sábado, 21 de marzo de 2015

PREGON DE SEMANA SANTA 4 - DOMINGO DE RAMOS, LUNES, MARTES Y MIERCOLES SANTO


El Domingo de Ramos comienza la Semana Santa.
Que impresionante es ver los templos llenos de gente que, portando ramas de palmas y olivos aclaman al Señor diciendo: ¡HOSANNA AL HIJO DE DAVID!
Cuanta gente asiste a las iglesias, cuantas comuniones, cuantas confesiones, los sacerdotes no se dan abasto…
Ese día a las 12, nos reuniremos en la Plazuela de San Francisco para Conmemorar la Entrada del Señor en Jerusalén: se bendecirán los ramos y vendremos en procesión para la celebración de la Misa. Como los niños hebreos aclamamos a Jesús que entra en Jerusalén. Y con la Iglesia cantamos:
Gritad hosanna y haceos
Como los niños hebreos al paso del Redentor…”[i]
El templo, al cual nos dirigimos en procesión, representa a la ciudad de Jerusalén: allí entra Jesús para consumar su Misterio Pascual, su muerte y su resurrección. Por ello, en la Misa, el principal texto bíblico que se anuncia en este día, es la Pasión del Señor, contada este año por San Marcos. Un texto largo sí, pero emotivo e impresionante. Quizás las palabras más fuertes de este relato son las que Jesús dijo estando en la cruz:
Eloí, Eloí lama sabaktani”
“Dios mio, Dios mio, ¿Por qué me has abandonado?”[ii]
Jesús, siendo Dios, experimenta la soledad más grande: el abandono de su Padre.
¿Cuántas personas gritan así?
¿Cuántos hermanos que han sufrido por el nombre de Cristo se sienten abandonados? Pensemos en nuestros hermanos perseguidos en Siria e Irak.
Y, como a Jesús, Dios no les abandona…
¡La muerte no es la palabra definitiva de Dios!

Por la tarde, las diversas Hermandades se reunirán junto al Señor Cardenal, y a sus Obispos auxiliares para rezar el Rosario en la Plaza Mayor de Lima,  contemplando, en cada misterio, una imagen pasionaria de Cristo: de la iglesia de Trinitarias, el Señor del Huerto, el Señor de la Caña y el Señor Cautivo; de Santo Domingo el Señor de la Caída, de Santa Clara el Señor de Burgos; junto con ellos las imágenes de Nuestra Señora de la Esperanza de la Catedral, Nuestra Señora del Mayor Dolor de Trinitarias y la Venturosa María Magdalena de Santo Domingo.
La procesión de estas imágenes por el perímetro de la Plaza Mayor nos anuncia que ha llegado la Semana Santa y que hemos de disponer el corazón para conmemorar el Misterio Pascual de Jesucristo.

TRIDUO AL CRISTO DEL DESCENDIMIENTO
Los días Lunes, Martes y Miércoles Santo, aunque no tienen la misma importancia del Triduo Pascual, son días de oración en torno a la Cruz.
En nuestro templo celebraremos el Triduo al Santísimo Cristo del Descendimiento, recientemente restaurado por el maestro Álvaro Sandoval en el Museo “Pedro de Osma”.
Al mirar al Cristo del Descendimiento tenemos la impresión de estar contemplando a una persona que acaba de morir. El año pasado, cuando esta imagen estaba envuelta en una sábana en la Sala de Cabildos, varios hermanos cofrades y amigos de esta casa, se acercaban a él con mucho respeto y aun temor. “Parece un muerto” decían algunos. Y es que la finalidad de esta imagen no era solo darnos una obra de arte, sino también catequizarnos y ayudarnos a contemplar los misterios de Cristo.
Y como parte de esa catequesis, al final de las Misas de esos días, podremos acercarnos a besar los pies del Santísimo Cristo del Descendimiento. Acércate con cariño. ¡Pon el corazón en quien dio la vida por ti!

MARTES SANTO
El Martes Santo será el Martes Dominicano: de la Basílica del Rosario, iglesia de Santo Domingo, saldrán diversas imágenes pasionarias, entre las que destacan la imagen de Nuestra Señora de las Penas, recientemente rebautizada como Nuestra Señora del Rosario en sus misterios dolorosos y la del Señor de la Justicia.

La imagen del Señor de la Justicia, recientemente restaurada, nos muestra las llagas de Cristo. A muchos no les gusta verlo así, y por eso, a lo largo del tiempo, las han cubierto con repintes, mantos y vestidos hermosamente bordados.
Pero el Martes Santo lo veremos sin nada de eso, sin su acostumbrado trono de plata. Y al ver esas llagas, podemos considerar las heridas que la injusticia causa en nuestros hermanos:
- La injusticia de pagar sueldos que no alcanzan para vivir.
- La injusticia de quienes no pueden conseguir trabajo porque son discriminados por su apariencia o por su edad.
- La injusticias de los trabajadores maltratados o sin derechos
- La injusticia de los jueces que dan resoluciones y sentencias por dinero.
- La injusticia de los abogados que defienden causas injustas, solo para tener dinero.
- La injusticia de quienes son calumniados y se encuentran en la cárcel por un delito que no cometieron ¡Yo lo he visto como abogado!
- La injusticia de quienes abusan de su autoridad en la familia, en las instituciones, en las empresas.
- La injusticia que cometemos los hijos de la Iglesia.
Muchas veces no queremos ver la injusticia. Cuantos pecados de injusticia no se dicen en los confesionarios. Tapamos la injusticia y le buscamos justificaciones, la disfrazamos, la disimulamos, le restamos importancia.
¡No! Las heridas que le causamos al Señor de la Justicia no deben ser cubiertas, ni por mantos, ni por repintes. Las heridas de Cristo deben ser curadas, poniéndonos al servicio de nuestro prójimo, remediando las injusticias que se comenten por causa del egoísmo, del odio o de la venganza.
Salgamos el Martes Santo y preguntémonos al ver al Señor de las Justicia ¿Cuántas de esas heridas te las he causado yo? ¿Qué quieres que haga para curarlas?
Y que resuenen en nuestro corazón las palabras de Jesús: “Lo que hiciste con uno de mis hermanos más pequeños, conmigo lo hiciste”.[iii]

