jueves, 29 de octubre de 2009

GENESIS


Este texto lo escribí en mis primeros Ejercicios Espirituales el Sábado 29 de octubre de 1994, en la Casa de Ejercicios de los Jesuitas en Villa Kotska, Huachipa. Lo he ido puliendo en diversas ocasiones y hoy, después de 15 años de haberlo escrito, lo comparto con ustedes.
Ojalá les ayude a reflexionar en el amor que Dios nos tuvo al llamarnos a la vida.
En el principio Dios pensó en ti
Y Dios te creo a su imagen y semejanza
Con muchas cosas buenas
Y cosas por trabajar y fortalecer.

Y te dijo:
“Crece y camina,
La creación no ha terminado, la hacemos juntos,
Llena la tierra, sométela, es tuya,
Ponte a caminar, no te asustes,

Yo te amo gratis,
Desde siempre y por siempre,
Tú eres mi hijo
Y siempre estoy contigo”.

“Y vio el Señor que las cosas eran buenas, aleluya, aleluya…”
(Liturgia de las Horas)

miércoles, 28 de octubre de 2009

A TI VENIMOS EN PROCESION


Hoy acompañé al Señor de los Milagros y, como ya lo dije en anteriores entradas, me he quedado impresionado por el ambiente de fe y de fiesta que se vive en esta ocasión: de fe, porque la gente busca a Dios, se da un tiempo antes o después del estudio o del trabajo, a la hora del refrigerio o a la hora en que se encuentran más disponibles para acompañara a Jesús Crucificado, en medio del calor o de la incomodidad que puede haber cuando la gente aprieta al paso del Señor; ambiente de fiesta porque junto a las marchas procesionales y a las voces de las cantoras del Señor de los Milagros, la música criolla que se escucha en los homenajes contribuyen a elevar el espíritu y a sentir que Jesús comparte la alegría de su pueblo.
Comparto con ustedes este video grabado con una pequeña cámara digital durante la procesión del Señor de los Milagros del 28 de Octubre del 2009. Junto con la fe de nuestra gente se escucha un val criollo cantado por Ronny Zuzunaga desde el estado armado en hipermercados "Metro".

Y les propongo tambien este vals de Mario Cavganaro "Lima de Octubre"

"Canción Criolla para nuestro Cristo Moreno... vamos a Nazarenas primito... ¡oiga!"

Octubre mes morado, en que se engalana Lima
la gracia evocadora que brota en cada esquina,
balcones con macetas de flores,
que rivalizan con los primores
de las lindas mujeres de esta tierra divina.

Corridas de magnolias, gran festival taurino
no existe buen torero que a mi ciudad no vino,
ahí viene la procesión y banderas,
que después en el solar, marineras,
Octubre mes morado color de la tradición.

Vente mi guapa limeña, ven,
vamos a pasear, Lima es un edén,
vente conmigo, mi corazón,
a cantar un vals y a comer turrón
recorreremos las viejas calles limeñas,
desde Nazarenas con la procesión;
acompañaremos al Señor, Cristo Moreno,
Señor de los Milagros y Patrón de la Ciudad.(bis)

"A ver esos turrones de doña pepa... avancen hermanos con la procesión, y cuidado con los bolsillos, porque han venido mucho choro".

Video tomado de http://www.youtube.com/watch?v=aXPcmjiUJ5g

Después de haber asistido a la procesión del Señor de los Milagros y contemplar la fe y la fiesta de la Iglesia Católica (si, de esta Iglesia Católica que muchos quieren ver agonizante y desconectada de sus fieles), solo me queda dar gracias a Dios que en Jesucristo Crucificado y resucitado sigue avivando y uniendo a los hijos de su Iglesia. Y aunque es verdad que muchos asisten a la procesión por costumbre y nos falta compromiso y coherencia con nuestra fe, tengo la total confianza de que la semilla sembrada por Jesucristo y por los Pastores de la Iglesia darán fruto en algún momento, a pesar de las dificulatdes que atraviesa la Iglesia.

