de una serie de meditaciones y contemplaciones divididas en cuatro partes o “semanas”. Les invito a visitar http://www.jesuitasperu.org/ y revisar lo referente a los Ejercicios Espirituales y, por supuesto a hacerlos en cualquiera de sus modalidades.
Pues bien, al comienzo de la “Segunda Semana”, a fin de entusiasmarnos en el seguimiento de Jesucristo, San Ignacio nos propone la meditación de la “Parábola de la llamada del Rey” que consiste en lo siguiente: “Poner delante de mí un rey humano, elegido de mano de Dios nuestro Señor, a quien hacen reverencia y obedecen todos los príncipes y todos hombres cristianos… mirar cómo este rey habla a todos los suyos, diciendo: Mi voluntad es de conquistar toda la tierra de infieles; por tanto, quien quisiere venir conmigo, ha de ser contento de comer como yo, y así de beber y vestir, etc.; asimismo ha de trabajar conmigo en el día y vigilar en la noche, etcétera; porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como la ha tenido en los trabajos… considerar qué deben responder los buenos súbditos a rey tan liberal y tan humano: y, por consiguiente, si alguno no aceptase la petición de tal rey, cuánto sería digno de ser vituperado por todo el mundo y tenido por perverso caballero.” (EE Nº 92-94) Y luego de habernos entusiasmado con esta parábola (escrita en el siglo XVI, en la época de las novelas de los caballeros andantes como “Don Quijote de la Mancha”), San Ignacio nos pide aplicarla a Cristo que nos invita a construir su Reino: “Mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mi Padre; por tanto, quien quisiere venir conmigo, ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena, también me siga en la gloria” (EE. Nº 95). La meditación de estos puntos nos llevará a ofrecernos a trabajar por el reino de Cristo.
Pero como estamos en el siglo XXI, y ya no hay caballeros andantes y los pocos reyes que quedan “reinan pero no gobiernan”, y teniendo en cuenta que a muchos les gusta el Fútbol, les propongo una versión de esta parábola ignaciana, a ver que les parece:
Imaginarnos a nuestro equipo de fútbol favorito (“U”, Alianza, etc.), del que somos hinchas incondicionales, en el que siempre hemos querido jugar; y que el jugador estrella de ese equipo (el que siempre hemos admirado y hemos querido conocer) nos convoca y nos dice: “se viene un Gran Campeonato y yo les invito a jugar en mi equipo; y quien quiere venir al equipo debe entrenar conmigo, jugar como yo, vestir la misma camiseta; yo les aseguro que si hacen esto nos llevamos la copa y la medalla de oro”. Estoy seguro que si nos proponen esto (no importa la edad y la condición) aceptaríamos sin pensarlo dos veces. Y llenos de entusiasmo iríamos al Equipo para ser los titulares; no aceptaríamos ser los suplentes, ni los “recoge bola”, ni los “aguateros” y menos la “mascota del equipo”.
¿Les gustó la parábola? ¿Aceptarían ir al Equipo? ¿No quisieran ustedes recibir la medalla de oro y tener en sus manos la Copa del mundo que tuvieron los jugadores italianos en el último mundial de Fúlbol? Ahora, si somos capaces de entusiasmarnos por un equipo de fútbol ¿no podríamos hacer más por Cristo? Jesús nos llama a jugar en su equipo para conquistar el corazón de la humanidad y construir su reino de justicia, de amor y de paz, ese mundo de hermanos que nos propone en el Evangelio. Y quien quiere jugar en su equipo, quien quiere ser cristiano, ha de actuar como él, entrenar con el, ser como él y, sobretodo, jugar duro, sin importar cual sea su lugar en el equipo; aquí no hay suplentes, ni recoge bolas, ni aguateros, ni mascotas, todos somos titulares, nadie puede tener un rol secundario o insignificante en este equipo. ¡Qué grandes santos seríamos si, como los deportistas que se entregan por su equipo, nosotros trabajásemos por el reino de Dios, o fuésemos hinchas de Jesucristo!
Esta parábola la vengo reflexionando desde hace varios años y la he compartido en varias ocasiones, sobretodo con los acólitos de la parroquia de Desamparados y con los niños que van a hacer la Primera Comunión.
Como San Ignacio, pidamos no ser sordos a la llamada a jugar en el equipo, que nos alegre y nos entusiasme la idea de ser del Equipo de Jesús, de jugar con él y como él, cada uno con su forma de ser, con los dones que Dios nos dio. Y, aunque hayan autogoles y cabezazos (como los que vimos en la final del Mundial Alemania 2006), si ponemos todo nuestro empeño tendremos el premio que Dios nos promete: compartir para siempre la gloria de su Hijo Jesucristo.
¿Aceptan la invitación?

