sábado, 31 de diciembre de 2011

NOCHE DE AÑO NUEVO

Al finalizar este Año
nos reunimos en torno a ti.
Sabemos que Tú, Jesús,
eres el Señor del tiempo y de la historia,
el mismo de ayer, de hoy y de siempre,
que caminas junto a nosotros en cada momento de nuestra vida.

Hoy nos reunimos
para darte gracias por el año que terminamos,
por las muestras de tu amor,
por tu compañía en los momentos difíciles,
y te pedimos perdón por aquello que no hicimos bien.

Al comenzar un nuevo año
queremos consagrarlo a ti,
con todo lo que nos traerá:
sus alegrías y sus penas,
sus aciertos y sus errores.

Te damos gracias por el don de la vida.
Te pedimos Señor
que nos concedas salud
para cantar tus alabanzas;
para construir tu Reino
en cada acto que realicemos.
Concédenos paz y alegría,
y que esta alegría que tengamos,
por mas pequeña que sea,
sea extremadamente contagiosa
para todos los que nos rodean.

Que no nos falte trabajo,
danos sabiduría y prudencia
para hacerlo bien.

Que ante las dificultades y problemas de la vida,
no nos falte tu luz para saberlos resolver
y afrontar;
que no nos falte corazón
para amar a nuestro prójimo
aun cuando ellos sean los causantes de nuestras dificultades.

Que no nos asuste la cruz,
ni la soledad, ni la enfermedad,
ni los problemas,
ni lo que otros nos digan ante tal o cual situación
porque sabemos
que Tú siempre tendrás la última palabra.

Que caminemos siempre
tomados de tu mano
y de las de Santa María, nuestra Madre.

Danos, Señor Jesús,
tu amor y tu gracia
que esta nos basta.
Amén.

viernes, 23 de diciembre de 2011

NAVIDAD NO, NAVIDAD SI.

Me ha dejado pensando el saludo que estos días se escucha por algunos lugares: se dice simplemente "Felices Fiestas". Y cabe hacerse la pregunta ¿Qué fiestas?; casi me da la impresión que ya no se quiere decir "Feliz Navidad", porque bien sabemos que la Navidad es el Nacimiento de Jesús y, como algunos enarbolan la bandera de la "sociedad laica" (o mas bien una sociedad atea), mejor se le quita su sentido religioso a estos días y así no se hiere la susceptibilidad de los no creyentes o de los que creen "a su manera". 
Hace algunos años leía que se tiene la idea de que el "espíritu navideño" consiste en vivir en un mundo sin problemas, ni conflictos; y claro, cuando uno atraviesa momentos difíciles o lleva sobre si el "peso de la cruz", entonces no tiene el "espíritu navideño" y esa es la causa de que mucha gente esté deprimida en estos días, que deteste la Navidad y hasta lleguen al extremo de querer suicidarse. Pero también podemos añadir que otros consideran que el "espíritu navideño" es equivalente a "tener dinero", pues si hay dinero se darán los regalos que harán felices a los seres queridos, podrán comer el pavo de la mejor avícola o el panetón de mejor calidad; y claro, si no hay dinero, entonces no hay regalos (con lo cual no hay felicidad), y se comerá lo de todos los días (si es que se come algo).
Hace un par de semanas, en la reunión de Acólitos Mayores en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, Carlos nos decía que no hay que perder la tradición de estos días; pero después "afinamos" un poco sus palabras y dijimos que mas bien no hay que perder lo que la tradición celebra en estos días. Y esa celebración es Jesús. 
Es necesario volver a lo fundamental, es decir a buscar y contemplar a Jesús que ha nacido en Belén. Y es allí donde nace la tradición que celebra este acontecimiento: regalamos y compartimos porque Jesús nos invita a dar felicidad a otros, nos reunimos para comer en familia porque el nacimiento de Jesús nos llena de alegría. Y si no hay dinero o estamos pasando por momentos difíciles, eso no será impedimento para que nos reunamos en torno al Niño Jesús, porque de lo que se trata es de estar junto a Él y de contemplar el misterio de su nacimiento.
Navidad es el cumpleaños de Jesús. ¿qué le vas a regalar? Es bueno si le regalas el compartir con otros que no tienen; el reunirte con tu familia, haciendo un alto a tu vida agitada, y comer juntos. Pero sobretodo, regálale a Jesús tu cariño, tu compañía, tu oración con tu familia. Y si en estos momentos sufres o estas solo, no dejes de darle tu corazón, que a pesar de tus dificultades ha querido hacerse presente en Belén y descansa junto a Él. Lleva en tu corazón los nombres de las personas a quienes te gustaría tener a tu lado en esta Navidad y piensa que si ya están delante de Dios, ellos estarán rogando por ti. Si tienes un mal recuerdo porque en años anteriores han tenido algún dolor en Navidad, deja que la sonrisa del Niño Jesús recién nacido cure tus heridas, te de la paz y te ayude a superar tus dificultades.

Deseo, estimado lector, que en esta Navidad tengas a Jesús. Si lo tienes a Él, lo demás vendrá por añadidura.

¡FELIZ NAVIDAD CON JESÚS!

sábado, 19 de noviembre de 2011

EL DISCURSO QUE NO PRONUNCIE

Ayer, Viernes 19 de Noviembre, la I.E. "Hipólito Unanue", Colegio donde estudié, cumplia 63 años de existencia; fecha en la cual mi promoción "José Carlos Mariátegui 1986" celebraba sus Bodas de Plata. Yo deseaba dar el discurso a nombre de la promoción y tenía preparado algo, pero en el programa ya estaba designado otro compañero, Jorge Quijandría Ascensio. Jorge no llegó, y aunque alguno sugirió la idea de que yo lo hiciera, preferí callar por varios motivos: la gente no me prestaría atención (los discursos en estas ocasiones son tediosos y casi nadie los escucha); ya había hablado mucho en mis tiempos escolares; algunos alumnos de la escolta se estaban desmayando; y además, si Jorge estaba programado, había que respetar la designación. Sugerí hablar en el brindis, pero al final no dije nada.
Por eso decidí poner por escrito ese discurso, que sospecho lo leerán varios integrantes de mi promoción. Creo que por este medio, me prestarán mas atención (y llegará a mas gente) que el día de ayer.

Señor Director de la Institución Educativa "Hipólito Unanue"
Señores Profesores y Ex Profesores de esta Institución educativa.
Señores Ex alumnos de las diversas promociones.
Delegaciones invitadas.
Alumnos.
Hace 25 años un grupo de mas de 460 jóvenes salimos de las aulas de este Colegio tomando diversos rumbos: algunos fuimos a la Universidad, otros realizaron otros estudios, otros a trabajar; muchos han formado una familia y otros están en camino a formarla. Hoy, un puñado de ex alumnos hemos regresado para dar gracias a nuestro Colegio, por la formación que recibimos.
Es verdad que el Colegio ha sido remodelado, ya no vemos las paredes, murales, carpetas que estaban cuando nos fuimos hace 25 años, mudos testigos de nuestro paso por estas aulas. Pero un Colegio no es solo infraestructura: lo componen sus directivos, sus docentes, sus trabajadores, sus alumnos; y mientras se conserve la mística y el espíritu, el Colegio siempre será el mismo.
Por ello, al volver, queremos agradecer, en primer lugar a nuestros maestros, que compartieron con nosotros sus conocimientos en las diversas ramas del saber humano. Son muchos los profesores que nos han enseñado, y no siempre han sido los mismos para toda la promoción, por ello recordar a algunos es ser injusto con los otros. Solo quiero recordar a quien fue nuestro Director en aquellos años: al señor Nicanor Castañeda Guerrero. Aunque no nos dictó ningún curso, ya que su labor era conducir este plantel de casi 3,000 alumnos, él nos enseñó a querer a nuestro colegio, a identificarnos con la "granate del HU". No era raro verlo jugando basket con los alumnos, o viniendo un día sábado para atender las labores pendientes. De él aprendimos la mística que tenemos como Unanuinos y, que me perdonen los miembros de las promociones más antiguas, creo hasta el día de hoy nadie ha gritado nuestra arenga "Siempre la H, siempre la U, nadie le gana al HU" (cuya autoria fue reivindicada hace algunos años), con tanta fuerza, con tanto entusiasmo y con tanta convicción, con "alma corazón y vida" como lo hacía Nicanor Castañeda Guerrero.
Muchos de lo conocimientos que recibimos en nuestros años escolares los hemos olvidado por el paso de los años, me atrevo a decir que si hoy mis profesores aquí presentes me tomasen un examen de lo que me enseñaron, seguramente me pondrían un redondo "cero" allí donde hace 25 años me ponían dieciséis, dieciocho o veinte. Pero lo que aprendimos con el corazón a través de tantas conversaciones, consejos, tareas, llamadas de atención, a través del buen ejemplo que nos dieron, eso no se olvida nunca. Y a pesar de que siempre se ha dicho que la educación estatal está en crisis, aquí, en estas aulas, nos dieron una buena formación humana, en la que esperamos no defraudarlos nunca.
Queremos agradecer también a los trabajadores de nuestro colegio, a aquellos que se encargaban de tener limpio el local, de abrirnos las puertas, de mantener la disciplina, que con paciencia y buen humor soportaban nuestras travesuras; al personal administrativo que en diversas ocasiones tenían que preparar nuestros documentos a mano o a máquina de escribir, sin la ayuda de las computadoras que hoy nos simplifican la vida.
Gracias también a nuestros condiscípulos, a aquellos compañeros de estudios con quienes compartimos el paso de la niñez a la juventud, las ilusiones propias de todo adolescente, los sueños, proyectos, decepciones y hasta el dolor por la muerte. Hoy, con mas de 40 años de edad, nos reencontramos para darnos un abrazo, recorrer juntos estas aulas, recordar el pasado, y soñar con el futuro.
Gracias a todos los que estuvieron con nosotros, porque mucho de los bueno que hoy podemos dar lo recibimos de ustedes. Gracias por tanto bien recibido.

