lunes, 17 de abril de 2017

NOCHE DE RECUERDOS

"Con paz en el alma a coro cantemos
esta noche santa de grandes recuerdos"
(Esteban de Cegoñal)

Esta letra, que corresponde a una canción de Navidad, expresa lo que he vivido en esta última Vigilia Pascual: una celebración llena de recuerdos, de agradecimiento, de consolación espiritual como bien me hizo ver mi amigo Tito García, S.J.
En la Vigilia canté el Pregón Pascual como lo vengo haciendo desde Desamparados: la primera vez, en 1993, revestido con un alba y un cíngulo que me daba vuelta varias veces a la cintura (era mucho mas delgado), entonaba medio asustado (y con varios errores) el canto de la "Angélica" (como se le llamaba antiguamente); desde entonces lo he venido cantando y mejorando cada vez mas; algunos años han tenido matices peculiares: en 1999 medio afiebrado y convaleciente de una operación de apendicitis, el 2008 estresado y nervioso (los jesuitas habían dejado Desamparados y comenzaban algunas dificultades para mi); el 2011, después de ensayarlo varias veces con el P. Guillermo Villalobos, S.J. (que lo cantó en San Pedro), me salió perfecto, pero fue la última vez que lo cante en Breña: ya Dios me esperaba en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad; y, desde el 2012 es allí donde vengo entonando el Pregón Pascual, poniendo "alma, corazón y vida".
Y no puedo negar que en estos últimos años han aflorado muchos sentimientos y recuerdos, nombres, personas, circunstancias, que han hecho del Pregón algo más que una mera repetición de un texto del Misal, al punto que el año pasado se me quebró la voz de la emoción.
"Manuel ¿por qué siempre que lees el Pregón Pascual te emocionas?", me acaba de preguntar un Hermano Cofrade de la Soledad que me alumbró con la linterna mientras cantaba y podía observar como me sentía en ese momento. Es que son tantas personas con quienes he celebrado la Pascua en otros años que en ese momento sus rostros se me vienen al corazón, pero también recuerdo a otras personas con quienes me gustaría poder compartir esta celebración: familiares, amigos, sacerdotes, acólitos, religiosos... Es imposible no recordarlos.
Pero este año, ocurrió algo mas fuerte: ya no solo cantaba la Historia de la Salvación de la Humanidad, sino que era mi propia Historia de Salvación personal: por momentos recordaba a quienes me hablaron en tiempos de Ejercicios Espirituales, es así que cuando cantaba "Feliz la culpa que mereció tal Redentor", recordaba que el P. José Francisco Navarro, S.J. (recientemente fallecido) me lo dijo en una ocasión que le hablaba sobre mi propia fragilidad; "En esta noche de gracia, acepta Padre Santo, este sacrificio vespertino de alabanza que la santa Iglesia te ofrece por medio de tus ministros en la solemne ofrenda de este cirio hecho con cera de abejas", cantaba mirando al Cirio que iluminaba el templo con las velas de los fieles, cuidando que no me falle la voz, ya que siempre esta parte me traía problemas por tener notas altas; "Qué noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino" ¡Qué Dios tan grande, que se une a nosotros, que nos da un abrazo de ternura!; "Te rogamos, Señor, que este cirio consagrado a tu nombre arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche... Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que es Cristo, tu Hijo resucitado...", ¡Jesús, que cuando tu regreses nos encuentres a todos reunidos, a los que hoy he recordado, a los que vendrán después, a tus hijos Soleanos y te demos un abrazo bien fuerte!