Nota: Este artículo lo publiqué en el Boletín Parroquial de Desamparados, a pocos días de finalizado el mundial de Alemania 2006. Hoy lo vuelvo a publicar para celebrar que, por primera vez en mis 40 años de vida, he podido hacer 2 goles al jugar fulbito con los acólitos de mi parroquia.

lunes, 14 de septiembre de 2009

IN MEMORIAM P. JORGE CROOKE, S.J.


Querido P. Jorge:
Gracias por haberme acogido en su corazón y en la Parroquia. Por haber acogido a mi familia en diversas ocasiones.
Gracias por haber sido mi Amigo, aunque muchas veces no le comprendía, y me asustaba su carácter fuerte.
Gracias por haberme confiado muchas responsabiliaddes en la Parroquia de Desamparados: la Liturgia, los Acólitos, distribuir la Comunión, el Centro de Conciliación, el Boletín Parroquial.
Gracias por haber acogido mis ideas, en especial la restauración del Sermón de las Siete Palabras en Desamparados; por haber apoyado las iniciativas que daba; y por las veces que me decía "NO" a algunas cosas que no le parecían pertinentes.
Gracias por haberme permitido discrepar en alguna ocasión con Usted, pero una discrepancia con cariño cuando hablábamos de temas como la Comisión de la Verdad o las rúbricas litúrgicas.
Gracias por el apoyo incondicional que me dio cuando quería realizar alguna actividad con los Acólitos y con los niños del Colegio "Hno. Anselmo María".
Gracias por haber compartido conmigo tantos proyectos, ideas, ilusiones y también dolores.
Gracias por cada cafe que tomábamos en la Comunidad Jesuita de Desamparados, a media mañana o a media tarde cuando me escapaba de la oficina.
Gracias por haber aguantado mis desatinos. Se que debo haberle dado muchos dolores de cabeza, por los cuales le pedí perdón la última vez que lo vi en Fátima hace casi un mes. Usted conmigo siempre fue paciente y benévolo, quizás mas que con otras personas.
Gracias por habernos permitido acompañarlo en el Altar el año pasado en sus ultimas Misas en San Pedro de Lima.
Gracias por ser amigo de los Acólitos de Desamparados, quienes hoy lo recordamos con cariño.
Gracias, P. Jorge, por tanto bien recibido, gracias de todo corazón.
El P. Jorge Crooke, S.J. fue Párroco de Nuestra Señora de los Desamparados de Breña desde el 4 de Febrero del 2001 hasta el 6 de Febrero del 2007. Falleció hoy, 14 de Septiembre, en el día que cumplía 55 años en la Compañía de Jesús. La foto que publico fue tomada en Agosto del 2002 en un campamento de Acólitos en Villa Marista.