MIÉRCOLES SANTO
El Miércoles Santo saldrá de la vecina Basílica de San Francisco la Procesión del Encuentro: dos imágenes del siglo XVIII, Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa, cada una seguirá un camino distinto para encontrarse en la Plaza Mayor de Lima
El Evangelio no nos relata el encuentro de Jesús con su Madre en la Calle de la Amargura, solo una antigua tradición nos habla de ello. Podemos imaginarnos la escena: María, que está en la ciudad de Jerusalén para la fiesta de la Pascua, recibe este aviso: “Señora: tu Hijo lleva una cruz y va a ser crucificado”. Y ella, dejando lo estaría haciendo corre a ver que puede hacer para socorrer a su Hijo. Y, al llegar se encontraría con él, coronado de espinas, con el rostro golpeado y ensangrentado en medio del tumulto de la gente…
Esta misma escena la vemos muchas veces, cuando a una madre le dan una noticia como esta:
- Señora, a tu hijo lo encontraron con drogas
- Señora, tu hijo ha sido detenido por la policía.
- Señora, tu hijo está en la cárcel
- Señora, tu hijo está enfermo.
- Señora, tu hijo ha tenido un accidente.
- Señora, tu hijo está en el hospital.
- Señora, tu hijo está muerto
- Señora, tu hijo está en la morgue…
Y cuantas veces, la madre ¡y también el padre!, sacando fuerzas en medio del dolor, corren a ver que pueden hacer: en muchas ocasiones lucharán para salvar a su hijo y sacarlo de la Calle de la Amargura, pero en otras solo podrán, como María, acompañarlos, ante lo irremediable, con su oración y su presencia. No podrán hacer más.
Ver a una madre y a un padre acompañando a sus hijos en la Calle de la Amargura inspira mucho respeto y veneración. Me vienen a la mente algunos rostros: una madre esperando en el hospital que su hijo salga de una sala de operaciones, otra desesperada porque su hijo ha sido detenido por tráfico de drogas, otra que llora en el velorio de su hijo.
Recuérdalas al acudir el Miércoles Santo a la procesión. Recuerda tal vez tu misma calle de la amargura, y pídele a María que te acompañe, que te fortalezca, que te consuele.
Ella que es madre, que también fue padre y madre para Jesucristo cuando murió San José, será tu compañera en el dolor.

La noche del Miércoles Santo, acabada la misa, celebraremos el “Oficio de tinieblas”. Alguno podría preguntarse ¿Por qué retomar costumbres que casi no se emplean? Es que este Oficio, recomendado en 1988 por la Congregación para el Culto Divino, nos ayuda a meditar en el misterio de la pasión del Señor, a través del canto de los salmos (durante los cuales se van apagando las velas del tenebrario hasta quedar el templo a oscuras) y de la proclamación de las lecturas bíblicas y hagiográficas. Y es que, como sucede no pocas veces, las grandes celebraciones de la Iglesia han comenzado por la iniciativa de las comunidades cristianas que quieren celebrar los misterios del Señor utilizando los elementos simbólicos que le ayuden a expresar su fe.

 Les invito a escuchar Christus factus est


[i] Misal Romano, Himno a Cristo Rey.
[ii] Marcos 15, 34
[iii] Mateo 25, 45

Publicación de la Quinta parte: Lunes 23 de Marzo.

jueves, 19 de marzo de 2015

PREGON DE SEMANA SANTA 3 - CUARESMA LIMEÑA

Con el Miércoles de Ceniza hemos comenzado nuestra preparación para la celebración del Misterio Pascual. La imposición de la ceniza nos recuerda que somos caducos y que estamos llamados a la penitencia y a la conversión de nuestra vida. Desde ese día, según una costumbre sevillana, Nuestra Señora de la Soledad viste de hebrea, no lleva ni corona ni diadema; solo una aureola de estrellas que nos recuerda a la mujer del apocalipsis, “coronada de doce estrellas[i] y al dogma de la Inmaculada Concepción. No lleva la elegancia con la que la veremos en Semana Santa y en Septiembre, sino la sencillez y austeridad de las mujeres hebreas. Y aun en esa sencillez no dejamos de apreciar su hermosura…
El Arzobispado de Lima, en el marco del Vigésimo Sínodo Arquidiocesano, ha programado diversas procesiones para estos días de Cuaresma y Semana Santa.
¿Qué saldremos a contemplar en las procesiones?
No solo una obra de arte. Tampoco salgamos a ver qué imagen está mejor o peor vestida. Eso es frivolidad, que no tiene nada de cristiano ni de evangélico.
Salgamos a contemplar y a meditar en la pasión de Cristo, que es también la pasión y el sufrimiento del ser humano…

Mañana saldrán de la Basílica de la Merced la Cruz del Padre Urraca y de la iglesia de San Agustín las imágenes del Señor de la Columna, el Santo Cristo de Burgos y Nuestra Señora de la Pasión. Ojalá pronto vuelva a procesionar la escultura de “La Muerte”, tan célebre en la antigua Semana Santa Limeña.
Al Señor de la Columna lo conocí un sábado de enero de 1984 cuando, siendo de noche, visitaba la iglesia de San Agustín. Me impresionó verlo lleno de latigazos, doliente, exhausto. Con mirada sufriente, como diciendo: “por favor, ya no sigas con los latigazos”.
Su autor, posiblemente Baltazar Gavilán en el siglo XVIII, se adelantó a lo que Mel Gibson nos mostró, hace poco más de diez años, en la película "La pasión de Cristo": el daño que ocasionaba la flagelación aplicada por los soldados romanos.
Y al ver a Jesús así, pensemos: cuantas heridas ocasiona en pecado en el Hijo de Dios y en los hijos de Dios:
-    Allí están las heridas que ocasionan los homicidios, las torturas, el maltrato, la violencia familiar, la explotación infantil.
-   Las heridas que ocasionan el desprecio, la humillación, la marginación, el bullyng.
-   Las heridas del aborto, las violaciones, la trata de personas…
Y Jesús está solo, sufriente, sin que nadie lo defienda, pidiendo compasión con su mirada. Mañana, cuando vayas a verlo por las calles de Lima, acuérdate de tus hermanos que están flagelados, de los que sufren como consecuencia del odio, de la violencia, del maltrato.
No seas indiferente a sus sufrimientos. ¡Son los sufrimientos de Cristo!

El Domingo 22 de Marzo el Señor Crucificado del Rímac, tan querido por varios de nuestros hermanos, saldrá de la iglesia de Santa Liberata, se encontrará en el atrio de la Catedral con la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza, y después de la Misa visitará este templo hacia la 1.30 p.m. Nuestra Madre de la Soledad saldrá a recibirlo.
Ese día, miremos al Crucificado del Rímac y recordemos a los crucificados que nos rodean: enfermos, abandonados, encarcelados, hambrientos, desnudos… ¿A cuántos crucificados vivos acompañas? ¿A cuántos enfermos, agobiados, vas a ver con el mismo entusiasmo e interés con el que iras a una procesión de Cristo? En estos días me ha tocado acompañar a algunos crucificados de carne y hueso: un familiar enfermo, un joven que ha perdido la audición de un oído de manera súbita, un amigo atormentado por los errores que ha cometido en su vida…
Acompaña la procesión del Señor Crucificado, y ora por los tus hermanos crucificados. Y no te quedes solo en la oración: anda a visitarlos, a asistirlos, con el mismo entusiasmo con el que has ido a la procesión. No lo dejes para cuando “tengas tiempo”. La penitencia que Dios nos pide en esta cuaresma no es solo ayunar o dejar de comer carne, es también visitar enfermos, consolar tristes, es sobretodo ¡Resucitar crucificados!

