miércoles, 24 de diciembre de 2014

RECUERDOS DE NAVIDAD I

"Con paz en el alma a coro cantemos
esta noche santa de grandes recuerdos..."

Esteban de Cegoñal

Navidad, la celebración del Nacimiento de Jesús en Belén es una fiesta llena de recuerdos, de momentos y circunstancias que han marcado esa celebración y que, cuando son buenos y agradables, tenemos el deseo de que se repitan. Por ello, en este día comparto con ustedes algunos de las navidades de mi infancia.

SOPAS LE DIERON AL NIÑO
Los villancicos son canciones populares que, por lo general cantan el misterio de la Navidad (digo "por lo general" porque hay villancicos que no son navideños). Muchas veces no tienen autor conocido y las letras suelen variar de lugar en lugar, ya que el pueblo suele cambiarlas, inventándoles algunas con mucha picardía.
Recuerdo que el primero que aprendí, aún antes del "Noche de paz" fue el famoso "Sopas le dieron al niño", y lo aprendí para hacer un nacimiento vivo en 1974 en el jardín de la Infancia N° 14, donde tuve mi Educación Inicial.
La letra es muy sencilla: "Sopas le dieron al Niño, no se las quiso comer y como estaba tan dulce, se la comió San José. Vamos al portal con su resplandor que salga la luna bella y el hermosos sol, esa hermosa luna con su resplandor". Sobre la letra el P. Ricardo Rodríguez dijo alguna vez "A quien se le ocurre darle sopa a un Niño recién nacido", y el P. Enrique Rodríguez, S.J. escribió alguna vez que eso no habría ocurrido en Belén, sino cuando Jesús ya era mas grandecito.
Este villancico era parte de un "long play", un disco de vinil, grabado en 1965 por el Coro del Colegio "Manuel Pardo" de Chiclayo, y que ha sido el "clásico" navideño en el Perú, mucho antes que "Los Toribianitos".
En la Nochebuena de (1974, tenía 5 años) mi mamá compró el disco, pero esa 24 de Diciembre fue inolvidable, no tanto por el disco que alegró la casa, sino porque, después de visitar a la tía Leonor después de comprar el disco, vimos que la pollería que estaba en la esquina de su casa (Av. Arica con el Jr. Huancabamba), se estaba incendiando y las llamas consumían el local. Recuerdo que me asuste al igual que mis hermanos, y por un tiempo no quería visitar esa casa por temor a ver otro incendio.
Este disco ha animado las navidades de mi familia, al igual que las de muchos lugares y a muchos nos traerá recuerdos de la infancia. Les invito a escucharlos a través de laweb del Colegio Manuel Pardo.

EL CHOCOLATE DE LA TIA LEONOR
Es tradición tomar chocolate caliente en Navidad, sobretodo en aquellos lugares donde hace frío en esta época del año. Sin embargo, aquí en Lima se suelen hacer muchas "chocolatadas", donde se sirve chocolate caliente a pesar de que estamos casi en verano. Bueno, así es la tradición.
Cuando mi mamá era colegiala vivió un tiempo con su tío Juan, ya que mis abuelos vivían fuera de Lima. Durante el tiempo que vivió con él, su esposa, la tía Leonor que era cuzqueña, le enseñó a preparar el chocolate al manera de su tierra. Cuando mi mamá se casó visitaba con cierta frecuencia a la tía Leonor, quien para Navidad le regalaba tabletas de chocolate que le mandaban del Cuzco y que mi mamá preparaba siguiendo la misma receta.
Me encanta el chocolate, pero tengo que tomarlo con cariño y respeto, porque, en ocasiones me ha caido un poco mal (léase verbo "huácala"). Uno de los mejores que he probado ha sido el que preparaba la Sra. Delia de Lobos en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y que, gracias a Dios, no me traía problemas. Pero el chocolate de la tía Leonor se lleva la palma: como ese no he probado otro mejor, el sabor es distinto, la textura es distinta, y creo que la receta que hasta hoy sigue usando mi mamá tiene un toque que lo hace único.
Cuando hice la Primera Comunión el 30 de Diciembre de 1979, mi mamá sirvió el chocolate que enviaba la tía Leonor, siguiendo su receta. Creo que el hecho de que lo preparen en un día tan especial para mi lo hace mas inolvidable.
Aunque sea verano y haga calor, hay sabores que nos traen recuerdos. Y también, de alguna manera, son una oración por aquellos que compartieron algo con nosotros.

EL NIÑO JESÚS DEL CALLAO
Muchas familias conservan alguna reliquia o antigüedad que, por haber pertenecido a alguna persona con quien nos unía un vínculo muy fuerte, lo hace aún mas valioso.
En casi todas las casas se suelen armar los nacimientos y cuando era niño era interesante ver lo que se preparaba (y hasta dar alguna opinión); pero en la única casa donde no veía ninguno era en la casa de mi abuelo Armando en el Callao, a quien visitábamos el 1 de Enero por ser su cumpleaños.
Pero un año me quedé sorprendido: tenían un nacimiento con un Niño Jesús bellísismo. ¿por qué recién lo sacaron cuando yo tenía mas o menos 9 años? Bueno, mi tía lo cuidaba mucho, era reliquia de mi abuela, de mi bisabuela, de mi tatarabuela y quien sabe si de mi tatara tatarabuela; y temían que alguno de nosotros podría romperlo (seguro que alguno de mis lectores debe pensar que lo cuidaban de mi, que tengo fama de romper todo).
El Niño Jesús es una imagen de madera, de ojos de cristal, cabello dorado y paladar de plata. Mi papá dice que debe tener mas de 100 años. Mi abuela Mercedes lo cuidaba con cariño y le hacía su ropita, la misma que lleva en la foto que pueden apreciar.
En Octubre de 1992 fui al Callao y le pedí a mis tíos que me dejaran tomarle una foto, asi que preparamos todo, el sol salió y ayudó a tomar la foto que pueden ver. Curiosamente, después de tomar la foto, el sol se ocultó.
Últimamente, mi tía le ha cosido un vestido de color azul. Me ha dicho que es de la misma tela que le cosieron el vestido a mi abuela para el matrimonio de mis papás. Yo espero pronto ir al Callao y, vestido con mi hábito de Oblato, tomarme una foto con este Niño.
Quizás con una foto así, y viendo que la imagen quedó ilesa, se irá mi "fama" de romper lo que toco.

Continuara...

miércoles, 29 de octubre de 2014

BREÑA ES UN EDEN

"Vente mi guapa limeña, ven,
vamos a pasear,
Lima es un Eden..."

