domingo, 1 de diciembre de 2019

ESTAR ATENTOS

DOMINGO I DE ADVIENTO
Ciclo "A"

Lecturas Bíblicas:
1º Lectura: Isaías 2, 1-5
Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor
2º Lectura: Romanos 13, 11-14
Evangelio: Mateo 24, 37-44

Puede resultar extraño hablar del final de los tiempos cuando comenzamos el Adviento (y con él el año litúrgico 2020), se supone que es un tiempo de esperanza y alegría, las calles ya nos ponen en "ambiente navideño"; y sin embargo la liturgia nos habla de la segunda venida del Señor, un tema que "da miedo", porque el "fin del mundo" el "Apocalipsis" es sinónimo de guerras, destrucciones, terremotos, hambruna... y eso ni alegra, ni da esperanza.
Y sin embargo desde los primeros tiempos del cristianismo rezamos "Marana tha, Ven Señor Jesús", lo decimos siempre en la misa; porque lo mejor que nos puede pasar es la venida del Señor; y allí radica la esperanza que ya comenzamos a soñar al escuchar las palabras de Isaías en la primera lectura "De las espadas forjarán arados, de las lanzas podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo": lo que antes fueron armas para destruir, se convierten en instrumentos para construir, ya no hay enfrentamientos entre pueblos.
Pero he aquí que corremos el peligro de estar distraídos: en estos días muchos estudiantes están con la angustia de los exámenes finales, las promociones y graduaciones, los balances de fin de año, los agasajos de navidad, los regalos, las comidas, los aguinaldos... Somos un país católico que no está muy atento a la venida del Señor, y hemos puesto nuestro interés en la búsqueda del poder que nos lleva a la corrupción, a la violencia, a destruir todo lo que no está de acuerdo con nuestra forma de ver el mundo; todas estas son señales de que, como dice la canción "Al mundo le falta vida, al mundo le falta luz, al mundo le falta el cielo, al mundo le faltas tu".
Y Jesús nos invita a estar atentos, a que las preocupaciones (muchas de ellas legítimas) no nos quiten de vista lo fundamental; no sabemos ni el día ni la hora de su segunda venida, tampoco sabemos en que momento Él sale a nuestro encuentro y nos sorprende (y no pensemos solo en la muerte o el fin del mundo: el Señor viene de muchas maneras, a veces sorprendentes).
"Dense cuenta del momento en que viven" dice san Pablo; estemos atentos a la venida del Señor en nuestro contexto actual, tengamos la esperanza de que Él puede hacer, con nuestra ayuda, que el mundo sea mejor. Que podamos tener la esperanza del profeta Isaías y soñemos con una sociedad en la que la violencia se transforme en paz, la corrupción en honradez, la ambición en servicio y solidaridad; que caminemos a la luz del Señor, porque con Jesús todo será mejor.

¡Feliz Adviento!

sábado, 13 de julio de 2019

ANSELMINOS DE AYER

David y Julio fueron los primeros amigos que tuve en el Colegio "Hermano Anselmo María"; ellos, junto a otros niños de su colegio, se preparaban para hacer la Primera Comunión en 1998, ya que, como lo comenté en otras ocasiones, la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados atendía la catequesis en los colegios de la jurisdicción.
Acababa de volver de unos Ejercicios Espirituales que me dió el P. Ignacio Muguiro, S.J. en Noviembre de 1998 y Laura, la catequista del grupo, que había planificado que los niños tengan un retiro de dos días en Lurín, me invitó para acompañarlos; sin pensarlo dos veces acepté. Aquel sábado conocí a otros niños: Daniel, Ricardo, Bairo, Santino... e iba conversando con algunos de ellos. Esa noche David me pidió que le contara mi experiencia en los Ejercicios y conversamos un buen rato; entre conversación con algunos y en grupo nos quedamos hasta las 3.00 a.m. y yo tenía que regresar a Lima a las 6.00 para tocar en la Misa de 8.00 a.m. en Desamparados. Unos días después hicieron su Primera Comunión, con gusto acolité la ceremonia y los acompañé al colegio a tomar el tradicional desayuno. David y Julio se quedaron por un tiempo participando de un coro de la parroquia hasta que pasaron a secundaria y les perdí el rastro; y gracias a las redes sociales nos volvimos a encontrar.
Hace algunas semanas David me escribió para invitarme a su matrimonio al que asistí con muchísimo gusto. Y allí después de 20 años me encontré con Daniel y Bairo quien, al verme en la iglesia, no dudo en llamarme: "¡Manuel!", después de tantos años aún se acordaban de mi.
Me tomé unas fotos: con David antes de la misa, con Daniel y Bairo después, tuve el gusto de conocer a sus parejas, y me iba pensando como ellos, habiendo compartido tan poco (y en el caso de Bairo apenas el saludo cuando era niño), me recordaban con cariño. 
Y me decía "Algo bueno hice por ellos". Dios me conceda ver más momentos iguales.