El Viernes de Dolores, será nuevamente el tradicional Viernes Mercedario: Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Piedad saldrán en procesión de la Basílica de La Merced. Esta imagen de la Virgen Dolorosa ha sido una de las primeras que vi vestida a la usanza sevillana, la visitaba con frecuencia para contemplarla y rezar ante ella; para ver su paso de palio y fotografiarla aunque debo reconocer que, como de costumbre, las fotos no me salían bien.
Con el “Viernes de Dolores”, comienzan los ajetreos de la Semana Santa en esta iglesia: hay que terminar de armar los pasos, preparar las velas, las flores, armar el monumento, los ensayos de cantos… Todo eso está bien; pero es necesario darnos un tiempo para orar, para estar con Dios; que Jesús no nos diga, como a Martha “Hermano, hermano, andas inquieto y nervioso por muchas cosas, solo una es necesaria: estar con Dios[ii]. Qué bien viene el consejo que escuché en una canción: “guarda tu corazón del activismo que mata el espíritu[iii].
Y como para recordarnos esta necesidad de oración, durante todo el día tendremos el Santísimo Sacramento expuesto en esta iglesia, para darnos la oportunidad de sentarnos a los pies del Maestro a hablar con Él, a poner el corazón en el suyo.
Que María nos ponga al lado de Jesús.

El Sábado de Pasión volverá a recorrer las calles el Señor del Santuario de Santa Catalina, un bello Cristo limeño del siglo XVIII. Muchos han pedido que salga nuevamente a las calles en este día, y están entusiasmados con esta procesión: “¡Sale Santuario!”…
Si, sale Cristo en la Cruz, pero no solo para contentar a los devotos. Sale para que recordemos que en la Cruz encontramos nuestra salvación.
Un canto a la Cruz dice:
En ti todos los que sufren buscan alivio y consuelo
Tu yugo es suave y ligero
Pues su peso nos quitó el que te llevó primero[iv]
La Cruz de Cristo simboliza nuestra cruz, la que llevamos cada día, la que nos pesa; la llevamos a la vista y paciencia de los demás; la que escondemos, la que no nos atrevemos a mostrar porque asustan de solo pensar en ellas: la cruz del pecado, de la debilidad, de la enfermedad… ¡Ah! si los demás supieran cual es la cruz que llevamos huirían despavoridos, lejos de nosotros…
Y en esa Cruz, en tu cruz, muere Cristo, para resucitar glorioso.
Y en esa cruz de cada día entreguemos nuestro corazón a Cristo, sigámosle con nuestra cruz, caminemos detrás de él, para que, siguiéndole en la pena, resucitemos con Él y caminemos con él en la gloria.[v]
Hagamos de nuestra propia cruz, nuestra vocación a la Santidad.
 En la cruz está la vida
y el consuelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

En la cruz está "el Señor
de cielo y tierra",
y el gozar de mucha paz,
aunque haya guerra.
Todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

De la cruz dice la Esposa
a su Querido
que es una "palma preciosa"
donde ha subido,
y su fruto le ha sabido
a Dios del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

Es una "oliva preciosa"
la santa cruz
que con su aceite nos unta
y nos da luz.
Alma mía, toma la cruz
con gran consuelo,
que ella sola es el camino
para el cielo.

Es la cruz el "árbol verde
y deseado"
de la Esposa, que a su sombra
se ha sentado
para gozar de su Amado,
el Rey del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

El alma que a Dios está
toda rendida,
y muy de veras del mundo
desasida,
la cruz le es "árbol de vida"
y de consuelo,
y un camino deleitoso
para el cielo.

Después que se puso en cruz
el Salvador,
en la cruz está "la gloria
y el honor",
y en el padecer dolor
vida y consuelo,
y el camino más seguro
para el cielo
.[vi]

El Sábado de Pasión, durante todo el día nuestra Madre de la Soledad, estará expuesta en piadoso besamanos.
Desde que ha que regresado a su camarín, ya no la podemos contemplar de cerca, como cuando teníamos los cultos en la Sala de Cabildos que nos servía de capilla. Por ello el besamanos es una buena oportunidad para acercarnos a ella, verla de cerca, mirarle a la cara con confianza.
Besar la mano. Un gesto que, aunque se lo damos a una imagen, es una expresión de cariño y respeto a María. Es beso a la Madre, a la Señora, a la Dama.
Cuando te acerques, hazlo como quien se presenta a la Reina, con cariño y con respeto; pero con la confianza de que esta Reina es tu Madre: “Ecce Mater tua”.
Con sus manos extendidas María te dice: “TOMA MI MANO Y CONFIA EN MI”
Y nosotros, de la mano de María, vamos caminando al encuentro de Jesús.


Les invito a escuchar He was despised de "El Mesías" de Handel 
Traducido dice: "Fue despreciado por los hombres un varón acostumbrado a sufrir" (Isaías 53, 3). "Ofreció la espalda a los que le apaleaban, las mejillas a los que jalaban su barba y no ocultó su cara a los ultrajes ni salivazos" (Isaías 56, 6)



[i] Apocalipsis 12, 1
[ii] Cf. Lucas 10, 41=42
[iii] Grupo “Siembra”: “El mensaje de Bonifacia”.
[iv] Francisco Palazón: “Tu Cruz adoramos, Señor”
[v] San Ignacio de Loyola: Ejercicios Espirituales Nº 95
[vi] En la Cruz está la vida, Santa Teresa de Jesús

