martes, 24 de noviembre de 2009

CLASE DEL RECUERDO


En el mes de Noviembre se celebra el aniversario del Colegio donde estudié, que hoy se llama "Institución Educativa Mixta Hipólito Unanue". Como dije en una entrada de este blog hace un año, muchas cosas han cambiado desde que terminé la secundaria en 1986, y una vez más el aniversario de mi Colegio estuvo bastante deslucido, sin escoltas invitadas, ni toda la algarabía que hubo cuando estudié alli. Algún exalumno dijo que antes el aniversario del Colegio era "apoteósico".
Normalmente suelo ir alrededor de las 12 o 12.30 p.m. (antes no, porque hay que atender las obligaciones profesionales y por lo mismo varios exalumnos llegan a partir de esa hora, además ¿quien quiere oir los discursos tediosos que, en otro tiempo, yo también los daba?). Cuando llegué vi saliendo a varios alumnos del Colegio, vestidos con buzo granate, por lo que pensé que me había equivocado de fecha y se trataba de un día ordinario de clases, sin embargo acababa de concluir la Ceremonia en el patio y los invitados (autoridades, profesores y exalumnos) se dirigieron a la Biblioteca del Colegio para el brindis de honor y los discursos (que esta vez no se dieron en el patio). Mientras me dirigía a la Biblioteca me encontré con Alex Curay (a) "El Gato" (con quien estudie Primaria y Secundria) y me dijo que no había nadie de la promoción y que toda la celebración había terminado. Me dirigí a la Biblioteca donde escuché el discurso del Director del Colegio, un señor ya mayor, que dio un discurso acerca de la realidad educativa del colegio y del país (hay que reconocer que no tenía la mística y el liderazgo que tenía Don Nicanor Castañeda Guerrero, quien fue Director del Colegio cuando estaba en secundaria). Oimos también el discurso de una alumna de la Promocion 2009, quien vestida con el buzo del colegio agradecía a sus compañeras de promoción por haber estudiando juntas (ya se imaginarán lo chocante que era para los exalumnos oir esto en un colegio que antes fue de varones y donde los alumnos dábamos nuestros discursos perfectamente uniformados). Al final de los discursos y del vino de honor, la profesora Teresa Morán (Quien me enseñó geografía en 2º, e Historia del Perú en 5º año de secundaria) hizo la arenga de nuestro colegio "Siempre la H, siempre la U, nadie le gana al HU".
Al concluir todo esto una antigua profesora de matemáticas, Rosa María Alva, iba a dar una clase del recuerdo a los alumnos del 5º "E", promoción 1984, que habían acudido para celebrar sus Bodas de Plata, y nos invitó a los exalumnos de otras promociones. Dijo que su clase iba a consistir en temas de espiritualidad, metafísica, filosofía, "porque enseñando matemáticas había aprendido mucho mas cosas". Esto me hizo ponerme en guardia, porque comencé a sospechar que su clase tendría un fuerte sabor de "New age" o cosas por el estilo, asi que asistí mas por quedar bien, que por otra cosa.
Lo primero que hizo, después de que la profesora Elsa Urrego pasara lista al 5º "E" y de pedir los nombres a los aistentes de otras promociones, fue invitarnos a cerrar los ojos y a retroceder en el tiempo situándonos en nuestra epoca de estudiantes. Fue entonces cuando con la "vista imaginativa" me situé en su primera clase de matemática en 4º año de secundaria (fui también su alumno en 3º, pero, después de 3 bimestres exitosos en su curso de matemáticas, en el 4 bimestre y en la evaluación final tuve un desempeño desastroso; ¿la razón? pues exigía más y ponía examenes más complejos a los alumnos que rendían más, y como yo tenía buenas notas en su curso, comencé a patalear). Recuerdo que en esa primera clase en Abril de 1985 pensaba: "otra vez Rosa María Alva, que no me pase lo mismo del año pasado, ya comienzan a fastidiarme la paciencia.." Pero también se me vinieron a la mente y al corazón todos los deseos e ilusiones que tenía en esa época en la que, a pesar de los "pataleos" en matemática, la vida aún no me había golpeado como lo hizo después, golpes de los cuales pude salir adelante.