Con todos estos sentimientos era inevitable no derramar una lágrima de emoción y agradecimiento; y, a pesar de la bulla que venía de la calle no me distraje ni me desafiné.
Pero no quedó todo allí: las lecturas, tantas veces escuchadas, me sonaron distinto: "Al principio Dios creó el cielo y la tierra... y dijo Dios hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza... y les dijo crezcan, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla... y vio Dios que todo era muy bueno" (Génesis 1, primera lectura de la Vigilia Pascual), y me venía al corazón la imagen de Dios mirando con cariño a su creación, a cada uno de nosotros; "Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te reuniré. En un arrebato de ira te escondí te escondí un instante mi rostro, pero con misericordia eterna te quiero" (Isaías 54, cuarta lectura de la Vigilia): ¡cuanto cariño de parte de Dios!, "¡qué incomparable ternura y caridad!". Otra vez lo meditado en los Ejercicios Espirituales resonaba en mi corazón. Los textos de la liturgia no eran letra muerta, sino experiencia de vida, donde uno reencuentra a Dios.
Creo que la emoción me ganó al punto que dos Hermanos Cofrades notaron que tocaba el órgano con mas expresión de lo acostumbrado (bueno, que podía hacer si lo que tocaba era la Cantata de Bach "Jesús alegría de los hombres"); luego después de la Comunión las notas de "Luz que vence a la sombra" me hicieron recordar a mis amigos Rossana Morales, Carlos Bustamente y Carlos Aguinaga (ojalá pueda cantarlo con ellos en la Soledad). Y al final el "Regina coeli" entonado a viva voz por los Hermanos Soleanos, eran el colofón perfecto para esta Misa: "Madre de la Soledad: ya pasó todo, alégrate, alégranos, sonríenos, estamos contentos con tu Hijo, contigo. ¡Aleluya!".
Cuando uno vive la liturgia con el corazón abierto encuentra a Dios, vive la Pascua el "Paso del Señor" por su propia vida. Y cuando se experimenta esto se celebra a Jesucristo vivo.
Los Hermanos de la Soledad venimos celebrando con mucha intensidad la Semana Santa Limeña desde 1603. Si bien es cierto que nuestro mayor esfuerzo está en el Viernes Santo, llegamos a la Pascua con un corazón agradecido. Yo creo que todos ellos, en esa Noche Santa de Pascua, en medio de tanto cansancio, deben haberse sentido agradecidos a Dios por tanto bien recibido; y al igual que yo deben haber recordado a tantos Hermanos que "nos han precedido en el signo de la fe y duermen el sueño de la paz"; ahora recuerdo cuando el año pasado le dije a la Hermana Cofradesa Consuelo San Martín, que postergaba una operación para estar peesente en la Semana Santa: "no podía haber un Viernes Santo sin la Sra. Consuelo", y a las pocas semanas se fue a celebrar la Pascua definitiva con su hija Milagros fallecida unos meses antes: ella que sufrió como María la muerte de un hijo, debe estar cantando con ella "Aleluya, vivamos la alegría dada a luz en el dolor" ("Nuestra Pascua inmolada", Himno de la Liturgia de las Horas).
Termino la Semana Santa con el deseo de volver a celebrar la Pascua con tanta gente a la que he recordado en esa noche santa: "Goce también la tierra inundada de tanta claridad... Alégrese nuestra Madre la Iglesia revestida de luz tan brillante". Y así como en Navidad nos sentimos unidos a los que, estando lejos, contemplan también al Niño recién nacido, que en cada Pascua nos unamos a todos nuestros hermanos que celebran que Jesús vive en medio de nosotros.
"¡Que noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino!"