Publicación de la Cuarta parte: Sábado 21 de Marzo

martes, 17 de marzo de 2015

PREGÓN DE SEMANA SANTA 2 - NOTAS HISTORICAS

Basílica del Santo Sepulcro Jerusalén
La Semana Santa constituye el corazón del Año Litúrgico. La primera celebración de la Iglesia ha sido, desde los tiempos apostólicos, el Domingo, día del Señor Resucitado. En el siglo II comenzaría a destacar uno al año, el Domingo de Pascua de Resurrección, cuya fecha se calculaba tomando en cuenta la llegada de la primavera en el hemisferio norte y la luna llena. Más adelante, en tiempos de San Ambrosio, siglo IV, la celebración de este misterio se amplió a tres días: el Triduo Pascual de la muerte, sepultura y resurrección del Señor y, más adelante, a la semana completa.
Los ritos con que celebramos los días santos no nacieron por idea de un Papa o de un Obispo, sino que provienen de diversas tradiciones litúrgicas, principalmente de las Comunidades Cristianas de Roma y de Jerusalén, que se fueron integrando a través del tiempo. Veamos dos ejemplos: el Domingo anterior a la Pascua de Resurrección la Iglesia Romana celebraba la Pasión del Señor, a la que en el siglo VIII se le añadió la procesión de los ramos que se tenía en Jerusalén desde principios del siglo V. El otro ejemplo es la celebración del Viernes Santo: en la Iglesia Romana se tenía, antiguamente, una celebración de la Palabra que concluía con la Oración de los Fieles, posteriormente se añadió la Adoración de la Cruz, rito que tuvo su origen en la Iglesia de Jerusalén, y que es relatado por la Peregrina Egeria en el siglo IV.
Con el tiempo estas celebraciones han tenido algunos cambios, el más importante de todos ha sido la anticipación, en el siglo XVI, de la Vigilia Pascual a la mañana del Sábado Santo (de allí el nombre de “Sábado de Gloria”), que trajo como consecuencia que la celebración de la Pascua perdiera el valor y la importancia que tuvo en sus comienzos. La reforma de la Semana Santa que hizo el Papa Pio XII en 1955 devolvió a la Vigilia Pascual su carácter nocturno en la noche del Sábado al Domingo, tal como la hacemos en la actualidad.
Cristo Románico - Siglo XI
Las celebraciones litúrgicas fueron complementadas con las procesiones que organizaban las Cofradías existentes desde la Edad Media. En el siglo XVI las cofradías sevillanas se consolidan y organizan las “Estaciones de Penitencia” hacia las iglesias cercanas, llevando en procesión las imágenes que representan la pasión del Señor. Esto ayudaba a los fieles a contemplar el misterio “como si presente me hallase[i], en un tiempo en el que los textos bíblicos se proclamaban en latín, lengua que muchos desconocían. El arte cristiano también tuvo su evolución: la Iglesia primitiva representaba a Jesús como el “Buen Pastor”, en el siglo V aparecerán las primeras imágenes de Cristo Crucificado. Los crucifijos del arte románico (siglo XI y XII), representarán a Jesús vivo, puesto en la cruz, pero no clavado a ella; sino con túnica larga, como si fuera un rey triunfante y solemne. El arte gótico presenta a Jesús desnudo, muerto, rígido, crucificado con tres clavos (como el Señor de Burgos de San Agustín); un ejemplo curioso es el Cristo del Castillo de San Francisco de Javier que aparece muerto, pero sonriendo. El renacimiento del siglo XV nos presentará la belleza del cuerpo humano. Más adelante, el arte barroco que se desarrolló entre los siglos XVI y XVIII nos mostrará la pasión con toda su crudeza, lo más realistamente posible: Cristo muerto, desnudo, sufriente, desangrado. Cuando en 1541 se erige la diócesis de Lima, como sufragánea de la Arquidiócesis de Sevilla, se traen a estas tierras la tradición artística y religiosa Andaluza y, con ello, la forma de celebrar la Semana Santa seguirá los moldes y esquemas que se tenían en esta región de España.
A los pocos años de la conquista los migrantes españoles comenzaron a fundar Cofradías o Corporaciones dedicados al culto de la Pasión del Señor La primera Cofradía fundada en Lima fue la de la Vera Cruz, en 1540, por Francisco Pizarro, que poseía unos fragmentos de la Cruz donde murió Jesús, obsequio del Papa Paulo III (hacemos votos por su pronto regreso a la Comunión con el Arzobispado de Lima); luego en 1559 se fundará la Cofradía de la Piedad en la iglesia de la Merced; en 1571 un grupo de sevillanos pide permiso al Cabildo de Lima para llevar en procesión a Nuestra Señora de la Soledad la noche del Jueves Santo; y en 1593 se funda la Hermandad o Cofradía del Señor de Burgos en San Agustín.
Podemos imaginar cómo eran las procesiones pasionarias de Lima colonial: de noche, la ciudad sin alumbrado eléctrico, los pasos procesionales acompañados de los “hermanos de luz” que portaban velas, y de los penitentes o “hermanos de sangre” que recorrían las procesiones flagelándose (no se sorprendan, era parte de la religiosidad de esa época).
Procesión de Viernes Santo
Iglesia de la Soledad
La Cofradía de la Soledad realizaba la imponente “Ceremonia del descendimiento” en la plaza de San Francisco la tarde del Viernes Santo; para lo cual se contrató al escultor catalán Pedro de Noguera en 1619 a fin de que tallara una imagen articulada de Cristo que pudiera ser colocado en la cruz y luego descendido para ser llevado en procesión por las calles de Lima. La procesión que salía de esta iglesia en el siglo XVII estaba compuesta por varios pasos o andas: el paso de “La lanzada” de Longinos, “El Descendimiento”, “La Santa Cruz”, “El Santo Entierro”, el “Paso de palio” que llevaba a Nuestra Señora de la Soledad y el “Paso de la loza”. La procesión iba acompañada de los religiosos de los conventos de Lima, los caballeros de Orden de Santiago y de la Orden de Malta, los alumnos de la Universidad de San Marcos, penitentes y hermanos de luz que vestían el hábito de la Soledad (Guillermo Lohmann señala que en algún año salieron cerca de mil penitentes acompañando esta procesión)[ii]. El mejor testimonio de esta procesión lo tenemos en los cuadros del siglo XVII de autor anónimo que conservamos en nuestra Sala de Cabildos.
Antigua iglesia de
Desamparados
Pero no solo la liturgia y las procesiones eran la expresión de la fe limeña en esos días. A unas pocas cuadras de aquí, en lo que hoy es el jardín de Palacio de Gobierno, se encontraba la antigua iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados. Allí el P. Francisco del Castillo S.J., “el Apóstol de Lima”, comenzó con los alumnos de la “Escuela de Cristo” en 1660 la devoción al “Señor de la Agonía”. Esta práctica no era un sermón, sino que consistía en la meditación de las “Siete Palabras de Cristo en la Cruz”, ejercicios de oración mental y vocal, exposición de imágenes a través de un sistema de puertas y tornos en la iglesia, acompañado de música de arpa, que duraba tres horas. La imagen del Santo Cristo de la Agonía, con la que se inició esta devoción, se venera actualmente en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados en Breña, y salió en procesión la noche del Viernes Santo desde 1975 hasta el año 2007. A la muerte del Padre Del Castillo, en 1673, el P. Alonso Messía, S.J. “sistematizó y propagó el Sermón de las Siete Palabras con el opúsculo “La Devoción de las tres horas de la agonía de Cristo Nuestro Señor y método con que se practicaba en el Colegio Máximo de San Pablo de la Compañía de Jesús de Lima y en toda la provincia del Perú[iii]. La “devoción al Señor de la Agonía” se convirtió así en el “Sermón de las Tres Horas” que hoy conocemos. 
Santo Cristo de la Agonía
A lo largo de la historia, en Lima, quienes más han destacado en la predicación de las “Siete Palabras” han sido los padres de la Compañía de Jesús. Permítanme mencionar dos nombres: el P. Carlos Martínez, S.J. quien murió de un ataque al corazón el Viernes Santo de 1928 en la iglesia de San Pedro, al terminar de predicar la séptima palabra: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”; y el P. Salvador Tito Otero, S.J. quien, a través de la radio y, sobretodo de América Televisión Canal 4, predicó durante muchos años las Siete Palabras, para lo cual se preparaba con meses de anticipación, sin dejar nada a la improvisación[iv].
Con orgullo podemos decir que “Las Siete Palabras” nacieron en esta ciudad de Lima, por obra de los Padres de la Compañía de Jesús.
Las reformas borbónicas en el siglo XVIII, los problemas económicos en España y en el Virreinato del Perú, provocaron la decadencia de la Semana Santa limeña: ya no había dinero para organizar las “Estaciones de Penitencia”. La Independencia y la llegada de la República, acentuaron la decadencia de las cofradías y devociones de origen español; por lo que el culto a Nuestra Señora de la Soledad quedó limitado a los actos litúrgicos y devocionales en el templo.
Sin embargo, las procesiones de Semana Santa no dejaron de realizarse en otras partes del Perú; a las tradiciones religiosas venidas de España se le fueron integrando elementos de la cultura andina. Mención especial merece la Semana Santa de Ayacucho, que es una extraordinaria manifestación de fe comparable solo con Sevilla. El miedo causado por la violencia y el terrorismo que azotaron durante años a nuestros hermanos ayacuchanos, no hizo que ellos escondan su fe: ellos unieron sus dolores a la Cruz con la esperanza de que un día, Jesucristo Resucitado les daría la paz, les daría la vida.
¡La violencia y a la muerte no destruyeron la fe de la Iglesia!
En 1989 gracias al empeño de Monseñor Alberto Brazzini Díaz Ufano, Obispo Auxiliar de Lima, se revitalizó la Semana Santa de esta ciudad. En 1990 Nuestra Señora de la Soledad vuelve a recorrer el Centro Histórico de Lima, asignándose como fecha el Sábado Santo; el año 2006 recuperó como día propio el Viernes Santo; y el año 2012 se vuelve a hacer la Ceremonia del Descendimiento, después de más de 200 años.
Esta es la fe y la tradición de la Iglesia y de la Familia Soleana, de la cual nos sentimos orgullosos, porque son la expresión del cariño que le tenemos a Jesucristo y a Nuestra Madre de la Soledad.