Les dije que sospechaba que aquella clase tendría un fuerte sabor a "New age". El prejuicio me jugaba una mala pasada: me equivoqué. Aquella clase era un recapitular toda la formación humana que mis Maestros del HU me dieron en el colegio; pero no solo eso, era recapitular también todo lo que Dios me había hablado en el corazón a través de la espiritualidad ignaciana y que tantas veces meditaba en el "Principio y Fundamento" de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, cuando revisaba mi vida. Un texto de San Pablo a los Romanos revoloteaba en mi cabeza "A los que aman a Dios todo les sirve para el bien... ¿Quién nos separará del amor de Dios", (texto al cual me referí en una entrada de este blog en Julio de este año). Rosa María Alva nos decía "No sean mediocres", "No tengan miedo de equivocarse", "Si fracasan se les abrirán otras puertas" y tantas cosas que había escuchado a ella, a mis Maestros de Colegio y a mis Directores Espirituales. Ella nos hablaba con el alma, con la convicción de quien sabe lo que dice y lo vive. No era un discurso aprendido, sino un enseñar lo que se sabe y lo que se vive (y eso se nota).
Aquella clase hizo que revivan las ilusiones de cuando era un chiquillo de 4º de secundaria, y a volvérmelas a tomar en serio. No es tarde, a pesar de que hoy tenga 40 años. "Si se puede" nos dijo Rosa María Alva. Por eso, cuando acabó la clase, le agradecí por lo que escuché, y le dije que aquello fue refrescar todo lo que aprendí como persona, lo que bebí en la espiritualidad ignaciana en estos años y aplicarlo a mi vida.
Tengo que reconocer que he olvidado muchas de las cosas que me enseñaron en el Colegio, sobtetodo de matemáticas (apenas si recuerdo como se resuelven las ecuaciones simultáneas de primer grado con dos incógnitas, y de las ecuaciones de segundo grado, mejor ni me las mencionen que por esa causa fue mi desastre en 3º año). Pero de lo que me enseñaron para ser mejor persona y mejor cristiano, de eso no me olvido, y aunque a veces parece que las dejo de lado, Dios siempre se ha encargado de que las recuerde hablándome al corazón, aun en los momentos menos "espirituales". Después de todo, Dios habla como quiere y cuando quiere: en la oración, en la Iglesia, en la Biblia, en los sacarmentos, en los sacerdotes, en los amigos, en las circunstancias de la vida, y hasta en una clase de matemáticas. Y cuando habla, hace arder el corazón como a los discípulos de Emaús.
Con cariño a mis maestros del Hipólito Unanue que, con su palabra y su ejemplo, me formaron como persona.

PROFESOR EMERITO


"Se denomina Emérito a aquella persona que por sus buenos servicios en una profesión, especialmente docente universitaria o eclesiástica, se ha retirado del cargo que ocupaba, disfrutando de beneficios derivados del mismo que pueden ser de diversa naturaleza según el rango y la institución de que se trate."
El pasado 3 de Noviembre distinguieron a mi papá como Profesor Emérito de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
En mi experiencia como estudiante de la Universidad Católica del Perú, recuerdo que esta distinción se daba a los docentes destacados cuando estos se jubilaban. Se me vienen a la mente dos ilustres Maestros: el Dr. Héctor Cornejo Chávez (Derecho) y el P. Manuel Marzal, S.J. (Ciencias Sociales). Han habido otros, pero a ellos los recuerdo con mas claridad.
Cuando supe que a mi papá le otorgaban esta distinción pensé que se hacía con un poco de retraso, porque, si mal no recuerdo, en la Católica se daba al poco tiempo de la jubilación, y mi papá hacía ya 14 años que se había jubilado oficialmente de la docencia en San Marcos, aunque sigue en la actualidad dando cursos en al unidad de Post-grado de la Facultad de Biología de San Marcos, además de dar clases en la Universidad Cayetano Heredia.