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION

lunes, 27 de marzo de 2017

EX LUX IN TENEBRIS LUCET

"Y la luz brilló en las tinieblas"

El pasado Viernes 24 de Marzo la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) ha celebrado el Centenario de su fundación. Son muchos los recuerdos que guardo de esta casa de estudios donde, gracias al esfuerzo de mis padres, me formé para ser abogado titulándome el 24 de Septiembre de 1998. Allí pasé muy buenos años de mi vida y conocí a mucha gente a la que tengo el mayor de los aprecios.
Muchas veces se ve a la universidad como una "fábrica de profesionales", a donde se ingresa para estudiar una carrera que nos permita ganar mucho dinero. En realidad no es así: la Ley Universitaria actual la define como una comunidad académica orientada a la investigación y a la docencia, que brinda una formación humanista, científica y tecnológica con una clara conciencia de nuestro país como realidad multicultural.* 
Los que pasamos por la PUCP hemos recibido una buena formación académica y humanista, en una Universidad que fue fundada por el P. Jorge Dinthilac como un centro católico de estudios superiores, a la que el Papa Pio XII erigió como persona de derecho canónico en 1942. Hemos tenido profesores buenos y no tan buenos, con diversidad de criterios y pareceres. Si me preguntan por los buenos, de inmediato me viene a la mente los nombres de Marcial Rubio, Lorenzo Zolezzi, Francisco Eguiguren, Carlos Montoya, Alberto Bustamante... se que hay muchos mas y cada quien añadirá los nombres que mas recuerde. Y si me preguntan por los "no tan buenos", creo que es mejor dejarlos bien guardados en el baúl de los recuerdos (no siempre un buen nombre es garantía de una buena calidad docente o humana).
En la Católica aprendí, además de Derecho, muchas cosas que me abrieron los ojos y el corazón para ser mejor persona, que me mostraron que el mundo es mas grande y más sorprendente de lo que creía; que hicieron que la luz brillara en las tinieblas. Quisiera recordar algunas que aprendí con el corazón:
- Aprendí que las diversas realidades y situaciones humanas deben verse con calma, sin juzgar a las personas.
- Aprendí que, "Un abogado debe estar curado contra el susto", no escandalizarse de nada (Dr. Rogelio Llerena).
- Aprendí que aquellas personas de otras latitudes del mundo a los que llamamos "primitivos", aunque no cuenten con adelantos tecnológicas, tienen  una cultura grande, compleja y mas rica de lo que imaginamos (Dra. Norma Fuller).
- Aprendí que un texto poético, narrativo, o un discurso dicen muchas mas cosas de las que se escuchan, solo hay que observar y estar atento (Roberto Forns).
- Aprendí que el Derecho y la Ley no pocas veces fracasan, y frente a eso no nos queda mas que aceptar la realidad; en unas ocasiones sonreír (y hasta reír a carcajadas) y en otras llorar (Estudie Derecho en la época del autogolpe de 1992).
- Aprendí que el "Derecho no está en las europas y en las españas, sino en el pueblo", no está en los libros de los grandes intelectuales, sino en la realidad que nos rodea (Dr. Carlos Montoya Anguerry).
- Aprendí que, para algunas situaciones hay varias respuestas y soluciones posibles, y que no siempre la del profesor es la única, o la mejor (Dr. Alberto Bustamante, que invitaba a su clase a expositores con ideas diferentes a la suya).
- Aprendi que las ideas se discuten con ideas y con respeto, no con los ataques personales (que son señal  de que no tenemos ideas); y que, en ocasiones, conviene pensar como la parte contraria, para entender sus argumentos y motivaciones y sustentar mejor los nuestros.
- Aprendí que podemos discrepar con nuestros amigos y compañeros, pero solo en las ideas y que más allá de todo eso podemos darnos un fuerte abrazo, compartir y reír con quienes pensamos distinto y hasta de manera antagónica (Se me viene a la mente aquella canción que cantábamos, acompañados de la guitarra de la Dra. Elsa Tueros, en la misa que el P. Manuel Marzal tenía en la capilla de la Universidad los días lunes: "Evangelio es decir amigo, es decir hermano...").
- Aprendí que podemos estudiar con alegría, divertirnos y reírnos de nosotros mismos (Gracias "Goce" que esto lo aprendí con ustedes).
- Aprendí que todos podemos soñar, crecer, fortalecer nuestras flaquezas y ser mejores; que podemos ser líderes comenzando a creer en nosotros mismos; que se puede mirar con optimismo y hacer realidad los sueños (Gracias Prof. Jacqueline Otiniano su curso de "Gestión empresarial" fue el "broche de oro" a mis estudios en la PUCP que estudié cuando comenzaba mi experiencia con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio: no pudo haber habido mejor momento).
Por supuesto que aprendí muchas cosas mas. Solo he citado estas que son las que más recuerdo y que, aunque no siempre he seguido con fidelidad lo aprendido, me ayudaron a ser mejor persona, mas cristianos, mas católico y universal.

¡Gracias por tanto bien recibido!
¡Feliz Centenario a todos mis amigos de la PUCP!

*(Art. 3º de la Ley 30220)

lunes, 23 de enero de 2017

IN MEMORIAM, P. JOSÉ FRANCISCO NAVARRO, S.J.