* * *
A Gianpierre lo conocí el 2005, también se preparaba para la Primera Comunión, pero en esta ocasión ya conocía a varios niños del "Anselmo" a quienes había invitado a participar el Grupo de Acólitos de la Parroquia. Le hice la invitación del caso; al principio su respuesta era negativa pero el sábado siguiente a su Primera Comunión entraba "de novicio" al grupo y acolitaba por primera vez el 8 de Diciembre de ese mismo año. Era un excelente alumno en el colegio y acólito responsable. Cuando el clero diocesano asumió la dirección de la parroquia hubo que hacer un cambio de la vestimenta de los acólitos: dejaron las albas blancas y se les dio sotanas rojas a los menores y negras a los mayores; pero la mayoría de ellos no tenía recursos para costearlo, así que pedí ayuda a mis amigos de la Universidad Católica y a otras personas más para esto; si mal no recuerdo fue Marco Alarcón quien regaló la sotana roja para Gianpierre ("sotana roja es cardenal" le decía). Gianpierre fue acólito hasta el 2011, ese mismo año se confirmó (algunos pensaron que yo sería el padrino, pero no fue así) y el 2012 ocupó el primer puesto al terminar la secundaria en el "Anselmo".
Al terminar el colegio publicó en facebook "Oficialmente pre-universitario", y pensaba "ese grado de instrucción no existe"; sabía que quería estudiar ingeniería en San Marcos y le advertía "A San Marcos entran los que estudian". Estudió, ingresó, se mató estudiando a pesar de las dificultades (de alguna manera he acompañado su proceso universitario) y hace unos meses me dijo "Manuel me graduo en julio, quiero que me acompañes en la ceremonia", yo gustoso separé la fecha para asistir.
Hace unas horas he regresado de la graduación que se realizó en el Colegio "San Agustín", no podía dejar de recordar la mía hace casi 25 años (les prometo hablar de ella en agosto); en los rostros de aquellos jóvenes veía los rostros de mis sobrinos, de tantos acólitos y "cuyes" que he acompañado y, por supuesto, el rostro de los "cracks" de San Tarcisio de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quienes dentro de poco estarán en una ceremonia igual. Aunque no cantaron "Color esperanza" como los niños de primaria, debo confesar que estaba emocionado como si el que se graduaba fuera mi hijo, al punto que derramé varias lágrimas.
Después de la foto con Gianpierre (que me puso su birrete en la cabeza), pensaba como ese niño, a quien también acompañé en su graduación en primaria, ahora es un Ingeniero Industrial.
Y me decía "Algo bueno hice por él". Dios me conceda ver más momentos iguales.

viernes, 12 de abril de 2019

IN MEMORIAM, MAESTRA TERESA MORAN

Querida maestra:

¡Cuántos recuerdos guardamos de usted!
La vi por primera vez conversando en el patio del Colegio "Hipólito Unanue" con el profesor Gamaniel Palomino, venía para reemplazar al profesor Osorio Rojas del curso de geografía. Como la ví con el rostro serio, pensé que usted sería muy exigente y posiblemente la íbamos a pasar mal. ¡Qué gran equivocación! Nos encontramos con una gran Maestra.
Usted nos enseñó Geografía en segundo año e Historia del Perú en quinto. En sus clases, junto con los temas del curso, había una gran dosis de alegría y entusiasmo; y junto con la materia del curso, nos daba lecciones para la vida. ¡Cómo olvidar su paciencia y buen humor para soportar nuestras palomilladas! ¿Recuerda cuando, en el curso de historia, usted decía "En mis tiempos..." y nosotros, le interrumpíamos exclamando "Uuuuuuuu..." (como quien dice, de que siglo nos hablará)? Y en lugar de enojarse, sonreía y nos seguía la broma "En mis tiempos arcaicos, antiguos y prehistóricos..." y continuaba con su clase. O aquella vez en que había un partido de voley de Perú, a la misma hora de su clase, y mientras usted dictaba con mucha calma, Armando Sánchez anotaba en la pizarra cada punto que obtenía la selección, celebrando al final el triunfo de las chicas de voley.
Hay una lección que recuerdo mucho: usted dijo que, cuando se encuentra con sus ex alumnos, les pregunta ¿a qué te dedicas? Si el joven le dice que estudia o trabaja (aunque sea algo muy humilde) usted se siente orgullosa de él, porque hace algo por la vida; pero si le dice que no se dedica a nada, entonces le preocupa, porque es una vida estéril, sin sentido, un vago. Estas palabras me han servido, no solo para mi propia vida, sino que se han convertido en la pregunta básica que le hago a toda persona que ha conversado conmigo con la intención de ser Hermano de Nuestra Señora de la Soledad, por ello, si la persona me dice que hace algo, va por buen camino; pero, si no se dedica a nada, mis palabras son "primero estudia o trabaja de lo que sea; después hablamos".
Cuando fuimos sus alumnos el respeto y el cariño fue mutuo, no la recuerdo enojada; pero cuando pasábamos a ser ex alumnos, ese respeto y aprecio se multiplicaba: usted nos reconocía por nuestro apellido y promoción; para usted hemos sido jóvenes inquietos, pero nunca malos. Supo lidiar y corregir nuestras travesuras, con firmeza, pero con alegría. Todos la queríamos.
Ente tantas cosas que nos contaba fuera de la clase, nos dijo es, además, arqueóloga de profesión, y que le gustaba el baile. Resultaba gracioso que, siendo arqueóloga, se llevara tan mal con las arañas; y aquella vez en que, por llevar el hábito del Señor de los Milagros, no pudo bailar en un cumpleaños "y había venido una orquesta de Ica".
Usted era Unanuina de corazón, amaba a nuestro "HU", conocía su historia, a sus colegas: nunca habló mal de ninguno, y más bien nos hacía comprender las "particularidades" de alguno de ellos. Nos contó que, cuando nuestro recordado Director Nicanor Castañeda Guerrero estaba enfermo de gravedad, usted le prometió que iría todos los años al Colegio a gritar, con "alma, corazón y vida" (como lo dije en alguna ocasión) nuestra ya famosa arenga "Siempre la H, siempre la U, nadie le gana al HU". Y así lo hizo mientras Dios le dio salud y vida.
La madrugada del Domingo 7 de abril Usted fue a los brazos de Dios. Supe que tuvo una enfermedad que la tuvo muy delicada, alguna vez dijo que estaba "amarilla como los Simpson". Hasta en eso sabía sonreír y bromear. Y desde el cielo ruegue por nosotros, por su familia, por sus muchos amigos y "abuelos cuenta cuentos" que la recuerdan con cariño. De paso también por mi.
Hoy Viernes de Dolores la recuerdo con cariño, pues cuando supo que soy Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad, sabía que me había puesto bajo el manto de la Virgen de los Dolores, la misma que lleva su mismo nombre: Teresa Dolores. Sepa usted que hoy, cuando en la iglesia de la Soledad cante la versión española del "Stabat Mater Dolorosa", la encomendaré, no con dolor, sino con la alegría que usted siempre tuvo y nos enseñó.