Jesús Crucificado y Resucitado camina victorioso y alegre en medio de nosotros. Yo tengo la plena confianza que, a pesar de todo, la salvación de Jesucristo no será un fracaso. Y ese triunfo de Jesús es lo que celebramos con alegría y fiesta en Octubre.

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿VALE ALGO LA VIDA DEL NO NACIDO?


Durante mis años de Universitario permanecí en silencio muchísimo tiempo, rara vez intervenía en clase. Sin embargo una de las pocas veces en que participé apasionadamente en una discusión fue para manifestar mi posición contraria al aborto. Y es que no se trata de una discusión meramente religiosa, de imposición de "ideas cavernarias o conservadoras", sino de principios, de respeto a la vida, sea de quien sea (por esa misma razón he manifestado abiertamente mi posición contraria a la pena de muerte en todos los casos).
El día de ayer, en el Congreso de la República, la Comisión Revisora del Código Penal ratificó su postura de despenalizar el aborto cuando se trata de salvar la vida de la madre, de una criatura que nacerá con graves malformaciones o taras físicas y psíquicas, y cuando el embarazo sea producto de una violación o de una inseminación artificial no consentida. La propuesta es despenalizar, es decir no castigar penalmente el aborto en estos casos. Pero no debemos engañarnos: despenalizar una conducta es permitirla. Dicho en terminos mas simples: como no te van a castigar por abortar (en estos casos concretos), puedes hacerlo sin ningún problema. Y por supuesto, de allí a despenalizar el aborto en mas casos (y hasta en todos los casos) no hay mas que un paso "porque así lo hacen en las sociedades avanzadas"(?).
El tema del aborto siempre va a suscitar debates acalorados, lo malo es que muchas veces los argumentos que se emplean no son los más adecuados, llegándose muchas veces al ataque personal hacia quienes están en contra (que son "conservadores", "cavernarios"). Por otra parte, una marcha a favor de la vida con Crucifijos, Rosarios y Biblias corre el peligro de trasladar el debate al ámbito meramente religioso, reforzando la idea de los abortistas de que la Iglesia Católica quiere imponer sus ideas.
¿Eso significa de que los Católicos debemos callarnos? NO.
Eso significa que los Católicos debemos saber conducir el debate, porque no estamos discutiendo con gente que comparte nuestra fe, sino con gente que la ataca y hasta la desprecia. Y el respeto a la vida es algo que va mas allá de toda religión, no es patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino un valor que atañe a la humanidad entera.
Se que no voy a aportar nada nuevo al debate en contra del aborto, pero al menos quiero dar mis puntos de vista de tal manera que, dejando en claro el hecho de que soy Católico practicante y militante, pueda ser compartido por aquellos que incluso discrepan de mi fe:
1º LA VIDA DE TODO SER HUMANO DESDE SU CONCEPCION HASTA SU MUERTE NATURAL ES SAGRADA, DE VALOR INFINITO. Todo ordenamiento legal y religioso lo considera así y por eso la defienden.