Muchas gracias.

martes, 8 de noviembre de 2011

EL GRAN TRIUNFO

¡Cómo ha pasado el tiempo!
Parece que fue ayer cuando después de los exámenes parciales en Octubre de 1991 nos preparábamos para las Olimpiadas de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica. Después del desastre de nuestra parodia de "Fuego Cruzado" y de los triunfos deportivos el año anterior, teníamos que sacarnos el clavo ese año. Preparar los equipos deportivos no era problema, pero preparar el scketch del desfile inaugural de las Olimpiadas requería hacer un trabajo mas cuidadoso. Por suerte teníamos talento.
Recuerdo que pedimos ayuda a quienes fueron los "tricampeones" de las Olimpiadas y que presentaban buenos scketchs: nuestros amigos de la Promoción que llevaba por nombre "Nullum" (no pongo el nombre completo, porque este blog lo leen niños y acólitos de Desamparados, San Pedro y también sus papás). Ellos nos dieron algunas pautas sobre que se debe y que no se debe presentar en un scketch, que cosa le gusta al jurado (ya que era un concurso) y que resulta pesado, aburrido, reiterativo, inútil, huachafo y hasta cursi.
Con esos datos nuestros libretistas prepararon un skecth de 5 "cuadros" o escenas. El título "El amor en el Derecho". Los cuadros que se presentaron fueron:
- Un Introducción a cargo de "Cupido" el dios del Amor.
- Elena de Troya y Paris.
- Cleopatra y Marco Alantonio (mezcla de Marco Antonio y Alan García, cuando estaba fresco el caso del BCCI, que nosotros presentamos como el "Banco de Cutras y Coimas Di Egipto")
- La Perricholi y el Virrey Amat (por aquellos días Michael Gómez presentaba su primera versión de la Perricholi, interpretada por Mónica Sánchez).
- Napoleón Bonaparte y Josefina Maucchi (mezclamos Josefina con Beatriz Maucchi la temida profesora de Lengua en Estudios Generales Letras de la PUC).
- Don Quijote de la Mancha (mezcla de Don Quijote y Javier Neves) y Dulcinea del Toboso.
- Final con Jaime Bayli hablando de su compromiso con Coco Marusix (no recuerdo bien si se presentó esta última parte)
Ya con la historia (que se retocó hasta el último momento) se procedió a buscar a los actores. Fue graciosa la designación de los personajes, a algunos les caía "como anillo al dedo", otros lo hicieron por encargo de la promoción. Permítanme recordar a algunos:
- Cupido: Paul Duclós (hoy diplomático del Perú en la India),
- Estatua del Discóbolo: Nuestro recordado Duncan Masson
- Atenea: Teresa Alvarez (la pinta de "chancona" le ayudaba)
- Afrodita: Micaela Mujica.
- Elena de Troya: Sandra Sevillano.
- Paris: Gonzalo Quijandría.
- Cleopatra: Rista Maraví.
- Marco Antonio: Salvador Del Solar (hoy actor de cine, teatro y televisión).
- Fernando Popivera: Manuel Barrios.
- La Perricholi: Magaly Báscones
- Virrey Amat: Juan Luis Hernández
- Hermano Pablo: Herbert Prelle.
- Napoleón Bonaparte: Carlos Fernández Dávila (el mas alto de la promoción)
- Josefina Maucchi: AC (es hombre y no quiero perjudicar su honor).
- Guillermo Boza el "Chiquito Mazamorrero": Mijail Quispe (era el menor de la promoción).
- Don Quijote: Percy Bazo
- Dulcinea del Toboso: Beatriz Llanos
- Raul Velazco: Eduardo Guevara
- Jaime Bayli: Mirko Peraltilla (tenían un cierto parecido)
¡Cuántos personajes! Algunos no tenían nada que ver con las historias originales, pero en lo absurdo y las semejanzas con los personajes parodiados estaba la gracia. Llegamos a actuar cerca de 80.
¿Y qué papel hizo este servidor? No se por qué, pero personifiqué al Papa que coronaba a Napoleón. Me causó mucha gracia cuando antes de salir del salón rumbo al campo deportivo me senté en una carpeta (me sentía un poco mal de salud) ya vestido con una túnica crema, capa roja, mitra y báculo dorados, (todo de utiliería por siaca), se acercó Mirko Peraltilla y cruzándose de brazos me dijo "Igualito. Tú no necesitas disfraz".
La otra tarea consistía en grabar las voces (tengan presente que, siendo la presentación en el campo deportivo de la PUC, los diálogos en vivo tenían sus dificultades acústicas, asi que se grababan en cassetes las voces y los "efectos especiales") por lo que había que buscar las voces apropiadas a los personajes. Recuerdo mucho que se requería una voz "sensual" para Cleopatra, pero ninguna voz femenina era la adecuada, ni si quisiera la voz e la chica mas traviesa se prestaba para eso. Al final se consiguió la voz "justa y necesaria": Carlos Fernández Davila (alto y macetón) prestó su voz para la sensual Cleopatra (realmente inigualable). Por allí también me grabaron cantando, por primera vez, el Pregón Pascual en latín (que canté en serio, en castellano, recién dos años después en Desamparados).
El otro trabajo fuerte era la utilería y los disfraces. Buena parte de la plata que habíamos juntado en una actividad pro-fondos promoción se nos fue en ese rubro. Allí Rosita Aguilar y su equipo de utileras se lucieron con todo su ingenio y dedicación. Gracias a ellas los personajes se hicieron mas "verídicos" y mas graciosos.
Luego vinieron los ensayos en la casa de la abuela de Salvador del Solar en San Isidro. Allí nos juntábamos por turnos un fin de semana y el 1 de Noviembre. Me sorprendió que algunos de mis compañeros, tan serios en las aulas, tenían un gran talento para la actuación y también para la "chacota". El trabajo previo fue realmente divertido e integrador para los miembros de GOCE (asi se llamaba mi promoción, por si no lo recuerdan).
Y llegó el día del desfile (perdonen que esta vez no recuerde la fecha exacta, aunque creo que fue el Jueves 7 de Noviembre de 1991). A la hora programada se realizó el desfile desde la Facultad de Derecho hasta el campo deportivo de la PUC. Las 9 promociones (correspondientes a los 9 ciclos de Derecho) íbamos haciendo bulla en una marcha que me evoca al "Carnaval de Río". La PUC se paralizaba para vernos desfilar y divertirse con nuestros disfraces y barras. Creo que ninguna facultad en la PUC ha hecho tanto despliegue de alegría y fiesta como los alumnos de Derecho.
Y después del desfile, ya en el campo deportivo, rodeados de la Comunidad Universitaria y de un jurado compuesto por dos profesores de la Facultad y un deportista destacado presentamos nuestro skecth, que duró alrededor de 20 minutos. Todo salió bien coordinado, los actores, la utilería, el sonido. Valgan verdades que nos divertimos y divertimos a los asistentes.
Y ¡por fin! Ganamos este primer concurso, que fue el preludio de varios triunfos deportivos que vinieron después. Al escuchar los resultados nos abrazamos como un solo hombre, coreábamos las barras de nuestra promoción. No faltó quien derramó lágrimas de emoción. ¡Cómo olvidarlo! Todo nuestro esfuerzo y dedicación se vio coronado por el triunfo de aquella tarde de Noviembre. De ese scketch se preparó un video en formato VHS, que vimos al año siguiente en forma completa; y posteriormente algunas partes, cuando nos graduamos, en un video con pasajes de nuestra "vida estudiantil". Ojalá pudiese conseguir una copia.
En los días siguientes se realizaron las competencias deportivas desde las 12.30 p.m. hasta casi las 3.00 p.m. Recuerdo que salíamos corriendo de clases para hacer barra a nuestra promoción . Al final, el sábado 23 de Noviembre presentamos otro scketch "Alicia en la Facultad de las maravillas". Con esa ultima participación en el "local de Vitaliano" en Santa Catalina, Goce se coronó campeón de las olimpiadas de Derecho, plato que repetiríamos al año siguiente.
Han pasado veinte años de esos días memorables, y aun recuerdo los detalles de ese scketch inaugural, los diálogos, los ensayos, el trabajo, el esfuerzo común. Sospecho que, si algún día nos volvemos a reunir para ver esas escenas, junto con la risa brotarían las lágrimas de nostalgia. Quizás algunos nos pondríamos rojos al ver nuestras payasadas, tal como nos pasó el día en que nos graduamos, cuando nuestros padres vieron lo que hacíamos en la PUC "en lugar de estudiar Derecho" (ese fue el semestre en que Gracielita Marín jaló en su curso de Contabilidad a más del 40% de la promoción, situación que Lucho Huerta describió en su artículo "Crónica de una bica anunciada").
Escribo este artículo con un gran deseo de volver a ver, ojalá pronto, a mis amigos de Goce, con quienes compartí la alegría de los años universitarios.

lunes, 31 de octubre de 2011

OCTUBRE, MES EN QUE SE ENGALANA LIMA


Después de 45 años el Señor de los Milagros visita el distrito de Breña (la última vez fue en 1966 en que pernoctó en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados).
El 28 de Octubre Breña se vistió de fiesta: nunca vi los Jirones Pomabamba y Jorge Chávez y la Avenida Bolivia tan llenas de gente, alegría y devoción. Los vecinos, colegios, pequeñas hermandades se organizaron de una u otra manera para expresar su fe: estrados blancos y morados, alfombras florales, música criolla, pancartas... hacían un espectáculo que, de verdad, me ha emocionado mucho, me ha llenado el espíritu y me ha mostrado el fervor católico de la gente de la jurisdicción parroquial a la que sirvo desde hace años.
Dicen que "una imagen vale mas que mil palabras", pues comparto un pequeño video hecho con las fotos que tomé a los vecinos de Breña, a los alumnos de los diversos colegios que he visto (en especial mis amigos del "Anselmo María") y a tanta gente que ha expresado su devoción a Cristo como nunca lo he visto en esas calles. La música es el vals de Mario Cavagnaro "Lima de Octubre" que espero que, al igual que a mi, les llene el corazón de alegría por la fiesta del Cristo Morado.
Y así dicen que la Iglesia Católica está decayendo.

sábado, 15 de octubre de 2011

TERESA DE AVILA, RUEGA POR NOSOTROS.


