miércoles, 13 de agosto de 2014

EN UN LUGAR DE LA MANCHA...

"En un lugar de la mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero
rocín flaco y galgo corredor
una olla de mas vaca que carnero..."
(Ya no me acuerdo mas)

Con estas palabras comienza la obra más famosa de la literatura española: "Don Quijote de la Mancha"; y la recuerdo con bastante exactitud porque, estando en tercer año de secundaria, en el Colegio Nacional "Hipólito Unanue", hace casi treinta años en estas mismas fechas, nuestro profesor de Literatura, Manuel Vélez Amaya, nos mandó a leer esta obra, a la cual le ponía mucho interés y muchísima pasión.
Aquella vez no fue mi primer contacto con "Don Quijote": si la memoria no me falla, debo haber leído una adaptación para niños (bueno, de niño llegaban a mis manos varios libros, entre ellos "La vuelta al mundo en ochenta días", "Romeo y Julieta" y "La Divina Comedia", ésta última fue una versión adaptada que me regalaron en la Navidad de 1980 o 1981). Más o menos, a comienzo de la década de 1980, mi mamá compró la versión completa de "Don Quijote", con un empastado de lujo y grabados de Gustavo Doré, que aún conservamos en casa.
Pero el más acercamiento que más recuerdo de esta obra se produjo el Sábado 13 de Noviembre de 1982 a las 3.00 p.m. (ya me imagino la cara que habrá puesto usted, amable lector, al darse cuenta de la precisión con que recuerdo la fecha, esto no es difícil: ese día, horas más tarde, se casaba una de mis tías). Y el contacto no se produjo con un libro sino en la televisión, en unos dibujos animados de la televisión española, que transmitía Canal 7 y que veíamos en un televisor blanco y negro.
Sobre la historia de producción realizada en 1979 pueden revisar http://www.quijote.tv/. Por mi parte les puedo decir que hacían atractiva e interesante esta obra literaria y les confieso que más recuerdo lo que vi en aquellos dibujos que lo que leí. Será por ello que, cuando tuvimos que leerlo en el colegio me resultaban familiares varios nombres y escenas de la historia: la Princesa Micomicona, el Yelmo de Mambrino (que era en realidad una bacía), las piruetas que Don Quijote hizo por su amada Dulcinea, el manteo que sufrió Sancho Panza, el "bálsamo de Fierabrás" (con su genio que canta: "¡Bálsamo, bálsamo, bálsamo de Fierabras" y que pueden oir aquí)...
No es la primera vez que muchos hemos tomado contacto con la literatura universal a través de los dibujos animados: recuerdo que, por el año 1978 transmitían en Canal 4 (América televisión) una versión adaptada de "El Conde de Montecristo", y años antes en Canal 5 (Panamericana televisión) "Las famosas aventuras de Mister Magoo", donde el famoso viejito cegatón interpretaba a los personajes de historias como "Cyrano de Bergerac", "Moby Dyck", o "El Conde de Montecristo" (más recuerdo a Mister Magoo por sus "famosas aventuras", en las que su rostro parodiaba a "La Gioconda" de Leonardo Da Vinci, que por los otros dibujos animados).
Siempre es un gran acierto que algunas de estas grandes obras de la literatura se adapten para la televisión en dibujos animados pensando en los niños de ayer y de hoy (me viene a la mente la parodia del "Barbero de Sevilla" que hizo la Warner Bross con Bugss Bunny como "Fígaro"). En algunos casos despertarán nuestro interés por leer la obra original y, en otros casos, nos la harán más amena.
Hoy en día en que la televisión está invadida por romances de jovencitos que aparecen en programas de "concurso" (?) o de escándalos de personas vinculadas a la "farándula", vale la pena apostar por espacios que nos diviertan y nos culturicen. La "televisión cultural" no tiene porque ser aburrida, ni limitarse solo a documentales de animales, de la National Geographic o del Discovery Channel. Programas como "A la vuelta de la esquina", "Sucedió en el Perú" o "Costumbres", son una muestra de que en el Perú, con "un poco de imaginación y otro poco de fantasía" se puede hacer buena televisión al alcance de todos los gustos y todas las edades.