(Mario Cavagnaro, Vals "Lima de Octubre")

No estoy seguro si fue en 1965 o 1966 cuando el Señor de los Milagros llegó a la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados en Breña. Era Párroco el P. Manuel Mosquero, S.J. Para aquella oportunidad en que la imagen pernoctó allí la comunidad se preparó con mucho entusiasmo con las charlas que les dió el P. César Toledo, S.J. Aquello lo supe, no porque haya estado yo allí (nací en 1969) sino porque en alguna oportunidad tuve en mis manos el Boletín Parroquial de esos años.
Después de eso, el Señor de los Milagros ha pasado por la Avenida Alfonso Ugarte, pero no entraba mas cerca de Desamparados, ni tampoco las instituciones que lo recibían invitaban a la parroquia para participar en algún homenaje.
Recién en en el año 2002, el Colegio "Hermano Anselmo María" invitó a la parroquia al homenaje al Señor de los Milagros en el estrado que se armó en la esquina de las Avenidas Bolivia y Alfonso Ugarte. En ese entonces el P. Jorge Crooke, S.J. no pudo asistir y me encomendó llevar al P. Benjamín Fernández - Dávila, S.J. para que represente a la parroquia. Aquella vez, sentado en el estrado vi el paso del Señor, rodeado de tantos fieles. Era alrededor de las 6 de la tarde cuando llegaba el Señor, y el P. Benjamín (a quien con cariño llamábamos "Pitín") se dirigió al Señor muy emocionado. Al acabar el homenaje dijo, "ahora si ya puedo morir tranquilo". Y es que a sus ochenta y tres años ya tenía la salud resquebrajada. De hecho, en el verano siguiente dejó el Juniorado Jesuita que estaba en Breña y fue destinado a la Enfermería en la Parroquia de Fátima en Miraflores donde murió el 2011.
En el año 2007 el Colegio "Hermano Anselmo María" invito al P. Enrique Rodríguez, S.J., en ese entonces párroco de Desamparados al homenaje al Señor de los Milagros que organizaba en la Avenida Alfonso Ugarte junto a la Municipalidad de Breña. A ese homenaje asistimos junto con los acólitos, algunos de los cuales eran alumnos de ese colegio. Fue una experiencia emocionante: mientras me dirigía a la parroquia a recoger a los acólitos, resonaba en mi corazón el vals de Mario Cavagnaro "Acompañaremos al Señor Cristo Moreno, Señor de los Milagros y patrón de la ciudad..." El P. Enrique llevó una capa pluvial roja y los acólitos, revestidos de sus albas y portando cirios e incienso esperamos la llegada del Señor al estrado. Allí estuvimos, en lugar privilegiado, cerca del anda, en medio de tanta gente, oramos en silencio, y se incensó al Señor de los Milagros. Todos nos sentíamos contentos, emocionados. Luego, una foto para el recuerdo y regresamos a la parroquia. El P. Enrique sabía que le quedaba poco tiempo en Desamparados, y el escribió en su blog que ese homenaje era parte de un ciclo que se estaba cerrando. Y así fue: tres meses después la Compañía de Jesús entregó la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados al Arzobispado de Lima.
Después de esto, el Señor de los Milagros comenzó a ingresar al distrito de Breña por el Jirón Pomabamba, volteando por el Jirón Jorge Chávez y luego entraba a la Avenida Bolivia donde continuaba hacia la Avenida Wilson. Entraba a la jurisdicción parroquial de Desamparados, pero no hubo ningún homenaje oficial de la parroquia, aunque los grupos parroquiales, sobretodo los coros fueron invitados a cantar el Señor en diversos lugares.
Pero este año fue la sorpresa: cuando asistí a la misa en honor de Nuestra Señora de los Desamparados en Mayo, el Párroco P. Ricardo Rodríguez, anunciaba que el Señor de los Milagros llegaba a las puertas de la parroquia. Al principio pensé que se trataba de alguna falsa alarma, ya que esa noticia la había escuchado varias veces y yo, como Santo Tomas, "ver para creer": mientras no vea eso en el programa oficial de Nazarenas, no lo creo. Y bueno, no debemos ser incrédulos, sino creyentes: el Señor de los Milagros iba a Desamparados. Y el P. Ricardo movió a la comunidad para que pinten sus casas, adornen las calles, hagan alfombras... La parroquia se arregló, se engalanó y las calles... nunca las vi así La Avenida Venezuela y el Jirón Aguarico adornados con alfombras, guirnaldas de flores y gigantografías. De nuevo el vals de Mario Cavagnaro resonaba en mi corazón, solo que con otra letra: "Breña es un Edén", pensaba.
Debo confesar que, aunque estaba emocionado, no me sentía tan alegre como el año 2007, de hecho me sentía un poco triste. Aproveche de tomar algunas fotos y hacer algún video mientras el Señor estaba lejos.
Después me preguntaba donde tomar fotos: por un lado la entrada al atrio de la parroquia era restringida (cuando me preguntaban porque no entraba, yo les decía que el párroco no me había dicho que pase, y como yo ya no soy agente de pastoral de Desamparados, debo respetar la casa ajena); también conozco a una familia que vive al frente (me dijeron que les toque el timbre con confianza pero, cuando me saludaron desde la azotea, no me hicieron la menor insinuación a ingresar a su casa); solo me quedaba esperar junto al reja y hacer lo que se pueda. Menos mal que, faltando poco para que llegue el Señor, el párroco me invitó a pasar al atrio de la iglesia. Y yo, ni corto ni perezoso, me subí al techo, por la escalera del coro, desde allí podía tener las mejores tomas.Eran casi las seis de la tarde.
Lo que vi desde el techo de la iglesia y el colegio era impresionante: la Avenida Venezuela repleta de gente, el Señor se acercaba al Desamparados, el ambiente de fe, de fiesta, de alegría... Solo atine a tomar fotos y a hacer otro video. Después bajé al atrio para ver al Señor de los Milagros y estar en el homenaje que organizó la parroquia y el Colegio "San Francisco Javier, estuvieron también los Bancos aledaños y el Ministro de Transportes y Comunicaciones junto con personal de su Despacho, entre ellas mi amiga la Dra. Jessica Reátegui con quien estudie en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Mientras el Señor miraba a la puerta, luego de tomarle algunas fotos, me puse de rodillas dentro del templo (desde donde lo veía bien, y por haber mucha gente, nadie se daba cuenta de lo que hacía) y le presentaba mis intenciones.
La parroquia realizó el homenaje: el coro cantaba, desde un estado, y desde otro los alumnos del colegio movían sus banderitas. El párroco se dirigió a los fieles congregados y se hicieron algunas peticiones. El Ministro de Transportes, los Bancos, la Directora del Colegio y algunos fieles mas le alcanzaron unos ramos de flores. En la parte central de la reja se encontraba el P. Alfonso de la Cruz, Vicario Parroquial y la Comunidad Jesuita del Juniorado. Hubiera sido una buena idea que los acólitos hagan un pasillo por el centro del atrio y, portando cruz alta, cirios e incienso, se acerquen a la imagen del Señor de los Milagros, como lo hicimos el 2007. Pero, en fin, yo solo soy un fiel mas que ayuda en lo que puede (y en lo que me piden) a la parroquia, mis consejos y opiniones ya no hacen falta.
Después el Señor de los Milagros continuó su recorrido. Mientras el Señor se marchaba algunas señoras que me conocían aprovecharon de saludarme y preguntarme como estaba: hacía poco que se enteraban que soy Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad; por mi parte les comentaba que llevaba el hábito hace mas de dos años y que guardé todo bajo reserva. Eso si: les pedía que recen por mi. Siempre ha habido gente que me ha regalado su aprecio y su cariño y se han alegrado del paso que he dado en mi vida como Hermano Oblato. Igualmente la madre de un acólito me decía que me extrañaban. La verdad, yo también los extraño: parte de mi corazón se ha quedado allí.
Me fui a rezar vísperas y mas tarde acompañé al Señor de los Milagros hasta la Avenida Alfonso Ugarte (10.00 p.m.), de donde continuó su recorrido hasta llegar a la iglesia de las Nazarenas hacia las 4.30 a.m.
¿Cuándo volverá el Señor de los Milagros a Desamparados? No lo se. Quizás la próxima vez ya no pueda subir al techo o a la torre de la iglesia y solo me contente con verlo desde la calle o en casa de alguna familia que me conozca. Yo solo le pido al Señor de los Milagros que bendiga a esta comunidad parroquial que durante tanto tiempo me acogió y que le conceda seguir creciendo y que lo que sembramos en otro tiempo vaya dando frutos para la gloria de Dios.


