jueves, 5 de noviembre de 2009

RECUERDOS DE NOVIEMBRE: DIA DEL ACOLITO


La Celebración del “Día del Acólito” era un acontecimiento de mucha importancia en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y San José en Breña. El patrono de los Acólitos de Desamparados (y de muchos otros lugares) era San Tarcisio, un niño mártir que murió por defender la Eucaristía durante la persecución romana (Puede leer sobre él en http://www.monaguillos.org/santarcisio.htm). Antiguamente se le celebraba el 15 de Agosto, pero como este día se celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la fiesta de San Tarcisio quedó oscurecida.
Al comienzo no había fecha fija para celebrar el "Día del Acólito" en Desamparados: por algunas fotos parece ser que, en las décadas de 1950 y 1960, se celebraba el 28 de Diciembre, día de los Santos Inocentes (en algunos lugares se hace así); después de varios años sin fecha fija se celebraba en un domingo cercano al 15 de Agosto (en recuerdo de la antigua Fiesta de San Tarcisio), pero la liturgia de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen no se prestaba mucho para la admisión de Acólitos.
Revisando el Bendicional, en donde figura el Rito de la Bendición y Admisión de Acólitos, notamos que dos de las lecturas propuestas para la Misa (1 Juan 3, 1-3 y Mateo 5, 1-12a) eran las mismas de la Solemnidad de Todos los Santos; asi que teniendo en cuenta este detalle, y sobretodo el tema de la vocación a la Santidad a la que estamos llamados todos los cristianos, decidimos celebrar el "Día del Acólito" el 1 de Noviembre.
Esta celebración tenía varios aspectos: por un lado era el día indicado para entregar las albas (túnicas blancas) a los nuevos acólitos, que se habían formado durante varios meses, y agradecer a los acólitos mas cumplidos del año, entregándoles un presente. En ese entonces un niño ingresaba al Grupo de Acólitos después de hacer la Primera Comunión (ya durante la catequesis pre-sacramental se iba invitando a los niños que venían a Misa); una vez que ingresaban durante un mes estaban en condición de "aspirantes" (los llamabamos tambien “novicios” por analogía con los que se inician en la vida religiosa); después de un mes de formación inicial y de dar un examen oral para ver que tanto habían aprendido, pasaban a ser "Pre-acólitos" y celebraban su “Primera Misa”, ayudados por un acólito antiguo. Cabe decir que éste era un acontecimiento muy especial para el pre-acolito: subir al altar, nervioso y lleno de ilusión, revestirse con un alba crema, ayudar en la Misa. Era tradicional que al final de la "Primera Misa" se le tome una foto en las gradas del altar, y también era normal oir al novato decir: “me equivoqué en esto”, “estaba nervioso”. Pero tambien era facil ver la ilusión y el cariño que le ponían. Para que sea admitido como "Acólito Titulado" tenía que pasar al menos tres meses de Pre-acolito en el que practicaba en diversas celebraciones litúrigcas, participaba en reuniones de formación y recreación con los demás acólitos, y era acompañado espiritualmente para ayudarle a crecer en su amistad con Jesucristo. El otro aspecto de ésta celebración era el agradecer al "Señor Jesús que nos ha llamado a su Santo Servicio" (Cf. Oración del Acólito que enseñó el P. Pedro Gassó y cuyo texto pueden ver en http://www.acolitosdedesamparados.blogspot.com/)
La celebración del "Día del Acólito" no se improvisaba: un mes antes, nos reuníamos con los padres de familia de todos los acólitos para preparar la celebración: se designaba quienes iban a ayudar con los diversos servicios en la Misa y en el agasajo, se tenía una Jornada Espiritual (un día intenso de oración y reflexión) con todos los acólitos el 8 de Octubre u otro día apropiado, la misma que terminaba con una Misa para recordar a San Tarcisio. La tarde del 31 de Octubre nos reuníamos para rezar vísperas en el templo y hacer una oración por los ex-acólitos. A esto hay que añadir los ensayos de la ceremonia, la preparación de los lectores, el ensayo del coro (mi papá preparaba un coro polifónico para la ocasión), las coordinaciones del caso, etc. Trabajo no faltaba.