Para muchos de nosotros la fe viene de nuestros padres: son ellos los que nos enseñan a rezar, a ir a Misa, a conocer a Dios y a la Iglesia; nos transmiten sus devociones a Cristo y a María en sus diversas advocaciones y a los santos que ellos han conocido o que les han concedido algún milagro. A medida que pasa el tiempo vamos teniendo nuestra propia experiencia de fe y con ella podemos ir conociendo y asimilando nuevas formas de expresarla, conocemos a otros santos a quienes nos encomendamos o cuyas vidas nos impactan.
Como ya lo dije en una entrada anterior, siendo muy niño, mi mamá me enseñó a conocer y venerar a San Martín de Porres y a Santa Rosa de Lima, llevándome a sus tumbas en la iglesia de Santo Domingo o al Santuario de Santa Rosa en la Av. Tacna, aquí en Lima. Pero, cuando fui creciendo conocí la vida de dos santos españoles del siglo XVI: Ignacio de Loyola y Teresa de Avila. A diferencia de Martín y Rosa, Ignacio y Teresa no tienen fama de "milagreros", pero sus vidas me han impactado muchísimo.
Tenía 8 o 9 años cuando conocí a Teresa de Ávila leyendo su biografía (junto a la de Ignacio de Loyola y Benito de Nursia) en uno de los tomos del "Nuevo Tesoro de la Juventud" (colección mejicana de cultura general de 20 tomos); en aquella lectura, breve, pero interesante, me la presentaron como "Doctora mística" (no sabía que significaba eso) y escritora. Años después en 1986, después de la Semana Santa, América Televisión transmitía los domingos por la noche la miniserie "Teresa de Jesús" producida por la Televisión Española en 1984 , protagonizada por Concha Velasco en el papel de Santa Teresa y dirigida por Josefina Molina.
Esta miniserie me ha permitido conocer mejor la vida de esta Santa, no solo desde el lado espiritual, sino también desde el lado humano. La he visto en varias ocasiones y ha sido un referente para diversos momentos de mi vida espiritual. Me ha llamado la atención su largo periodo de desolación; su encuentro con Dios que la llevó por muchas experiencias místicas; su empeño por reformar la Orden Carmelita; sus diversas dificultades con la nobleza española, la Orden Carmelita y la Inquisición; y su muerte como Hija de la Iglesia. De todas las escenas de "Teresa de Jesús" hay una que me ha impactado muchísimo: su encuentro con San Juan de la Cruz en Medina del Campo; en ella Teresa, de carácter fuerte, anima a Juan de la Cruz (prudente y casi miedoso) a ayudarle en la reforma de la Orden Carmelita (pueden verlo en http://www.youtube.com/watch?v=3lkFckr3dmE&index=8&list=UUPwKG9TZKPSgn-L6fUdT1gw). Gracias a esta producción española le he tomado mucho cariño y devoción a Santa Teresa.
No pretendo contarles la vida de Santa Teresa (si desean leer su vida y su poesía pueden ver http://www.los-poetas.com/g/tere.htm), ni la miniserie española (que pueden ver a través del enlace que puse más arriba). Solo les invito a que la conozcan por ustedes mismos a "La Santa" como me dijo alguna vez el P. José Francisco Navarro, S.J., y se encomienden a ella. Yo me encomiendo a esta Santa de carácter fuerte y le pido que interceda por mi, que quiero ser un Hijo de la Iglesia y servir en ella en el camino que Jesús me ponga.

martes, 11 de octubre de 2011

RETIRO DE CONFIRMACION

Quizás por el hecho de que la Primera Comunión fue la experiencia que ha marcado una frontera en mi vida en un “antes” y un “después de Cristo” (mas bien diría “con Cristo”); es que la preparación para la Confirmación no tuvo el impacto que he visto que tiene para muchos jóvenes; pues para mi el encuentro fuerte con Cristo fue el día en que comulgué por primera vez (30 de Diciembre de 1979) a los 10 años, y mi Confirmación (cuyo proceso tuvo sus dificultades), no era sino reafirmar algo que ya había confirmado (valga la redundancia) en mi Primera Comunión. Por ello siempre que he podido le he puesto mi cuota de espiritualidad y de entusiasmo personal a los niños a quienes he acompañado en su preparación para la Primera Comunión: el encuentro con Jesús se puede dar cuando aun somos niños y tenemos un corazón capaz de encariñarse con Él para siempre, hasta el final.

El pasado Viernes 7 de Octubre alrededor del 100 jóvenes de mi Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados salieron a hacer su retiro de Confirmación. Bueno a la hora de salida las clásicas escenas de mamás (y también papás) despidiendo a sus hijos, algunos de forma muy emotiva (parecía que se iban a un largo viaje), de muchachas se iban por tres días pero llevaban una maleta que mas parecía una mudanza. Nada que no haya visto antes.

Tuvieron dos días completos de trabajo intenso: charlas, dinámicas, oración, reflexión, compartir, lágrimas (por siaca: un retiro no es una bomba lacrimógena: su éxito no está en función de cuanto uno llore). El Domingo 9 regresaron del retiro. Después de acolitar la Misa de 6.00 p.m. en la iglesia de San Pedro de Lima, salí “volando” hacia Desamparados para saludarlos (“Manuel, ¿te vas volando en tu escoba?”; “No, en mi alfombra”). Llegue minutos antes de que comiencen a ir a sus casas. Poco antes habían estado cantando y bailando en el salón parroquial después de haber participado en la Santa Misa. Los vi contentos, cansados, con sueño y animados. Me dio gusto saludar a varios de ellos que son o han sido acólitos que he formado.

Algunos de estos jóvenes acólitos me han dicho: “Manuel: ¡he encontrado a Cristo!”. Yo les he dicho “No es así. A Cristo lo has encontrado hace rato, sino no serías Acólito. Lo que pasa es que ahora le has hecho caso”. Y es que Jesús sale a nuestro encuentro y puede ocurrir que, como los discípulos de Emaus, no nos damos cuenta que Él camina con nosotros, nos sonríe, nos acompaña, nos hace arder el corazón, pero no lo reconocemos; es después cuando nos abre los ojos de la fe y decimos “Era verdad, el Señor estaba aquí”. Un retiro es una experiencia fuerte de Dios, que toca y remueve el corazón. Uno se ve “cara a cara” con Cristo, le habla, se encariña y se entusiasma con Él. Uno se llena de alegría y de buenos propósitos.

Pero hay que volver a la realidad: la casa con sus alegrías y problemas; los estudios y el trabajo, allí de donde salimos; allí donde parece que Dios se esconde… La vida nos vuelve a absorver. Y es allí donde el entusiasmo y los buenos propósitos del retiro pueden comenzar a disolverse. “Flor de un día”, dirán algunos. Cuando pienso en eso, me vienen a la memoria los sentimientos de esperanza que tenía el P. Miguel Marina, S.J., un santo sacerdote jesuita fallecido en 1995 (de quien me dijeron que sería el Director Espiritual ideal para mi, si no fuera porque su salud estaba muy deteriorada): él daba retiros a mucha gente (entre ellos policías) y le decían si es que no temía que la vida se “trague” a sus ejercitantes y eche por tierra el trabajo que el hacía dándoles retiros; él, les respondía que “al menos les hemos dado tres días de Jesucristo en la vida”; y es que el P. Marina sabía muy bien que él sembraba y que Dios, a su tiempo hará germinar la semilla y producirá frutos. Por eso, aunque quizás en algún tiempo estos jóvenes ya no tengan el entusiasmo con el que volvieron de su retiro, yo sé que el Señor hará su obra. Y Jesús nunca fracasa.

Al escribir estas líneas se me viene al corazón el rostro de André, Guillermo, Leonardo, Bruno, Johnny, Christian, Gianpierre, Diego, Piero André, Ignacio y Piero Fernando. Los veo cansados y contentos. Los menciono porque a ellos los he formado como Acólitos y les he hablado de Jesús con el alma. Quizás con alguno he sido mas serio y exigente que con otros. Y desde aquí rezo por ellos y con ellos; porque tengo la plena seguridad de que lo sembramos en ellos un día dará frutos, como en la parábola del Evangelio. Aunque quizás ya no esté para verlo.

* La foto corresponde al archivo fotográfico de mi amigo Manuel Rodríguez (no hay que ganarse indulgencias con "Avemarías" ajenos).

viernes, 9 de septiembre de 2011

IN MEMORIAM: P. "PITIN" FERNANDEZ-DAVILA, S.J.