lunes, 13 de octubre de 2014

EXPOMISIONERA 2014

En los años que he vengo sirviendo a la Iglesia, ha sido para mi mas fácil trabajar con niños que con jóvenes; me he sentido muy contento formando Acólitos, sobretodo cuando ingresan como servidores del Altar ni bien han hecho la Primera Comunión; he hecho amigos en Desamparados (se me vienen a la mente los nombres de Jorge, Luis, Alejandro) y en San Pedro (Renato, que ya es un joven, Víctor...). Pero trabajar con jóvenes... creo que otros tienen mas carisma para eso que yo.
Los días Viernes 10 y Sábado 11 de Octubre las Obras Misionales Pontificias (OMP) invitaron a los Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad a la "Expomisionera 2014" donde diversas comunidades misioneras se daban a conocer a los que pasaban por la Plaza Bolívar. Nosotros, los Hermanos Oblatos, no somos misioneros como los Combonianos, sino mas bien "misioneros desde la oración", rezamos por los que salen "a los cruces de los caminos" y recibimos en la casa a todos aquellos que buscan a Dios.
La obediencia (y el entusiasmo de un Hermano que trabaja en OMP) me llevaron a la Expomisionera, donde, un poco resfriado, me la pase sentado en el stand la mayor parte del tiempo, mientras los Hermanos que me acompañaron hicieron un poco de turismo por los demás stands.
La tarde del Viernes llegó un colegio de Chosica y salí a tomar algunas fotos, como quien se relaja un rato (dejando a mi Hermano de Comunidad a que atienda el kiosko). Me puse a conversar con ellos y uno de me hizo escuchar rap (o hip hop, la verdad no se mucho de eso) de un cantante llamado "Cancerbero", que en una de sus letras decía como se perdía la fe al ver tanto sufrimiento, propio y ajeno. Sospecho que estos jóvenes (uno de los cuales parecía que usaba aretes y tenía algunas uñas pintadas) pensaría que me iba a escandalizar de lo que me hacían escuchar. Le pregunté a uno de ellos si él pensaba igual que "Cancerbero", y me dijo que, en ocasiones si. Yo le dije que la letra de aquella canción me recordaba las palabras de Jesús "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?", ya que, ante el dolor y el sufrimiento el hombre clama a Dios y algunos pierden la fe; pero, aquel clamor era en realidad una oración que brota de lo más profundo del alma, quizás mas sincera que muchos rezos que escuchamos en los templos. Y nos pusimos a conversar, luego unas fotos, un selfie.... "Hermano, ¿como puedo comunicarme con usted?". Luego de darles mi correo me despedí de ellos.
Al día siguiente llegó el Colegio "Fe y alegría 33" de "Mi Perú", Ventanilla, la gran mayoría señoritas. Después de mostrarles quienes somos los Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad, les comencé a preguntar a qué pensaban dedicarse y la mayoría, como es normal, pensaba en la universidad; pero uno de ellos, Giancarlo Bruno, de catorce años, me dijo que quería ser cheff o dedicarse a las industria de las confecciones. Después de animarlos a seguir adelante con sus sueños y proyectos me despedí de ellos. Pero Giancarlo regresó: quería conversar conmigo y hablamos como dos horas. Me contaba como le interesaba el mundo de la cocina, de la industria textil, donde soñaba con estudiar, que tenía habilidades para hacer otros trabajos, entre ellos carpintería y que había hecho en madera un juego de ajedrez. Mientras me contaba todo eso, con sencillez, sin esos "aires" de soberbia que tienen otros, yo recordaba el video "Vigilantes de la noche" de los monjes benedictinos (a quienes conocí el año pasado cuando hice mis Ejercicios Espirituales en el Monasterio de la Encarnación de Pachacamac). Conversamos mucho, compartimos un vaso de chicha morada y un sanguchito (que nos dejó la OMP para los Hermanos Oblatos), le dije que, si su vocación era ser religioso sería muy útil; pero, si se quedaba como laico podría hacer mucho siendo empresario y dando empleo a mucha gente; que Dios le había hecho un joven muy valioso y, recordando la frase de san Ireneo "La gloria de Dios es el hombre viviente" le dije que él, con todo lo que es, es la gloria de Dios. Pasada la una de la tarde nos despedimos, no sin antes dejarle mi correo.
Esos jóvenes necesitaban oir una Buena Noticia: ustedes son valiosos, Dios los ama, los comprende, con sus sueños y desilusiones (que no son pocas). Necesitaban alguien que les de aliento, que no los juzgue ni condene por usar un arete o escuchar música de moda. Necesitan que la Iglesia les sonría, no solo a aquellos "devotos" a quienes podemos jalar para el seminario o el noviciado. Son los que están en los cruces de los caminos, esperando que los inviten al Reino. Ahora que escribo esto, recuerdo con mucho cariño a Marcos, a quien conocí en Breña hace seis años, cuando iba a hacer su Primera Comunión, y que aún no termina de creer que Dios confía en él.
Ahora, veinte años después, entiendo porque la primera vez que hice los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, me daban la Buena Noticia de que Dios me quería y creía en mi; Buena Noticia que me tomó un año entero creerlo no solo con la mente, sino con el corazón, y que Dios me hizo transmitir a estos jóvenes y a muchas personas más. He sembrado una semilla en los corazones de estos jóvenes, Dios hará el resto.