No es fácil escribir para recordarte. ¿Por dónde comenzar? Además eras muy exigente, te gustaban las cosas bien hechas. Pero como sabes como soy, y que a veces suelo ser un poco enredado para hablar, escribiré como buenamente pueda, aunque desde el cielo me mandarás un "cocacho" para que me exprese con mas propiedad.
Todos los que te recuerdan hablan de tu pasión por la pintura y la literatura. Pero tú me enseñaste a apreciar la música abriendo los oidos y el corazón a diversas expresiones musicales. Aún recuerdo el cocacho que me cayó cuando me hiciste escuchar música de órgano que yo no entendía y te dije que me parecía que un gato pisaba las teclas del órgano. Me animaste muchas veces a ensayar y tocar a los clásicos: "Hoy no cantes, toca a Bach ¡y que no sea lo mismo de ayer!"; a aprender los cantos de Taizé; a apreciar los villancicos cuzqueños y contigo escuché por primera vez la música del barroco andino (se me viene a la mente "A este sol peregrino", las Chiquitanías de Bolivia y la música de Zipolli). Con tu sobrino Jonathan, que toca el violín, acompañamos musicalmente tus misas dominicales: interpretamos con cariño el Canon de Pachelbel, algunas piezas de Mozart y Bach; y, literalmente, "destrocé" el "Lacrimosa" del Requiem de Mozart, que ha sido una de las peores interpretaciones que tuve. Con todo me tuviste paciencia, y me dijiste que yo tenía todo para ser músico y místico, al punto que, cuando faltaba poco para que la Compañía deje Desamparados, toque un Preludio de Bach (el mismo que hoy he tocado antes de escribir este artículo) y te dije: "Esta música es mi oración por la Compañía", y me dijiste: "Si, ya lo había notado", y es que te diste cuenta que había tocado con el alma.
Amabas la liturgia. Si, aunque muchos piensen que los jesuitas no le dan importancia. Yo no sabía lo que era una "Misa rorate" (que recién vine a conocer y acolitar en la Soledad el año 2012) y tuvimos una Misa a la luz de las velas el Tercer Domingo de Adviento, no recuerdo si el año 2003 o 2004, el simbolismo de la oscuridad y de la luz mientras esperamos la llegada del Mesías que nos hacía cantar "en nuestra oscuridad enciende la llama de tu amor, Señor". Aunque parezca increíble cantamos un "Kyrie" que ensayamos con los fieles antes de la Misa y que a alguno de tus hermanos jesuitas le pareció extraño. Contigo aprendí a ser maestro de ceremonias, mucho antes que llegara el clero diocesano a Desamparados; empleábamos el incienso en ocasiones solemnes; preparamos con mucha elegancia el funeral del P. Marzal y el funeral de tu papá salió con la mayor solemnidad posible. Sabías apreciar la liturgia (y eso que fuiste formado en la década de los ochenta, en plena efervescencia de la Teología de la Liberación), y la celebrabas con cariño.
A los 44 años fuiste Superior de Desamparados. Aun recuerdo que un sábado de Agosto del 2004, me llamaste y me dijiste: "Tú que eres abogado, prepara el proyecto para la remodelación de Desamparados". Y con ayuda de algunos materiales, preparamos el proyecto para pedir financiamiento para la pintura e iluminación del templo y el altar mayor, que lució toda su belleza y esplendor en la Misa de Nochebuena del 2004. Recuerdo cuando desde la puerta del templo me invitabas a mirar e imaginar como se vería Desamparados con tal o cual color, con tal o cual arreglo; soñabas con un altar de piedra tal como pide el Misal Romano, lo que hizo el P. Enrique Rodríguez, S.J. antes de irse, al reemplazar el altar de madera por uno de mármol. Lo más difícil para ti fue ser el Superior que cerrara la Comunidad Jesuita de Desamparados y la entregara al Arzobispado de Lima: he compartido tu dolor por ello, la valentía con que hablaste a los fieles explicándoles que los jesuitas dejaban la parroquia porque así lo habían decidido sus superiores por falta de personal (que se ha agudizado mas aún) y no por imposición o mandato del Arzobispo de Lima. Aquella Misa de despedida fue apoteósica: nunca, ni en Navidad ni en Semana Santa estuvo el templo tan lleno de fieles; y los aplausos de agradecimiento no cesaron en mucho rato. Muchos lloramos por ello, y aunque nos ha costado, sabemos (y eso meditaba esta mañana) que Dios dispone de todo para bien de los que le aman.
Por mi parte tengo mucho que agradecerte: aunque no fuiste mi Director Espiritual, me acompañaste en mi caminar en Desamparados: sabías de mis inquietudes vocacionales y me dijiste que me lo tomara en serio. Tenías un "ojo biónico" para descubrir cuando actuábamos por miedo o buscando el prestigio; para desenmascarar al mal espíritu que se metía incluso en las cosas mas buenas y santas para engañarnos; nos decías la verdad, muchas veces de manera muy fuerte. Tu creíste en mi vocación (alguna vez me dijiste que yo podría ir muy bien de Trapense), aunque me decías que me faltaban madurar muchas cosas, y por ello es que fuiste, como nadie, muy exigente conmigo. Y hoy, después de varios años, de haber sido golpeado muchas veces, y haber sido formador, veo que tenías razón (aunque exageraste un poco). Cuando supiste que estaba en la Soledad me dijiste: "Vi una foto tuya con hábito. ¿Estás contento?", y yo te respondí "Si", a lo que me dijiste "Que bien". No sabes como me hubiera gustado que vinieras a la Soledad y conozcas nuestro arte y tradición, estoy seguro que te hubiese encantado.
Ya me debo alistar para ir a trabajar. Recuerdo que, cuando nos despedíamos, me decías "Que de Dios goces y en paz descanses"; y mi respuesta era: "Claro padre, eso quiero: gozar de Dios y descansar esta noche en los brazos de Dios, lo cual no significa morirme". Ahora que caigo en la cuenta, aquella despedida no era una alusión a la muerte, sino una evocación del Salmo 26: "Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida", y del Salmo 22: "El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace recostar".
Y termino recordando una Misa que celebraste por un señor que bailaba música negra: allí dijiste que con sus danzas daba gloria a Dios. Y yo digo, como todos, que con tu arte has dado gloria a Dios, y ahora lo gozarás "en la vida con el Padre para siempre", como decía el P. Roberto Beckman, S.J., a quien habras dado un fuerte abrazo al llegar a la Casa del Padre.
Gracias P. Navarro por tanto bien recibido.