Gracias Maestra Teresa Dolores Morán Euribe. Que Dios la recompense.

viernes, 14 de diciembre de 2018

COLOR ESPERANZA

Hace unas semanas recibí la invitación para asistir a la graduación de la promoción de Primaria de sexto grado de la Institución Educativa "Hermano Anselmo María" y hacer una oración por los alumnos. Gracias a Dios ese día no tenía que tocar ninguna Misa por la noche, así que acepté gustoso la invitación; además de los casi sesenta niños que egresaban de la primaria había preparado a casi la mitad para recibir la Primera Comunión, por lo que fui con "deseo grande" de compartir esa celebración con ellos.
Llegue cuando los niños hacían su ingreso al auditorio, escuchaba sus reseñas, sus saludos y sus sueños para el futuro: muchos admiraban a sus profesoras y deseaban ser futbolistas o youtubers... sueños de niños que habían visto este año a la selección nacional en el mundial de fútbol y que se abren al mundo a través del internet (que en mis tiempos ni soñábamos que podía existir).
Después de la oración y reflexión que hice, vinieron los discursos, reseñas, agradecimientos, la presentación del coro del Colegio... Eran dos secciones de sexto grado y cada maestra se dirigió a sus alumnos con mucho cariño y en su propio estilo: una con un toque más personal, felicitando a cada alumno por sus logros que los hacían únicos como personas; y otra se dirigió al grupo, dándole aliento y sintiéndose contenta de que el nombre de la promoción "Luchando unidos por un sueño" era una realidad: verlos trabajando unidos era la coronación de su obra.
El plato fuerte de toda graduación es la entrega de los recuerdos (o diplomas) a los graduandos: me tocó entregar algunos, aunque confieso que me hubiese gustado entregarlos a aquellos que he conocido y tratado por la catequesis, con todo felicité con cariño a cada uno pues, aunque apenas alguna vez me hayan saludado en el colegio, para ellos era un momento importante y había que hacer que ellos se sientan como tales.
Pero, antes de la entrega de recuerdos hubo un momento en que se me hizo un nudo en la garganta: los niños entonaron la canción de Diego Torres "Color esperanza": fue impresionante oir con mucho entusiasmo:
"Saber que se puede, querer que se pueda,
quitarte los miedos, sacarlos afuera,
pintarse la cara color esperanza,
tentar al futuro con el corazón"
No pude evitar derramar unas lágrimas: estos niños Luchan unidos por un sueño, y desde su situación personal (algunas de las cuales he conocido y no han faltado cruces difíciles de llevar) miran al futuro con una sonrisa de esperanza, entusiasmo e ilusión. Solo espero que no dejen de luchar por sus sueños, aunque no creo que alguno sea youtuber (nadie vive de eso), pero si me daría mucho gusto ver algún futbolista por allí.
Después de la ceremonia, del compartir y las fotos, me puse a pensar: en estos tiempos de corrupción, de divisiones y tensiones (como las que atraviesa mi querida Pontifica Universidad Católica del Perú) ¿no podríamos pintarnos la cara color esperanza y tentar al futuro con el corazón? ¿No podríamos caminar con ilusión, romper fronteras y tender puentes para acoger y abrazar a los otros? ¿No podríamos nosotros también luchar unidos por este sueño?
Recordando esta noche los rostros sonrientes de Anthony, Ismael, Alvaro, Mauricio, Cristhoper, Renzo, Gabriel, Jordy, Víctor, Jayden, Franco, Samir, Miguel, (perdonen que no ponga todos los nombres)... quiero, mirando el presente, soñar y cantar con ellos que "lo imposible se puede lograr, que la tristeza algún día se irá...", que hay esperanza, "que las ventanas se pueden abrir, cambiar el aire depende de ti". cambiar de actitud, de corazón depende de nosotros con la ayuda de Dios.
Gracias Promoción 2018 por tanto bien recibido.