Querido Pitín:
Un día que fui a la iglesia de San Pedro encontré publicada en el panel de la entrada una nota que hablaba de un jesuita de Arequipa, Asesor del MEJ (Movimiento Eucarístico Juvenil, rama de niños y jóvenes del Apostolado de la Oración). Allí nos contaban como un niño te pidió un "veneno" y tú le diste un chocolate. Tiempo después, el el Despacho del P. Guillermo Villalobos, S.J., en ése entonces Párroco de San Pedro, encontré una estampa de Jesús riendo a carcajadas. A la espalda vi que era un recuerdo de tus Bodas de Oro en la Compañía de Jesús, que habías celebrado en Estados Unidos.
En el año 2000 dejaste Arequipa y te enviaron a Lima a vivir entre los Juniores Jesuitas. Tenías 81 años y caminabas con bastón. El P. Enrique Monteverde, S.J., Párroco de Nuestra Señora de los Desamparados te pidió, casi con duda al verte tan mayor, que vengas a ayudarme con la formación de los Acólitos; y tú, que al dejar Arequipa pensaste que nunca más trabajarías con niños y adolescentes, aceptaste lleno de alegría.
Durante las mas de 3 años que estuviste con tus "cangrejos" de Desamparados nos llenaste de alegría, nos hablaste de Jesús, nos enseñaste que el Evangelio es una realidad que puede vivir una persona como nosotros en la sencillez de la vida. Enriqueciste a los Acólitos de Desamparados con la espiritualidad del MEJ a quienes enseñaste las cuatro consignas: ora, comulga, sacrifícate, se apóstol; nos enseñaste a ofrecer nuestras vidas y nuestros actos por el Corazón de María al Sagrado Corazón de Jesús pidiendo por las intenciones del Papa. Cuando confesabas a tus cangrejos y ellos te decían que se habían portado mal con su mamá, la penitencia que les mandabas era "dale un beso a tu mamá", porque de lo que se trata en la penitencia es de reparar el daño que hicimos por el pecado.

¡Cuántos "venenos" nos regalaste! Algunos como premios por las respuestas a tus preguntas, y otros por tu simple generosidad. Recuerdo cuando nos llevaste de paseo a Cieneguilla donde un exalumno tuyo, agradecido por tus enseñanzas, nos atendió a "cuerpo de rey", allí dejaste tu bastón a un costado y jugaste en la piscina con nosotros. Meses después nos visitaste en un campamento que hicimos en Ricardo Palma. Fuiste el abuelito bonachón que todos deseaban tener.
Después que te fuiste de Breña fuimos a verte a la enfermería de Fátima, alguna vez nos pusimos a hacer travesuras con tu computadora o en los jardines de la enfermería, otras a que nos perdones los pecados, otras simplemente a reír contigo.
Quizás tus compañeros jesuitas no sepan mucho lo que hiciste entre nosotros y por eso casi ni lo mencionan. Pero tú sembraste la semilla del Evangelio en el corazón de tus "cangrejos", y esa semilla sea de día o sea de noche va echando raíces y poco a poco aparece la raíz, el tallo y un día desde el cielo verás los frutos.
Tarde nos enteramos de tu partida a la Casa del Padre, por eso muchos de tus cangrejos no pudieron despedirte. Desde aquí te transmito el recuerdo y el cariño de Luis Alfonso, Kevin, Renzo, Adrián, Beto, Giovany, Andy, Carlos, Kirill, José, Renato, Emilio, Daniel y Fidel, Max y su familia, Martín y su familia y tantos que llevamos tus enseñanzas y tu testimonio de vida en el corazón.
Yo no te recuerdo con lágrimas, sino riéndote a carcajadas. Seguro que, cuando llegaste al cielo, te salieron a recibir aquellos chicos del MEJ a quienes consagraste al Corazón de Jesús "in artículo mortis". Y seguramente por allí se habrá aparecido la Sra. Inesita, quien con los brazos extendidos te habrá dicho a voz en cuello "¡Padre Pitincito querido!". Me imagino la cara que habrás puesto y que al leer esto te estarás matando de risa como tantas veces lo hiciste conmigo en la Enfermería de Fátima.

¡Gracias Pitín por tu vida!
¡Pídele a Jesús por mi!

lunes, 5 de septiembre de 2011

ECCE MATER TUA (II)

Los invito a participar en las celebraciones a Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad, que se realizarán en su Santuario ubicado en la esquina del Jr. Lampa y Ancash en el Centro de Lima.
Visiten www.soleanos.com


jueves, 1 de septiembre de 2011

TERESITA DEL NIÑO JESUS, RUEGA POR NOSOTROS

La frase "Este santo no es de mi devoción" se refiere por lo general a una persona que no nos cae muy bien o a la que preferimos no recurrir. Con nuestras devociones a los santos nos sucede lo mismo, hay algunos a los que recurrimos como intercesores por su fama de "milagrosos", y otros porque sus vidas nos han cautivado.

Mi mamá me enseñó a conocer y querer, desde que era niño, a nuestros santos peruanos Rosa de Lima y Martín de Porres, y a encomendarme a ellos en mis necesidades. Ya siendo adolescente conocí y me encariñé con dos santos españoles del siglo XVI: Ignacio de Loyola (aun antes de trabajar con los jesuitas) y Teresa de Jesús (a quien conocí a través de una miniserie de la televisión española que vi en televisión hace 25 años). Las vidas de Ignacio y Teresa me han cautivado desde que las conocí.

Pero, cuando me hablaban de Teresita del Niño Jesús, Carmelita francesa del siglo XIX, no me llamaba la atención: me parecía poco atrayente, eso de la "vocación al amor", "derramar una lluvia de rosas", o llamarla "Teresita", me parecía un poco meloso. No, cuando me decían "Santa Teresa", tenían que referirse a Teresa de Jesús, "la Grande", la mujer de carácter fuerte quien, en la miniserie de la televisión española, asustó a San Juan de la Cruz en el Convento de Medina del Campo.

Como ya le he dicho en otras ocasiones he entablado amistad con los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad y a través de ellos he conocido a Santa Teresita del Niño Jesús, ya que ellos recibieron la visita de sus reliquias el día de ayer, 31 de Agosto. Me prestaron un libro escrito por ella "Historia de un alma" que llegó a mis manos casi como una respuesta a las oraciones que le dirigí a la Virgen.

En “Historia de un alma” Santa Teresita no solo nos cuenta su autobiografía con mucha sinceridad (no se calla el hecho de que haya sido una niña que tenía sus caprichos y pataletas), sino que a través de ella nos comunica su experiencia de Dios con mucha sencillez, la sencillez de un niño que habla de alguien a quien conoce y siente a su lado, incluso cuando las cosas no van bien, con la certeza de sentirse amado con ternura, pese a las dificultades de la vida. Cuando habla de su “vocación al amor” no se refiere a ella como si se tratase de cuestiones sentimentales o románticas, sino que aspira al “carisma mejor” del que nos habla San Pablo en la Primera Carta a los Corintios. Su “vocación al amor” es, ni más ni menos, que su vocación a ser Iglesia y mover a través del amor todos los carismas y apostolados que podemos hacer en ella. Así se comprende su deseo de ser misionera y de ser, sin haber salido de su Carmelo de Lisieux, la “Patrona Universal de las Misiones”.

¡Cuán equivocado estuve respecto de Teresita! Quizás por causa de algunas ideas que a veces uno lee por allí, o por alguna película de su vida, que no pude ver ni entender bien.

¡Cuánta razón tiene mi Amigo el P. Ignacio Muguiro, S.J. cuando dice que “Teólogos solo son los santos, porque ellos conocen por experiencia y de primera mano lo más importante de Dios; los demás solo son “Filósofos de Dios”, que conocen por libros lo secundario de Dios, hacen grandes castillos de su teología y casi nunca se meten dentro”!

¡Que acertado estuvo Juan Pablo II al declarar Doctora de la Iglesia a esta monjita de clausura que nos enseña, con la sencillez de un niño a confiar y a descubrir Dios en nuestra vida!

Ya con un corazón limpio de prejuicios pude ver otra película de la vida de Teresita, y acompañar y ayudar ayer a los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad en la Misa y veneración de sus reliquias en su iglesia en el centro de Lima. En un día de muchas emociones y prisas, como fue ayer a causa de mis diversas actividades, Dios me regaló un momento de silencio y recogimiento acompañando a Teresita.

Es curioso. En la película que vi sobre Teresita, hay una escena en que ella sonreía con mucho cariño a una monja que, al parecer, no le caia bien. Esta hermana le dice, un poco disgustada: “¿Por qué me mira tanto? ¿Qué le atrae de mi?”. Teresita, con mucha paz y alegría le dice: “Es que me da mucho gusto verla”.

Yo creo que Teresita ha hecho lo mismo conmigo. Y a ella le encomiendo mi vocación como hijo de la Iglesia.

lunes, 8 de agosto de 2011

LA CALAVERA

Yo creo que toda familia debe conservar entre sus cosas alguna reliquia o curiosidad que puede llamarnos la atención. Muchas veces esas reliquias serán objetos religiosos o de arte que pertenecieron a las abuelitas de antaño, otras veces obsequios que guardan un valor sentimental.
En mi caso, junto con algunos objetos de "incalculable valor sentimental", conservamos una Calavera, es decir los huesos, debidamente armados, de una cabeza humana. ¿Qué hacemos en casa con algo así? ¿Cómo llegó a mi familia?
Esta es su historia:
Corría la década de los años 1950, y mi tio Modesto, hermano de mi mamá, era estudiante de Odontología de la Universidad de San Marcos; para poder hacer sus estudios y prácticas pedían que cada estudiante consiga un determinado número de calaveras. Como ustedes comprenderán, muchos estudiantes universitarios no cuentan con recursos económicos para adquirir algo así. Así que, mi tío, poniéndose de acuerdo con algunos de sus compañeros de la Universidad, tuvieron que ingeniarse para conseguirlas y poder estudiar. Las calaveras cumplieron su misión de servir para la causa de la ciencia en aquellos años universitarios.
Cuando mi tio Modesto dejó de vivir con mi mamá le dejó una calavera. Mi madre la guardó, quizás con la esperanza de que alguno de sus hijos siguiera estudios de medicina u odontología. Es así como esa calavera llegó a convertirse en "parte de la familia" sin que mi papá haya puesto objeción alguna cuando se casó con mi mamá (tampoco podía hacerlo: mi abuela paterna también guardaba una).
Cuando vinimos al mundo mis hermanos y yo, mi mamá nos enseñó a "tratar" a la calavera con mucha naturalidad, pero también con mucho respeto: naturalidad porque no había nada de que asustarse, y respeto porque no era un juguete (algo que de cuando en cuando nos lo tenía que recordar porque se nos olvidaba). Era curioso que la Calavera que teníamos en casa no nos causaba miedo, pero si nos asustaban las calaveras que aparecían en películas como "Terror de las calaveras" que hace muchos años dieron en Canal 4 (ahora me resulta cómico recordar la propaganda de esa película de "terror" donde aparecían varias calaveras haciendo piruetas y círculos).
Pese a que mi familia no le tenía miedo, no faltaba alguna persona que venía a trabajar a mi casa que se asustara de su presencia, y en algún caso salga despavorida.
Dicen que las calaveras cuidan las casas y evitan los robos, no lo sé. Cuando vivía en Chacra Ríos nunca nos robaron nada; pero (y no quiero difamar a nadie), viviendo en Surco nos robaron dos veces, con la Calavera en la casa, dos perros que dormían plácidamente, y un loro que, según las malas lenguas, le dijo "Hola" a los ladrones.
En mis años escolares la Calavera siguió cumpliendo el objetivo para el cual se quedó entre nosotros: servir para estudio de la anatomía humana. Y valgan verdades que ha cumplido bien su objetivo. Ahora que tanto mis hermanos y yo ya hemos terminado nuestros estudios universitarios (dos abogados y una ingeniero), la Calavera descansa entre los libros de Derecho que tenemos en casa.
Quizás algún día, alguno de mis sobrinos, o de mis sobrinos nietos, haga que nuestra Calaverita visite nuevamente una Facultad de Medicina o de Odontología.