martes, 20 de diciembre de 2016

ESTA VEZ SI DIJE EL DISCURSO

El pasado 25 de Noviembre mi promoción "José Carlos Mariátegui - 1986" del Colegio Nacional "Hipólito Unanue" celebró sus Bodas de Perla. Luego de algunas coordinaciones de último minuto tuve la oportunidad de dar un discurso a nombre de mis compañeros del 5º "B". Mientras hablaba en público, como lo hacía en mis mejores tiempos escolares, notaba que me escuchaban con atención y hasta con emoción. Esto lo que agradezco muchísimo porque sospecho que ha sido la última vez que hablé en público en mi querido Colegio, pues me imagino que habrán otros compañeros que querrán dar el discurso para las Bodas de Oro.
Transcribo aquí el discurso que pronuncié en esta ocasión, el mismo que, como dije en otro momento, ha sido una versión "desenpolvada" del discurso que había preparado para las Bodas de Plata y que pueden leer en "El discurso que no pronuncie".

Señor Director del Colegio Nacional "Hipólito Unanue"
Autoridades, invitados
Ex alumnos de las diversas promociones.

Una de las estrofas del Himno de este colegio, reza así:
"Colmenar de estudios gran faro brillante
las aulas queridas de nuestro colegio
sean monumento al maestro egregio
y nido de aurora de un Perú gigante"
Varios ex alumnos de la promoción 1986 hemos vuelto a este colmenar de estudios; algunos nos conocemos desde la primaria, (ha sido un gusto saludar a varios de ellos) y otros desde inicial; aquí en estas aulas donde nosotros nos fuimos formando para servir a la sociedad, para servir a los que nos rodean. Es verdad que muchas de las cosas han cambiado, la infraestructura ha mejorado, pero la mística se mantiene: esa mística que vemos en la Promoción 1966 (los recuerdo mucho, porque cuando nosotros terminaos el colegio ellos cumplían veinte años, y que me perdonen las demás promociones, pero un aniversario como ese, el año 86, hasta ahora no se repite, fue el mejor de todos); esa mística que hemos escuchado en esa arenga "Siempre la H, siempre la U, nadie le gana al HU", que en la voz de quien fue nuestro Director Nicanor Castañeda Guerrero, sonaba con "alma, corazón y vida"; esa alma, corazón y vida que escuchamos cada año, aquí mismo, a nuestra profesora Teresa Morán, gritando la arenga, "Siempre la H, siempre la U".
Queremos agradecer a quienes fueron nuestros maestros, nuestros profesores; son muchos, mencionar a algunos de repente sería ser injusto con otros.
Y es verdad, hemos aprendido tantas cosas que con el tiempo nos hemos ido olvidando. Yo creo que si la profesora Gladys Benites, la profesora Pina Canales, la profesora Teresa Morán* me tomaran un examen de aquellas cosas que hemos aprendido en este colegio, donde hace años me ponían 18, 19 o 20, ahora, en ese examen, me pondrían un redondo cero, porque las cosas nos hemos ido olvidando. Pero aquellos valores, aquellas enseñanzas, aquellos consejos que nos dieron cuando éramos chiquillos, cuando éramos jóvenes, eso no se olvida, eso permanece en el corazón hasta la muerte; y en eso esperamos no defraudarlos nunca, salir siempre aprobados, porque ustedes nos dieron lo mejor y eso se guarda en el corazón.
Gracias a mis compañeros de promoción, a cada uno de los presentes.
A los alumnos (que no veo muchos) animarlos a que sigan adelante. El éxito no consiste en tener un nombre importante, un cargo político, o tener mucho dinero. El éxito consiste cada día en ser  mejor persona, en hacer las cosas bien, en ser fieles a nuestros ideales.
Gracias a todos, a mis compañeros.
¡Gracias por tanto bien recibido!

