miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿HOMENAJE A LA PATRIA O MITIN SOLAPA?


Cada Domingo a las 9.00 a.m. en la Plaza de Armas de Breña se realiza la ceremonia de izamiento de la Bandera al cual asisten los colegios de la zona y algunas organizaciones vecinales. Según el actual Alcalde de Breña, otros distritos siguen este ejemplo. Sin embargo, esta ceremonia no es novedosa para mí: hace mas de 25 años he visto algo parecido en alguna localidad al norte de Lima, la misma que se realizaba los Domingos a las 8.00 a.m.
Terminada la Misa Dominical de la 8 a.m. en Desamparados, suelo salir a dar una vuelta por la Plaza de Armas de Breña (que está a la espalda de la Parroquia) y puedo observar lo que allí sucede. La secuencia de la ceremonia es la siguiente: Himno Nacional, Himno a Breña (no se porqué tengo la impresión de que tiene un olorcillo a ideología y Marsellesa, lo puede oir en http://www.goear.com/listen/001bfda/himmo-a-breña-jose-escajadillojadillo), el discurso de alguna autoridad o personaje invitado, el discurso del Alcalde y el desfile escolar y vecinal. Hay dos detalles que quiero resaltar: por un lado, la presencia de un ex combatiente de la guerra con Ecuador de 1941, quien religiosamente asiste a este acto cívico; y, por otro lado, el enstusiasmo y casi histrionismo de un breñense que canta el Himno de Breña con tal fervor, que a veces uno tiene que contener la risa ante lo que ve (no en vano dicen que la distancia entre lo sublime y lo ridículo es la de un papel de cebolla).
Este Homenaje a la Patria no tiene nada de censurable (a pesar que seguramente los hermanos Evangélicos que tienen su templo en la misma Plaza deben renegar de que cada domingo las marchas y discursos les malogren sus actos de culto). Sin embargo, lo criticable es que, este Acto Cívico se convierte en un mitin "solapa", "disimulado", del Alcalde; y esto se nota cuando las organizaciones vecinales asisten llevando pancartas en favor de la reelección del actual Alcalde, o el Centro de Ayuda para personas con problemas de drogas asista llevando bombos y cornetas haciendo coro con el nombre del Burgomaestre.
No estoy en contra del Sr. José Gordillo, ni de su gestión municipal. De hecho ha mejorado muchas cosas que dejó mal su antecesor. Pero lo que no me parece correcto, es tergiversar las cosas y tener un mitin a su favor cada domingo, sin que le cueste un solo centavo; o que haga un Bingo en la Av. Arica el pasado Domingo 19 de Septiembre, obstaculizando el tráfico (con funcionarios del Municipio en la animación), y se moleste porque otro candidato haga su mitin en el Ovalo de la Av. Venezuela.
Se que estas opiniones pueden disgustar a mucha gente (entre ellos a algunos feligreses de mi parroquia que apoyan al actual Alcalde: ellos están en su derecho a tener la ideología política que deseen). También sospecho que a muchos de mis lectores les puede sorprender que escriba esto (mis artículos anteriores han sido, por lo general mas "espirituales"). Pero en este tiempo de elecciones, y como ciudadano peruano que soy, me parece importante expresar mi punto de vista ante una realidad que observo y que no me parece la mas adecuada. Y lo hago como breñenese de corazón, porque, aunque no resido allí, realizo la mayor parte de mis actividades en Breña, y quiero lo mejor para ese distrito que me acoge con cariño.