lunes, 28 de julio de 2014

ANTICUCHOS PARA LA FAMILIA


Una de las tantas cosas de las que nos sentimos orgullosos los peruanos es de nuestra gastronomía: la causa, el ceviche, los anticuchos, los dulces y postres, la chicha morada (lo mejor para refrescarse en verano), el pisco sour... Realmente tenemos una comida extraordinaria. Cuentan la anécdota de que Andrés Avelino Cáceres estando en Europa le sirvieron comida francesa (una de las mejores del mundo, dicen), a él le gusto, pero dijo que preferiría "una patasquita de su tierra" (bueno, confieso que la patasca no es "santa de mi devoción"). Por otro lado (y esto me lo han dicho quienes han estado en el extranjero) la comida peruana solo tiene su sabor y encanto cuando se come en esta tierra, fuera de nuestra patria, tiene otro sabor (dicen que los ingredientes no son iguales). A eso le podemos añadir que cada persona que lo prepara le pone su "toque del sabor", su "secretito", que lo hace único e irrepetible (recuerden lo que escribí en Junio del 2011 cuando hablé de los tamales de mi abuelita).
Mi familia materna tiene muy buena mano para la cocina, tíos y primos han hecho gala de sus habilidades culinarias en las reuniones familiares y en otro tipo de eventos. Con mucho cariño recuerdo a mi tio Arcesio (fallecido en el 2010) preparando muy buenas pachamancas en el patio de su casa: era un espectáculo verlo desenterrar las carnes muy bien condimentadas, rodeadas de hojas de plátano, habas, papas...
De todos los platos de nuestra comida peruana preparados por mi familia tengo mucha preferencia por los anticuchos (visiten http://es.wikipedia.org/wiki/Anticucho para tener mas datos sobre este potaje) y las carnes a la parrilla, preferencia cuyo origen se pierde "en la noche de los tiempos", y que quizás comenzó cuando mi mamá nos llevaba a la procesión del Señor de los Milagros en Octubre y, antes de regresar a la casa, nos llevaba a comer.
Recuerdo que un Domingo de Marzo de 1981, (después que mi hermano salió del hospital recuperado de un accidente que lo tuvo muy mal), mi tio Modesto nos invitó a almorzar a su casa en Monterrico. Creo que la intención no era solo conocer su casa, sino ayudarnos a salir del mal momento que habíamos vivido por el accidente de mi hermano (en ese sentido, familiares y amigos, tuvieron varios gestos realmente reconfortantes que agradecemos muchísimo). Bueno, volviendo al almuerzo en la casa de mi tio Modesto, éste se tuvo sin mayor novedad, la familia estaba contenta ya que, por un  lado mi hermano ya estaba bien y, por otro lado, mi primo Miguel había ingresado a la Universidad de Lima. Pues bien, acabado el almuerzo, yo ya pensaba en decir a mis padres que era hora de volver a casa (en eso no he cambiado mucho); pero mi tía Norma dijo: "Espera, que mas tarde vienen los anticuchos". ¿Anticuchos? mmmmm. Sonaba interesante, creo que mi tia dijo en ese momento una palabra mágica. Al atardecer mi tio Modesto comenzó a encender el brasero en el patio delantero de la casa, y yo estaba atento a ver como preparaba todo. Lo primero que hizo fue pasar por la parrilla un poco de sebo. "Tío, ¿qué esta haciendo?", "Estoy curando la parrilla" (es decir la limpiaba con grasa para poderla utilizar). Luego comenzó a freir los anticuchos. Rato después, siendo ya de noche, llegaban los anticuchos a la mesa del comedor. No me equivoco si digo que quien la pasó mejor que nadie fui yo.
Tiempo después, y en diversas ocasiones, mi mamá preparaba carne a la parrilla no solo para los de casa, sino también en diversas reuniones y paseos con mi familia paterna, comida que ha sido muy apreciada por ellos, y que mis primas recuerdan con mucho cariño. Aunque no siempre eran anticuchos, la forma de prepararlos era la misma.
Con esas experiencias y observaciones, y considerando que me gustan los anticuchos, me he animado en varias ocasiones en estos últimos años a prepararlos en casa. Bueno, decir "prepararlos" es hablar demás. La verdad es que mi mamá corta los corazones de res y los condimenta, y yo simplemente los cocino, siguiendo las indicaciones que me da. Eso si, cada vez que me encargo de esta tarea, recuerdo la primera lección que me dio mi tio Modesto: "curar la parrilla".  
Con mucha gracia se me viene a la memoria como, a pedido de mi hermano, planificamos preparar anticuchos para el "Día de la madre". Yo le dije: "Yo voy a Misa a las 12 m., regreso a la casa a la 1.30 p.m., espérame con la parrilla encendida". Pues bien, me demoré en llegar a la casa (llegue a las 2.15 p.m.) y ni siquiera habían comprado el carbón. A esa hora a hacer todo y mi familia, que estaba de hambre, almorzó con tres horas de retraso.
No vaya a pensar, mi amable lector, que soy un "Gastón Acurio" en estos menesteres. Debo confesar que no siempre he tenido buenos resultados y en mas de una ocasión los anticuchos han salido medio carbonizados. Gracias a Dios, mis padres, mis hermanos y mis cuñados han sido "indulgentes" a la hora de hablar de lo que les preparo. Hoy 28 de Julio, los he preparado con motivo de las Fiestas Patrias del Perú (ya es casi una tradición hacerlos en este día) y, si no se han quemado mucho, ha sido porque mi mamá me ha estado controlando de que no me distraiga en otras cosas.
Una cosa es segura: no me atrevería a prepararlos para alguna reunión familiar, menos con mi familia materna (donde hay quienes tienen mejor mano que yo); aunque confieso que, en esas ocasiones suelo meterme a la cocina, no tanto para ayudar, sino, porque puedo comer impunemente, en complicidad con mis tios y mis primas, sin que nadie (sobretodo mi mamá) me esté controlando.
Por algo dicen que "el que parte y reparte..." y sobretodo, el que gorrea.