Les invito a escuchar la canción aquí

martes, 6 de noviembre de 2018

IN MEMORIAM "FILI"

Jesús, reuniendo a sus discípulos les dijo: 
—«Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Ustedes, nada de eso: el que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos». 
Marcos 10, 42-45

A muchos nos gusta el poder, ocupar los primeros puestos, sentirnos importantes; y cuando el poder viene por éxitos económicos, políticos, sociales, intelectuales o religiosos buscamos que sea notorio, sin que nada ni nadie le haga sombra. La enseñanza de Jesús va por otro camino; nada de buscar el poder, sino seguir el camino de la humildad, haciéndose servidor de los demás.
El texto que traigo en esta ocasión no se lee en las celebraciones por los difuntos; pero nos muestra lo que ha sido "Fili" para nosotros: el amigo, el conserje siempre alegre, el primero y el mas importante de todos los que trabajaban en la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, incluso mayor que el mismo Decano. Era un hombre sencillo, amigo de todos, desde los grandes catedráticos hasta el último alumno o trabajador de Derecho.
"Fili" nunca se sintió un "poderoso" pese a que muchas cosas en la Facultad dependían de él; mas bien era servidor de todos. Hasta ahora no entiendo como se daba abasto para todo, con tantas tareas y menos recursos que hoy; pero con él todo estaba en orden y controlado. Filiberto Tarazona es un ejemplo de lo que Jesús ha querido enseñarnos en este Evangelio, de que no hacen falta cargos importantes, ni grados académicos para ser el primero y el más importante en la Facultad de Derecho de la Católica; que con solo cumplir con su deber con sencillez y alegría, se pueden hacer cosas grandes; que con su sonrisa y su corazón generoso y disponible se han formado generaciones de abogados en la mejor Universidad del Perú; como bien lo escribió el Dr. César Luna Victoria: "En nuestra formación, a estas alturas, pesan más las lecciones de Filiberto que toda la Doctrina y Jurisprudencia".
Querido "Fili":
Te conocí poco antes de entrar a la Facultad de Derecho, mi amigo y después catedrático, Luis Fernando Iberico me hablo de ti. Tu viste crecer a nuestra Facultad desde cuando funcionaba en el Instituto Riva Aguero, pasando por las aulas prefabricadas en el Fundo Pando, hasta el local definitivo, de cuya construcción fuiste testigo. Tú nos acompañabas en nuestros estudios y diversiones, participabas con nosotros en las Olimpiadas de Derecho, actuabas con nosotros: ¡como olvidar tu participación con GOCE en el scketch de Fin de Olimpiadas de 1992 de "La Guerra de las Galaxias", en la escena de la pelea entre Luke, interpretado por Paul Duclós, y Salvador Del Solar personificando a Dark Vader! Seguramente recordarás cuando saliste con tu casco en un video diciéndole a Luke: "¡Mátalo, mátalo!"; y, cuando Dark Vader dice "Yo soy tu padre", la respuesta de Luke fue: "¡Ja! Eso fue lo que te hizo creer mi madre, mi padre es Filiberto". ¡Cómo nos divertimos esa vez! Y gracias a ti, ganamos las Olimpiadas.
Después de acabar la carrera y titularme de Abogado no te volví a ver hasta Noviembre del 2009 en que fui a acolitar la Misa de Confirmación de los alumnos de la Universidad. Cuando el año pasado me llamaron para acompañar a la Comunidad de "San Tarcisio" en el CAPU, una de las primeras cosas que hice al pisar la Universidad después de 8 años, fue ir a la Facultad de Derecho y preguntar por ti: vi que la Oficina de notas donde nos atendías llevaba tu nombre, pero ya hacía algunos años que te habías jubilado. Muchos se han visto contigo en los almuerzos de los ex alumnos y en la celebración del Centenario de la Universidad; otros volvimos a saber de ti cuando tus compañeros del Sindicato de Trabajadores de la Universidad publicaron un video en el que, pese a que tu salud estaba resquebrajada, les alentabas a seguir adelante en sus reclamos laborales. Allí nos enteramos que estabas muy mal (al saber que tenías un efisema pulmonar sospechaba que, dada tu edad, tu estado de salud era grave). Y la gratitud de muchos ex alumnos de Derecho brilló para ayudarte en los gastos de tu ultima enfermedad, o para regalarte una visita que te arranque una sonrisa, la misma que nos diste cuando trabajabas en la Universidad.
"Fili": Tú pensabas que mejor me iría de religioso que de abogado. Si hubiese sido sacerdote, estas palabras serían mi homilía para tu Misa de despedida. Dios tuvo a bien llamarme a ser Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad y desde aquí rezo por ti, agradeciéndote, como todos, por ser un servidor "fiel y cumplidor", seguramente pasarás al banquete del Señor, donde toda la gente de Derecho que está en la Casa del Padre te recibirán con los brazos abiertos y con un fuerte aplauso que bien te lo mereces.
¡Gracias "Fili", por tanto bien recibido!
¡Un abrazo hasta el cielo!