Les invito a escuchar "Behold the lamb of God" (Este es el Cordero de Dios) de "El Mesías" de Handel.


[i] San Ignacio de Loyola: Ejercicios Espirituales Nº 114
[ii] Guillermo Lohman: “La Semana Santa de Lima”. Editado por el Fondo Editorial del Banco de Crédito
[iii] P. Enrique Rodríguez, S.J., “Siete Palabras para Tito Otero”. Publicado en el Anuario de la Compañía de Jesús del Perú del año 2010.
[iv] Cf. Enrique Rodriguez S.J.: Siete Palabras para Tito Otero Publicado en el Anuario de la Compañía de Jesús del Perú del año 2010.

sábado, 14 de marzo de 2015

PREGON DE SEMANA SANTA - 1

Dame tu mano, María,
la de las tocas moradas.
Clávame tus siete espadas
en esta carne baldía.
Quiero ir contigo en la impía
tarde negra y amarilla.
Aquí en mi torpe mejilla
quiero ver si se retrata
esa lividez de plata,
esa lágrima que brilla.[i]

Dame tu mano, María…
De tu mano, María, Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre,
comenzó a caminar entre nosotros.
De tu mano, María, subieron Juan y María Magdalena al Calvario,
para acompañar a Jesús que moría en la cruz.
De tu mano, María, los Apóstoles esperaron al Espíritu Santo
que vino el día de Pentecostés,
y comenzaron su labor misionera por el mundo entero.
De tu mano, María, comenzaron a surgir las comunidades religiosas,
De tu mano, María, vinieron a estas tierras de América tus hijos del Viejo Mundo, trayéndonos el Evangelio.
De tu mano, María, se fundó, en 1603, esta Cofradía de la Soledad.
De tu mano, María, han desfilado miles de hijos tuyos por este templo.
De tu mano, María hemos ido llegando tus hijos Cofrades,
Colaboradores y Oblatos para servir a Cristo y a la Iglesia.
María, de la mano de mi madre, siendo un niño,
vine por primera vez a tu casa,
el Primer Domingo de Cuaresma de 1980,
y aún recuerdo que, siendo poco más de las 10.30 de la mañana,
mientras los fieles recibían el Cuerpo de tu Hijo en la Comunión, cantaban
Señor, me has mirado a los ojos…
Y con el deseo de ver a tu Hijo
en esta imagen del Santísimo Cristo del Calvario,
vine muchas veces a tu casa,
para fotografiarlo y contemplarlo.
Y de tu mano, María, me entregué a ti,
para ser un Hermano Oblato de la Soledad.
Ahora, Madre mía, te ruego
que me pongas al lado de tu Hijo Jesucristo
Para que ilumine mi corazón,
Y Pregone la Semana Santa de esta ciudad de Lima
Y de esta iglesia consagrada al misterio de tu Soledad…

Señoras y Señores:

Cuando recibí el encargo de ser el Pregonero de este año, noté en el rostro de algunos de mis hermanos Soleanos una mirada de inquietud; seguramente pensaban: qué podría pregonar un hermano, que no tiene ni cuatro años en la Soledad; que no se caracteriza por ser un erudito de la historia de Lima o de la tradición cofrade; que no asiste a muchas procesiones…
Por mi parte, pensé que, ser pregonero, era tarea fácil: por un lado, durante muchos años he preparado la Semana Santa en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, junto con algunos de los aquí presentes a quienes la marcha “Ione”, de Enrico Petrella, que hemos escuchado les habrá traído muchos recuerdos; por otro lado ya tenía experiencia de hablar en público desde mis tiempos del colegio: ordenaba unas cuantas ideas, les ponía una dosis de entusiasmo (de “acción, fuerza y poder”, como me dijo mi amigo Víctor, acólito de San Pedro aquí presente), algo de poesía y listo. Después de todo, el público asistente me aplaudirá, me felicitará, y me dirá “Qué bien que lo hiciste”, “hablaste muy bonito” aunque no hayan entendido mucho de lo que haya dicho, o se hayan quedado dormidos durante la disertación.
Sin embargo, cuando recordaba los pregones de mis antecesores, de Luis Leith, conocedor de la historia limeña, y de Luis Ángel Olivera, de quien aprendí lo que es la tradición cofrade en esta institución; cuando leía y escuchaba los pregones que se han dado en Sevilla y en Málaga por grandes oradores y entusiastas cofrades, me di cuenta que la tarea era más difícil de lo que pensaba.
Y es que no se trata solo de transmitir datos, o costumbres; sino ante todo, de compartir la riqueza de la tradición de los Hermanos de la Soledad, que es expresión de la fe de la Iglesia; tradición que hemos recibido de los cirujanos y baberos sevillanos, quienes el 13 de Abril de 1603 fundaron esta Cofradía de Penitencia, teniendo como titulares a María Santísima en el Misterio de su Soledad y al Señor yacente, para solemnizar el Viernes Santo a la misma manera que se hacía en los reinos de España.
Esta forma de solemnizar el Viernes Santo (procesión del Cristo yacente y de la Virgen Dolorosa, acompañada de penitentes y nazarenos encapuchados y manolas vestidas de luto riguroso), tan propia de los Hermanos de la Soledad, les puede parecer a algunos algo copiado de realidades extranjeras, fuera de lugar entre nosotros. ¿Para qué imitar costumbres propias de Sevilla, España, si aquí en el Perú tenemos costumbres y tradiciones de gran valor y riqueza espiritual y cultural?
A esto respondemos que, las diversas celebraciones religiosas son un conjunto de ceremonias, música, oraciones, vestimenta; que se va formando a través del tiempo y, que, cuando se hace en otras latitudes, se sigue la misma forma que se tiene en el lugar de origen. Veamos dos ejemplos: la procesión del Señor de los Milagros en el mes de Octubre se celebra en cualquier parte del mundo del mismo modo que en Lima: la forma de presentar al Señor Crucificado, la música, el hábito morado, la presencia de cantoras y sahumaduras quemando incienso al paso del Señor… Y aunque muchos de los que asistan a esta procesión no sean peruanos, celebran al Señor de los Milagros como si estuvieran en Lima. Otro ejemplo, lo vemos en esta Iglesia de la Soledad, en la celebración del Señor de la Cruz de Torrechayoc, de Urubamba, Cuzco, días antes al Domingo de Pentecostés: celebran la Misa con cantos en quechua y la procesión va acompañada de sus danzas típicas. ¿Quién no siente que su espíritu se eleva al cielo al oírlos cantar “Apu yaya Jesucristo”? Recuerdo con mucha emoción una Ordenación Sacerdotal en la iglesia de San Pedro, donde estaba de acólito, en que, mientras el sacerdote elevaba la Hostia consagrada en medio humo del incienso, el coro cantaba en quechua: “Kanmi Dios canqui, yuracc Hostia Santa” (“Tu eres Dios, hostia santa blanca”). Cuando la Iglesia celebra su fe, se superan las barreras del idioma; y aunque no entendamos ni quecha ni latín, sentimos que esa es nuestra fe, y con ello nos acercamos a Dios.
Nuestra Iglesia es católica, es decir “universal” y ella, que es Madre y Maestra, tiene los brazos abiertos para acoger a toda la humanidad, para celebrar su fe en comunión con todos sus hijos, con quienes nos sentimos hermanos en Cristo.