Aquella ceremonia tuvo para él un valor importante, como dijo en su discurso, era volver a su "Alma Mater", no solo como institución sino como local, ya que la Ceremonia se hizo en la "Casona de San Marcos" ubicada en el Parque Universitario, donde junto con mi mamá (allí se conocieron y se enamoraron) estudiaron la Carrera de Biología.
Para la mayoría de los presentes (ya que distinguieron como Profesores Honorarios a otros docentes) era un "Acto Académico", una ceremonia universitaria. Cuando el Decano de la Faculutad de Biología, en un discurso que dejó muchisisisisisimo que desear (fue el peor discurso que escuché en mi vida a un docente) reseñaba los trabajos de investigación de mi papá, y mi propio papá hablaba de sus investigaciones relacionadas con las enfemedades de los peces y no se que otras cosas mas, se me vino a la cabeza todos los nombres científicos que el tiene en sus archivos de la computadora de la casa, así como libros y folletos que veía leer a mi papá antes de dormir; nombres, libros y folletos que nunca entendimos ni nos llamaron la atención ni a mis hermanos, ni a mi (mi hermano y yo somos Abogados, y mi hermana Ingeniera Alimentaria).
Pero mas allá del "Acto Académico", era la distinción a MI PAPA. Y esa es la dimensión que él no dejó de lado en su discurso: estando presentes mi madre, mis hermanos y mis sobrinos nos dedicó este momento y nos agradecio por nuestra compañía y nuestro cariño.
Quizás muchos puedan decir "¿Qué de especial tiene esto?". Muy sencillo. Se que mi papá se ha dedicado al estudio y a la investigación en materia de parasitología y otros temas afines. Ha publicado muchos artículos, asesorado muchas tesis, dictado muchos cursos. Pero nunca sacrificó a su familia en nombre de la ciencia, de los doctorados, del trabajo. Se que ha rechazado viajes, cursos, becas en otros paises por estar con nosotros. Recuerdo una anécdota en particular: un dia, siendo todavía un niño, mi papá llegaba a la casa y le dijo a mi mamá: "me han ofrecido una beca por x años (no recuerdo cuanto tiempo), pero la voy a rechazar"; mi mamá le dijo: "¿por qué?", y él respondió: "No quiero dejar a mis hijos, ¿y si cuándo regrese los encuentro convertidos en delincuentes?". Obviamente si mi papá se hubiese ido al extranjero mi mamá se hubiese esforzado por tenernos bien, y no habría pasado lo que mi papá temía; pero tras esas palabras estaba la preocupación de mi papá por su familia, por estar con nosotros, por vernos crecer. Se que muchos le han dicho (y me lo han dicho a mi también) que mi papá ha sido un tonto por rechazar tantas oportunidades de desarrollarse fuera del Perú, pero... ¿De qué hubiese servido todo el éxito profesional, cuando se sacrifica a la familia? ¿Puede un Magister o un Doctorado en las mas prestigiosas Universidades del mundo reemplazar el cariño y la presencia de una esposa (o esposo según sea el caso) y de los hijos?. Quizás algunos no piensen igual, y estén dispuestos a sacrificar por un tiempo a su familia en pos de grados académicos y otras distinciones. No me opongo a eso, ya que cada quien tiene un ritmo y un estilo de vida, y lo que es válido para unos no necesariamente es válido para otros. Pero les digo que si fracasan como familia, todo lo demás está demás.
Aquel día, el Dr. Manuel Edmudo Tantaleán Vidaurre, Doctor en Biología, Profesor Universitario e investigador científico fue distinguido como Profesor Emérito de San Marcos, y reconozco que recién allí me tomé en serio (después de haber vivido con él 40 años) su labor como Biólogo. Pero lo mejor de todo es que aquel Docente era mi Papá, que nunca dejó de ser mi Papá, que supo combinar sus facetas de científico, esposo y padre de familia, y que nos prefirió a nosotros antes que a la ciencia. La Condecoración por esto no se dan en Actos Académicos universitarios, sino en el corazón de quienes le queremos.