¡FELICES FIESTAS PATRIAS!

Escuchen aquí el vals "Noche criolla", según dicen, el Himno de los Restaurantes criollos. 

domingo, 15 de junio de 2014

GOCE, VEINTE AÑOS DESPUES

Ayer, Sábado 14 de Junio, nos reunimos con mis amigos de la promoción 1994-I "Dr. Luis Hernández Berenguel - Dr. Humberto Medrano Cornejo", de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, para conmemorar los veinte años de nuestra graduación. Tenía preparadas unas cuantas palabras que decirles, pues pensé que dirían "Que hable el padrecito"; pero las circunstancias y la hora que, como siempre, hizo que me fuera temprano ("en eso no has cambiado", me dijeron), no me permitió dirigirme a ellos. 
Ahora, con mas calma, les escribo lo que pensaba decirles y creo que, cuando lo lean, lo podrán saborear con más calma y con mas cariño. El mismo cariño que siento por todos mis amigos de GOCE.

Queridos amigos y amigas de GOCE:
Han pasado casi veinte años desde aquella memorable noche del Miércoles 10 de Agosto de 1994 en que nos graduábamos en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, y con ello terminábamos los estudios en dicha casa de estudios. Decir que "nos graduábamos", es solo una forma de hablar, ya que varios de nosotros teníamos que matricularnos al día siguiente en algún curso que nos faltaba para terminar la carrera, y no falto quien, ante el desconcierto de sus padres que no entendían porque tenían que matricularse de nuevo si ya se estaban graduando, les metieron el "viejo cuento" de que se trataba de "cursos de especialización".
Quisiera invitarlos a mirar el tiempo pasado y preguntarnos "¿de qué le tengo que dar gracias a Dios en estos veinte años?". Unos darán gracias por el desempeño profesional como abogados que, en algunos casos, es más notorio que en otros: a Julio Rodríguez lo vemos opinando en materia penal, Paul Duclós estuvo entre los diplomáticos del Perú en el Tribunal de La Haya, Iván Lanegra ha sido Viceministro de cultura... Otros darán gracias por el desempeño en otros campos: Homi como traductora, Salvador Del Solar destaca como actor. a Chalo Quijandría lo vimos como periodista igual que a Beatriz Llanos, César Galindo ha sido Congresista... Otros, por el don la familia, la paternidad o la maternidad, por haber superado alguna dificultad o haber alcanzado las metas trazadas... Yo, por mi parte, doy gracias a Dios por el hábito de Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad que llevo.
Todos tenemos algo de que dar gracias en este tiempo transcurrido y, si abrimos bien los ojos, nos daremos cuenta de que nuestra vida va dando frutos, que en medio de todo Dios va disponiendo de todo para nuestro bien, aun de las experiencias difíciles que hemos vivido; que nuestra vida no ha sido estéril.
Pero también les invito a mirar hacia el futuro y a soñar de nuevo, como lo hicimos hace veinte años. Alguno me dirá que ya no estamos en edad de soñar con el futuro (por allí conversaba con Nano Zaragozá y con Gillian Paredes y me decían que ya no tenemos la misma vitalidad de antes); que ya tenemos una vida armada, que ya no hay nada nuevo en que pensar... y quizás por allí salga algo de pesimismo.
Llegar (y pasar las cuatro décadas) no significa que la vida no nos ofrezca novedades, que ya todo está hecho, y que lo único que queda es seguir así, caminando hacia la jubilación (aun lejana). Creo que la vida nos presenta nuevas experiencias, nuevos retos, nuevos sueños; podemos volver a tomar decisiones, a comenzar, a retomar caminos que, por diversas razones hayan quedado truncados. Quizás esto les evoque la película "A los 40" que recientemente se ha estrenado; a mi, mas bien, me recuerda a una canción que cantamos al final del primer scketch de las Olimpiadas de 1992:

"Toma mi mano y júntala a la tuya
hagamos que florezca al fin la paz,
el futuro nos espera siempre nuevo
con mis amigos todo vuelve a comenzar"

Les animo a soñar, a mantener la ilusión y la alegría de la juventud, a mirar con optimismo ese futuro "siempre nuevo"; y a seguir adelante en los caminos que hemos emprendido.
Que Dios les bendiga a cada uno de ustedes. Yo les agradezco el cariño que desde los tiempos universitarios me han regalado, a veces entre broma y broma, y los encomiendo en mis oraciones con mucho cariño. Guardo de Goce los mejores recuerdos, y creo que, si ahora me ven como Hermano Oblato, es gracias a sus oraciones, y a que ustedes creyeron, mucho antes que yo, que este es mi camino.

¡Gracias Goce, por tanto bien recibido!

martes, 27 de mayo de 2014

EL CRISTO DEL DESCENDIMIENTO

Corría el año de 1603, cuando el 13 de Abril un grupo de españoles venidos de Sevilla fundan en la iglesia de San Francisco de esta Ciudad de los Reyes (Lima), la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, cuya misión era solemnizar la celebración del Viernes Santo en esta ciudad, de la misma manera que se hacía en los reinos de España. Por aquel entonces Santo Toribio de Mogrovejo era Arzobispo de Lima; a pocas cuadras, en el Convento de Santo Domingo, vivía el Hermano Martín de Porres; un poco mas allá, una Terciaria Dominica, Isabel Flores de Oliva, Santa Rosa de Lima, se santificaba en su casa; y San Francisco Solano recorría el Virreynato del Perú evangelizando a los pueblos.
La Cofradía de la Soledad, en su afán de dar mayor realce a la celebración del Viernes Santo, contrató en 1619 al escultor catalán Pedro de Noguera (el mismo que fabricó la sillería del Coro de la Catedral de Lima), para que le hiciera una imagen de Cristo, articulado en cabeza y brazos, de modo que pudiera colocarse en una cruz el Viernes Santo, reclinar su cabeza al momento de expirar, y luego ser descendido para ser trasladado en un catafalco en procesión por las calles de la ciudad. Así pues, a partir de 1620, comienza a realizarse en la Plazuela de San Francisco el "Oficio del Descendimiento", que consistía en representar la muerte de Jesús y su descendimiento de la Cruz, luego se tenía una procesión, junto con otras imágenes de la Pasión de la iglesia de la Soledad, entre ellas la de Nuestra Señora de la Soledad, y concluía con la "sepultura" de Cristo bajo el altar mayor de la iglesia de la Soledad. Como dato adicional mencionamos que el Domingo de Resurrección, salía del mismo lugar una imagen de Cristo Resucitado que se encuentra, por ahora, en la Catedral de Lima. Dos cuadros del siglo XVII que se encuentran en la Sala de Cabildos de la iglesia de la Soledad (que actualmente funciona como capilla provisional) nos muestran el esplendor de esta procesión en la que participaban mas de mil penitentes.
Estamos en una época en la que los oficios litúrgicos se tenían en latín y muchos pobladores eran analfabetos, por lo que las representaciones de la Pasión de Cristo (música, pintura y escultura) eran un medio de acercarse al Misterio Pascual "cómo si presente estuviese". Y en ese contexto del barroco limeño (siglo XVII), el P. Francisco del Castillo, S.J. iniciará años mas tarde en la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, la "Meditación de las Siete Palabras de Cristo" (que después el P. Alonso Messía, S.J. convertirá en el tradicional "Sermón de las Tres Horas"), cuya única finalidad es reflexionar sobre las Palabras que Jesús dijo mientras agonizaba en la cruz.
La Independencia del Perú hizo que decaigan todas las devociones de origen español, y por ello dejó de realizarse la procesión penitencial del Viernes Santo; decayendo la devoción del pueblo limeño al "Cristo del Descendimiento", quedando en el olvido. Asimismo, el paso del tiempo, hizo que algunas personas, con muy buena intención, pero con poco criterio, retocaran esta imagen en diversas épocas y, en consecuencia, perdió su belleza original.