Le invito a escuchar la Cantata Nº 1 de la Pasión según San Mateo de Bach


[i] Gerardo Diego: Vía Crucis a mi madre.

martes, 6 de enero de 2015

RECUERDOS DE NAVIDAD II

Hoy 6 de Enero la Iglesia en varias partes del mundo celebra la Solemnidad de la Epifanía del Señor, que recuerda la visita de los Magos de Oriente al Niño Jesús (en el Perú lo celebramos el Domingo pasado, ya que el día 6 es día laborable). Es, como decía el P. José Antonio Hernández, S.J., la Navidad de la Iglesia de Oriente.
En este día comparto con ustedes la segunda parte de mis recuerdos navideños:

LOS NACIMIENTOS
Desde que era niño mi mamá nos ha llevado a visitar los nacimientos de las iglesias y de algunos familiares. Recuerdo muy vagamente que fuimos a la Basílica de María Auxiliadora para ver el nacimiento: en el centro una gruta que se asemejaba a un horno de ladrillos, con María José y el Niño, con pastores que, años después, pude reconocer cuando visitaba la Basílica. Aquella visita fue rápida, con poca iluminación, era de noche y estaban cerrando el templo.
La visita que no faltaba cada año era al Nacimiento de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados que era preparado por un equipo capitaneado por la M. Virginia Luzquiños, Misionera Parroquial del Niño Jesús de Praga. Yo lo podría calificar de "noble sencillez": no tenía la majestuosidad de los nacimientos que he visto en la iglesia de la Merced o en San Pedro (donde el H. Pedro López, S.J. colocaba el cerro San Cristobal y hasta la visita del Papa Juan Pablo II), ni los efectos especiales de otros nacimientos. Las imágenes del misterio son las que ven en la foto, y la mayoría de imágenes fueron traídas de España en la década de 1950 por el P. José Vicente, S.J. (imágenes que he visto en San Pedro y en el Santuario de Santa Rosa de Lima): un ángel que anuncia, pastores con cara de asombro, pastores haciendo su vida de campo, otro jalando su burro, los reyes magos cabalgando y acompañados de sus pajes; pastores bailando... No eran muchas imágenes, pero eran bien colocadas y distribuidas: se armaban escenas de vida de campo, del anuncio a los pastores, de gente en camino, de aldeanos bailando alrededor de un fogón... Los cerros de papel marrón (nada de papel verde), sin luces de colores, solo puntos de luz para iluminar el nacimiento, trigo germinado colocado no en macetas, sino en tablas que eran disimuladas con aserrín (lo que lo hacía mas natural)... Cuando en 1983 la M. Virginia dejo la posta a la M. Bernarda ella siguió con el mismo estilo. Ese nacimiento marcó para mi un paradigma: los nacimientos que hice en mi casa (más aún los que hice a partir de 1984 en que comencé a ayudar con la preparación del nacimiento de Desamparados) seguirían ese estilo. El nacimiento de Desamparados hablaba por si solo. En 1987 las Misioneras Parroquiales del Niño Jesús de Praga dejaron de atender la sacristía de Desamparados, con ello la dirección del nacimiento pasó a otras manos y otros gustos, alguno de los cuales no era muy acertado. En los últimos años el nacimiento de Desamparados ha tomado otro estilo, con mas imágenes, luces de colores, otro tipo de papel. No puedo dejar de sentir nostalgia. Por desgracia no tengo ninguna foto de esos nacimientos.
La semana pasada fui a visitar a las Misioneras Parroquiales en su Casa Madre en Chorrillos. Antes de irme, la M. Virginia, Superiora de la casa, me dijo "Ven para que veas mi nacimiento". Entramos a la capilla y vi nuevamente la noble sencillez que aprecié en Desamparados, con otras imágenes, pero el mismo estilo. Se nota la mano de los religiosos cuando arman los nacimientos. Lástima que no tomé ninguna foto (y eso que tenía mi cámara en el bolsillo). Se me pasó...
De los nacimientos que vi en mi familia, el que se llevaba la palma era el nacimiento que mi tio Ciro armaba en la casa de mis abuelos en Las Palmeras (distrito de los Olivos) cuando él era soltero (se casó el 1979). El nacimiento se preparaba en el jardín de la casa y ocupaba espacios bastante amplios. Lo iluminaba muy bien. Aun recuerdo el primero que preparó para la Navidad de 1975, ninguno como ese. Al igual que el nacimiento de Desamparados, los nacimientos de mi tio Ciro marcaron otra pauta: cuando tenga una casa con jardín (pensaba en ese entonces) el nacimiento lo haría allí con toda la amplitud posible (algo que recién pude hacer en 1996). Mi tio sigue haciendo nacimientos hasta la actualidad, aunque su estilo ha cambiado un poco: han habido años en que le ha puesto un tren de juguete y otras figuras.
Hoy en día los nacimientos han ido evolucionando: las imágenes son de otros materiales y estilos, han salido luces de colores psicodélicos, papeles que tienen piedras impresas... Con todo ello, mas un poco de imaginación y otro poco de fantasía se puede construir un Belén que nos ayude a contemplar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Como recuerdo de estos nacimientos les invito a escuchar Harpa de Natal, música que ponían las Misioneras Parroquiales antes de la Misa de Navidad en Desamparados y que, cuando la puse en mi casa, le gusto mucho a la familia de mi tio Ciro. Ojalá les guste a ustedes también.