viernes, 4 de septiembre de 2009

JESUS ESTA MUY CERCA DE TI


Hace cinco años tuve la oportunidad de acompañar en una jornada a un grupo de niños que iban a hacer la Primera Comunión en nuestra parroquia. Siempre he pensado que las jornadas que preparan a los sacramentos no deben ser “una clase de catequesis” de muchas horas, sino mas bien espacios de reflexión y de preparación del corazón para recibir los sacramentos, según las circunstancias y las necesidades de los participantes. Pues bien, hablando de Jesús a estos niños les pedí que respondieran, en forma anónima y por escrito, donde les gustaría encontrarse con Jesús de Nazaret. Uno de ellos, Oscar (a quien le dediqué el artículo "Hasta siempre, Oscar", publicado en este blog en el mes de Julio) me llamó y me dijo: “Manuel, a mi me gustaría encontrarme con Jesús jugando fútbol con el polo del Cristal, yo le doy pases de pelota y el me los da a mi”. Esta respuesta me impresionó porque no había obligación de compartirla con otra persona (es más nunca había tenido la oportunidad de conversar personalmente con este niño, como si lo había hecho con otros), y porque, como generalmente pensamos que sólo podemos encontrar a Jesús en la iglesia o en los pobres, los abandonados y los que sufren, olvidamos lo que este niño había entendido: que Jesús está a su lado, que es su amigo, que puede jugar con Él como la hace con sus amigos y, por si fuera poco, con el polo de su equipo favorito.
A raíz de esta experiencia, quisiera reflexionar con ustedes dos cosas:
- ¿Nos hemos tomado en serio que Jesús de Nazaret (el mismo del Evangelio, de ayer de hoy y de siempre) es nuestro Amigo? Y digo esto porque decir “Amigos de Jesús” es algo que se deja sólo para los niños, como un slogan que repetimos constantemente, pero que no vivimos, y a medida que vamos creciendo lo vamos dejando de lado. Y este es un problema serio: si no se cultiva una amistad con Jesucristo a través de la oración, la frecuencia a los sacramentos, la lectura del Evangelio y la vivencia de una vida auténticamente cristiana, Jesús de Nazaret pasará a la “prehistoria” de nuestra vida y, como ocurre con la gente a la que no frecuentamos, lo podemos olvidar y llegará un momento en que pensemos que no existe. Por ello es importante que los catequistas sean, realmente, amigos de Jesús y que transmitan esa experiencia a los que van a recibir los sacramentos y, por otro lado, que los padres de familia (sobretodo aquellos que traen a sus niños para que hagan la Primera Comunión), se preocupen realmente, comenzando por ellos mismos, de que sus hijos busquen y encuentren a Jesús Amigo. Cuando uno encuentra un amigo de verdad y se le busca siempre, esa amistad durará toda la vida.
- ¿Creemos, realmente, que Jesús camina con nosotros, que podemos contar con él siempre, incluso para las cosas más insignificantes? Parece que hemos “encerrado” a Jesús en ciertos lugares (la iglesia, los pobres, las dificultades, etc.) y no lo buscamos en la alegría, el juego, la diversión o el descanso. El arte nos ha presentado a un Jesús demasiado serio, generalmente sufriente, y cuando lo representan Resucitado tiene un rostro triste o melancólico. ¿Alguna vez se han puesto a pensar que Jesús también reía, bromeaba y se divertía? Pienso que si Jesús fuera tan serio como nos lo representan la gente le tendría miedo, los niños no se le acercarían, los pecadores huirían de él; sin embargo el hecho de que los niños lo busquen haciendo travesuras, que la gente lo siga aun dejando de comer, que los pecadores se acerquen a él, y sobretodo que haya hecho su primer milagro en una fiesta de matrimonio, nos hace pensar que Jesús no era un tipo serio, sino alegre, lleno de vida y no de melancolía, dispuestos a darnos la vida en abundancia y a compartir la alegría de la vida de cada día.
Es impresionante ver que el niño de quien les hablé al comienzo tenía el corazón limpio para ver a Dios en la sencillez de su vida y de sus juegos. Ojalá que lo que muchas veces cantamos: “Tan cerca de mi que hasta lo puedo tocar, Jesús está aquí... Yo le contaré lo que me pasa, como a mis amigos le hablaré… Mírale a tu lado caminando paseando entre la multitud, muchos ciegos son porque no lo ven...”, nos anime a ver a Jesús que está con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo.

Este artículo lo escribí y publiqué en el Boletín Parroquial de Desamparados de Septiembre del 2004, a las pocas semanas de la jornada que les di a los niños de Primera Comunión del Colegio "Hno. Anselmo María".
Les invito a escuchar la Canción "Tan cerca de mi" en http://www.youtube.com/watch?v=ExEaUcuLFuc

lunes, 24 de agosto de 2009

SEÑOR, ¿A QUIEN IREMOS?