Y por fin el 1 de Noviembre, generalmente por la noche, teníamos la celebración del "Día del Acólito": celebrabamos con mucha solemnidad la Misa y la Admisión de los nuevos acólitos, (quienes para esta ocasión nombraban un padrino que los revista con su alba blanca durante la ceremonia), en ella participaban todos los Acólitos (antiguos y nuevos), acompañados por sus padres. La Misa solía concluir con el canto de la “Salve Regina” en latín. Terminada la ceremonia, teníamos un "compartir" en el salón parroquial, y allí premiábamos a los acólitos mas cumplidos y también a los más antiguos. Toda esta celebración ya había formado una tradición en Desamparados y era esperada con entusiasmo por los acólitos, por sus padres y por la comunidad parroquial.
Por diversas circunstancias dejé de trabajar con el Grupo de Acólitos desde Mayo del 2008 hasta Marzo del 2009. Durante este tiempo se hicieron cambios: se mejoró el desempeño ceremonial de los acólitos, aumentó el número de integrantes, se dividió al grupo en Acólitos Mayores y Acólitos Menores; pero también se dejó de rezar la “Oración del Acólito” (que fue el símbolo de la espiritualidad del Acólito), San Tarcisio dejó de ser el patrono de los Acólitos y se puso a Santo Toribio de Mogrovejo, (alguien habló de poner a San José María Escrivá de Balaguer), y dejó de celebrarse el 1 de Noviembre como "Día del Acólito", pasandose al domingo mas cercano al 27 de Abril, Fiesta de Santo Toribio.
Quiso el Señor que vuelva a trabajar con los Acólitos de Desamparados junto con dos Seminaristas. El 3 de Mayo tuvimos la celebración del "Día del Acolito" en la que se entregó las túnicas a todos los acólitos (incluso a los que las habían recibido anteriormente). Y el pasado 1 de Noviembre tuvimos la Admisión de Acólitos y entrega de túnicas a 3 nuevos Acólitos. Fue una experiencia para re-conectarse con la tradición parroquial aunque ya no tuvo el mismo brillo de antaño, como me lo dijeron varios acólitos antiguos, que habían vivido la experiencia de celebrar su día el 1 de Noviembre, día en que llenos de emoción eran admitidos para servir en el altar, y le daban gracias a Dios por tan grande regalo.
Al escribir estas líneas, hoy 5 de Noviembre, día de Todos los Santos y Beatos de la Compañía de Jesús, lo hago como un recuerdo y saludo a los sacerdotes de la Compañía de Jesús que me confiaron este servicio, y sobretodo a todos los acólitos que formé en Desamparados, a quienes les hablé de Jesús y les enseñé en algo a celebrar la liturgia. A quienes les puse el corazón para prepararlos para acolitar y para compartir con ellos las diversas experiencias que tuvimos: celebraciones, reuniones, jornadas, oración, campamentos… A quienes me han soportado con mis exigencias y debilidades.
A todos ustedes, Acólitos y exacólitos de Desamparados les dedico estas líneas, como una muestra de agradecimiento por tanto bien recibido de ustedes y de sus familiares, por haberme dado su amistad y su compañía incluso durante mi ausencia del grupo de Acólitos; con la misma nostalgia que ustedes sintieron el 1 de Noviembre, de cuando los recibimos como Acólitos, con mas solemnidad, con mas sencillez, pero con un corazón puesto en Dios.
Y espero que lo que sembramos en ustedes produzca fruto. Quizás no lo vea, pero se que el Señor hará que germine lo sembrado en ustedes.
¡Feliz Día del Acólito!

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