EL NIÑO DE MI PRIMERA COMUNIÓN
Cuando era niño teníamos en mi casa un Niño Jesús de tamaño grande que se fue rompiendo con el tiempo. Recuerdo que el Sábado 23 de Diciembre de 1978 fuimos a una tienda de la cadena Monterrey que estaba en el Jirón Loreto en Breña y mi mamá compró unas imágenes de San José y la Virgen (también compró el disco que estaba de moda en ese entonces: la banda sonora de la Película "Fiebre de Sábado por la noche", protagonizada por Jhon Travolta, pero eso es otro tema). Como el Niño que teníamos era un bastante para las imágenes que se había comprado, mi mamá compró esa noche el Niño Jesús que está en la foto, que si mal no recuerdo, bendijo ese mismo día un sacerdote en la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados (si la memoria no me falla fue el P. César Regueras, S.J.).
Ese Niño nos ha acompañado en los nacimientos que he preparado en la casa desde 1978 hasta la fecha. Lo llamo "el Niño de mi Primera Comunión", porque yo recibí por primera vez el Cuerpo de Cristo el 30 de Diciembre de 1979 y el nacimiento, con esta imagen, estuvo en la sala de mi casa durante la celebración con mi familia.
Este Niño ha cambiado de padres en varias oportunidades, y estuvo a punto de perderse para siempre, cuando en el año 2003 o 2004 mi sobrina lo rompió, junto con un san José: se los habían dado para juegue y coma tranquila. En el año 2007 lo mandé a restaurar en una casa donde venden imágenes en el Jirón Ancash. El P. Enrique Rodríguez, S.J. lo bendijo nuevamente la mañana del 24 de Diciembre en Desamparados. 
Mas que el valor artístico lo que rescato de ese Niño es el valor sentimental, su "presencia" en el día que marcó mi vida: el día de mi Primera Comunión. 
Dije que este Niño ha "cambiado de padres" varias veces: 1981, 1983, 199.., 199... 2000, 200... 2008 y este 2014 encontré las que, a mi criterio, son las imágenes perfectas para completar el misterio y que son las que aparecen en la foto. Curiosamente las compré en el mismo lugar donde lo hice restaurar y las bendijo el P. Enrique Rodríguez S.J., ahora párroco de San Pedro de Lima. Les ha gustado a quienes las han visto.
Como comentamos en mi casa la noche del Sábado 13 de Diciembre, en que los compré, son imágenes para contemplar el misterio, para rezar ante ellas. Para buscar a Jesús.
Les invito a escuchar estas Campanas de Navidad, grabación que se ponía por los parlantes de la Parroquia de Desamparados antes de iniciar la Misa de Gallo.

EL ÁRBOL DE NAVIDAD PLATEADO
Junto con el nacimiento, el árbol de Navidad es uno de los elementos más característicos de esta fiesta.
Recuerdo que los árboles de navidad que se veían en tiendas y casas cuando yo era niño eran de papel metálico, verde o plateado y en ocasiones dorado. En mi casa teníamos uno que hizo una de mis tías, lo guardábamos en una caja de cartón larga. El tronco era un palo de madera plateado y las ramas de alambre, muy parecido a lo que ven en la foto. Se guardaba con mucho cuidado, cada rama dentro de un forro de papel. Medía mas o menos 1.50 de alto y se adornaban con bolas revestidas de hilo se seda rojo.
Con el tiempo el trono se partió en dos y en 1984 se reemplazó el árbol por uno de plástico que estaba de moda por aquellos años. Después mi mamá ha comprado dos árboles más de Navidad cada cual mas alto, que adorna ella cada año en la sala de la casa, esta vez con la ayuda de mi sobrino.
Esta imagen del árbol (y este estilo de adornos) es uno de los recuerdos mas característicos que tengo de la Navidad de mi niñez. Yo por mi parte, en 1981, comencé a hacer un árbol de Navidad con ramas de papel metálico de color verde que no llegue a terminar. Al igual que los nacimientos, también el tiempo va imponiendo modas en los adornos navideños, y aquellos que vi en mi niñez y cuyos colores me decían: "¡Es navidad!" ya no se ven fácilmente; pero su recuerdo sigue brillando y me hace sentir la ilusión de cuando era niño.
Les invito a escuchar el villancico O Tannenbaum (Traducido como "El abeto"), cantado por los Niños Cantores de Viena, Al igual que los adornos de los que hablamos, esta interpretación me sigue recordando las navidades de mi niñez.

1812
Con este título Pior Ilich Tchaikovsky compuso una pieza musical para conmemorar la victoria de los rusos sobre el ejército francés en el año de 1812; por ello junto con algunas piezas musicales rusas se escuchan fragmentos de "La Marsellesa", el himno nacional francés. Sobre esta pieza musical y, a fin de no pecar de plagiador, les invito a leer la reseña que trae wikipedia.
La escuché por primera vez siendo niño en un cassette que mi papá llevó a la casa, recuero que él dijo: "aquí suenan cañones". Efectivamente, esta pieza, fue escrita para que, en algunos momentos, suenen los cañones (debidamente sincronizados con la orquesta), lo cual sospecho que ha de hacer su ejecución un poco complicada.
Y usted mi amable lector dirá ¿Qué tiene que ver esto con la Navidad?
Pues, el 25 de Diciembre de 1992, al volver a casa después de asistir a Misa en Desamparados, pasaron en Canal 7, a eso de las 9.00 p.m. un Concierto realizado en 1990 con motivo de los 150 años del nacimiento de Tchaikovsky. Mis padres, mis hermanos y yo vimos ese programa sentados en la sala de mi casa en Chacra Ríos (donde vivimos hasta marzo del año siguiente). Recuerdo que se ejecutaron varias piezas: fragmentos de ballet, el final del Concierto de piano Nº 1, y... bueno, me quedé dormido. Pero desperté para escuchar la última pieza: la Obertura 1812.
Ya antes había visto conciertos (y hasta ópera) por televisión, aún recuerdo cuando siendo niño, también en cabal 7, un domingo a mediodía, vi el Concierto de violín de Tchaikovsky y en otra ocasión me "trasnoché" viendo "La flauta mágica" de Mozart.
La "1812" fue ejecutada por la Orquesta Filarmónica y la Orquesta Militar de Leningrado (que tocaba en la parte alta del teatro), ambas dirigidas por Yuri Termirkanov. Y, en la parte de afuera, cerca de la tumba del compositor, sonaron ¡cañones reales!.
La interpretación fue realmente majestuosa: nunca pensé que aquella pieza musical que oía a través de un cassette era tan impresionante, la combinación de la orquesta con la banda militar, el sonido de las campanas y los cañones, y al final fuegos artificiales para coronar la presentación.
Recuerdo que nos quedamos boquiabiertos, impresionados; por mi parte estaba conmovido. Mi papá solo dijo una palabra que lo resumió todo "Apoteósico".
Como una imagen (y un video) vale mas que mil palabras les invito a escucharlo a través del video de esa presentación que, años después, encontré en youtube.