lunes, 20 de junio de 2011

RECUERDOS DE MI NIÑEZ: LOS TAMALES DE LA ABUELITA

Tenía pensado escribir un artículo con motivo de mi cumpleaños número cuarenta y dos que celebré ayer (iba a hablarles de los dibujos animados "Los Picapiedra" y "Don Gato y su pandilla"). Sin embargo un hecho sucedido en la noche hizo que cambie de tema: al volver a casa (después de acolitar la Misa de 6 p.m. en la iglesia de San Pedro) mi mamá me sirvió dos tamales; sin embargo me llevé la decepción del día cuando me di cuenta que esos tamales no eran del estilo de los que estoy acostumbrado a comer (y que me gustan mucho), sino que seguían otra receta (que no es de mi devoción), por lo que tuve que comerlos por compromiso.
Los tamales (para quienes me leen sin conocer la cultura de estas tierras) son una comida de origen indígena (quizás de Méjico, ya que el origen del nombre proviene de la lengua Náhualt, donde "tamalli" significa "envuelto") preparado a base de una masa hecha de maíz, con o sin relleno, envueltos en hojas de maíz o plátano y cocidos en agua caliente. Para aquellos que deseen conocer mas sobre el tamal, les invito a leer http://es.wikipedia.org/wiki/Tamal#En_el_Per.C3.BA que es de donde he sacado algo de la información.
Pues bien, yendo ya al tema de esta entrada, le contaré que mi familia materna (Guillén Zavaleta) viene de Pataz, provincia ubicada al este del departamento de La Libertad. La gente del norte del Perú es alegre y hospitalaria, y mi abuelita materna, doña Rosario Zavaleta, se distinguía por eso, además de tener muy buenos valores cristianos que inculcó no solo a sus hijos y nietos sino también a sus alumnos, ya que fue la Maestra del pueblo. Era una mujer muy de Dios (me atrevo a decir que era una santa), dueña de una sabiduría muy propia de la gente sencilla que encontramos a lo largo de nuestra vida.
Dije que mi abuelita era muy hospitalaria. Pues bien de eso hay una anécdota: corría el año 1969, estaba de poco tiempo de nacido, y mi mamá recibía telegramas de una de sus hermanas que estaba en Pataz, avisándole que mi abuelita estaba muy mal de salud y que su vida estaba en peligro. Tengan presente que en esa época las comunicaciones no eran tan fluidas como hoy: tener teléfono no era muy común, nada de internet y el viaje a Pataz por tierra demoraba varios días (en eso no ha cambiado mucho). Mi mamá, asustada, recurrió a uno de sus hermanos miembro de las Fuerzas Armadas (que en ese entonces gobernaban al Perú bajo el mando del General Juan Velazco Alvarado). Mi tio, después de hacer las gestiones del caso con sus superiores logró hacer que envíen un helicóptero hasta Pataz, lo cual constituyó todo un acontecimiento, ya que nunca habían visto una nave aérea por allí. Pues bien, llegaron a recoger a doña Rosario Zavaleta que, se suponía, estaba muy grave (por no decir agonizante), pero como habían pasado varios días, ya mi abuelita había mejorado y salió a recibir a los miembros de las Fuerzas Armadas y, como no podía ser de otro modo, les invitó a comer. Claro, igualito la trajeron a Lima donde fue atendida en el Hospital Militar, haciendo pasar apuros a mi tio, quien tuvo que dar las explicaciones del caso a sus superiores.
Cuando allá por el año de 197... (no recuerdo el año) mis abuelos maternos vinieron a residir en Lima, era un ritual sabatino la visita a la casa de los abuelos, primero a Zárate, y después a "Las Palmeras" (urbanización situada en el distrito de Los Olivos). Y mi abuelita nos atendía muy bien: café pasado (nada de "nescafé"), tortillas, panes... A pesar que en ocasiones la salud le jugaba una mala pasada siempre preparaba algo de comer para invitar a quienes le visitaban; es mas, cuando habían reuniones familiares ella repartía comida a sus invitados para que lleven a sus casas. Uno le podía pedir cualquier cosa de las que ella preparaba y nos lo daba sin reparos. Eso si, había una prohibición expresa de parte de mi mamá de que nunca le pidamos ni un centavo a los abuelos (y tampoco ella se los permitía a sus padres). La razón: que no seamos interesados.
De lo que ella cocinaba lo que mas recuerdo son los tamales, y tenía su estilo: la masa del maiz la rellenaba con carne de cerdo o de pollo, condimentada con ají panca, y acompañada de un trozo de huevo duro, una aceituna y una tira de ají, todo envuelto en hojas de choclo y cocidos en agua hirviendo. Tenían muy buen sabor, y me gustaban mucho. Como ya les dije, no podía pedirle plata a la abuelita, pero nadie hablo de comidas, así que en una ocasión, cuando tenía casi 10 años, se nos fue la mano y me llegue a comer nueve. Por supuesto acabé con un pequeño problema estomacal que nos dio un dolor de cabeza (sobretodo a mi mamá quien hasta hoy no se explica como pude comer tanto). Gracias a Dios no fue nada del otro mundo, ni me ocasionó un disgusto con el tamal (cosa que si ha pasado con otras comidas que me han hecho daño, entre ellas la leche y los budines).
Mi abuelita Rosario falleció el Miércoles Santo de 1980. Su deseo era morir en un día santo y eso lo recordaron cuando en el funeral, mientras entraban al cementerio "El Ángel", las campanas de las iglesias cercanas llamaban para la Misa del Jueves Santo. Con su muerte se acabó ese toque maternal y hospitalario que había en su casa (aunque mi mamá y mis tías lo mantenían cada vez íbamos a ver al abuelito). Después de su muerte ya no he vuelto a comer unos tamales tan buenos como esos, aunque los que hace una de mis tías y una de mis primas se le parece mucho.
Un año después de la muerte de mi abuelita Rosario se disponían a celebrar la Misa de honras. Terminada la Misa, según la costumbre, invitaban a la casa a comer y prepararon tamales como los hacía ella. Pocas horas antes de la Misa mi mamá y mis tías se dieron con la ingrata sorpresa que los tamales se habían avinagrado y no estaban aptos para el consumo humano. Rápidamente prepararon otra cosa, pero dejaron los tamales en el refrigerador para botarlos después.
Ya casi al finalizar la reunión familiar, mi tia Aydee, prima de mi mamá, entró a la cocina y encontró los tamales en el refrigerador. Al verlos preguntó: "¿Y estos tamales?". Mi mamá y sus hermanas le dijeron: "Están avinagrados, hay que botarlos". Mi tía Aydee cogió uno de ellos lo probó y dijo: "No están avinagrados, están buenísimos. ¡Qué tacañas son ustedes que esconden estos tamales! La tia Rosario siempre nos daba". Y no les quedó otra que repartir a los asistentes los tamales que tenían allí para que los lleven a sus casas, como en vida lo hacía mi abuelita. Relata réfero (Cuento como me contaron, y así pasó en realidad).
Aun en el cielo, mi abuelita Rosario siguió siendo hospitalaria y atenta con los que la visitaban.

miércoles, 27 de abril de 2011

IN MEMORIAM: MONS. JOSÉ MARÍA IZUZQUIZA HERRANZ, S.J.

Ayer, Martes 26 de Abril, partió a la Casa del Padre Mons. José María Izuzquiza, S.J., Obispo Vicario Emérito de Jaén. Lo conocí en la iglesia de San Pedro a donde acudía para confesarme con Él (junto a varios acólitos de Desamparados). Tenía una gran paciencia y siempre nos trataba con cariño, recuerdo que nos decía "Pídele a Diosito que te ayude con esto...". Tuve también la oportunidad de ayudarle en algunas Misas tanto en Desamparados como en San Pedro, desempeñándome como maestro de ceremonias en una ordenación diaconal y en algunas confirmaciones. Recuerdo que, la última vez que acolité con él el 7 de Diciembre del 2008 en la Confirmación de la iglesia de San Pedro, nos tomaron una foto junto a los acólitos y nos decía para arrancarnos una sonrisa, con su sencillez, buen humor y su voz gastada: "No pongan cara de gallina viuda".
Comparto con ustedes la homilía que dijo el 1 de Enero del 2002, cuando ordenó Obispo a Mons. Pedro Barreto, S.J. Son palabras que deberían hacernos reflexionara muchos cristianos:

De una manera especial me dirijo a ti, querido Pedro, hermano y continuador en la labor apostólica en el Vicariato de Jaén. No te voy a dar doctrina sobre lo que es un obispo en la Iglesia de Dios. Tenemos muchos y valiosísimos documentos de la Iglesia que nos hablan de ello. Piensa en el reciente Sínodo celebrado en Roma. Por otra parle, ni yo sabría hacerlo, ni creo que tú esperes que lo haga. Simplemente, voy a pretender brevemente darte ánimos para ser Obispo.