* Se encontraba presente ese día la profesora Elizabeth Páucar, y si no la mencioné era porque no pensé encontrarla ya que hace años había estado enferma y hasta me dijeron que ya descansaba en el Señor. Cuando ella me dijo porque no la mencioné, con aire de broma le dije que nunca me había puesto 18, 19 o 20. Con todo fue una gran alegría verla y escucharle dándome aliento para perseverar en mi vocación.

jueves, 15 de septiembre de 2016

LA SEÑORA ME HA INVITADO A SU CASA

Era el Miércoles 15 de Septiembre del 2010 pasadas las 4.00 p.m. y me dirigía al local de la Reniec que está en el Jr. Ancash para hacer una diligencia, vi la iglesia de la Soledad con las puertas abiertas de par en par y quise entrar a rezar (no visitaba el templo desde el incendio del 2005). Cuando entré vi el templo destrozado por el incendio, pero acondicionado para tener una Misa, el Santísimo Sacramento estaba expuesto y vi el altar del Nazareno (hoy ya casi restaurado en su totalidad): debajo de varios repintes se adivinaba que habían columnas bellamente adornadas con pan de plata. Pero lo que más me impactó fue que, en medio de tanto daño causado por el incendio, se sentía que uno encontraba a Dios allí. Seis meses después tocaba las puertas de la Soledad para entrar en la Comunidad de Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad, el resto de la historia ya la he contado en este blog hace dos años, y lo pueden leer en Hermano Oblato de Nuestra Señora-de la Soledad.
Nuestra Señora me ha invitado a su casa y es Jesucristo quien me ha puesto al lado de su Madre: me invitó siendo un niño cuando visité la iglesia el Primer Domingo de Cuaresma de 1980, siendo joven cuando visitaba la iglesia para algunas misas a las que asistía o para recorrer el tiempo para mirar un armonio arrinconado al pie del púlpito y que he tenido la oportunidad de tocarlo en muchas ocasiones, o para tomar fotos al Cristo del Calvario, hoy ya restaurado (y más bonito que antes del incendio). Y después, ya siendo adulto para ser Hermano Oblato.
Y al igual que todos los Hermanos Soleanos, sean Cofrades, Colaboradores u Oblatos, he ayudado en algo en la tarea difícil de devolverle la Casa a Nuestra Señora: me tocó llegar en el último año en que se vendía comida los domingos en la puerta de la iglesia y había que quedarse todo un día, para despachar las viandas, para limpiar y cargar mesas; como otros hermanos, tenía que poner el hombro para limpiar lo que ensuciaban las palomas y gallinazos para tener el templo listo para los cultos del Viernes Santo; soy testigo del trabajo fuerte que hacen los Priostes por preparar pasos procesionales en Semana Santa y Septiembre; del esfuerzo por reconstruir la el templo y de las lágrimas de alegría de algunas hermanas al ver que lo estábamos logrando.
No solo levantamos el templo, sino también restauramos la comunidad que asiste regularmente los Domingos a la Misa Mayor a las 12.00 m., en la que los Hermanos Oblatos, semana tras semana, atendemos la liturgia, dándole el mayor esplendor posible, no para gloria nuestra, sino para la "Gloria de Dios y la Salvación de los hombres" (como me decía el Hermano Prior ayer); y para que Nuestra Señora tenga una casa de puertas abiertas a sus hijos.
La Señora me ha invitado a su casa no para quedarme sentado, sino para servir, con lo que aprendí en Desamparados; para invitar a otros a su casa; para que juntos a los demás Hermanos de la Soledad hagamos de su casa un lugar donde estar con Jesucristo, donde darle un abrazo.
Hoy 15 de Septiembre, Solemnidad de Nuestra Señora de los Dolores en el Misterio de su Soledad, escribo estas líneas con un corazón agradecido a María por la invitación; emocionado porque la Casa de María es también mi casa, NUESTRA CASA; dando gracias a los Hermanos de la Familia Soleana por tanto bien recibido.
Escribo estas líneas mientras contemplo la foto de este artículo, la misma que ha sido tomada por el Hermano Cofrade Francisco Romero; y voy escuchando el "Gloria" de Marco Frisina, cuya versión castellana y partitura ya he estado ensayando para cantarla en la Soledad.