¡FELIZ DÍA DE REYES!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

RECUERDOS DE NAVIDAD I

"Con paz en el alma a coro cantemos
esta noche santa de grandes recuerdos..."

Esteban de Cegoñal

Navidad, la celebración del Nacimiento de Jesús en Belén es una fiesta llena de recuerdos, de momentos y circunstancias que han marcado esa celebración y que, cuando son buenos y agradables, tenemos el deseo de que se repitan. Por ello, en este día comparto con ustedes algunos de las navidades de mi infancia.

SOPAS LE DIERON AL NIÑO
Los villancicos son canciones populares que, por lo general cantan el misterio de la Navidad (digo "por lo general" porque hay villancicos que no son navideños). Muchas veces no tienen autor conocido y las letras suelen variar de lugar en lugar, ya que el pueblo suele cambiarlas, inventándoles algunas con mucha picardía.
Recuerdo que el primero que aprendí, aún antes del "Noche de paz" fue el famoso "Sopas le dieron al niño", y lo aprendí para hacer un nacimiento vivo en 1974 en el jardín de la Infancia N° 14, donde tuve mi Educación Inicial.
La letra es muy sencilla: "Sopas le dieron al Niño, no se las quiso comer y como estaba tan dulce, se la comió San José. Vamos al portal con su resplandor que salga la luna bella y el hermosos sol, esa hermosa luna con su resplandor". Sobre la letra el P. Ricardo Rodríguez dijo alguna vez "A quien se le ocurre darle sopa a un Niño recién nacido", y el P. Enrique Rodríguez, S.J. escribió alguna vez que eso no habría ocurrido en Belén, sino cuando Jesús ya era mas grandecito.
Este villancico era parte de un "long play", un disco de vinil, grabado en 1965 por el Coro del Colegio "Manuel Pardo" de Chiclayo, y que ha sido el "clásico" navideño en el Perú, mucho antes que "Los Toribianitos".
En la Nochebuena de (1974, tenía 5 años) mi mamá compró el disco, pero esa 24 de Diciembre fue inolvidable, no tanto por el disco que alegró la casa, sino porque, después de visitar a la tía Leonor después de comprar el disco, vimos que la pollería que estaba en la esquina de su casa (Av. Arica con el Jr. Huancabamba), se estaba incendiando y las llamas consumían el local. Recuerdo que me asuste al igual que mis hermanos, y por un tiempo no quería visitar esa casa por temor a ver otro incendio.
Este disco ha animado las navidades de mi familia, al igual que las de muchos lugares y a muchos nos traerá recuerdos de la infancia. Les invito a escucharlos a través de laweb del Colegio Manuel Pardo.

EL CHOCOLATE DE LA TIA LEONOR
Es tradición tomar chocolate caliente en Navidad, sobretodo en aquellos lugares donde hace frío en esta época del año. Sin embargo, aquí en Lima se suelen hacer muchas "chocolatadas", donde se sirve chocolate caliente a pesar de que estamos casi en verano. Bueno, así es la tradición.
Cuando mi mamá era colegiala vivió un tiempo con su tío Juan, ya que mis abuelos vivían fuera de Lima. Durante el tiempo que vivió con él, su esposa, la tía Leonor que era cuzqueña, le enseñó a preparar el chocolate al manera de su tierra. Cuando mi mamá se casó visitaba con cierta frecuencia a la tía Leonor, quien para Navidad le regalaba tabletas de chocolate que le mandaban del Cuzco y que mi mamá preparaba siguiendo la misma receta.
Me encanta el chocolate, pero tengo que tomarlo con cariño y respeto, porque, en ocasiones me ha caido un poco mal (léase verbo "huácala"). Uno de los mejores que he probado ha sido el que preparaba la Sra. Delia de Lobos en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y que, gracias a Dios, no me traía problemas. Pero el chocolate de la tía Leonor se lleva la palma: como ese no he probado otro mejor, el sabor es distinto, la textura es distinta, y creo que la receta que hasta hoy sigue usando mi mamá tiene un toque que lo hace único.
Cuando hice la Primera Comunión el 30 de Diciembre de 1979, mi mamá sirvió el chocolate que enviaba la tía Leonor, siguiendo su receta. Creo que el hecho de que lo preparen en un día tan especial para mi lo hace mas inolvidable.
Aunque sea verano y haga calor, hay sabores que nos traen recuerdos. Y también, de alguna manera, son una oración por aquellos que compartieron algo con nosotros.

EL NIÑO JESÚS DEL CALLAO
Muchas familias conservan alguna reliquia o antigüedad que, por haber pertenecido a alguna persona con quien nos unía un vínculo muy fuerte, lo hace aún mas valioso.
En casi todas las casas se suelen armar los nacimientos y cuando era niño era interesante ver lo que se preparaba (y hasta dar alguna opinión); pero en la única casa donde no veía ninguno era en la casa de mi abuelo Armando en el Callao, a quien visitábamos el 1 de Enero por ser su cumpleaños.
Pero un año me quedé sorprendido: tenían un nacimiento con un Niño Jesús bellísismo. ¿por qué recién lo sacaron cuando yo tenía mas o menos 9 años? Bueno, mi tía lo cuidaba mucho, era reliquia de mi abuela, de mi bisabuela, de mi tatarabuela y quien sabe si de mi tatara tatarabuela; y temían que alguno de nosotros podría romperlo (seguro que alguno de mis lectores debe pensar que lo cuidaban de mi, que tengo fama de romper todo).
El Niño Jesús es una imagen de madera, de ojos de cristal, cabello dorado y paladar de plata. Mi papá dice que debe tener mas de 100 años. Mi abuela Mercedes lo cuidaba con cariño y le hacía su ropita, la misma que lleva en la foto que pueden apreciar.
En Octubre de 1992 fui al Callao y le pedí a mis tíos que me dejaran tomarle una foto, asi que preparamos todo, el sol salió y ayudó a tomar la foto que pueden ver. Curiosamente, después de tomar la foto, el sol se ocultó.
Últimamente, mi tía le ha cosido un vestido de color azul. Me ha dicho que es de la misma tela que le cosieron el vestido a mi abuela para el matrimonio de mis papás. Yo espero pronto ir al Callao y, vestido con mi hábito de Oblato, tomarme una foto con este Niño.
Quizás con una foto así, y viendo que la imagen quedó ilesa, se irá mi "fama" de romper lo que toco.

Continuara...