lunes, 15 de septiembre de 2014

HERMANO OBLATO DE NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

"Dios dispone de todo para bien de los que le aman"
Romanos 8, 28

He querido en este día, en que la Iglesia celebra a Nuestra Señora de los Dolores, contarles como es que soy Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad. Aunque ya lo he mencionado y algunos me han visto con el hábito, considero que debo contarles esta historia, y a la vez, pedirles que rueguen por mi.
Desde niño he querido estar cerca de Dios, deseo que se hizo mas fuerte cuando hice la Primera Comunión el 30 de Diciembre de 1979 y comencé a asistir a Misa los Domingos y a confesarme y comulgar con frecuencia (primero en la Parroquia San Pio X y luego en Nuestra Señora de los Desamparados).
Este deseo de estar cerca de Dios, no siempre ha sido algo claro y definido. A los doce años comencé a sentir el deseo de ser sacerdote y, como desde esa edad asistía Misa a Desamparados atendida por los Padres de la Compañía de Jesús, pensé en un primer momento que mi lugar estaría con ellos (el primer sacerdote con quien hablé en serio de esto fue el P. César Regueras, S.J.). Mas adelante, pensé también que mi lugar estaría con los Franciscanos, ya que conversaba con frecuencia con un exalumno de mi colegio, que por aquel entonces estaba en aquella congregación.
Pero al acabar el colegio mi destino ya estaba cantado: había que ir a la Universidad. Ingresé a la Pontificia Universidad Católica del Perú, y estudié en la facultad de Derecho. Mis compañeros, que sabían que trabajaba con los Acólitos de Desamparados, pensaban que mejor me iría de religioso que de Abogado (no se si lo decían por convicción, por bromear, o para librarse de un abogado que podría hacerles la competencia que, dicho sea de paso, está muy fuerte). Cuando acabé la universidad conversé sobre vocación con el P. Benjamín Crespo, S.J., pero me dijo que primero debía sacar el título de Abogado, (había que concluir lo empezado). Me titulé de Abogado el 24 de Septiembre de 1998, recuerdo que en la Sala de Grados de la la Facultad, cuando juré desempeñar mi profesión "de acuerdo a las leyes vigentes y a la moral cristiana", bese el crucifijo que presidía la mesa del jurado, y pensé: "lo he cumplido, ahora cuando quieras". 
El P. Benjamín había sido destinado al Seminario de Jaén, y por aquellos años conversaba con el P. Ignacio Muguiro, S.J. (a quien le debo muchísimo en mi vida espiritual), pero me daba temor tocar el tema vocacional de manera clara y directa; por otro lado los años pasaban y cuando le hable del asunto (ya tenía 35 años) me dijo que ya era un poco mayor para eso (algo que también me dijo otro jesuita). Sin embargo, el P. José Francisco Navarro, S.J., me animaba a tomar decisiones para mi vida en este tema (que dicho sea de paso, era algo que me daba miedo).
En el año 2008 la Compañía de Jesús dejó la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados y muchas cosas cambiaron para mi: al parecer mi labor en la pastoral parroquial había llegado a su fin. Por aquel entonces pensé que mi lugar podría estar en el clero diocesano pero, como me dijo en alguna oportunidad mi amigo el P. Enrique Rodríguez, S.J., "los diocesanos llevan un estilo de vida distinto a lo que tú conoces y estás acostumbrado a ver". El tiempo pasaba y ya estaba bordeando los cuarenta años, y las cosas seguían como el día en que me titulé de abogado.
Mientras tanto, las veces que iba a confesarme a la iglesia de San Pedro, hacía escala en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad (ubicada al costado de las Catacumbas de San Francisco), que el 6 de Junio del 2005 había sufrido un incendio y estaba maltratada. Como ya lo comenté antes, supe que salía una procesión majestuosa el Viernes Santo, pero nunca podía ir porque tenía que atender la liturgia en Desamparados. Me enteré después que allí se tenía la Misa en Rito Extraordinario (Tridentino, con el Misal de Pio V), así que fui por pura curiosidad el Sábado 29 de Junio del 2010 a ver como era (bueno, ya algo conocía del antiguo Misal, así que no fue difícil seguir la Misa en latín). Mientras esperaba que empiece la celebración, vi en el periódico mural una propaganda de los "Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad", rama de vida consagrada de la Asociación Pública de Fieles Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad (cuyo origen es la Cofradía de la Soledad y que pueden conocer en www.soleanos.com). Les escribí varias veces, pero no obtuve respuesta (habían cambiado de página web). Un día como hoy, hace cuatro años volví a entrar a la iglesia de la Soledad después del incendio (el Santísimo estaba expuesto) y me impresionó que, en medio de todo el desastre ocasionado por el incendio, se podía encontrar a Dios. El Domingo 19 de Septiembre fui al procesión que salía al mediodía, y le pedí a Nuestra Señora de la Soledad que me llevara a la iglesia de San Pedro (ya que pensé que allí podría servir mejor a la iglesia que en Desamparados).
La Virgen escuchó mi oración: en febrero encontré la nueva página de los Hermanos de la Soledad, les escribí y al día siguiente tuve respuesta. Al principio todo fue por internet, les mandaba algunos artículos que escribía en este blog. El 15 de Marzo del 2011 conocí al H. Rafael Andrade y comencé, con un poco de miedo (para variar) a conocer a los hermanos de la Soledad y a la rama de los Oblatos, recientemente creada y aprobada por el Arzobispo de Lima, y que contaba con solo dos miembros. Me acogieron con cariño.
Como dije los Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad son la rama de vida consagrada de la Asociación Pública de Fieles Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad: su misión es atender la liturgia y la vida de oración de la iglesia de la Soledad, así como la formación de los cofrades y colaboradores. Hacemos promesa de obediencia al Superior y celibato por el Reino de los Cielos (es decir, renunciamos al matrimonio) y, por ahora, vivimos en nuestras casas. No somos sacerdotes, sino solo hermanos.
El 15 de Junio del 2011 me incorporé como Colaborador y el 17 de noviembre pedí tomar el hábito, aprobando mi pedido el 1 de Diciembre. Pero ahora venía otra cosa: ¿cómo se lo decía a mi familia, que ni se imaginaba por donde andaba? Casi nadie sabía que iba a ser Oblato, solo unos poquísimos amigos. Quise comunicarlo en Navidad, cuando toda mi familia estuviese reunida, pero mis hermanos habían ido a pasarla en casas de sus respectivos suegros. Tenía que ser pronto, además el tiempo urgía: la toma de habito era el 9 de Enero. 
La noche de Año Nuevo del 2012 se lo dije a mis padres, quienes al comienzo me escucharon con cierto escepticismo. Recuerdo que la respuesta de mi mamá fue: "bueno, eso era lo que siempre querías".
El 9 de Enero del 2012 tomé el habito de Oblato, ceremonia muy sencilla a la cual asistieron mis padres, unos pocos familiares, dos amigos de la Universidad, y dos acólitos a quienes tengo mucho cariño. Mi familia estaba feliz y yo también. Allí comenzó mi periodo de iniciación (noviciado) y un camino en el cual me siento muy contento. Sin embargo no era "muy público" esto. Faltaba que lo sepan mis amigos religiosos.
El 12 de Diciembre del 2013, mientras en la iglesia de San Pedro estaba de ceremoniero en la ordenación sacerdotal del P. Adolfo Domínguez, S.J. (uno de los primeros acólitos que formé en Desamparados), en la Soledad se aprobaba mi pedido de ser admitido a las promesas temporales. Días después se lo conté al P. Enrique Rodríguez, S.J. quien me dio ánimos y luego al P. Guillermo Villalobos, S.J.; luego el 30 de Diciembre a la Hna. Gemma, Misionera Parroquial del Niño Jesús de Praga, quien me acogió los primeros años en la Parroquia de Desamparados. El "velo del misterio" comenzaba a descorrerse.
El Domingo 5 de Enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor hice mis promesas temporales, ceremonia a la que asistieron mis familiares, mis amigos de la Universidad y de Desamparados, y acolitaron mis queridos "Cuyes" (acólitos) de Desamparados. El P. Villalobos tuvo la homilía. En esa ceremonia, tomé el nombre de Manuel Ignacio de la Sagrada Familia: Manuel, por ser mi primer nombre, Ignacio por San Ignacio de Loyola y los jesuitas, y de la Sagrada Familia, por ser en ese día en que hice la Primera Comunión, el comienzo de todo. Después de eso publiqué las fotos y muchos amigos se enteraron, algunos jesuitas me mandaron palabras de aliento y me han ofrecido sus oraciones.
Esta es mi historia. Es mas larga, con luces y sombras, con mas personajes, aciertos y errores. Ha sido el paso mas atrevido que he dado en mi vida, yo que he sentido miedo muchas veces. Esta vez solo me he dejado llevar, como un niño, de la mano de María y de Jesús. Muchas veces le he pedido a Nuestra Señora, como San Ignacio, que me ponga al lado de su Hijo; es Jesús quien me ha puesto al lado de su Madre para acompañarla en el misterio de su Soledad.
Escribo este artículo, bastante largo, con mucha emoción y agradecimiento. Estoy feliz del paso que he dado. No es un camino fácil, por eso les pido que recen por mi, para que, como me dijeron el día que tome el hábito: "Dios que comenzó la obra buena, el mismo la lleve a termino".

miércoles, 13 de agosto de 2014

EN UN LUGAR DE LA MANCHA...