miércoles, 31 de octubre de 2018

TRADICIÓN DE OCTUBRE

"Acompañaremos al Señor Cristo Moreno,
Señor de los Milagros y Patrón de la ciudad..."
Mario Cavagnaro, Vals "Lima de Octubre"

Con la procesión de esta tarde termina el mes morado, mes de fe y tradición católica y criolla. He acompañado al Señor de los Milagros desde que tenía solo unos meses de nacido (dicen que me ponía a jalar los cabellos de la gente; bueno, siempre he sido travieso); después, junto con mis hermanos, mi mamá nos llevaba a la procesión, cuidando de no meternos donde había mucha gente, y solo por un par de horas en la tarde; después ya siendo joven y adulto he asistido solo o acompañado de amigos o de mis Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad, con quienes he madrugado para estar a las 6.00 a.m. en la iglesia de las Nazarenas; o quedándome hasta casi la medianoche. Y este año he tenido el gusto de llevar a mi mamá el día 19 de octubre, con la particularidad que ahora soy yo quien tenía que cuidarla de que no se meta donde haya mucha gente (menos mal que ese día por la mañana y tarde hay menor asistencia a la procesión) o que se canse de la caminata.
"Octubre mes morado, color de la tradición" reza la canción. Y es que la tradición, tan bien descrita por Mario Cavagnaro no es solo caminar junto al Señor de los Milagros, es también el olor y el humo abundante del incienso que queman las sahumadoras, es la música criolla que suenan en los homenajes, son las voces de las cantoras, es el recorrido que hace; y junto a ellos los anticuchos, picarones y turrones que tienen un sabor distinto en octubre. Y si algo de esto falta o disminuye sentimos que se está "recortando" la tradición.
Este año, durante la procesión del Señor de los Milagros, no se escuchó "Lima de Octubre" o la "Oración del labriego" en los homenajes de la Avenida Tacna la mañana del 18 de Octubre; mas bien interrumpieron a Manuel Donayre mientras cantaba un vals; para escuchar hasta el cansancio "Como no creer en Dios" (como si no hubieran otras canciones religiosas que entonar). Y mientras escuchaba esa música pensaba: ASÍ NO ES la tradición de Octubre. Igualmente algo extraño se notó en las cantoras: el famoso "Ríndele gracias" con el que se inicia la procesión se sintió apagado, dubitativo el día 18; y durante la mañana del 28 las voces no llenaban la Avenida Tacna, cuando antes retumbaban las calles, faltaba la voz firme de la Sra. Ana Donayre; y pensaba nuevamente ASÍ NO ES la tradición de Octubre. El Señor de los Milagros visita el Hospital Arzobispo Loayza el día 28, en un recorrido que toma tres horas, mientras la gente espera en las calles; pero suprimir esa visita por razones de tiempo, dejando sin la presencia del Señor a muchos enfermos que son precisamente los que más lo necesitan, hizo que muchos pensemos ASÍ NO ES la tradición de Octubre (gracias a Dios tomaron la decisión, a última hora, de que el Señor visite el Hospital).
Hasta hace unos años era tradición de Octubre escuchar la voz de Mons. Salvador Piñeiro (en ese entonces sacerdote del clero diocesano de Lima y hoy Arzobispo de Ayacucho), que sin organista ni coro alguno, hacía cantar a todos los que asistían a las Misas previas a la procesión; hasta ahora no hay quien pueda siquiera igualarlo. Por otro lado, resulta interesante que, desde el año pasado, poco a poco, se está incorporando a estas celebraciones un repertorio de cantos en estilo criollo que han denominado la "Misa Nazarena", que respetan y adaptan muy bien los textos del Ordinario de la Misa. Sería bueno que se repartieran los textos impresos y se ensayen antes de la Misa, eso ayudaría a tener una celebración mas participada y en unos años se consolidará este nuevo elemento de la tradición de Octubre.
Reconozco que toda tradición debe respetarse, pero no debe ser solo repetir costumbres por repetir; sino que, por estar viva, está siempre sujeta a cambios y adaptaciones; y, cuando estos se hacen, es para adoptar algo mejor que se tiene que ir asimilando lentamente y a veces con no pocas resistencias; como bien como decía Gustav Mahler "fidelidad a la tradición significa mantener vivo el fuego y no adorar las cenizas". Y debemos reconocer que hay personas y costumbres que mantienen ¡y contagian! el fuego de la devoción al Cristo Moreno.
La tradición en torno a la procesión del Señor de los Milagros no es una "acumulación" o "suma de costumbres", sino que es un "todo" integrado; no solo la imagen del Señor de los Milagros, la música o el incienso son muestras de fe; también lo es la música criolla y las comidas; que suenan para ese toque de fiesta en torno al Señor, para recordarnos que el color morado y la penitencia de octubre son para volver reconciliados a los brazos de Dios, que Jesús ha resucitado y se alegra con nosotros. Y, ahora me doy cuenta que el color morado del mes de octubre, termina con el color blanco de la Solemnidad de Todos los Santos, para terminar este mes con la alegría de saber que Jesús crucificado nos llama a ser santos.
Y, si tenemos los ojos de la fe bien abiertos, podremos reconocer a Jesucristo, crucificado y resucitado, que sale a nuestro encuentro, camina por nuestras calles en medio de la fiesta criolla, y se queda con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Cf. Mateo 28, 20)