viernes, 24 de septiembre de 2010

NEOPLASICAS


Cuando en la Semana Santa pasada escribía mi comentario a las Siete Palabras de Cristo en la Cruz desde mi experiencia de visitar el Hospital de Enfermedades Neoplásicas (a donde fui a visitar a mi tío Julio, recientemente fallecido) no me imaginaba que 5 meses después tenía que frecuentarlo acompañando a mi mamá a quien operaron hace poco mas de un mes de un melanoma uvual (tumor canceroso en el ojo).
Como lo comenté en aquella ocasión, la palabra "cáncer" nos asusta: es casi un preludio de la muerte, de una enfermedad penosa que llena de sufrimiento al paciente y a su familia. La incertidumbre de no saber que tan grave es o cuanto tiempo de vida queda nos llena de angustia. Gracias a Dios la situación de mi mamá fue manejable y, con la ayuda de Dios que ilumina las mentes de los médicos para crear nuevas técnicas en el tratamiento de esta enfermedad, mi mamá se va recuperando favorablemente y ha vuelto a sus actividades ordinarias.
Durante mis visitas a neoplásicas me quede impactado de dos cosas que quiero compartir con ustedes:
1º He podido ver el esfuerzo de la ciencia cuando se trata de salvar una vida. La ciencia progresa, y esto hay que agradecerle a Dios que ilumina, como ya dije, la mente de los médicos y científicos en sus estudios dirigidos a salvar la vida, no solo en lo que se refiere al cáncer, sino también en lo que se refiere a otras enfermedades y malformaciones congénitas. Cuando, por esos días estuve en un "Hospital de la Solidaridad" (para atenderme de una lesión que me hice en el hombro derecho por jugar fulbito con los Acólitos de Desamparados), vi un vídeo sobre la "niña sirenita" (niña que habia nacido con las piernas unidas) y pude ver como gracias al esfuerzo de los médicos de dicha institución fue operada y hoy es un niña normal que juega y hasta baila marinera. Al ver esto me preguntaba: ¿Cómo es posible que haya gente que apruebe el aborto o la eutanasia, cuando la ciencia hace grandes esfuerzos por salvar la vida humana? Me imagino que si alguno de esos defensores del aborto habría visto por una ecografía que la "niña sirenita" tendría las piernas unidas seguramente hubiese aconsejado abortarla "porque tenía una malformación congénita y estaría condenada a no ser una niña normal". Y pensaba en tantos padres de familia que hacen hasta lo imposible por salvar la vida del hijo con malformaciones u otras enfermedades que le dan pocas esperanzas de vida (y hablo de casos de la vida real); en tantas personas que le piden a la ciencia el mayor de sus esfuerzos para salvar la vida de un paciente con enfermedades graves y buscan los medios económicos para poder solventar los gastos que eso genere. Al ver todo esto, yo reafirmo mi opción por la defensa de la vida y mi rechazo al aborto y a la eutanasia; y pienso que cuando hay amor se lucha por salvar la vida, aunque parezca imposible; pero cuando hay egoísmo se busca la fácil salida del aborto o la eutanasia.
2º He visto de cerca el "Vía Crucis" de tantas personas que tienen que sufrir por el cáncer propio o de un familiar. Ustedes no se imaginan lo impresionante que es ver en el Hospital de Neoplásicas a gente consumida por la enfermedad, con sus turbantes y gorros en la cabeza para cubrir la falta de cabello consecuencia de la quimioterapia; algunos de ellos solos, haciendo cola para la atención médica; otros con el rostro deformado (y he visto a uno terriblemente deformado) atendidos por un familiar que lo transporta en silla de ruedas, superando la repugnancia que debe causar el verlo y atenderlo; es impresionante ver como el cáncer no respeta ni condición social ni edad (no se imaginan lo terrible que es ver a niños y jóvenes con cáncer). Y me preguntaba ¿Cómo se puede soportar todo este Calvario? Y la única respuesta que tenía era "Dios". Sin Dios no se puede soportar nada de eso, el tormento se hace imposible. Solo la ayuda Dios nos da fuerzas para afrontar ese duro momento, nos anima a seguir luchando. Y he visto a tanta gente entrar a la Capilla del Hospital en busca del consuelo y la fuerza que solo Cristo Resucitado nos puede dar en el momento. Y puedo decirles, por experiencia propia, que uno puede experimentar la presencia y la compasión de Dios que no es como nosotros, interesado o vengativo; sino que está lleno de misericordia con sus hijos, no importa que tan santos o pecadores seamos.
Por eso les pongo la imagen del Señor de la Divina Misericordia que se venera en la Capilla del Hospital de Neoplásicas de Lima, que, si la ven bien, es una imagen de Jesús que sonríe a los que van a mejorar de su enfermedad, dándoles aliento y fortaleza; y sonríe también a los que pronto dejarán este mundo, para fortalecer su fe, diciéndoles que los espera en el cielo para darles el abrazo que dura para siempre.

lunes, 20 de septiembre de 2010

ECCE MATER TUA


"Allí tienes a tu Madre"