El Sábado Santo de 1990, gracias a la iniciativa de Mons. Augusto Vargas Alzamora, S.J. Arzobispo de Lima y de Mons. Alberto Brazzini Díaz Ufano, salieron en procesión las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad y de San Juan Apóstol; y en el 2004 vuelve a salir la imagen del Cristo Yacente. Mas adelante, en el 2006, meses después que un  incendio dañara parte de la iglesia de la Soledad, la Procesión de Penitencia de Nuestra Señora de la Soledad y del Cristo Yacente (al que se llamó el "Cristo del Santo Entierro") recupera como día propio el Viernes Santo, y junto con ello se comenzó a realizar el cortejo procesional, al mismo estilo de Sevilla, tal como se aprecia en los cuadros mencionados mas arriba.
En el año 2012, los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad (institución a la cual pertenezco como Hermano Oblato), restauramos la "Ceremonia del Descendimiento" después de casi 200 años, que se realiza a continuación de la Liturgia de la Pasión del Viernes Santo. Gracias a la ayuda de los Franciscanos del Convento de los Descalzos de Lima, conseguimos el Ritual que se emplea en la Basílica del Santo Sepulcro en Tierra Santa y, luego de traducirlo, lo utilizamos a partir de ese año en la iglesia de la Soledad. Es cierto que en diversas partes del Perú (por ejemplo en Lurín) se realiza esta ceremonia desde tiempos coloniales, en la cual los "santos varones" van desclavando la imagen de Jesús y la preparan para ser llevado en una procesión, en medio de cánticos y moniciones; sin embargo, el rito de la Basílica del Santo Sepulcro (que, al parecer, fue utilizado en la iglesia de la Soledad en los tiempos coloniales) es mucho más sobrio y más solemne, y en el cual el canto gregoriano acompaña discretamente el descendimiento, la incensación y la unción de Jesús para luego tener la procesión.
Pero a la restauración de la procesión del Viernes Santo y del Oficio del Descendimiento, faltaban dos restauraciones mas: la de la imagen en si, y la del nombre de la misma, ambas retocadas por el tiempo. El año pasado, los Hermanos de la Soledad le encargaron al taller del Museo "Pedro de Osma" dirigido por el maestro Álvaro Sandoval, la restauración de la imagen de Cristo; y, junto con ello, se encontró el contrato que la Cofradía de la Soledad hizo con Pedro de Noguera en 1619, que nos permitió restaurar el nombre de la imagen: "Cristo del Descendimiento", porque fue hecho para la Ceremonia del Descendimiento del Viernes Santo.
El pasado Viernes Santo, aun sin terminar su restauración, la imagen del Cristo del Descendimiento estuvo en las celebraciones de la iglesia de la Soledad. A muchos les impresionó, y quienes lo vieron en el catafalco, tenían la impresión de ver el cuerpo de un difunto envuelto en una sábana, lo cual causaba respeto y devoción.
Hoy, habiéndose concluido el proceso de restauración (que es volver la imagen a su estado original), el Museo "Pedro de Osma" de Barranco, inicia la exposición "Cristo del Descendimiento, tesoro del barroco limeño, obra del maestro escultor Pedro de Noguera" donde, además de exponerse la imagen de Cristo, se mostrará como fue restaurada la imagen y un video de la Ceremonia del Descendimiento y de la Procesión del Viernes Santo. Será una oportunidad para apreciar esta obra de arte, y con ella la expresión de fe de la iglesia de Lima que desde tiempos coloniales ha honrado a Cristo y a María en el Misterio Pascual. Los invito a visitar esta muestra en el Museo ubicado en la Av. Pedro de Osma 423, Barranco, y a animarse a colaborar con los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad en  restauración de la iglesia (que se está avanzando en ello) y en las imágenes.
El video lo pueden ver haciendo click aqui.
Y, a propósito de restauración de imágenes, sueño con que pronto pueda devolverse el esplendor y belleza a la imagen del "Santo Cristo de la Columna y Lágrimas", imagen de madera del siglo XVII, y cuyo costo de restauración asciende a la suma de US$ 3,000.00 (Tres mil dólares americanos) monto que, posiblemente tenga con mucha facilidad algún devoto lector de este blog. Si usted es ese lector, o quiere ayudar en algo, visítenos en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad (esquina Jr. Ancash con Jr. Lampa, costado de las Catacumbas de San Francisco de Lima).