miércoles, 1 de agosto de 2018

CONFESIONES DE UN 16 DE JULIO

Llevo años queriendo escribir este artículo, pero por diversos motivos no he podido hacerlo, así que esta vez he querido hacerlo antes que el tiempo nos aleje más del mes de Julio.
Corría el año de 1990, era mi primer ciclo en la Facultad de Derecho de mi querida Pontificia Universidad Católica del Perú, pro fin llegaron los cursos propios de la carrera (antes solo estábamos en los Estudios Generales de Letras); había que comenzar a pensar como Abogado, y cada curso se convertía en un pre-requisito para uno o mas cursos de los ciclos posteriores.
Uno de esos cursos era Derecho Civil 1, que nos dictó la Dra. María del Carmen Delgado, los Lunes y Miércoles de 6.30 a 8.00 p.m. La Dra. Delgado hacía su clase de un modo muy simpático, pero en la primera mitad del semestre tuvo que hacer un viaje siendo reemplazada por el Dr. Rolando Eyzaguirre (a quien pusimos de chapa "choclo crudo" por su tez blanca, y cuyas clases eran mas bien antipáticas), quien a su vez fue reemplazado por otra profesora, quien a su vez fue remplazada por el Dr. Juan Rivadeneyra, acabándose la cadena de reemplazos con el examen parcial.
Llegó el examen parcial y tuvo dos partes: una desarrollada y una "prueba objetiva", con los clásicos "puntos en contra" por cada respuesta equivocada (las pruebas objetivas se convirtieron en mis pesadillas en la Universidad). El resultado del examen fue un auténtico desastre (a la profesora "se le caía la cara de vergüenza" ante sus colegas que la reemplazaron, pues ella les dijo que eramos un grupo muy estudioso); y a nosotros no se nos ocurrió mejor idea que echarle la culpa a "Choclo crudo" diciendo que no le entendíamos bien (argumento que repetimos un año y medio después con la Profesora Graciela Marín del curso de Contabilidad, que jaló a un gran número del salón y cuya historia la contó muy bien mi amigo Luis Alberto Huerta Guerrero en un artículo publicado en el "Gocicón" titulado "Crónica de una bica anunciada").
La nota que saqué en el parcial no merece comentarse, pero debía rajarme duro si quería aprobar el curso y llevar el siguiente semestre Acto Jurídico, Derechos Reales, Personas Jurídicas y Responsabilidad Civil. Y eso fue lo que hice, estudiar lo mas que puede.
El examen final fue el Lunes 16 de Julio a las 6.30 p.m. y, como era de esperarse tuvo dos partes: una desarrollada y otra objetiva. No podía darme el lujo de equivocarme, corría el riesgo de atrasarme en cuatro cursos; así que a encomendarse a todos los santos, y que "Dios nos ayude" (como dijo Juan Carlos Hurtado Miller, casi un mes después cuando nos cayó un "paquetazo económico" los precios de los alimentos se "sinceraron").