Recuerdo que el primer Domingo de Cuaresma de 1980 fui con mi mamá y mis hermanos a visitar las catacumbas de la iglesia de San Francisco (confieso que esa vez me dio miedo, porque temía que ocurriese algún sismo y quedarme allí; además el interior de la iglesia estaba en reconstrucción a causa del terremoto de Octubre de 1974). No visitamos las catacumbas, pero entramos a la iglesia que está al lado de San Francisco: el Santuario de Nuestra Señora de la Soledad (recuerdo que llegué mientras estaban en la comunión de una Misa y cantaban "Pescador de hombres"). Después en varias ocasiones asistí allí a Misa para pedir por el eterno descanso de algún familiar.
Años después, con la libertad que nos da la juventud y la Libreta Electoral (hoy DNI azul), visité el Santuario haciendo una peregrinación en Semana Santa (visitando los monumentos la noche del Jueves Santo) o entrando al templo por devoción. De aquella iglesia me llamó mucho la atención que tenía, en uno de sus altares, una imagen de Cristo crucificado, realmente impresionante; a cada persona que me acompañaba le hacia ver el rostro del Crucificado en el cual se reflejaba el dolor y la muerte; y al pie de ese Crucifijo, en una urna una imagen de San Tarcisio, Patrono de los Acólitos, a quien le tengo una gran devoción por ser formador de Acólitos.

Después supe que de esa iglesia salía una procesión llamada "Estación de Penitencia" al estilo de las grandes procesiones que hacen las cofradías en Sevilla, España: "penitentes"(caballeros vestidos con el hábito de la confradía y encapuchados) y "manolas" (señoras vestidas de luto riguroso con peinetas y mantillas negras al estilo español) acompañan a la Virgen Dolorosa que bajo un palio bordado e iluminada con muchas velas, recorren las calles del centro de Lima la tarde el Viernes Santo. En estos últimos años he querido asistir a esa procesión, al menos a la última parte, pero como tengo que atender la liturgia en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados en Breña no he podido llegar a tiempo (a pesar que este año, acompañado por algunos acólitos, fui en un taxi).

El Santuario de Nuestra Señora de la Soledad fue destruido por un incendio en Junio del 2005. Su reconstrucción tomará su tiempo (y dinero también). Por ahora solo se entra a la sala de Cabildos donde se ha acondicionado una Capilla para la celebración de la Santa Misa. Sin embargo, el pasado 15 de Septiembre, Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el templo estuvo abierto, lo habían acondicionado para los actos de culto. Me sentía impresionado que, en medio de la destrucción, uno podía encontrar a Dios allí. Junto a los daños causados por el fuego se podía adivinar lo que, capas de pintura y restauraciones mal realizadas, esconden a los ojos del Pueblo de Dios. Ojalá pronto podamos ver restaurado ese templo.
Ayer, estuve en la procesión de la Virgen Dolorosa, una procesión mas sencilla que la que se realiza el Viernes Santo, y a la cual quería asistir para rezar a la Virgen por las intenciones que guardo en el corazón. Ojalá que María, Madre nuestra, las presente a su Hijo y nos ponga junto a Él, como nos enseñó a pedir San Ignacio de Loyola.
Les invito a visitar http://www.cofradiadelasoledadlima.com y conocer un poco mas de Nuestra Señora de la Soledad.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