jueves, 28 de julio de 2016

MÚSICA MAESTRO 4 - DANZAS Y CANCIONES DEL PERU


Cuando era niño, allá por la década de los setenta, en canal 5, presentaban un programa sabatino que duraba varias horas, que se llamaba "Perú 7..." (bueno llevaba el número del año en curso) uno de cuyos segmentos se llamaba "Danzas y canciones del Perú" y era conducido por Tania Libertad. Fue un gran programa, donde los artistas nacionales se presentaban y hacían noticia por su trabajo (y no por sus escándalos, como sucede hoy con algunos).
Hoy, 28 de Julio, saludaba a un amigo (con quien he ensayado algo de canto), diciéndole: "Feliz 28 ¡Que viva nuestra música!"; a lo que me respondió "De igual manera, Manuel. ¡Qué viva nuestra fiesta!". Y es que las Fiestas Patrias no son solo acontecimientos políticos y desfiles militares: es ocasión para revalorizar nuestra cultura, nuestra música, nuestra historia, nuestra comida, nuestras tradiciones... "Esta es mi tierra, así es mi Perú".
Por ello, en esta noche de Fiestas Patrias, comparto con ustedes algunas danzas y canciones de esta tierra, son las que mas me han gustado. Hay muchísimas mas que ustedes pueden añadir. Les invito a verlas y escucharlas con el corazón, a "sentir y gustar internamente" de la belleza de nuestras danzas y nuestra música. En ellas también hay espíritu y se manifiesta la gloria de Dios.
De las Danzas del Perú les invito a apreciar:
"La diablada", puneña.
"La contradanza", de Huamachuco
"La chonguinada", de Junín. Recuerdo cuando la vi por primera vez en la Feria del Hogar de 1983: realmente insuperable, no solo por lo bien que lo hacían, sino porque lo bailaban con gusto que se notaba en los rostros de las damas.
- "La danza de los carapachos". Aun recuerdo a los niños del Colegio "Hermano Anselmo María" bailando esta danza en noviembre del 2006. Lástima que no conservo las fotos.
- "El huaylarsh". Hay que tener buena resistencia porque es un baile agotador. 
- "Zapateo". Interpretado por "Perú negro".
- "Valicha". Uno de los huaynos mas conocidos.
- "La Marinera norteña" Aquí baila, en la parte izquierda, mi amigo Abraham Arana, alumno del "Anselmo"(un campeón) a quien preparé el año pasado para la Primera Comunión (creo que "necesito babero" para ver este video).
Y de nuestras Canciones:
- "El Plebeyo", de Felipe Pinglo Alva, cantado por Jesús Vásquez.
- "La Flor de la Canela", de Chabuca Granda, cantada por ella misma.
- "Viva el Perú y sereno", de Alicia Maguiña
- "Tu boda". Cantado por Pastorita Huaracina.
- "Mi pena", cantado por el "Jilguro del Huascarán"
- "Pio pio", cantado por Eusebio "Chato" Grados.
- "Balsero del Titicaca". Interpretado por la Orquesta de Jorge Huirse.
- "Poco a poco", cantado por la Familia Rodríguez.
- "Los carnavales", de Rosendo Huirse
- "Amanecer andino". La interpretación de la Orquesta de Jorge Huirse es realmente insuperable.
Esta es una pequeña lista que cualquier persona que guste de nuestra música enriquecería largamente. 
Mientras iba escuchando y visualizando los videos venían a mi mente y a mi corazón los nombres y rostros de muchas personas, a quienes les he visto bailar o escuchado cantar nuestras canciones. A todos ellos un recuerdo y una oración en este día de la Patria, hoy los he recordado con emoción y cariño.