"En un lugar de la mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero
rocín flaco y galgo corredor
una olla de mas vaca que carnero..."
(Ya no me acuerdo mas)

Con estas palabras comienza la obra más famosa de la literatura española: "Don Quijote de la Mancha"; y la recuerdo con bastante exactitud porque, estando en tercer año de secundaria, en el Colegio Nacional "Hipólito Unanue", hace casi treinta años en estas mismas fechas, nuestro profesor de Literatura, Manuel Vélez Amaya, nos mandó a leer esta obra, a la cual le ponía mucho interés y muchísima pasión.
Aquella vez no fue mi primer contacto con "Don Quijote": si la memoria no me falla, debo haber leído una adaptación para niños (bueno, de niño llegaban a mis manos varios libros, entre ellos "La vuelta al mundo en ochenta días", "Romeo y Julieta" y "La Divina Comedia", ésta última fue una versión adaptada que me regalaron en la Navidad de 1980 o 1981). Más o menos, a comienzo de la década de 1980, mi mamá compró la versión completa de "Don Quijote", con un empastado de lujo y grabados de Gustavo Doré, que aún conservamos en casa.
Pero el más acercamiento que más recuerdo de esta obra se produjo el Sábado 13 de Noviembre de 1982 a las 3.00 p.m. (ya me imagino la cara que habrá puesto usted, amable lector, al darse cuenta de la precisión con que recuerdo la fecha, esto no es difícil: ese día, horas más tarde, se casaba una de mis tías). Y el contacto no se produjo con un libro sino en la televisión, en unos dibujos animados de la televisión española, que transmitía Canal 7 y que veíamos en un televisor blanco y negro.
Sobre la historia de producción realizada en 1979 pueden revisar http://www.quijote.tv/. Por mi parte les puedo decir que hacían atractiva e interesante esta obra literaria y les confieso que más recuerdo lo que vi en aquellos dibujos que lo que leí. Será por ello que, cuando tuvimos que leerlo en el colegio me resultaban familiares varios nombres y escenas de la historia: la Princesa Micomicona, el Yelmo de Mambrino (que era en realidad una bacía), las piruetas que Don Quijote hizo por su amada Dulcinea, el manteo que sufrió Sancho Panza, el "bálsamo de Fierabrás" (con su genio que canta: "¡Bálsamo, bálsamo, bálsamo de Fierabras" y que pueden oir aquí)...
No es la primera vez que muchos hemos tomado contacto con la literatura universal a través de los dibujos animados: recuerdo que, por el año 1978 transmitían en Canal 4 (América televisión) una versión adaptada de "El Conde de Montecristo", y años antes en Canal 5 (Panamericana televisión) "Las famosas aventuras de Mister Magoo", donde el famoso viejito cegatón interpretaba a los personajes de historias como "Cyrano de Bergerac", "Moby Dyck", o "El Conde de Montecristo" (más recuerdo a Mister Magoo por sus "famosas aventuras", en las que su rostro parodiaba a "La Gioconda" de Leonardo Da Vinci, que por los otros dibujos animados).
Siempre es un gran acierto que algunas de estas grandes obras de la literatura se adapten para la televisión en dibujos animados pensando en los niños de ayer y de hoy (me viene a la mente la parodia del "Barbero de Sevilla" que hizo la Warner Bross con Bugss Bunny como "Fígaro"). En algunos casos despertarán nuestro interés por leer la obra original y, en otros casos, nos la harán más amena.
Hoy en día en que la televisión está invadida por romances de jovencitos que aparecen en programas de "concurso" (?) o de escándalos de personas vinculadas a la "farándula", vale la pena apostar por espacios que nos diviertan y nos culturicen. La "televisión cultural" no tiene porque ser aburrida, ni limitarse solo a documentales de animales, de la National Geographic o del Discovery Channel. Programas como "A la vuelta de la esquina", "Sucedió en el Perú" o "Costumbres", son una muestra de que en el Perú, con "un poco de imaginación y otro poco de fantasía" se puede hacer buena televisión al alcance de todos los gustos y todas las edades.

lunes, 28 de julio de 2014

ANTICUCHOS PARA LA FAMILIA


Una de las tantas cosas de las que nos sentimos orgullosos los peruanos es de nuestra gastronomía: la causa, el ceviche, los anticuchos, los dulces y postres, la chicha morada (lo mejor para refrescarse en verano), el pisco sour... Realmente tenemos una comida extraordinaria. Cuentan la anécdota de que Andrés Avelino Cáceres estando en Europa le sirvieron comida francesa (una de las mejores del mundo, dicen), a él le gusto, pero dijo que preferiría "una patasquita de su tierra" (bueno, confieso que la patasca no es "santa de mi devoción"). Por otro lado (y esto me lo han dicho quienes han estado en el extranjero) la comida peruana solo tiene su sabor y encanto cuando se come en esta tierra, fuera de nuestra patria, tiene otro sabor (dicen que los ingredientes no son iguales). A eso le podemos añadir que cada persona que lo prepara le pone su "toque del sabor", su "secretito", que lo hace único e irrepetible (recuerden lo que escribí en Junio del 2011 cuando hablé de los tamales de mi abuelita).
Mi familia materna tiene muy buena mano para la cocina, tíos y primos han hecho gala de sus habilidades culinarias en las reuniones familiares y en otro tipo de eventos. Con mucho cariño recuerdo a mi tio Arcesio (fallecido en el 2010) preparando muy buenas pachamancas en el patio de su casa: era un espectáculo verlo desenterrar las carnes muy bien condimentadas, rodeadas de hojas de plátano, habas, papas...
De todos los platos de nuestra comida peruana preparados por mi familia tengo mucha preferencia por los anticuchos (visiten http://es.wikipedia.org/wiki/Anticucho para tener mas datos sobre este potaje) y las carnes a la parrilla, preferencia cuyo origen se pierde "en la noche de los tiempos", y que quizás comenzó cuando mi mamá nos llevaba a la procesión del Señor de los Milagros en Octubre y, antes de regresar a la casa, nos llevaba a comer.
Recuerdo que un Domingo de Marzo de 1981, (después que mi hermano salió del hospital recuperado de un accidente que lo tuvo muy mal), mi tio Modesto nos invitó a almorzar a su casa en Monterrico. Creo que la intención no era solo conocer su casa, sino ayudarnos a salir del mal momento que habíamos vivido por el accidente de mi hermano (en ese sentido, familiares y amigos, tuvieron varios gestos realmente reconfortantes que agradecemos muchísimo). Bueno, volviendo al almuerzo en la casa de mi tio Modesto, éste se tuvo sin mayor novedad, la familia estaba contenta ya que, por un  lado mi hermano ya estaba bien y, por otro lado, mi primo Miguel había ingresado a la Universidad de Lima. Pues bien, acabado el almuerzo, yo ya pensaba en decir a mis padres que era hora de volver a casa (en eso no he cambiado mucho); pero mi tía Norma dijo: "Espera, que mas tarde vienen los anticuchos". ¿Anticuchos? mmmmm. Sonaba interesante, creo que mi tia dijo en ese momento una palabra mágica. Al atardecer mi tio Modesto comenzó a encender el brasero en el patio delantero de la casa, y yo estaba atento a ver como preparaba todo. Lo primero que hizo fue pasar por la parrilla un poco de sebo. "Tío, ¿qué esta haciendo?", "Estoy curando la parrilla" (es decir la limpiaba con grasa para poderla utilizar). Luego comenzó a freir los anticuchos. Rato después, siendo ya de noche, llegaban los anticuchos a la mesa del comedor. No me equivoco si digo que quien la pasó mejor que nadie fui yo.
Tiempo después, y en diversas ocasiones, mi mamá preparaba carne a la parrilla no solo para los de casa, sino también en diversas reuniones y paseos con mi familia paterna, comida que ha sido muy apreciada por ellos, y que mis primas recuerdan con mucho cariño. Aunque no siempre eran anticuchos, la forma de prepararlos era la misma.
Con esas experiencias y observaciones, y considerando que me gustan los anticuchos, me he animado en varias ocasiones en estos últimos años a prepararlos en casa. Bueno, decir "prepararlos" es hablar demás. La verdad es que mi mamá corta los corazones de res y los condimenta, y yo simplemente los cocino, siguiendo las indicaciones que me da. Eso si, cada vez que me encargo de esta tarea, recuerdo la primera lección que me dio mi tio Modesto: "curar la parrilla".  
Con mucha gracia se me viene a la memoria como, a pedido de mi hermano, planificamos preparar anticuchos para el "Día de la madre". Yo le dije: "Yo voy a Misa a las 12 m., regreso a la casa a la 1.30 p.m., espérame con la parrilla encendida". Pues bien, me demoré en llegar a la casa (llegue a las 2.15 p.m.) y ni siquiera habían comprado el carbón. A esa hora a hacer todo y mi familia, que estaba de hambre, almorzó con tres horas de retraso.
No vaya a pensar, mi amable lector, que soy un "Gastón Acurio" en estos menesteres. Debo confesar que no siempre he tenido buenos resultados y en mas de una ocasión los anticuchos han salido medio carbonizados. Gracias a Dios, mis padres, mis hermanos y mis cuñados han sido "indulgentes" a la hora de hablar de lo que les preparo. Hoy 28 de Julio, los he preparado con motivo de las Fiestas Patrias del Perú (ya es casi una tradición hacerlos en este día) y, si no se han quemado mucho, ha sido porque mi mamá me ha estado controlando de que no me distraiga en otras cosas.
Una cosa es segura: no me atrevería a prepararlos para alguna reunión familiar, menos con mi familia materna (donde hay quienes tienen mejor mano que yo); aunque confieso que, en esas ocasiones suelo meterme a la cocina, no tanto para ayudar, sino, porque puedo comer impunemente, en complicidad con mis tios y mis primas, sin que nadie (sobretodo mi mamá) me esté controlando.
Por algo dicen que "el que parte y reparte..." y sobretodo, el que gorrea.