ANTE LA MUERTE


Cuando muere alguien siempre solemos reflexionar acerca de nuestra condición mortal, del sentido de la vida, de si hay vida después de la muerte, etc.
En las últimas dos semanas sufrimos la perdida de dos tíos maternos: mis tíos Julio y Arcesio, ambos hermanos de mi mamá, justo en los días en que mi mamá era operada para tratarse un melanoma (cáncer) en el ojo. Como comprenderán fueron días difíciles, no salíamos de una para entrar en otra. Gracias a Dios mi mamá está bien físicamente, pero sufrió mucho por la muerte de sus dos hermanos.
Mi tío Julio nos acompañó mucho durante nuestra niñez y adolescencia, con él fuimos a muchos sitios de paseo, de viaje a Huaraz, nos hemos divertido mucho. Recuerdo cuando cantaba: "Si la rata me dijera..." o algunas canciones para fastidiarnos; o cuando, cada vez que le pasaba un carro mientras el manejaba, decía: "Pasa, pasa calavera de chacra". Siendo ya mayor formó su familia y dejamos de frecuentarnos, aunque de cuando en cuando nos visitaba o nos veíamos en reuniones familiares. La vida no lo trató bien y la muerte llegó después de un cáncer al cerebro que lo tuvo postrado alrededor de seis meses.
Mi tío Arcesio era médico en Comas. Era militante activo del Apra y muy comprometido con el partido (lo cual no significa que la familia comulgue con esas ideas políticas), a tal punto que fue Alcalde de Comas en la década de 1960 y Regidor de Lima cuando Jorge Del Castillo fue Alcalde de esta ciudad. Es más, muchos no saben que mi tío Arcesio fue quien le regaló el terno a Alan García para juramentar en su primer gobierno. Era un hombre muy generoso, un médico entregado a su gente, el "Médico de los pobres" como lo llamaban, disponible cualquier día, a cualquier hora, para cualquier persona. Alejado de la vida política y de la actividad profesional murió como consecuencia de una insuficiencia renal.
Dos hermanos, dos vidas.
Cuando murió mi tío Julio tuve que dirigir y preparar el funeral (mi mamá lo había asegurado en el CAFAE del Ministerio de Educación y, como estaba a punto de ser operada, no podía hacer las gestiones ella misma, así que me delegó esta tarea) acompañando y ayudando a mis primos (los menores de toda la familia Guillén), con la ayuda de otros familiares. Allí pude comprobar lo que ya antes sospechaba por los comentarios de mi mamá en situaciones similares: cuando una persona muere no hay mucho tiempo para llorar, hay que hacer gestiones, preparar documentos, asentar la partida de defunción en la RENIEC, avisar a la familia, contratar funeraria y, sobretodo, tener dinero para pagar los gastos de la última enfermedad y los gastos del funeral. Y si no hay quien ayude estamos perdidos, y no falta gente que, aprovechándose de estas circunstancias, buscan sacar plata por donde sea, sin importar el dolor o la desesperación de la familia. Por otro lado, la experiencia de recoger el cuerpo del difunto del mortuorio de un hospital y amortajarlo es también dolorosa. Mi tío murió en el Hospital Loayza y el mortuorio de dicho nosocomio es realmente desagradable: al fondo del hospital, cerca de construcciones y desmonte, con una puerta a la calle que se asemeja a un callejón, el olor irrespirable... Aunque no tuve que amortajar el cadáver tuve que entrar al mortuorio para hacer una primera oración por mi tío quien yacía cerca a otros difuntos. Y después el velorio, los preparativos para el sepelio, las exequias... Valgan verdades cuando muere un ser querido se necesita de la solidaridad de la familia, no solo para acompañarnos en el dolor, sino para trabajar y hacer gestiones, y organizar todo, porque los deudos ya tienen bastante con el dolor que sufren como para estar pendientes de hacer documentos y trámites en poco tiempo. En ese sentido, tengo mucho que agradecer a mis primos que han ayudado con los trámites, el amortajamiento del difunto, el aviso a la familia (que no son pocos), el servicio del tradicional café, el traslado del sacerdote que dio el responso, la organización del sepelio. Como ven, hubo mucho trabajo.
En la muerte de mi tío Arcesio tuve que representar a mi mamá (quien no podía asistir porque hacía pocos días que había salido del hospital). Antes de partir al cementerio dirigí una oración en la que estuvieron presentes Jorge Del Castillo y Lourdes Flores Nano. Allí les decía que la muerte es el acontecimiento mas religioso que hay, cada quien puede ser creyente "a su manera", agnóstico, ateo; pero ante la muerte nos encontramos "cara a cara" con Cristo, nos enfrentamos a la verdad, somos interpelados por Cristo, y delante de Él ¿se puede seguir siendo agnóstico, ateo, o creer "a mi manera", se puede seguir pensando igual? Yo creo que, frente a la muerte, y frente a la verdad que es Cristo, solo nos queda dejarnos acoger por Él y volver hacia Él que nos espera con los brazos abiertos en la confesión y en la Comunión.
Cuando terminó el funeral de mi tío Arcesio el Domingo pasado, algunos familiares que viven fuera de Lima pasaron por mi casa para visitar a mi mamá antes de volver a sus actividades. La vida continua, y hoy en día ya no se hacen tantos días de duelo como en tiempos de mi abuela. Ya no estamos en tiempos de quedarnos en casa para llorar al difunto durante ocho días, con plañideras incluidas. La vida moderna tiene exigencias y las costumbres van cambiando.
La muerte de mis tíos Julio y Arcesio han sido experiencias de dolor, de solidaridad, de fe. Experiencias muy humanas, en las que Dios se hace presente de un modo muy cercano y en las que hay que abrir los ojos de la fe para ver el "paso del Señor" en estos momentos cruciales de nuestra vida.