Sí, darte ánimos. Muchos te habrán felicitado porque has sido distinguido con la dignidad episcopal. No te lo creas. Has sido elegido para ser sucesor de los apóstoles. Y los apóstoles no fueron distinguidos con ninguna dignidad, porque Jesucristo no vino a distribuir dignidades, sino cruces. Cruces que tenemos que cargar para seguir al maestro. Las dignidades las hemos inventado los hombres, no Jesucristo. Cuando dos de los primeros apóstoles, sin saber lo que pedían, pretendieron obtener un privilegio en el reino de los cielos, Jesucristo les recordó la condición para escalar puestos de honor en su Reino: beber el cáliz de amargura que El iba a beber.

Los puestos altos nos gustan a todos, pero beber el cáliz ya no tanto. La primera cruz que te pone hoy el Señor es la cruz de ser PASTOR. Cruz disfrazada de honores, no muy evangélicos, pero cruz. Procura con todas tus fuerzas que el disfraz no esconda la Cruz. Vas a recibir la plenitud del sacerdocio. Eso significa que vas a recibir la plena responsabilidad como pastor y hermano de tus ovejas. Y recuerda: el Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Por esas ovejas que son atacadas y están en peligro, por esa parte de tu rebaño que no lo forman precisamente los fuertes y poderosos de este mundo, sino los pobres y débiles a quienes muchos fuertes y poderosos quieren avasallar.

Y de esa clase de ovejas vas a tener cualquier cantidad. Aquí tienes una representación de ellas. Han hecho un largo camino para estar contigo en este momento y sentir así tu cercanía y que tú sientas la suya. No han querido esperar para poder conocer y escuchar a su pastor. Si algo hay de reconfortante en el hecho de ser pastor en tu nueva parcela dentro de la viña del Señor, es sentirte apoyado, acompañado, estimulado, evangelizado por el ejemplo de aquellos mismos que a ti te toca evangelizar. Aquí están los representantes de más de mil quinientos catequistas que llevan el peso de la pastoral campesina del Vicariato. Todos saben que ellos han sido mi orgullo desde mucho antes de ser Obispo.

El Apostolado de la Oración. Esa multitud de hombres y mujeres que practican con fe lo que Cristo recomienda que hagamos ante la escasez de obreros en la mies del Señor. Orar, orar para que el Dueño de la mies envíe quien trabaje en ella. Aquí están los representantes de los muchísimos grupos juveniles dispersos por toda la extensión del Vicariato que, como jóvenes, son el porvenir de la Iglesia local. La Legión de María, comprometida en extender la devoción a Nuestra Madre, la Virgen María. El movimiento Juan XXIII, relativamente reciente, pero de gran vitalidad apostólica. Los promotores Campesinos de Salud que ponen en práctica la tarea de llevar vida a sus hermanos partiendo de la Palabra de Dios.

Están aquí también miembros de las Rondas Campesinas y Urbanas que tanto y tan valientemente luchan por la justicia y la defensa de los débiles; tan incomprendidas por algunos sectores de la sociedad que, por oficio, deberían apoyarlas en la lucha contra la delincuencia y la corrupción, esa lacra tan extendida en nuestro mundo y particularmente en el Vicariato. Muy especialmente quiero hacer mención de la presencia de nuestros hermanos Nativos de la zona de selva del Vicariato. Ellos son la razón para que el Vicariato sea Vicariato. Ellos representan aquí el esfuerzo de los agentes pastorales, tanto nativos como religiosas y religiosos, que llevan a cabo un trabajo abnegado y eficaz en una zona tan dura como alejada.

Estoy seguro que, como a mí, te servirán de ejemplo y estímulo en tu trabajo de pastor. Esta es tu grey. Cuentan que, cuando a San Lorenzo le pidieron sus verdugos que entregara los bienes de la Iglesia que él administraba, presentó a los pobres y desamparados que él socorría: “Estos son el tesoro de la Iglesia” dijo a los que le perseguían. Estos, y otros muchos como ellos, son el tesoro que Dios pone en tus manos para que extiendas el Reino de Dios entre lo tuyos.

Dije al principio que te quería dar ánimos para cargar con tu cruz de buen pastor. Ellos te darán esos ánimos con su ejemplo, valentía y entrega. Jesucristo dijo: “Dichosos serán Uds. cuando les injurien y persigan, y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa mía. Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos.” Podrás tener persecuciones y calumnias, pero Jesucristo nos dice que eso puede ser motivo de alegría y regocijo. Y, créeme; podrás tener cualquier clase de dificultades, pero el sentirte apoyado, estimulado, defendido por los que están más golpeados de lo que tú puedas estar, te causará una alegría y un regocijo que compensará con creces todo lo que puedas tener que soportar.

También te dije al principio que con tu consagración no recibías ninguna dignidad. No es exacto. Sí vas a ser distinguido con una dignidad. La misma que la de los Apóstoles después de Pentecostés: Se sintieron alegres y contentos de haber sido juzgados dignos de padecer algo por Nuestro Señor Jesucristo. Y no vas a estar sólo. Tendrás como colaboradores inmediatos a los sacerdotes diocesanos algunos de los cuales están aquí presentes, y que, en numero creciente, van siendo el fundamento de lo que esperamos sea pronto una Iglesia local plenamente establecida.

Sentirás el apoyo esperanzador del Seminario, de sus formadores y de los seminaristas. Los sacerdotes y hermanos religiosos estarán en todo momento contigo. Las religiosas que, en número relativamente grande, cumplen una tarea insustituible en la evangelización de la zona. Las religiosas de vida contemplativa, que no solo con su ayuda material en la marcha del seminario, sino, sobre todo, con su constante oración, te harán sentirte seguro por contar con el apoyo espiritual más valioso que es la oración. Que el Señor te dé su Fuerza y su alegría al sentirte digno de padecer algo por El en tus hermanos y con tus hermanos.

Comparto con ustedes esta foto tomada de http://www.vicariatodejaen.org/josemaria.html En esta foto no aparece con las "dignidades episcopales" de los que a veces llamamos "príncipes de la Iglesia", sino como lo que era Un Pastor al lado de su rebaño. Y es así como lo recuerdo: perdonándonos los pecados en nombre Jesucristo.

domingo, 24 de abril de 2011

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION

¡Jesucristo ha Resucitado!
¡Aleluya!

Este es nuestro grito en este día: Cristo venció a la muerte y en su Resurrección ha renovado todo. Por eso hoy estamos alegres, aún en medio de las dificultades, porque hay esperanza en Dios que se hizo hombre, que pasó por la muerte y venció a la muerte.
Les invito a escuchar la canción "Luz que vence a la sombra" de Miguel Manzano (hoy la escuchaba con mucha emoción durante la Comunión en la Misa de Pascua); recordando que el mal y el dolor son vencidos por el bien y la vida; que en toda obra del hombre en favor del hombre brilla la Resurrección de Jesús; y que, como decía San Ireneo, el hombre viviente es la gloria de Dios.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

sábado, 23 de abril de 2011

SOLEDAD DE MARIA


“Oh Virgen, Hija de Sión:
tu dolor es inmenso como el mar
¿Quién te podrá consolar?”

Te hemos acompañado, María, en la muerte de tu Hijo. Tú estabas allí, de pie, acompañada de algunos amigos de Jesús. Y, a pesar del gran dolor de ver morir a tu Hijo, tú estabas allí, valiente, de pie, junto a la Cruz.Te hemos acompañado al recibir el cadáver de tu Hijo, te hemos visto llorar, como lo hacen todas las madres, ante el sufrimiento y la muerte de un hijo. Te hemos acompañado, María, en el entierro de Jesús. Allí te despides de sus restos, amortajados y sepultados rápidamente, porque comienza el sábado y no se puede hacer ningún trabajo.Terminado el entierro, regresamos a la casa. Pero tú no tienes casa en Jerusalén, te vas a la casa del discípulo amado. Como nos pasa a todos, estamos en silencio, nos sentimos solos, cansados; y allí aparecen los recuerdos…
¿De qué te acuerdas, María? ¿Te acuerdas del ángel que te llamó “llena de gracia”, de Isabel que te llamó “bendita entre todas las mujeres”, del canto de “Gloria” en Belén? ¿Te acuerdas de la profecía de Simeón, o de aquella “travesura” de Jesús que se perdió en el Templo a los 12 años? ¿Te acuerdas de la alegría de las Bodas de Caná, o de cuando llamó dichosos a los que escuchan y cumplen la Palabra de Dios? Cuantos recuerdos, María…
Y ahora te quedas sola. Sin el consuelo de algún familiar, de unos padres, un esposo u otros hijos. Una propaganda de televisión decía que cuando perdemos a nuestros padres nos llaman “huérfanos”, cuando perdemos al esposo o a la esposa nos llaman “viudos”; pero cuando se pierde un hijo “eso no tiene nombre”. Y esa experiencia tan terrible “que no tiene nombre” te toca vivir a ti.
María: déjanos acompañarte en tu dolor, en tu soledad. Tú nos has recibido como hijos al pie de la cruz, somos la “herencia” que te dejó Jesús. Déjanos estar a tu lado, y meditar en el corazón la vida y las enseñanzas de tu Hijo. Tú, que ya no hablas en el Evangelio, deja que en el silencio resuenen tus últimas palabras “Hagan lo que Jesús les diga”. Déjanos, junto a ti, esperar, en silencio, que se cumpla lo que Jesús prometió: al tercer día resucitaré…
Foto: Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Lima. Tomada dehttp://cofradiadelasoledadlima.com/fotos_frameset.htm