¡FELICES FIESTAS PATRIAS!

Escuchen aquí el vals "Noche criolla", según dicen, el Himno de los Restaurantes criollos. 

domingo, 15 de junio de 2014

GOCE, VEINTE AÑOS DESPUES

Ayer, Sábado 14 de Junio, nos reunimos con mis amigos de la promoción 1994-I "Dr. Luis Hernández Berenguel - Dr. Humberto Medrano Cornejo", de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, para conmemorar los veinte años de nuestra graduación. Tenía preparadas unas cuantas palabras que decirles, pues pensé que dirían "Que hable el padrecito"; pero las circunstancias y la hora que, como siempre, hizo que me fuera temprano ("en eso no has cambiado", me dijeron), no me permitió dirigirme a ellos. 
Ahora, con mas calma, les escribo lo que pensaba decirles y creo que, cuando lo lean, lo podrán saborear con más calma y con mas cariño. El mismo cariño que siento por todos mis amigos de GOCE.

Queridos amigos y amigas de GOCE:
Han pasado casi veinte años desde aquella memorable noche del Miércoles 10 de Agosto de 1994 en que nos graduábamos en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, y con ello terminábamos los estudios en dicha casa de estudios. Decir que "nos graduábamos", es solo una forma de hablar, ya que varios de nosotros teníamos que matricularnos al día siguiente en algún curso que nos faltaba para terminar la carrera, y no falto quien, ante el desconcierto de sus padres que no entendían porque tenían que matricularse de nuevo si ya se estaban graduando, les metieron el "viejo cuento" de que se trataba de "cursos de especialización".
Quisiera invitarlos a mirar el tiempo pasado y preguntarnos "¿de qué le tengo que dar gracias a Dios en estos veinte años?". Unos darán gracias por el desempeño profesional como abogados que, en algunos casos, es más notorio que en otros: a Julio Rodríguez lo vemos opinando en materia penal, Paul Duclós estuvo entre los diplomáticos del Perú en el Tribunal de La Haya, Iván Lanegra ha sido Viceministro de cultura... Otros darán gracias por el desempeño en otros campos: Homi como traductora, Salvador Del Solar destaca como actor. a Chalo Quijandría lo vimos como periodista igual que a Beatriz Llanos, César Galindo ha sido Congresista... Otros, por el don la familia, la paternidad o la maternidad, por haber superado alguna dificultad o haber alcanzado las metas trazadas... Yo, por mi parte, doy gracias a Dios por el hábito de Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad que llevo.
Todos tenemos algo de que dar gracias en este tiempo transcurrido y, si abrimos bien los ojos, nos daremos cuenta de que nuestra vida va dando frutos, que en medio de todo Dios va disponiendo de todo para nuestro bien, aun de las experiencias difíciles que hemos vivido; que nuestra vida no ha sido estéril.
Pero también les invito a mirar hacia el futuro y a soñar de nuevo, como lo hicimos hace veinte años. Alguno me dirá que ya no estamos en edad de soñar con el futuro (por allí conversaba con Nano Zaragozá y con Gillian Paredes y me decían que ya no tenemos la misma vitalidad de antes); que ya tenemos una vida armada, que ya no hay nada nuevo en que pensar... y quizás por allí salga algo de pesimismo.
Llegar (y pasar las cuatro décadas) no significa que la vida no nos ofrezca novedades, que ya todo está hecho, y que lo único que queda es seguir así, caminando hacia la jubilación (aun lejana). Creo que la vida nos presenta nuevas experiencias, nuevos retos, nuevos sueños; podemos volver a tomar decisiones, a comenzar, a retomar caminos que, por diversas razones hayan quedado truncados. Quizás esto les evoque la película "A los 40" que recientemente se ha estrenado; a mi, mas bien, me recuerda a una canción que cantamos al final del primer scketch de las Olimpiadas de 1992:

"Toma mi mano y júntala a la tuya
hagamos que florezca al fin la paz,
el futuro nos espera siempre nuevo
con mis amigos todo vuelve a comenzar"

Les animo a soñar, a mantener la ilusión y la alegría de la juventud, a mirar con optimismo ese futuro "siempre nuevo"; y a seguir adelante en los caminos que hemos emprendido.
Que Dios les bendiga a cada uno de ustedes. Yo les agradezco el cariño que desde los tiempos universitarios me han regalado, a veces entre broma y broma, y los encomiendo en mis oraciones con mucho cariño. Guardo de Goce los mejores recuerdos, y creo que, si ahora me ven como Hermano Oblato, es gracias a sus oraciones, y a que ustedes creyeron, mucho antes que yo, que este es mi camino.