2º No hay vidas mas importantes que otras. Tan sagrada y tan valiosa es la vida de la mujer como la de la criatura que lleva en sus entrañas. No se puede "preferir" una antes que la otra, y la ciencia, hoy en día, está en condiciones de dar las soluciones médicas para salvar la vida de la madre y del no nacido. Por la misma razón no se puede condenar a muerte a una criatura porque "no tiene posibilidades de vivir", porque su vida también es valiosa, aunque sea difícil y dure poco tiempo.
3º ¿Qué derecho tiene una mujer de destruir una vida porque fue engendrada como producto de un abuso sexual o de una inseminación artificial con un hombre que ella no quería? ¿Qué culpa tiene esa criatura de haber sido concebido en esas condiciones? ¿Cuándo la madre se sentiría "autorizada para abortar": bastaría con la denuncia contra el violador, habría que esperar a que se dicte sentencia, y si fue una calumnia, o una violación del esposo o conviviente?
4º La ciencia nos ha dicho muchas veces que la vida humana comienza con la concepción, es decir con la unión del espermatozoide con el óvulo. No estamos ante un "dogma de fe" de tal o cual religión, sino ante una VERDAD CIENTIFICA; y por ello, partiendo de lo que nos dice la ciencia, es que afirmamos que la vida del concebido, es vida humana y por lo tanto sagrada, y que todo medio que busca destruir esta vida, o evitar que se desarrolle (por ejemplo evitando su implantación en el útero materno) es ABORTIVO. Negar esto es cerrar los ojos ante la ciencia. Este es el argumento para estar en contra de la famosa "píldora del día siguiente".
Las personas que están a favor del aborto señalan que los que nos oponemos a sus ideas somos "conservadores", piden tolerancia a sus posturas, pero no toleran a quienes pensamos diferente. Es lamentable que los únicos argumentos que presentan son: que la mujer puede decidir con su cuerpo lo que quieran, que condenamos a las mujeres a los abortos clandestinos, que estamos en contra de la vida de las mujeres. A esto les respondemos:
1º La mujer si tiene derecho a hacer con su vida y con su cuerpo lo que considere conveniente, PERO NO A DECIDIR CON LA VIDA Y CON EL CUERPO DE OTRO SER HUMANO, aunque no se le vea. Y cuando la mujer decide hacer con su cuerpo algo es para mejorar su vida, no para destruir la de otro.
2º No condenamos a las mujeres a los abortos clandestinos ni a los públicos, simplemente no queremos que maten a seres indefensos.
3º No estamos en contra de la vida de las mujeres. Su vida tiene un valor infinito, pero también la vida de los no nacidos.
Estamos a favor de la vida, de la de las mujeres con embarazos con probelmas. La solución no es matar, la solución es apoyar a las mujeres que se tienen embarazos no deseados, y si no quieren a los hijos que esperan busquemos quienes los acojan, esa es la labor de la sociedad y de la Iglesia (la Beata Teresa de Calcuta acogía a los niños no deseados).
Insisto: no es un problema meramente religioso, es una cuestión de principios, de derechos humanos. No nos engañemos: despenalizar el aborto es permitirlo. La vida de la mujer es sagrada y vale, pero... ¿Vale la vida del los no nacidos? Tú tienes la respuesta. No cabe medias tintas ni excepciones.