Pues bien, di el examen, lo entregué a la profesora, y a la salida la gente comentaba lo que había respondido; y de lo que escuchaba me di cuenta que había confundido nulidad con anulabilidad del acto jurídico, y que de esas dos palabritas dependían mi aprobación en Civil 1, o una bica en el semestre siguiente (y cuatro cursos menos)... Viví momentos de tensión, de pavor y terror ¿Y ahora?. 
No se si fue el Espíritu Santo o algún espíritu chocarrero, que me hizo recordar que no había puesto nombre a mi examen, así que me armé de valor, regresé al salón, busqué a la profesora (el examen había terminado y ella conversaba con mis compañeros y le dije "Doctora, no he puesto nombre a mi examen"; ella muy confiadamente me lo dio... Y no solo puse el nombre, sino que también corregí los errores que había cometido; devolví el examen y salí de la Universidad lo más rápido que pude, con la conciencia mas sucia que un trapeador de baño público.
Me fui a mi casa caminando (no vivía muy lejos: llegaba de mi casa a la Universidad en 15 minutos en micro), pase por un parque y vi una procesión de la Virgen del Carmen, me sentía indigno de pedir ayuda a la Virgen... Días después me fui a confesar, entre otras cosas, del examen de Civil 1.
Pasaron los días y entregaron las notas y... ¡aprobé Civil 1! Ya se imaginarán la sensación de alivio y de paz que sentí, me olvidé de los sentimientos de culpa, y fui a matricularme para el siguiente semestre, del cual tengo muy buenos recuerdos.
Prometí portarme bien, no hacer mas trampa en los exámenes, lo cual me costó caro en el siguiente semestre: era el examen final de Derecho Constitucional General y la prueba era objetiva (para variar). Tenía duda en una pregunta y tranquilamente vi la respuesta de uno de mis compañeros, pero pensé. "Dentro de pocos días será Navidad, soy un niño bueno, ¿cómo voy a celebrar el Nacimiento de Jesús después de copiarme en el examen?" así que decidí no responder esa pregunta. Acabada la prueba, en los clásicos comentarios después del examen escuché que por cada pregunta mal respondida y por cada pregunta no respondida habían puntos en contra ¡y eso no lo había leído al comienzo del examen!
¿Resultados? Mejor no los comento, pero igualito me malograron la Navidad en ese aspecto.
¿Conclusión? A la hora de salvar un curso, mas vale decir aquí copió que aquí jaló.
Y ¡Abajo las pruebas objetivas!