viernes, 16 de mayo de 2014

SIGNOS DE RESURRECCION

I
Corría la Cuaresma del 2010, y Elizabeth, una amiga de la Universidad Católica, que se encuentra en Europa y a quien no veo desde hace muchos años, retomó contacto conmigo por la lectura de este blog y por el facebook, por medio de los cuales se enteró de mi trabajo en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados. En una de las veces que conversamos me comentó que su papá, ya mayor y con problemas de salud, se encontraba internado en una casa de reposo en Magdalena, y me pidió que fuera a visitarlo; me dijo además que él había estado vinculado a la Iglesia en su juventud y que le vendría bien una visita como la mía.
Me comprometí a hacer la visita. Sin embargo, una pregunta me asaltaba en ese momento: ¿qué podía hacer durante una visita a una persona mayor, que nunca en su vida me había visto? Aún así, en los días de la Semana Santa me lancé a esta misión, no sin antes avisar a Elizabeth para que prepararan a su papá para la visita.
Cuando llegué me trajeron al papá de Elizabeth, un señor mayor, sentado en una silla de ruedas, que no hablaba. Lo único que se me ocurrió, fue entonar algo de Canto Gregoriano (pues, como ya les dije, sabía que de joven había estado vinculado a la Iglesia). En aquel momento, el señor cambió su semblante, y me aplaudió muy suavemente (ahora que lo pienso, no recuerdo que muchas personas me hayan aplaudido por haber cantado, ya que por lo general solo canto en Misa y allí no se aplaude). Durante un momento me puse a cantar y a hablarle un poco, el señor me tomó de la mano, y en su rostro pude ver un poco de alegría.
Me costó despedirme, si mal no recuerdo la hora de visita había terminado. Pero en aquella ocasión, con solo algunos cantos en latín le devolví la sonrisa a un hombre anciano y enfermo. Cuando se lo conté a Elizabeth me agradeció la visita, que al parecer le hizo bien a su padre. Mas adelante ella se llevó a su padre a Europa a vivir con ella.
Así como yo tuve esa experiencia, muchas personas de buena voluntad dan alegría a quienes, en hospitales y asilos, viven de alguna manera la experiencia de la muerte, del dolor, de la soledad.

II
En el Jirón Aguarico, en Breña, los jesuitas tenían una casa, que en sus primeras épocas sirvió como sede del Centro de Proyección Cristiana, dirigido por el P. Eduardo Bastos, S.J. Mas adelante, la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados utilizó dicho local para que funcione allí el Dispensario Médico Parroquial (que fue desactivado el año 2003) y un Centro de Conciliación Extrajudicial. Después bajo la tutela de la parroquia funcionó allí un Taller de Terapia y Oración para personas con problemas de drogas y alcohol. Cuando los jesuitas dejaron Desamparados se cerró el Taller de Terapia, el Centro de Conciliación se mudó a un nuevo local, y la casa quedó a cargo de unos guardianes. Hay que mencionar que después que se cerró el Dispensario Médico Parroquial aquel local fue tornándose lúgubre y triste, algo que se hizo mas visible cuando se instaló el Taller de Terapia, y mucho aún más cuando ya no funcionaba nada en ese inmueble.
Años después, mi amiga Rossana, educadora de niños por vocación y formación (a quien muchos le debemos sus enseñanzas, su paciencia y su consejo en Desamparados), compró el inmueble del Jirón Aguarico para que funcione un nido. Recuerdo que cuando ni bien lo pudo ocupar, me invitó junto con Carlos su esposo, a visitar el lugar: era un lugar desolado, me recordaba a la cárcel que había visto en una película (y ahora que recuerdo, a los calabozos de las Comisarías, de lo cual hablaré en otro momento). Rossana me dijo que, cuando los guardianes desocuparon la casa sacaron gran cantidad de basura, y que daba miedo visitar los ambientes del fondo.
Tiempo después visité la casa cuando estaba en obras; y, más adelante, cuando comenzó a funcionar el Nido que lleva por nombre "Mundo Azul". La casa había cambiado: ya no había muerte, había vida, los niños jugaban, bailaban, hacían travesuras, corrían... y vi a Rossana que era feliz porque daba un paso más en su vocación al servicio de la educación de los niños más pequeños.