¡Gracias Goce, por tanto bien recibido!

martes, 27 de mayo de 2014

EL CRISTO DEL DESCENDIMIENTO

Corría el año de 1603, cuando el 13 de Abril un grupo de españoles venidos de Sevilla fundan en la iglesia de San Francisco de esta Ciudad de los Reyes (Lima), la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, cuya misión era solemnizar la celebración del Viernes Santo en esta ciudad, de la misma manera que se hacía en los reinos de España. Por aquel entonces Santo Toribio de Mogrovejo era Arzobispo de Lima; a pocas cuadras, en el Convento de Santo Domingo, vivía el Hermano Martín de Porres; un poco mas allá, una Terciaria Dominica, Isabel Flores de Oliva, Santa Rosa de Lima, se santificaba en su casa; y San Francisco Solano recorría el Virreynato del Perú evangelizando a los pueblos.
La Cofradía de la Soledad, en su afán de dar mayor realce a la celebración del Viernes Santo, contrató en 1619 al escultor catalán Pedro de Noguera (el mismo que fabricó la sillería del Coro de la Catedral de Lima), para que le hiciera una imagen de Cristo, articulado en cabeza y brazos, de modo que pudiera colocarse en una cruz el Viernes Santo, reclinar su cabeza al momento de expirar, y luego ser descendido para ser trasladado en un catafalco en procesión por las calles de la ciudad. Así pues, a partir de 1620, comienza a realizarse en la Plazuela de San Francisco el "Oficio del Descendimiento", que consistía en representar la muerte de Jesús y su descendimiento de la Cruz, luego se tenía una procesión, junto con otras imágenes de la Pasión de la iglesia de la Soledad, entre ellas la de Nuestra Señora de la Soledad, y concluía con la "sepultura" de Cristo bajo el altar mayor de la iglesia de la Soledad. Como dato adicional mencionamos que el Domingo de Resurrección, salía del mismo lugar una imagen de Cristo Resucitado que se encuentra, por ahora, en la Catedral de Lima. Dos cuadros del siglo XVII que se encuentran en la Sala de Cabildos de la iglesia de la Soledad (que actualmente funciona como capilla provisional) nos muestran el esplendor de esta procesión en la que participaban mas de mil penitentes.
Estamos en una época en la que los oficios litúrgicos se tenían en latín y muchos pobladores eran analfabetos, por lo que las representaciones de la Pasión de Cristo (música, pintura y escultura) eran un medio de acercarse al Misterio Pascual "cómo si presente estuviese". Y en ese contexto del barroco limeño (siglo XVII), el P. Francisco del Castillo, S.J. iniciará años mas tarde en la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, la "Meditación de las Siete Palabras de Cristo" (que después el P. Alonso Messía, S.J. convertirá en el tradicional "Sermón de las Tres Horas"), cuya única finalidad es reflexionar sobre las Palabras que Jesús dijo mientras agonizaba en la cruz.
La Independencia del Perú hizo que decaigan todas las devociones de origen español, y por ello dejó de realizarse la procesión penitencial del Viernes Santo; decayendo la devoción del pueblo limeño al "Cristo del Descendimiento", quedando en el olvido. Asimismo, el paso del tiempo, hizo que algunas personas, con muy buena intención, pero con poco criterio, retocaran esta imagen en diversas épocas y, en consecuencia, perdió su belleza original.
El Sábado Santo de 1990, gracias a la iniciativa de Mons. Augusto Vargas Alzamora, S.J. Arzobispo de Lima y de Mons. Alberto Brazzini Díaz Ufano, salieron en procesión las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad y de San Juan Apóstol; y en el 2004 vuelve a salir la imagen del Cristo Yacente. Mas adelante, en el 2006, meses después que un  incendio dañara parte de la iglesia de la Soledad, la Procesión de Penitencia de Nuestra Señora de la Soledad y del Cristo Yacente (al que se llamó el "Cristo del Santo Entierro") recupera como día propio el Viernes Santo, y junto con ello se comenzó a realizar el cortejo procesional, al mismo estilo de Sevilla, tal como se aprecia en los cuadros mencionados mas arriba.
En el año 2012, los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad (institución a la cual pertenezco como Hermano Oblato), restauramos la "Ceremonia del Descendimiento" después de casi 200 años, que se realiza a continuación de la Liturgia de la Pasión del Viernes Santo. Gracias a la ayuda de los Franciscanos del Convento de los Descalzos de Lima, conseguimos el Ritual que se emplea en la Basílica del Santo Sepulcro en Tierra Santa y, luego de traducirlo, lo utilizamos a partir de ese año en la iglesia de la Soledad. Es cierto que en diversas partes del Perú (por ejemplo en Lurín) se realiza esta ceremonia desde tiempos coloniales, en la cual los "santos varones" van desclavando la imagen de Jesús y la preparan para ser llevado en una procesión, en medio de cánticos y moniciones; sin embargo, el rito de la Basílica del Santo Sepulcro (que, al parecer, fue utilizado en la iglesia de la Soledad en los tiempos coloniales) es mucho más sobrio y más solemne, y en el cual el canto gregoriano acompaña discretamente el descendimiento, la incensación y la unción de Jesús para luego tener la procesión.
Pero a la restauración de la procesión del Viernes Santo y del Oficio del Descendimiento, faltaban dos restauraciones mas: la de la imagen en si, y la del nombre de la misma, ambas retocadas por el tiempo. El año pasado, los Hermanos de la Soledad le encargaron al taller del Museo "Pedro de Osma" dirigido por el maestro Álvaro Sandoval, la restauración de la imagen de Cristo; y, junto con ello, se encontró el contrato que la Cofradía de la Soledad hizo con Pedro de Noguera en 1619, que nos permitió restaurar el nombre de la imagen: "Cristo del Descendimiento", porque fue hecho para la Ceremonia del Descendimiento del Viernes Santo.
El pasado Viernes Santo, aun sin terminar su restauración, la imagen del Cristo del Descendimiento estuvo en las celebraciones de la iglesia de la Soledad. A muchos les impresionó, y quienes lo vieron en el catafalco, tenían la impresión de ver el cuerpo de un difunto envuelto en una sábana, lo cual causaba respeto y devoción.
Hoy, habiéndose concluido el proceso de restauración (que es volver la imagen a su estado original), el Museo "Pedro de Osma" de Barranco, inicia la exposición "Cristo del Descendimiento, tesoro del barroco limeño, obra del maestro escultor Pedro de Noguera" donde, además de exponerse la imagen de Cristo, se mostrará como fue restaurada la imagen y un video de la Ceremonia del Descendimiento y de la Procesión del Viernes Santo. Será una oportunidad para apreciar esta obra de arte, y con ella la expresión de fe de la iglesia de Lima que desde tiempos coloniales ha honrado a Cristo y a María en el Misterio Pascual. Los invito a visitar esta muestra en el Museo ubicado en la Av. Pedro de Osma 423, Barranco, y a animarse a colaborar con los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad en  restauración de la iglesia (que se está avanzando en ello) y en las imágenes.
El video lo pueden ver haciendo click aqui.
Y, a propósito de restauración de imágenes, sueño con que pronto pueda devolverse el esplendor y belleza a la imagen del "Santo Cristo de la Columna y Lágrimas", imagen de madera del siglo XVII, y cuyo costo de restauración asciende a la suma de US$ 3,000.00 (Tres mil dólares americanos) monto que, posiblemente tenga con mucha facilidad algún devoto lector de este blog. Si usted es ese lector, o quiere ayudar en algo, visítenos en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad (esquina Jr. Ancash con Jr. Lampa, costado de las Catacumbas de San Francisco de Lima).