Escribo este texto oyendo el Concierto para dos violines de J. S. Bach, que escuchaba con mi papá cuando era un niño, e interpretado por David e Igor Oistrak. Pueden oirlo en http://www.youtube.com/watch?v=MX8btewj_tE

jueves, 5 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE NOVIEMBRE: DIA DEL ACOLITO


La Celebración del “Día del Acólito” era un acontecimiento de mucha importancia en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y San José en Breña. El patrono de los Acólitos de Desamparados (y de muchos otros lugares) era San Tarcisio, un niño mártir que murió por defender la Eucaristía durante la persecución romana (Puede leer sobre él en http://www.monaguillos.org/santarcisio.htm). Antiguamente se le celebraba el 15 de Agosto, pero como este día se celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la fiesta de San Tarcisio quedó oscurecida.
Al comienzo no había fecha fija para celebrar el "Día del Acólito" en Desamparados: por algunas fotos parece ser que, en las décadas de 1950 y 1960, se celebraba el 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes (en algunos lugares se hace así); después de varios años sin fecha fija se celebraba en un domingo cercano al 15 de Agosto (en recuerdo de la antigua Fiesta de San Tarcisio), pero la liturgia de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen no se prestaba mucho para la admisión de Acólitos.
Revisando el Bendicional, en donde figura el Rito de la Bendición y Admisión de Acólitos, notamos que dos de las lecturas propuestas para la Misa (1 Juan 3, 1-3 y Mateo 5, 1-12a) eran las mismas de la Solemnidad de Todos los Santos; asi que teniendo en cuenta este detalle, y sobretodo el tema de la vocación a la Santidad a la que estamos llamados todos los cristianos, decidimos celebrar el "Día del Acólito" el 1 de Noviembre.
Esta celebración tenía varios aspectos: por un lado era el día indicado para entregar las albas (túnicas blancas) a los nuevos acólitos, que se habían formado durante varios meses, y agradecer a los acólitos mas cumplidos del año, entregándoles un presente. En ese entonces un niño ingresaba al Grupo de Acólitos después de hacer la Primera Comunión (ya durante la catequesis pre-sacramental se iba invitando a los niños que venían a Misa); una vez que ingresaban durante un mes estaban en condición de "aspirantes" (los llamabamos tambien “novicios” por analogía con los que se inician en la vida religiosa); después de un mes de formación inicial y de dar un examen oral para ver que tanto habían aprendido, pasaban a ser "Pre-acólitos" y celebraban su “Primera Misa”, ayudados por un acólito antiguo. Cabe decir que éste era un acontecimiento muy especial para el pre-acolito: subir al altar, nervioso y lleno de ilusión, revestirse con un alba crema, ayudar en la Misa. Era tradicional que al final de la "Primera Misa" se le tome una foto en las gradas del altar, y también era normal oir al novato decir: “me equivoqué en esto”, “estaba nervioso”. Pero tambien era facil ver la ilusión y el cariño que le ponían. Para que sea admitido como "Acólito Titulado" tenía que pasar al menos tres meses de Pre-acolito en el que practicaba en diversas celebraciones litúrigcas, participaba en reuniones de formación y recreación con los demás acólitos, y era acompañado espiritualmente para ayudarle a crecer en su amistad con Jesucristo. El otro aspecto de ésta celebración era el agradecer al "Señor Jesús que nos ha llamado a su Santo Servicio" (Cf. Oración del Acólito que enseñó el P. Pedro Gassó y cuyo texto pueden ver en http://www.acolitosdedesamparados.blogspot.com/)
La celebración del "Día del Acólito" no se improvisaba: un mes antes, nos reuníamos con los padres de familia de todos los acólitos para preparar la celebración: se designaba quienes iban a ayudar con los diversos servicios en la Misa y en el agasajo, se tenía una Jornada Espiritual (un día intenso de oración y reflexión) con todos los acólitos el 8 de Octubre u otro día apropiado, la misma que terminaba con una Misa para recordar a San Tarcisio. La tarde del 31 de Octubre nos reuníamos para rezar vísperas en el templo y hacer una oración por los ex-acólitos. A esto hay que añadir los ensayos de la ceremonia, la preparación de los lectores, el ensayo del coro (mi papá preparaba un coro polifónico para la ocasión), las coordinaciones del caso, etc. Trabajo no faltaba.