* * *
La Resurrección de Jesús es el acontecimiento fundamental de nuestra fe: creemos que Él ha vencido a la muerte, y que nosotros participaremos de su victoria.
Sin embargo, corremos el peligro de "encerrarlo en la Iglesia" y no verlo en otros lugares: Jesucristo vive, nos hace a nosotros testigos de su Resurrección y nos hace a nosotros "Resucitadores": resucitan muertos aquellos que visitan a los enfermos y ancianos en asilos y hospitales dándoles alegría y consuelo, aquellos que trabajan con quienes están en la cárcel, aquellos que son capaces de transformar inmuebles desolados y le dan vida con la alegría de los niños, aquellos que educan a quienes son difíciles de educar, aquellos que dan aliento a los que sufren, aquellos que les enseñan a los que nadie quiere que ellos son también valiosos para Dios y para el mundo...
Usted, mi amable lector puede recordar muchas cosas más. ¿No ve en ellos la alegría de la Resurrección, de la vida? Eso es lo que celebramos en la Pascua: un Dios vivo, que vive entre nosotros, que nos invita a dar vida.
Quienes trabajan por esa vida, muestran la gloria de Dios que está en la tierra; hacen realidad lo que dijo San Ireneo en el siglo II: "La gloria de Dios es el hombre viviente".

Les invito a escuchar "Luz que vence a la sombra" de Miguel Manzano y José Antonio Olivar.

sábado, 19 de abril de 2014

LA CELEBRACION DEL TRIDUO PASCUAL - DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCÓN

VIGILIA PASCUAL
La Vigilia Pascual es el corazón de la Pascua, la celebración más importante de todo el Año Litúrgico. Es una celebración de carácter nocturno, la simbología litúrgica nos obliga a realizarla de noche (luz que vence a las tinieblas, el Cirio Pascual que ilumina la iglesia, la noche en que Cristo vence a la muerte); por ello debe empezar después que anocheció el Sábado (muchos lo empezamos a las 8 o 9 de la noche del Sábado) y debe terminar antes que amanezca el Domingo (¿alguna comunidad se animaría a empezar la Vigilia Pascual el Domingo a la 1 o 2 de la madrugada?).
Es una noche en vela, de fiesta y alegría, porque Cristo ha vencido a la muerte, pero también es una noche en la que la Iglesia, con las lámparas encendidas, espera el retorno de Cristo. Por ello, no debemos tener miedo que sea una liturgia larga, si se celebra en un clima de alegría y jubilo no resultará pesada y será la mejor propaganda para que la gente asista el año siguiente.
Nuestra Vigilia Pascual consta de 4 partes:
- Lucernario: Fuera de la iglesia se prepara el fuego, del cual se encenderá el Cirio Pascual en que se encenderán las velas de los fieles y que ingresará al templo que estará a oscuras. Ya en la iglesia se canta el “Pregón Pascual” que es el anuncio de la Resurrección de Cristo y la evocación de los grandes momentos de la historia de la Salvación: la inmolación de Cristo el Cordero Pascual, el paso del Mar Rojo, la restitución a la gracia de los pecadores; y espera que Cristo encuentre a la Iglesia reunida con las lámparas encendidas.
- Liturgia de la Palabra: Esta es una noche de oración, de contemplar y escuchar con calma la Palabra de Dios. La Iglesia nos propone 7 lecturas del Antiguo Testamento: La Creación, el Sacrificio de Isaac, el Paso del Mar Rojo (esta lectura es obligatoria), la Misericordia y el amor eterno de Dios (Isaías 54, 1.4),  la Alianza nueva con Dios (Isaías 55, 1-11), El camino a la claridad del resplandor del Señor (Baruc 3, 9-15. 32-4,4) y la promesa del agua purificadora (Ezequiel 36, 16-28). Terminadas las lecturas del Antiguo Testamento se entona el “Gloria a Dios en el cielo” y, luego de la oración colecta, se proclama la Epístola (Romanos 6, 3-11); se canta solemnemente el “Aleluya” (que no se canto durante la Cuaresma), seguido del Salmo 117 y se proclama el Evangelio de la resurrección del Señor.
- Liturgia Bautismal: La tercera parte de la Vigilia es la celebración (o el recuerdo) del Bautismo, si hay catecúmenos se bendice el agua bautismal y se celebran los Bautismos y las Confirmaciones; si no hay bautizandos, se bendice el agua y luego la asamblea, con las velas encendidas renueva sus promesas bautismales: renuncia al pecado y hace su profesión de fe; acto seguido el sacerdote asperja con agua bendita a la asamblea recordando el Bautismo. ¿Por qué se celebran los Bautismos o se recuerda este sacramento en la Vigilia Pascual? La razón nos la ha propuesto san Pablo en la Epístola de esta noche: el Bautismo es nuestra participación en la muerte y resurrección de Cristo, el hombre viejo muere y renace un hombre nuevo.
- Liturgia Eucarística: La de esta noche es la Eucaristía por antonomasia, la celebración del banquete con el resucitado, memorial de su muerte y de su resurrección. Terminada la Misa el sacerdote o el diácono nos despide diciendo “Pueden ir en paz aleluya, aleluya” y nuestra despedida gozosa es “Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya”