miércoles, 23 de marzo de 2016

MUSICA MAESTRO 3 - MARCHAS DE SEMANA SANTA


Cuando era niño mi mamá me llevaba a la procesión del Santo Cristo de la Agonía (talla de madera del siglo XVII, ante la cual el P. Francisco Del Castillo, S.J. comenzó la "Devoción a las tres horas de la Agonía del Señor", que después se convirtió en el "Sermón de las Tres Horas") y de la Virgen Dolorosa, que salían la noche del Viernes Santo de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados de Breña. En esa procesión era clásico oír, a través de unos parlantes la Marcha "Ione" de Enrico Petrella.
En 1995, siendo ya agente de pastoral de liturgia en Desamparados, hice algunas grabaciones en cassete de los discos de vinilo que tenía la Comunidad Jesuita de dicha parroquia. Entre ellos, encontré uno titulado "Semana Santa en Sevilla", en cuya caratula estaba la imagen de Jesús del Gran Poder, donde estaban grabadas las Marcha "Ione", "Virgen del Valle" de Vicente Gómez Zarzuela y Pérez,  y "Amarguras" de Manuel Font de Anta (considerada con el Himno de de la Semana Santa de Sevilla); además de un reportaje de "La Madrugá" y algunas saetas (lo mejor del cante jondo, decía el disco). El disco estaba deteriorado, y con un poco de ingenio y paciencia, pude grabar,de manera casi perfecta, un cassete con esas marchas procesionales que se empleó en la procesión de la noche del Viernes Santo en Desamparados hasta el año 2007. Hacia el 2004 navegando por internet encontré la página web Patrimonio Musical de donde pude recopilar esas marchas y otras mas con las que grabe un cd, en cuya caratula puse la imagen de la Virgen de la Macarena de Sevilla. En el 2008 los Jesuitas dejaron Desamparados y se rompió con esta bella tradición. Al despedirme de la parroquia dejé el caseete y el cd que grabe en un armario de la antesacristía, en espera de ser desempolvado y volver a sonar en Semana Santa.

Cuando en el año 2011 vine a la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad para ser Hermano Oblato, mi amigo y Hermano de la Cofradía de la Soledad, Luis Ángel Olivera, al explicarme la tradición Soleana, me invitó escuchar la Marcha "La Soledad" de Pedro Morales, con la cual preparé un video con fotografías de la Procesión de Gloria de Nuestra Señora de la Soledad de Septiembre del 2011.
Al año siguiente, al participar por primera vez de la Semana Santa Soleana, escuché una marcha muy solemne e impresionante, que invita a la devoción y al silencio, para contemplar el misterio: "La Madruga" de Abel Moreno; y me dejó tan impresionado, que con ella preparé un video con las fotos de aquel Viernes Santo.
A medida que ha pasado el tiempo he escuchado otras marchas, pero las que he mencionado, son las que mas me han gustado y me recuerdan aquellas épocas en Desamparados en que escuchaba la música cofrade, sin saber que, años mas tarde, la Madre de Dios me recibiría en la iglesia de la Soledad.
"¿Manuel y tú de cuando acá tan andaluz?" Pues bueno, esa música me ha gustado desde hace muchos años, que no lo ande diciendo es otra cosa.
Normalmente escribo en Semana Santa alguna reflexión "mas espiritual". Pero vamos, Manuel... ¿acaso no aprendiste con los jesuitas a "encontrar a Dios en todas las cosas" y a "sentir y gustar de las cosas internamente"?. La música de Semana Santa que acompaña a las procesiones pasionarias, nos invita a contemplar ante el Misterio Pascual de Cristo, a integrar esa contemplación con nuestros recuerdos. En ellos encontramos a Dios que, sin que nos demos cuenta, nos lleva de la mano y va escribiendo nuestra historia personal. Al hablar de esta música de Semana Santa y ver como Jesús me llevó a la casa de Nuestra Madre de la Soledad, compruebo una vez mas lo que San Pablo dice en el capítulo 8 de la Carta a los Romanos: "Dios dispone de todo para bien de los que le aman".

Nota: Haga click en cada marcha para escucharlas. Que las disfruten.