Jesús dijo entonces a los Doce:
-«¿También ustedes quieren marcharse?».
Le respondió Simón Pedro:
-«Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»
Juan 6, 68-69

Jesús ha hablado de comer su carne como Pan de Vida eterna, de beber su Sangre como bebida de salvación. Los judíos no conocían, como nosotros, el sacramento de la Eucaristía, y aquello les resultaba sumamente escandaloso: ellos pensaban que Jesús les hablaba de practicas de antropofagia (canibalismo), y aquello de beber sangre les resultaba tremendamente repugnante, ya que desde los tiempos de Moisés tenían prohibido ingerir sangre pues, por un lado, les recordaba a los sacrificios humanos que practicaban los paganos y, por otro, tenían la idea que "la vida residía en la sangre", por lo que "comer sangre" era lo mismo que "comer la vida" de una persona o un animal. La Comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que para los católicos, es una de las experiencias mas grandes de nuestra vida de fe, les resultaba inaceptable a los judíos. Y frente a lo inaceptable, a lo incomprensible, a lo escandaloso, la solución mas fácil es marcharse. Eso hicieron con Jesús.
Este Evangelio no ha pasado de moda ¿Han visto cómo se ataca a la Iglesia cuando habla de temas como el aborto, el divorcio u otros temas candentes?: "La Iglesia debe ponerse al día", "La Iglesia está contra la libertad de las personas", "Son argumentos de sectores conservadores", etc. Claro, como mucha de la gente que ataca a la Iglesia dicen creer en Dios "a su manera", es más fácil atacar a la Iglesia y no directamente a Dios, pues para ellos lo importante es "amar a Dios y al projimo", "no robar y no matar". ¿No será que se han inventado un Dios a su imagen y semejanza, que piense como ellos, actúe como ellos y que apruebe todos sus actos?
La Iglesia es la Esposa de Cristo, el Cuerpo de Cristo. No enseña "su verdad", sino la verdad de Jesucristo. Y esa verdad tiene que enseñarse de acuerdo a las exigencias del momento presente. No se puede cambiar la verdad, para hacerla mas "aceptable", pues eso muchas veces implicaría traicionar a Jesucristo y al Evangelio.
Jesús nunca jugó con la verdad. La dijo aunque le costó que muchos de sus discípulos se fueran. ¿Se imaginan ustedes el dolor del Corazón de Cristo, Corazón de Dios y de hombre, cuando muchos de sus amigos, de sus discípulos, de aquellos que lo seguían con ilusión, se fueron, escandalizados, al oir hablar de comer su Carne y beber su Sangre? Es muy doloroso cuando nuestros amigos se alejan por algo que hicimos o dijimos, y más aún si no nos comprenden. Pero Jesús no cambió sus palabras, se mantuvo firme aunque se vayan sus discípulos; no podía traicionarse a sí mismo.
"Señor, ¿a quien iremos?, Tú tienes palabras de vida eterna". En medio de todo este conflicto se quedan pocos, quizás desconcertados, confundidos, pero con un acto de confianza que va mas allá de la razón. Yo creo que para confiar de ese modo en Jesucristo, hay que quererlo con todo el corazón; una fe demasiado "cerebral" o "intelectual" sólo busca argumentos que convenzan a la inteligencia y me asusta la posibilidad de saber muchas cosas de Dios (Biblia, catecismo, teología), pero tener el corazón ateo.
A lo largo de la historia muchísima gente ha cambiado su vida y su forma de pensar, han aceptado las "palabras escandalosas" de Jesús, porque antes sus corazones se han dejado conquistar por Él. Y ese cariño por Jesús hace que un pecador se convierta en santo, un perseguidor en apóstol, un ambicioso por las glorias temporales en un misionero incansable, un hombre corrompido por el pecado en un martir de Cristo.
"Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios". Sólo en ti Jesús podemos confiar, en ti podemos creer, aunque nos resulte difícil, aunque a veces los argumentos para confiar sean atacados con fuerza.
En ti podemos confiar porque eres nuestro Amigazo del alma. Porque ponemos en ti nuestro corazón.

Nota: No escribo nada nuevo, de hecho los que han asistido a Misa el Domingo pasado habrán escuchado estas ideas de alguna manera y no hago mas que sintetizar lo que he escuchado. Pero lo escribo pensando en algunos de mis lectores que se escandalizan en las palabras de Jesús, con la esperanza de que algún día lo vuelvan a querer como cuando eran niños.