viernes, 22 de abril de 2011

LAS SIETE PALABRAS DEL HOMBRE A CRISTO EN LA CRUZ


Hoy, Viernes Santo, como ya lo hizo hace mas de 300 años el P. Francisco Del Castillo en la antigua iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, se medita, se comenta y se predican tus Siete Palabras. Cuando Tú hablas, Jesús, no lo haces para que nos quedemos callados, como mudos asistentes a una obra teatral, o a los tantos discursos que escuchamos. Tú no haces monólogos, porque cuando hablas dialogas con el hombre.
Y por eso hoy, quiero responder decirte algo sobre lo que nos has dicho en la Cruz, porque al hacerlo lo hago recordando lo que tantas veces he comentado con mucha gente y comparto el sentimiento que albergamos en nuestros corazones.
PRIMERA PALABRA: PADRE PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN
Jesús: Nos han enseñado a vengarnos. Nos han enseñado a que, si alguien nos ofende o nos hiere, tenemos no solo que defendernos, sino también hacerle un daño, lo contrario sería parecer tontos. Y si tenemos poder, tenemos que hacer sentir a nuestro adversario toda la fuerza del poder que detentamos para que aprenda “a no meterse con nosotros”.
Tú, en la Cruz, siendo Dios todopoderoso, no amenazas con vengarte. ¡Y podrías hacerlo: Tú eres Dios y puedes hacerlo de la manera más terrible posible! Sin embargo, le pides a tu Padre que nos perdone porque no sabemos lo que hacemos.
Tú sabes bien que el perdón es una muestra de amor muy grande. Sabes que perdonar significa dejar de lado todo sentimiento de rencor, de odio, de venganza. Pero el perdón que otorgas no es solo el olvido de las culpas, “borrón y cuenta nueva”. No. Tu perdón va más allá. Tú perdón es el abrazo de amor del Padre que acoge al hijo que se ha ido. Ese es el perdón que le pides al Padre que nos de a nosotros.
Tú, Jesús nos has enseñado a perdonar a nuestro prójimo. Y parece que no hemos aprendido la lección. Parece que incluso, en nombre de la “Justicia” (que muchas veces es la venganza disfrazada de legalidad), buscamos una y mil justificaciones para no perdonar. Hemos olvidado tus palabras “si al presentar tu ofrenda te acuerdas que tu hermano tiene algo en contra tuya, primero reconcíliate con tu hermano y después presenta tu ofrenda”. ¡La hemos olvidado incluso en tu Iglesia!
Jesús: Tú eres el Maestro, el que nos enseña no solo con palabras, sino también con sus obras. Enséñanos a perdonar con el corazón. Enséñanos a acoger al que nos ofende, a mirarlo como hermano y no como enemigo al que “tenemos” que destruir. Perdónanos por no ser buenos discípulos, por no saber perdonar; pero ayúdanos, con tu paciencia y con tu Corazón de Maestro bueno y sabio, a aprender a perdonar como Tú nos has perdonado.

SEGUNDA PALABRA: EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO
A veces nosotros “fichamos” a la gente. Decimos: “este es un pecador”, “tú no tienes remedio”, “gallina que come huevo…”. Y con esos calificativos juzgamos a nuestro prójimo y les cerramos las puertas de tu Reino.
Es impresionante este momento: uno de los que estaban crucificados contigo, ¡un delincuente! Te reconoce como Rey. ¡Este hombre está loco! ¿No será que los dolores de la crucifixión le han hecho perder la razón? ¿Quién, en su sano juicio, puede llamar “Rey” a un hombre destrozado por el dolor y condenado a muerte? Solo la fe nos hace decir cosas que para muchos parecen “irracionales”
Seguro que ese hombre ha oído hablar de ti: a lo mejor te ha escuchado predicar y no te dio importancia, quizás habrá visto alguno de tus milagros, de repente habrá comido en la multiplicación de los panes… No lo sabemos. Pero sabemos que a la hora de la muerte se encontró cara a cara contigo.
Aquel bandido pudo haber dicho, al igual que el otro crucificado con él: “tú que dices ser Hijo de Dios, sálvanos”; después de todo la muerte de Jesús aceleraba la suya. Pero aquel hombre, se dio cuenta de tu inocencia, y dejo brotar lo bueno de su corazón: te defiende porque no ve correcto que se insulte a un hombre bueno, y se reconoce pecador. Y solo te pide que un día te acuerdes de él. Nada más.
Jesús, Tú eres generoso: perdonas de corazón al pecador arrepentido: no le ofreces el recuerdo para dentro de muchos siglos, sino que le das el paraíso para ese mismo día. Tú convertías en santo al pecador; tu gracia y tu amor es tan grande que canonizabas a un delincuente arrepentido. Y es que tienes un Corazón grande. Basta el arrepentimiento sincero para que toda una vida de pecado quede en el olvido.
A ti, Jesucristo, que nos dijiste que habrá mas alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión, que te alegras por tantos pecadores que se convierten, por tantos bandidos, delincuentes, malhechores que se arrepienten y te buscan; te pedimos por tantos pecadores que, en medio de su fragilidad y de sus grandes pecados, necesitan tu perdón. Ayúdanos a mostrarles que eres Dios lleno de bondad, dispuesto a darles un abrazo y a llevarlos a tu Reino, para gozar de tu presencia para siempre.

TERCERA PALABRA: MUJER: AHÍ TIENES A TU HIJO. AHÍ TIENES A TU MADRE
María: ¡Qué grande es tu dolor!
Dicen que cuando perdemos a nuestros padres nos llaman “huérfanos”, cuando perdemos al cónyuge, nos llaman “viudos”; pero cuando perdemos a un hijo “eso no tiene nombre”. El dolor es grande, porque lo normal es que un hijo muera después que sus padres y porque los padres, que le dieron la vida a su hijo, no pueden evitar que la muerte se los arrebate.
María: tu único Hijo está muriendo en la Cruz. Te veo consternada porque debe ser terrible ver a un hijo tan cruelmente destrozado. Te veo llorando como tantas mujeres que ven sufrir a sus hijos. Pero eres valiente y estabas allí, de pie junto a la Cruz de tu Hijo.
Te vas a quedar sola, y Jesús le pide a Juan que te reciba como madre. Puede parecer una cuestión social: vas a quedar sola, sin familia y que mejor que el discípulo que mas amaba tu Hijo para que vele por ti. Pero Jesús no piensa solo en ti. Piensa en nosotros: no solo encarga que alguien vele por ti, sino que te encarga a ti que veles por nosotros. En medio del dolor de perder a Jesús, destrozado por la crucifixión, tu Hijo te nombra “Madre”, “Mamá” de todos sus discípulos.
¡Cuánta falta le hace al hombre la presencia de su madre! En el peligro o en el dolor siempre invocamos a nuestra madre, como si su sola presencia nos aliviara de todo el mal, y cuando ella está nos sentimos amparados.
María: te necesitamos como Madre nuestra. Necesitamos de una madre que, en nuestra vida de fe, nos ampare bajo su manto; necesitamos de una madre que aliente nuestra fe. Tú, que trajiste al mundo a Jesús, que lo conoces mejor que nadie, ponnos junto a tu Hijo.
Madre nuestra: acompaña a tantos hijos tuyos que están crucificados por la enfermedad, la falta de trabajo, la soledad, el vicio, la delincuencia; a tantos hijos que sufren por la destrucción de sus hogares, que son víctimas de la injusticia y el pecado del hombre. Acompaña a tus hijos que están solos que reclaman con lágrimas de niño la presencia y la ternura de su Madre.
Tú que eres Madre de Dios y Madre nuestra,
Ruega por nosotros, tus hijos pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

CUARTA PALABRA: DIOS MIO, DIOS MIO ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
¡Qué terrible el dolor de la crucifixión! Tu Cuerpo está llagado, destrozado, “sin apariencia humana”, como dice Isaías. Ya el solo verte nos muestra cuan dolorosa es tu pasión.
Sin embargo, no es solo el dolor físico el que te atormenta: es también el dolor moral: suena la burla de tus enemigos, el insulto de quienes te rodean: “Si eres Hijo de Dios bájate de la Cruz y creeremos en ti…”; “Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes, sálvate”. Tú ves como te hieren las miradas de aquellos que se burlan de ti y se alegran con tu dolor. Es la sensación de la derrota, del dolor, del más absoluto fracaso.
Y en ese momento en que las tinieblas cubren la tierra, “la hora del hambre y la muerte” (como canta Carmelo Erdozain al hablarnos de la “Hora de Nona”), gritas a tu Padre lo que muchos hombres hemos gritado cuando nos hemos sentido impotentes ante el dolor y el fracaso, gritas lo que muchos no nos atrevemos a decir porque creemos que es tu “voluntad” ese dolor y nos piden que nos resignemos; gritas lo que sienten nuestros corazones cuando pedimos a Dios que nos escuche, que haga algo y ¡se queda callado!: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”
¿Por qué Dios mío, no escuchas mis ruegos? ¿Por qué no me concedes lo que te pedido, si te lo he pedido con tanta fe y confianza? ¿por qué permites este dolor, este sufrimiento, esta desgracia? ¿por qué si soy bueno, si no hago mal a nadie, si soy mejor que ese pecador a quien le concedes todo lo que te pide? Tantos “¿Por qué?”
Si Jesús. En ti ha gritado el hombre que en medio de su dolor clama a su Padre y a su Dios. Quizás en este momento brota la oración mas intensa del corazón humano, y quizás en este momento te hablamos con mas sinceridad que otras veces.
Pedro también en este momento nos debe sostener la fe: la fe en que el dolor y la muerte NO ES LA ULTIMA PALABRA DE DIOS, que aunque Dios calle no significa que nos haya olvidado, como no te olvidó a ti cuando dabas tu vida por la humanidad y, aunque no lo entendamos en ese momento, sabemos que Dios que es nuestro Padre dirá la última palabra de vida y resurrección.