domingo, 18 de octubre de 2009

SER EL PRIMERO, SER EL ULTIMO


Sobre Marcos 10, 17-27
Jesús había hablado del Reino de su Padre, y seguro que sus discípulos esperaban que, cuando Él sea rey, les reparta cargos, títulos y poder. Eso despierta las ambiciones de cada uno de ellos, y (según San Mateo) la madre de Juan y Santiago, hijos de Zebedeo (a quienes llamaban los “hijos del trueno”) le pide a Jesús que, cuando Él comience a reinar, sus hijos se sienten uno a su derecha y otro a su izquierda; es decir que les de cargos de honor, títulos de poder que todos puedan ver y admirar. No es difícil imaginar lo que quería la buena señora: Jesús sentado como Rey, con toda clase de lujos (buenos muebles, buena ropa, oro por todas partes, claro lo mejor para el Señor) y sus dos hijos uno a cada lado, también rodeados de lujos, admirados y respetados por todos. También podemos imaginar que la buena señora se sentiría orgullosísima de sus hijos, hablaría con sus amigas de los logros y méritos de sus hijitos (como lo hacen muchas mamás) y de paso también subiría su estatus social y económico.
Jesús les dice a Santiago y a Juan que antes hay que beber su cáliz, sumergirse en su bautismo, es decir pasar con Él muchas tribulaciones y dificultades; ellos le responden que están dispuestos a todo (claro, si hubiesen sabido que el cáliz y el bautismo del que hablaba Jesús eran la pasión y la cruz, seguro que al menos lo hubiesen pensado dos veces, si es que no se echaban para atrás). Pero aún así, Jesús les dice que, aunque ellos pasarán por eso, no tendrán los puestos de honor que ellos querían.
Dice el Evangelio que los demás apóstoles se indignaron (“se picaron” como decimos). Me imagino la trifulca que se habrá armado y lo que habrán dicho: “con razón andaba mucho con el Maestro”, “¿Qué se habrá creído este?”, “¿por qué él si y yo no?” y demás argumentos venenosos que sacamos en ocasiones como esta. La discusión debe haberse tornado acalorada y quizás Jesús los habría “cuadrado” con mucha energía: "Los jefes de las naciones las oprimen… entre ustedes no debe ser así, el que quiera ser el primero que se haga el último…” ¿Quieres ser el primero, el mas importante? Hazte siervo, hazte nadie, hazte el último…
Jesús es un Maestro que enseña cosas al revés: “Dichosos los pobres, los que sufren…”, “ama a tu enemigo”, “El que quiera ser el primero que se haga el último…” No nos debe extrañar que los apóstoles demoraron en aprender la lección, pues cuando antes Jesús les había anunciado su pasión ellos andaban pensando y discutiendo quien sería el mas importante, y San Lucas cuenta que en la Última Cena los apóstoles se andaban peleando por ocupar el primer lugar (una vez más a la derecha e izquierda de Jesús), quizás será por eso que Jesús, al ver esta actitud de sus apóstoles se hace siervo, se hace último lavándoles los pies, oficio de esclavos.
En los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola se nos propone la "Meditación de las dos banderas" (los dos equipos podríamos decir): la de Lucifer y la de Jesús. Lucifer atrae echando redes y cadenas tentando con codicia de riquezas (no solo monetarias), para que más fácilmente vengan a vano honor del mundo y después a crecida soberbia, y de allí se induce a todos los vicios (Cf. EE Nº 142). ¿No reconocemos en esto muchas de las tentaciones que tenemos los hijos de la Iglesia? Nos encantan las riquezas y el poder (que es una forma de riqueza) aunque digamos que son para el servicio de Dios, nos encanta que nos halaguen y después nos sentimos los seres mas importantes de la tierra, el mundo gira alrededor nuestro y ¡ay de aquel que se atreva a cuestionarnos! ¡ay de aquel que intente opacar nuestro brillo personal! Por el contrario, quien quiera estar bajo la bandera de Jesús ha de aceptar su invitación a la pobreza (espiritual y hasta material), a estar dispuesto a recibir oprobios y menosprecios y a ser humilde (EE Nº 146). El cristiano que detenta el poder (sea de la naturaleza que sea) ha de ser libre frente a él, ha de estar dispuesto a servir, ha de reconocer su fragilidad y aceptar que puede equivocarse, ha de reconocer que él no es el ser mas importante de la tierra.
No cabe duda que el poder ejerce una gran fuerza seductora. El poder ya sea económico, social o político nos atraen mucho. El poder religioso también es atractivo y, en cierto modo, mas fuerte, porque aquel que se atreve a cuestionarlo puede ser acusado de cuestionar al mismo Dios. El poder, considerado como manifestación de grandeza personal, siempre será una gran tentación, incluso para los discípulos de un Dios Crucificado que se hizo solidario con los miserables de este mundo, naciendo en un establo y muriendo como un delincuente.
Quien quiera ser discípulo ha de hacerse el último como Jesús, el siervo, el amigo, el hermano. El hombre o mujer de corazón sin puertas, dispuesto a amar y servir.
Y como somos aprendices de cristianos, y reconocemos que muchas veces nos cuesta aprender esta lección, les propongo esta oración de San Ignacio de Loyola, que recibí el día de mi Confirmación, pidiéndole al Maestro que nos enseñé a ser como Él:

Señor Jesús,
enséñame a ser generoso,
a servirte como mereces,
a dar con generosidad,
a combatir sin temor a las heridas,
a trabajar sin buscar el descanso,
a entregarme sin esperar otra recompensa
que la de saber que hacemos
tu santa voluntad.

martes, 13 de octubre de 2009

ANIVERSARIO DEL BLOG


Hace un año comencé la aventura de escribir un blog. La vena literaria me viene de hace muchos años: estando el el colegio nos mandaban a escribir décimas y sonetos como parte del curso de lengua y literatura en tercer año de secundaria (esas décimas y sonetos los perdí cuando acabé el colegio). Después en 1994 durante mis primeros Ejercicios Espirituales (y después cada vez que hacía los Ejercicios en los años siguientes) escribía algunos textos a manera de poemas u oraciones fruto de mis meditaciones, algunos de los cuales he publicado en este blog (otros lo haré mas adelante), previa revisión y retoque.
Durante los años 1999 y 2006 colaboré en la edición del Boletín de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y aprovechaba la ocasión para escribir algunos artículos de interés. Después por el año 2005 comencé a escribir en un blog que tenía en mi espacio personal del messenger de hotmail, pero su alcance era limitado, ya que solo lo podían leer las personas que tenía agregadas como contactos. Por último, el año pasado, a sugerencia de un amigo, me lancé a escribir en este blog comenzando con el artículo "En todo amar y servir" escrito la noche del lunes 13 de Octubre, después de haber vivido la experiencia con la que doy inicio al artículo mencionado.
En este blog he escrito artículos de diversos temas de espiritualidad, experiencias, reflexiones. Algunos han sido un "remake" de otros que publiqué anteriormente en el Boletín de Desamparados o en el blog del messenger. Todos ellos han sido fruto de mi reflexión personal, los he meditado mucho antes de escribirlos; algunos contienen citas, textos o ideas de otras personas las cuales han sido citadas previamente para no "ganarme indulgencias con Avemarías ajenos". Algunos textos los he puesto de acuerdo a la coyuntura, otros porque se me ocurrió hablar del tema, y otros (como "¿Quién nos separará del amor de Dios?") lo escribí para dar esperanza a un amigo.
Quiero agradecer a todos los que tienen la paciencia de leerme: a los que de desde diversas partes del mundo (Italia, Colombia, Canadá, España, etc. pueden ver detalles en el contador de visitas) me han leido; a los que les ha gustado lo que escribo, a los que no les ha gustado, a los que discrepan conmigo, y a los que me han criticado alguna vez (por lo largo de los textos o por el contenido).
Gracias a todos ustedes, y espero que estas líneas les ayude a reflexionar, pues antes que a ustedes me han cuestionado a mi mismo.