Y por fin el 1 de Noviembre, generalmente por la noche, teníamos la celebración del "Día del Acólito": celebrabamos con mucha solemnidad la Misa y la Admisión de los nuevos acólitos, (quienes para esta ocasión nombraban un padrino que los revista con su alba blanca durante la ceremonia), en ella participaban todos los Acólitos (antiguos y nuevos), acompañados por sus padres. La Misa solía concluir con el canto de la “Salve Regina” en latín. Terminada la ceremonia, teníamos un "compartir" en el salón parroquial, y allí premiábamos a los acólitos mas cumplidos y también a los más antiguos. Toda esta celebración ya había formado una tradición en Desamparados y era esperada con entusiasmo por los acólitos, por sus padres y por la comunidad parroquial.
Por diversas circunstancias dejé de trabajar con el Grupo de Acólitos desde Mayo del 2008 hasta Marzo del 2009. Durante este tiempo se hicieron cambios: se mejoró el desempeño ceremonial de los acólitos, aumentó el número de integrantes, se dividió al grupo en Acólitos Mayores y Acólitos Menores; pero también se dejó de rezar la “Oración del Acólito” (que fue el símbolo de la espiritualidad del Acólito), San Tarcisio dejó de ser el patrono de los Acólitos y se puso a Santo Toribio de Mogrovejo, (alguien habló de poner a San José María Escrivá de Balaguer), y dejó de celebrarse el 1 de Noviembre como "Día del Acólito", pasandose al domingo mas cercano al 27 de Abril, Fiesta de Santo Toribio.
Quiso el Señor que vuelva a trabajar con los Acólitos de Desamparados junto con dos Seminaristas. El 3 de Mayo tuvimos la celebración del "Día del Acolito" en la que se entregó las túnicas a todos los acólitos (incluso a los que las habían recibido anteriormente). Y el pasado 1 de Noviembre tuvimos la Admisión de Acólitos y entrega de túnicas a 3 nuevos Acólitos. Fue una experiencia para re-conectarse con la tradición parroquial aunque ya no tuvo el mismo brillo de antaño, como me lo dijeron varios acólitos antiguos, que habían vivido la experiencia de celebrar su día el 1 de Noviembre, día en que llenos de emoción eran admitidos para servir en el altar, y le daban gracias a Dios por tan grande regalo.
Al escribir estas líneas, hoy 5 de Noviembre, día de Todos los Santos y Beatos de la Compañía de Jesús, lo hago como un recuerdo y saludo a los sacerdotes de la Compañía de Jesús que me confiaron este servicio, y sobretodo a todos los acólitos que formé en Desamparados, a quienes les hablé de Jesús y les enseñé en algo a celebrar la liturgia. A quienes les puse el corazón para prepararlos para acolitar y para compartir con ellos las diversas experiencias que tuvimos: celebraciones, reuniones, jornadas, oración, campamentos… A quienes me han soportado con mis exigencias y debilidades.
A todos ustedes, Acólitos y exacólitos de Desamparados les dedico estas líneas, como una muestra de agradecimiento por tanto bien recibido de ustedes y de sus familiares, por haberme dado su amistad y su compañía incluso durante mi ausencia del grupo de Acólitos; con la misma nostalgia que ustedes sintieron el 1 de Noviembre, de cuando los recibimos como Acólitos, con mas solemnidad, con mas sencillez, pero con un corazón puesto en Dios.
Y espero que lo que sembramos en ustedes produzca fruto. Quizás no lo vea, pero se que el Señor hará que germine lo sembrado en ustedes.
¡Feliz Día del Acólito!