QUINTA PALABRA: TENGO SED
No has comido ni bebido nada. Estás cansado, agotado con el dolor de la Crucifixión. La sed es la sensación mas terrible que siento el ser humano: podemos estar sin comer muchos días, pero sin beber ni 24 horas.
Pides agua y te dan vinagre, la “posca” que usaban los romanos para refrescarse y hasta para desinfectarse las heridas que se causaban al crucificar a los reos. Una bebida así no creo que calme la sed, quizás la haga mas insoportable.
Muchos, al meditar en esta palabra, hacen referencia a la sed que tienes de nosotros, sed de nuestro cariño, de nuestros corazones, de nuestra vida; y que nosotros, en lugar de aplacar tu sed, lo único que hacemos es darte vinagre: el vinagre de nuestra indiferencia, de nuestro pecado… y ahora el nuevo vinagre de una fe vivida “a nuestra manera”, o de un agnosticismo y ateísmo solo para evitar sentirnos cuestionados por ti… Ese vinagre que muchas veces es burla a tu dolor y aumenta tu sed.
Jesús: ya no queremos darte vinagre. Ayúdanos a saciar tu sed. No solo esa sed espiritual que sientes de nosotros, sino también esa sed que, en diversas formas la experimentas en nuestros hermanos: la sed de la solidaridad, la sed de la compañía, la sed de justicia, la sed de amor… Todo eso es muestra de tu sed en el hombre.
Ayúdanos a calmar tu sed, la que tienes de nosotros en la Cruz y la sed de nuestros hermanos que sufren; no a cuenta gotas, sino generosidad; con la misma generosidad con la que tu nos regalas tus dones, con amor, a manos llenas; y con el mismo cariño que sientes por al hombre a quien amas entrañablemente y con quien siempre has sido solidario.

SEXTA PALABRA: TODO ESTA CUMPLIDO
Has cumplido tu misión: has venido al mundo, has hecho la voluntad de tu Padre, pasaste por el mundo haciendo al bien. Todo lo hiciste bien. Has sufrido la pasión mas amarga. Y ahora, con la satisfacción de la misión cumplida, ya puedes irte en paz.
Cuando hemos cumplido bien el encargo que nos han dado nos sentimos tranquilos, en paz. Quizás no nos den una felicitación o una condecoración, pero en el fondo de nuestro corazón sabemos que hicimos lo que teníamos que hacer. Tú Jesús, hacia el final de tu vida tienes la satisfacción de la misión cumplida, de haber hecho siempre la voluntad del Padre; no hay quien te felicite, quien te diga "lo hiciste muy bien", es mas, humanamente has fracasado al morir de la manera más humillante; pero tu puedes decir "Todo está cumplido".
Por eso te pedimos que nos ayudes a cumplir bien con nuestro deber, con lo que nos encargan. Ayúdanos a descubrir tu voluntad en el trabajo de cada día, en nuestros deberes personales, familiares, profesionales, religiosos. A cumplirlo con amor, sabiendo que de esa manera nos vamos santificando y vamos construyendo tu reino. Ayúdanos a hacerlo aunque no nos aplaudan, ni nos feliciten ni nos den premios, porque sabemos que Tú te sentirás contento con nuestro esfuerzo. Por eso hago mías las palabras de esta oración: "Señor Jesús, enséñame a ser generoso, a servirte como mereces, a dar con generosidad, a combatir sin temor a las heridas, a trabajar sin buscar el descanso, a entregarme sin esperar otra recompensa que la de saber que hacemos tu santa voluntad".

SÉPTIMA PALABRA: PADRE EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU
Ha llegado el fin de tu vida, y ahora, entregas el espíritu.
Al escuchar esta palabra me viene a la mente la imagen de un niño pequeño, durmiendo en brazos de su padre o de su madre, seguro, sin miedo, protegido. Es el descanso mas hermoso que podemos contemplar. Y es así como descansas Jesús: terminas tu vida mortal y te pones en las manos de tu Padre, de tu "Abba", "Papito", con toda la ternura y confianza que la palabra encierra.
Nos has enseñado a llamar a Dios "Padre", no es el padre severo, símbolo de una autoridad despótica. No, ese no es tu Padre. Tú Padre es ternura, afecto, lleno de cariño total e incondicional como el padre del hijo pródigo. Y a ese Padre, que es amor, encomiendas tu espíritu, tu vida, tu obra. Y en Él descansas.
Jesús: enséñanos a confiar en tu Padre, ayúdanos a darnos cuenta que en Él podemos descansar, protegidos y amados incondicionalmente, que en Él podemos estar seguros, en medio de la desolación espiritual, porque él que es nuestro Padre vela por amor con todos sus hijos.
Que, como Tú, al final de nuestra vida, en la hora de nuestra muerte, pongamos nuestro espíritu en las manos de Dios Padre y descansemos seguros en los brazos de tu Padre por toda la eternidad y te alabemos por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 21 de abril de 2011

ADORAD POSTRADOS ESTE SACRAMENTO

Imágenes de los Monumentos que visité el Jueves Santo.

sábado, 16 de abril de 2011

SEMANA SANTA: TIEMPO DE ESTAR CON JESUS


Reflexión para Acólitos.

Amigo Acólito:
Seguro que en estos días tu parroquia estará muy dedicada a la preparación de la Semana Santa: que reuniones, que ensayos, que todo tiene que salir bien... Los sacerdotes de tu comunidad y tus formadores estarán muy al pendiente de los detalles que tiene cada una de las celebraciones de estos días, especialmente del Jueves y Viernes Santos y de la Vigilia Pascual el Sábado por la noche. No te extrañe que los veas nerviosos, y que el sacristán de la parroquia esté mas tenso que en otras fechas del año por las tantas cosas que tiene que preparar. Eso sin contar a los cantores que estarán ensayando cantos que solo oirás una vez al año.
Pero, amigazo, me preocupa que todo esto ahogue el espíritu. ¿Qué te quiero decir con esto? Que estemos tan preocupados en que el "rito salga bien, salga perfecto", pero estemos lejos de Jesús; tan lejos como los que se van de juerga y campamento en estos días. ¿Recuerdas cuando Jesús fue casa de Martha y María? ¿Recuerdas como Martha andaba preocupada por atender a Jesús y a sus discípulos, mientras María le escuchaba, al punto que Martha "se arrebató" y se quejó donde Jesús porque su hermana no le ayudaba? Me impresiona que Jesús le dijo a Martha que estaba muy nerviosa por estar metida en muchas cosas, y que María había escogido la mejor parte: estar con Él.
Con esto no te quiero decir que haya que descuidar los ensayos y la liturgia (llevo muchos años formando acólitos y preparando la Semana Santa); sino que, todo eso que haces tiene que llevarte a lo mas importante: ESTAR CON JESUS. Todo lo que haces es para Él y si lo haces con el corazón puesto en el de Jesús, todo saldrá bien, y ¿sabes por qué? Porque lo harás con cariño. Y eso Jesús lo verá.
Por eso te doy unas ideas que te van a ayudar a estar con Jesús en estos días:
1º Si te hace falta confiésate. No para quedar bien con el formador, sino para que puedas entrar en Comunión con Cristo. Cuando uno se pelea con un amigo no es fácil estar cerca de él hasta que no hayan hecho las paces. Pues igual con Jesús: déjate abrazar por Él en la confesión y podrás acompañarlo en Semana Santa.
2º Presta atención a las indicaciones de tus sacerdotes, de tus formadores. Atiende a los ensayos. Se que son muchas cosas, pero procura estar atento, eso te ayudará a conocer lo que celebras. Pórtate bien en la sacristía.
3º Escucha la Palabra de Dios. Yo se que las lecturas de estos dias suelen ser largas y algunos textos conocidos que seguro podrás decir: "eso ya lo se", "eso ya lo escuché otra vez". Pero, si escuchas no solo con los oídos, sino también con el corazón, verás que la Palabra de Dios no se agota y siempre te dirá algo nuevo, y te ayudará mucho a meditar en lo que celebramos estos días.
4º Reza mucho. No basta con saber celebrar, que si el agua bendita, que si el incienso, que si el libro o la "maestría"... Reza en la liturgia con los signos que empleamos, pero también reza antes y después de las celebraciones. Deja que el Espíritu Santo mueva tu espíritu: canta, responde a las oraciones, medita en la Palabra de Dios, deja que la imaginación te lleve al Cenáculo, para la Última Cena, al Calvario, al sepulcro vacío. Ora: habla con Jesús como se le habla a un "pata" a un amigo; háblale con la confianza que se le pone a un amigo que te conoce y que te quiere mucho, y que con cariño te ha llamado para que seas acólito. Comulga con cariño, Jesús se queda en la Eucaristía para que tú te quedes con Él.
Y un último consejo: habla con María y pídele que en estos días de Semana Santa te ponga junto con su Hijo Jesús. Acompáñala en su dolor en el Calvario y en su alegría en la mañana de Pascua.
Yo espero, querido Amigo Acólito que en estos días te encuentres con Jesús, que puedas decir, al llegar a la Pascua, con el corazón lleno de alegría: es verdad ha Resucitado el Señor y doy testimonio de que Él está muy cerca de ti y de mi.

Con cariño a los Acólitos de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, de la iglesia de San Pedro de Lima, de la Parroquia de Jesús Obrero de Surquillo (con quienes acolité la Misa de toma de posesión del nuevo Párroco de la Parroquia de Los Huérfanos), y a tantos Acólitos que he conocido y me han regalado su amistad.