sábado, 10 de octubre de 2009

EL EQUIPO DE JESUS


San Ignacio escribió, después de una experiencia espiritual en Manresa, los “Ejercicios Espirituales”, que son una escuela de oración para conocer lo que Dios quiere del ejercitante, a través de una serie de meditaciones y contemplaciones divididas en cuatro partes o “semanas”. Les invito a visitar http://www.jesuitasperu.org/ y revisar lo referente a los Ejercicios Espirituales y, por supuesto a hacerlos en cualquiera de sus modalidades.
Pues bien, al comienzo de la “Segunda Semana”, a fin de entusiasmarnos en el seguimiento de Jesucristo, San Ignacio nos propone la meditación de la “Parábola de la llamada del Rey” que consiste en lo siguiente: “Poner delante de mí un rey humano, elegido de mano de Dios nuestro Señor, a quien hacen reverencia y obedecen todos los príncipes y todos hombres cristianos… mirar cómo este rey habla a todos los suyos, diciendo: Mi voluntad es de conquistar toda la tierra de infieles; por tanto, quien quisiere venir conmigo, ha de ser contento de comer como yo, y así de beber y vestir, etc.; asimismo ha de trabajar conmigo en el día y vigilar en la noche, etcétera; porque así después tenga parte conmigo en la victoria, como la ha tenido en los trabajos… considerar qué deben responder los buenos súbditos a rey tan liberal y tan humano: y, por consiguiente, si alguno no aceptase la petición de tal rey, cuánto sería digno de ser vituperado por todo el mundo y tenido por perverso caballero.” (EE Nº 92-94) Y luego de habernos entusiasmado con esta parábola (escrita en el siglo XVI, en la época de las novelas de los caballeros andantes como “Don Quijote de la Mancha”), San Ignacio nos pide aplicarla a Cristo que nos invita a construir su Reino: “Mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mi Padre; por tanto, quien quisiere venir conmigo, ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena, también me siga en la gloria” (EE. Nº 95). La meditación de estos puntos nos llevará a ofrecernos a trabajar por el reino de Cristo.
Pero como estamos en el siglo XXI, y ya no hay caballeros andantes y los pocos reyes que quedan “reinan pero no gobiernan”, y teniendo en cuenta que a muchos les gusta el Fútbol, les propongo una versión de esta parábola ignaciana, a ver que les parece:
Imaginarnos a nuestro equipo de fútbol favorito (“U”, Alianza, etc.), del que somos hinchas incondicionales, en el que siempre hemos querido jugar; y que el jugador estrella de ese equipo (el que siempre hemos admirado y hemos querido conocer) nos convoca y nos dice: “se viene un Gran Campeonato y yo les invito a jugar en mi equipo; y quien quiere venir al equipo debe entrenar conmigo, jugar como yo, vestir la misma camiseta; yo les aseguro que si hacen esto nos llevamos la copa y la medalla de oro”. Estoy seguro que si nos proponen esto (no importa la edad y la condición) aceptaríamos sin pensarlo dos veces. Y llenos de entusiasmo iríamos al Equipo para ser los titulares; no aceptaríamos ser los suplentes, ni los “recoge bola”, ni los “aguateros” y menos la “mascota del equipo”.
¿Les gustó la parábola? ¿Aceptarían ir al Equipo? ¿No quisieran ustedes recibir la medalla de oro y tener en sus manos la Copa del mundo que tuvieron los jugadores italianos en el último mundial de Fúlbol? Ahora, si somos capaces de entusiasmarnos por un equipo de fútbol ¿no podríamos hacer más por Cristo? Jesús nos llama a jugar en su equipo para conquistar el corazón de la humanidad y construir su reino de justicia, de amor y de paz, ese mundo de hermanos que nos propone en el Evangelio. Y quien quiere jugar en su equipo, quien quiere ser cristiano, ha de actuar como él, entrenar con el, ser como él y, sobretodo, jugar duro, sin importar cual sea su lugar en el equipo; aquí no hay suplentes, ni recoge bolas, ni aguateros, ni mascotas, todos somos titulares, nadie puede tener un rol secundario o insignificante en este equipo. ¡Qué grandes santos seríamos si, como los deportistas que se entregan por su equipo, nosotros trabajásemos por el reino de Dios, o fuésemos hinchas de Jesucristo!
Esta parábola la vengo reflexionando desde hace varios años y la he compartido en varias ocasiones, sobretodo con los acólitos de la parroquia de Desamparados y con los niños que van a hacer la Primera Comunión.
Como San Ignacio, pidamos no ser sordos a la llamada a jugar en el equipo, que nos alegre y nos entusiasme la idea de ser del Equipo de Jesús, de jugar con él y como él, cada uno con su forma de ser, con los dones que Dios nos dio. Y, aunque hayan autogoles y cabezazos (como los que vimos en la final del Mundial Alemania 2006), si ponemos todo nuestro empeño tendremos el premio que Dios nos promete: compartir para siempre la gloria de su Hijo Jesucristo.
¿Aceptan la invitación?