DIA DE PASCUA
Este día es el gran Domingo del año, cantamos con toda la Iglesia “Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Han comenzado 50 días de fiesta que concluirán con el Domingo de Pentecostés. Es día de fiesta y alegría.
La liturgia nos invita alegrarnos: nuestros Templos se visten de fiesta, suenan los instrumentos, adornamos con flores el altar y el Cirio Pascual arde junto al ambón.
Durante los 50 días de Pascua leemos en la primera lectura el libro de los Hechos de los Apóstoles. La primera lectura del Día de Pascua es el testimonio de Pedro en Casa del pagano Cornelio (Hechos 10, 34a. 37-43), seguido del Salmo 117; la segunda lectura es una invitación a buscar los bienes de arriba (Colosenes 3, 1-4); y, antes del canto del “Aleluya”, se proclama la secuencia “Victimae Paschali laudes” (Ofrezcan los cristianos), una hermosa pieza poética medieval que exalta el triunfo de Cristo el Cordero inmolado y recuerda el testimonio de María Magdalena. El Evangelio es el relato del descubrimiento del sepulcro vacío contado por san Juan (Juan 20, 1-9)
Han comenzado 50 días de fiesta, como si fueran un solo Domingo. Que, después de acompañar a Jesús en su Pasión, podamos acompañarlo en su resurrección y que podamos decir como Pedro: “Nosotros damos testimonio de que hemos comido y bebido con él después de la Resurrección”.

viernes, 18 de abril de 2014

LA CELEBRACION DEL TRIDUO PASCUAL III - SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR

Es el día de la sepultura del Señor. Es la experiencia del vacío, la soledad: cuando muere algún miembro de la familia “se nota su ausencia”. El Señor esta sepultado, no esta, no hay sacramentos, ni Eucaristía (excepto como Viático).
Pese a que no hay Misa, la Iglesia celebra la Liturgia de las Horas y recomienda el ayuno, mientras espera la Resurrección del Señor.

Hay una confusión al llamar a este día “Sábado de Gloria”: pienso que la razón de este nombre se debe a que hasta la primera mitad del siglo XX los oficios equivalentes a nuestra Vigilia Pascual se celebraban en la mañana del Sábado Santo anticipándose la Resurrección del Señor. Con la restauración de la Semana Santa en la década del cincuenta el Sábado Santo recuperó su antiguo significado: ser el día de la sepultura del Señor y no de la Resurrección, más aún, si tenemos en cuenta que la Vigilia Pascual (que celebramos en la noche del Sábado), no es la celebración del Sábado Santo, sino la primera celebración del Domingo de Pascua de Resurrección.
Oremos en silencio junto a la tumba de Jesús y acompañemos a María en el misterio de su Soledad.