Nota: Este artículo lo publiqué en el Boletín Parroquial de Desamparados, a pocos días de finalizado el mundial de Alemania 2006. Hoy lo vuelvo a publicar para celebrar que, por primera vez en mis 40 años de vida, he podido hacer 2 goles al jugar fulbito con los acólitos de mi parroquia.

viernes, 2 de octubre de 2009

LO QUE DIOS HA UNIDO, QUE NO LO SEPARE EL HOMBRE


Sobre Marcos 10, 2-13
El Evangelio siempre es Buena Noticia, es la Palabra del Señor Jesús que la Iglesia siempre ha anunciado, nadando muchas veces contra la corriente. Cuando este Evangelio cuestiona los modos de vivir de la sociedad, inmediantamente saltan los "líderes de opinión", los personajes de este mundo que dicen: "la Iglesia está equivocada, es anticuada, no está de acuerdo con el mundo moderno, debe de ponerse al día". No se atreven a decirle a Dios "anticuado", "no estás al día", "eres enemigo del hombre".
Las películas, el arte, el comercio y tantas cosas nos presentan el matrimonio como un "lecho de rosas". De hecho los cuentos de hadas y las novelas finalizan, muchas veces, con una boda, en la cual se supone que "vivieron felices para siempre". Claro, nadie se pregunta si los personajes de los cuentos y las novelas tuvieron problemas de cualquier índole (salud, dinero, trabajo), si los hijos fueron buenos o tuvieron fallas que dieron dolor de cabeza a sus padres, si tuvieron que cargar con problemas ajenos, si el esposo o la esposa un día estuvieron de "mal genio"...
Los judíos, al igual que los cristianos del siglo XXI tenían problemas conyugales. Claro, la diferencia es que los judíos eran sumamente machistas, la mujer no contaba para nada, tenía que depender de un hombre (padre, esposo o hijo); hoy en día el machismo no se manifiesta como antes y no faltan mujeres que con su "feminismo" copian lo peor del machismo (libetinaje, opresión al otro, egoísmo). Jesús no es ajeno a los problemas conyugales de sus contemporáneos, ni a los actuales, por ello la pregunta que le hacen hace casi 2,000 años sigue haciendose hoy en día: "Maestro, ¿es lícito divorciarse por cualquier motivo?... Moisés lo permitía".
Dice el Evangelio que esta pregunta se la hicieron para ponerlo a prueba. Sospecho que además de ponerlo a prueba debió haber entre ellos alguna persona interesada en tener una respuesta favorable, que le diga "Quédate tranquilo, puedes divorciarte las veces que quieras, Dios no te va a reprochar, si fallaste una vez tienes derecho a rehacer tu vida, hay cosas peores por la cuales preocuparse". ¿A cuántos les gustaría oir esta respuesta?
Pero Jesús no puede traicionar el proyecto de Dios: "Teniendo en cuenta la dureza de sus corazones escribió Moisés para ustedes este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, El los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre". Jesús es claro, el proyecto de Dios es el amor del hombre y la mujer para siempre, no con condiciones, ni hasta cierto límite, sino para siempre; no es un juego, ni un compromiso social, es comprometer la vida por amor; no del amor de las telenovelas y las películas, sino el amor de todos los días de cuando estamos felices y cuando estamos tristes, en las buenas y en las malas. Por eso el matrimonio es un camino de santidad, para el cual hay que tener vocación, y hay que asumirla con madurez y seriedad.
Para titularme de abogado sustenté un expediente de divorcio, y tuve que estudiar mucho sobre el tema. Y después de examinar el asunto he llegado a la conclusión de que muchos de los problemas que originan las causales de divorcio se pueden superar con ayuda profesional y espiritual. Se que no es fácil, que se ocasionan muchas heridas sicológicas difíciles de sanar y que a veces hay personas que no desean corregirse ni superar sus dificultades; pero no podemos dejar de hacer el intento: ese será una muestra del amor en la adversidad.
¿Eso significa que estoy obligado a soportar el martirio de un cónyuge que me haga la vida imposible, que me maltrate, que tenga que vivir aparentando una felicidad que no tengo? La respuesta es NO: el amor a tu cónyuge presupone, necesariamente, el amor a ti mismo, no es correcto ni cristiano soportar la violencia y el maltrato, y quizás sea necesario separarse temporalmente para buscar ayuda y recapacitar. Pero en ningún caso es permiso para "rehacer tu vida" con otra persona que quizás sea "el amor de tu vida", pero también el martirio de tus hijos, a quien ellos detestarán, más aún si esa persona fue la que causó la separación de sus padres.
Por eso Jesús nos dice algo que muchos no quieren oir: "el hombre (o la mujer) que se separa de su cónyuge y se casa con otro comete adulterio". Si lo que Dios ha unido no lo puede separar el hombre, cualquier unión posterior es pecado de adulterio (estoy hablando del sacramento del matrimonio válidamente celebrado, no del matrimonio nulo, es decir que es inválido desde su origen). En eso Jesús es muy claro, y considerando esto la Iglesia no puede aceptar el divorcio que pretenda disolver el matrimonio religioso, porque hacerlo sería tracionar a Cristo. Y por esta misma razón una persona que estando casada por la Iglesia se divorcia y se casa por civil con otra persona no puede confesarse, ni comulgar, ni ser padrino de bautismo o confirmación, pues para hacerlo debe arrepentirse del adulterio y hacer propósito de enmienda, el mismo que consiste en contraer matrimonio religioso (si es que el anterior cónyuge ha muerto o ha sido declarado nulo el matrimonio anterior) o romper con esa relación que da origen al adulterio.
"Este lenguaje es muy duro, ¿quién puede soportarlo?" ante estas palabras de Jesús muchos optan por irse, por darle un portazo a la Iglesia (con Dios no se atreven, despues de todo creen en Él "a su manera"); por buscar tranquilizar su conciencia haciendo que un sacerdote amigo o suspendido en su ministerio sacerdotal les "de la bendición" el día de su nuevo matrimonio civil en la capilla de una casa hacienda o en el jardín de su casa primorosamente adornado para la ocasión; haciendo que bendigan sus anillos de matrimonio civil, para que no falte la entrega de anillos que no pueden hacer en la iglesia. La verdad es que no amamos a Dios sobretodas las cosas y preferimos sacrificarlo a Él, antes que renunciar a nuestros intereses.
Yo sé que al escribir esto estoy siendo muy duro (puedo serlo mucho mas) y que estoy tocando una llaga muy dolorosa; se que dejo muchas cosas en el tintero a las que deba referirme mas adelante y que también muchos de mis lectores me criticarán por esto. No los culpo, se que no es un tema fácil y que nadie puede tirar la primera piedra. Pero ante esto solo nos queda mirar a Jesús y decirle "Señor ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, nosotros creemos que Tú eres el Hijo de Dios". Si tú, mi amable lector vives en esta situación de pecado NO TENGAS MIEDO, PIDELE A JESUS QUE TE AYUDE A SOLUCIONAR ESTE PROBLEMA CONYUGAL, aunque aparentemente no tenga solución. Por mas grave que sea tu pecado, y más dificil de resolver sea tu situación familiar, Él te espera con los brazos abiertos y te ayudará a encontrar la mejor solución a esta dificultad, quizás tome su tiempo, pero Jesús no te dejará solo. Después de todo Él vino para salvar a los pecadores.
Sólo te dejo un último consejo, que me lo dió hace años el P. Ignacio Muguiro, S.J.: "No pretendas ser bueno sin Dios". No pretendas solucionar tu probelma familiar sin Dios.