viernes, 16 de mayo de 2014

SIGNOS DE RESURRECCION

I
Corría la Cuaresma del 2010, y Elizabeth, una amiga de la Universidad Católica, que se encuentra en Europa y a quien no veo desde hace muchos años, retomó contacto conmigo por la lectura de este blog y por el facebook, por medio de los cuales se enteró de mi trabajo en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados. En una de las veces que conversamos me comentó que su papá, ya mayor y con problemas de salud, se encontraba internado en una casa de reposo en Magdalena, y me pidió que fuera a visitarlo; me dijo además que él había estado vinculado a la Iglesia en su juventud y que le vendría bien una visita como la mía.
Me comprometí a hacer la visita. Sin embargo, una pregunta me asaltaba en ese momento: ¿qué podía hacer durante una visita a una persona mayor, que nunca en su vida me había visto? Aún así, en los días de la Semana Santa me lancé a esta misión, no sin antes avisar a Elizabeth para que prepararan a su papá para la visita.
Cuando llegué me trajeron al papá de Elizabeth, un señor mayor, sentado en una silla de ruedas, que no hablaba. Lo único que se me ocurrió, fue entonar algo de Canto Gregoriano (pues, como ya les dije, sabía que de joven había estado vinculado a la Iglesia). En aquel momento, el señor cambió su semblante, y me aplaudió muy suavemente (ahora que lo pienso, no recuerdo que muchas personas me hayan aplaudido por haber cantado, ya que por lo general solo canto en Misa y allí no se aplaude). Durante un momento me puse a cantar y a hablarle un poco, el señor me tomó de la mano, y en su rostro pude ver un poco de alegría.
Me costó despedirme, si mal no recuerdo la hora de visita había terminado. Pero en aquella ocasión, con solo algunos cantos en latín le devolví la sonrisa a un hombre anciano y enfermo. Cuando se lo conté a Elizabeth me agradeció la visita, que al parecer le hizo bien a su padre. Mas adelante ella se llevó a su padre a Europa a vivir con ella.
Así como yo tuve esa experiencia, muchas personas de buena voluntad dan alegría a quienes, en hospitales y asilos, viven de alguna manera la experiencia de la muerte, del dolor, de la soledad.

II
En el Jirón Aguarico, en Breña, los jesuitas tenían una casa, que en sus primeras épocas sirvió como sede del Centro de Proyección Cristiana, dirigido por el P. Eduardo Bastos, S.J. Mas adelante, la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados utilizó dicho local para que funcione allí el Dispensario Médico Parroquial (que fue desactivado el año 2003) y un Centro de Conciliación Extrajudicial. Después bajo la tutela de la parroquia funcionó allí un Taller de Terapia y Oración para personas con problemas de drogas y alcohol. Cuando los jesuitas dejaron Desamparados se cerró el Taller de Terapia, el Centro de Conciliación se mudó a un nuevo local, y la casa quedó a cargo de unos guardianes. Hay que mencionar que después que se cerró el Dispensario Médico Parroquial aquel local fue tornándose lúgubre y triste, algo que se hizo mas visible cuando se instaló el Taller de Terapia, y mucho aún más cuando ya no funcionaba nada en ese inmueble.
Años después, mi amiga Rossana, educadora de niños por vocación y formación (a quien muchos le debemos sus enseñanzas, su paciencia y su consejo en Desamparados), compró el inmueble del Jirón Aguarico para que funcione un nido. Recuerdo que cuando ni bien lo pudo ocupar, me invitó junto con Carlos su esposo, a visitar el lugar: era un lugar desolado, me recordaba a la cárcel que había visto en una película (y ahora que recuerdo, a los calabozos de las Comisarías, de lo cual hablaré en otro momento). Rossana me dijo que, cuando los guardianes desocuparon la casa sacaron gran cantidad de basura, y que daba miedo visitar los ambientes del fondo.
Tiempo después visité la casa cuando estaba en obras; y, más adelante, cuando comenzó a funcionar el Nido que lleva por nombre "Mundo Azul". La casa había cambiado: ya no había muerte, había vida, los niños jugaban, bailaban, hacían travesuras, corrían... y vi a Rossana que era feliz porque daba un paso más en su vocación al servicio de la educación de los niños más pequeños.

* * *
La Resurrección de Jesús es el acontecimiento fundamental de nuestra fe: creemos que Él ha vencido a la muerte, y que nosotros participaremos de su victoria.
Sin embargo, corremos el peligro de "encerrarlo en la Iglesia" y no verlo en otros lugares: Jesucristo vive, nos hace a nosotros testigos de su Resurrección y nos hace a nosotros "Resucitadores": resucitan muertos aquellos que visitan a los enfermos y ancianos en asilos y hospitales dándoles alegría y consuelo, aquellos que trabajan con quienes están en la cárcel, aquellos que son capaces de transformar inmuebles desolados y le dan vida con la alegría de los niños, aquellos que educan a quienes son difíciles de educar, aquellos que dan aliento a los que sufren, aquellos que les enseñan a los que nadie quiere que ellos son también valiosos para Dios y para el mundo...
Usted, mi amable lector puede recordar muchas cosas más. ¿No ve en ellos la alegría de la Resurrección, de la vida? Eso es lo que celebramos en la Pascua: un Dios vivo, que vive entre nosotros, que nos invita a dar vida.
Quienes trabajan por esa vida, muestran la gloria de Dios que está en la tierra; hacen realidad lo que dijo San Ireneo en el siglo II: "La gloria de Dios es el hombre viviente".

Les invito a escuchar "Luz que vence a la sombra" de Miguel Manzano y José Antonio Olivar.

sábado, 19 de abril de 2014

LA CELEBRACION DEL TRIDUO PASCUAL - DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCÓN

VIGILIA PASCUAL
La Vigilia Pascual es el corazón de la Pascua, la celebración más importante de todo el Año Litúrgico. Es una celebración de carácter nocturno, la simbología litúrgica nos obliga a realizarla de noche (luz que vence a las tinieblas, el Cirio Pascual que ilumina la iglesia, la noche en que Cristo vence a la muerte); por ello debe empezar después que anocheció el Sábado (muchos lo empezamos a las 8 o 9 de la noche del Sábado) y debe terminar antes que amanezca el Domingo (¿alguna comunidad se animaría a empezar la Vigilia Pascual el Domingo a la 1 o 2 de la madrugada?).
Es una noche en vela, de fiesta y alegría, porque Cristo ha vencido a la muerte, pero también es una noche en la que la Iglesia, con las lámparas encendidas, espera el retorno de Cristo. Por ello, no debemos tener miedo que sea una liturgia larga, si se celebra en un clima de alegría y jubilo no resultará pesada y será la mejor propaganda para que la gente asista el año siguiente.
Nuestra Vigilia Pascual consta de 4 partes:
- Lucernario: Fuera de la iglesia se prepara el fuego, del cual se encenderá el Cirio Pascual en que se encenderán las velas de los fieles y que ingresará al templo que estará a oscuras. Ya en la iglesia se canta el “Pregón Pascual” que es el anuncio de la Resurrección de Cristo y la evocación de los grandes momentos de la historia de la Salvación: la inmolación de Cristo el Cordero Pascual, el paso del Mar Rojo, la restitución a la gracia de los pecadores; y espera que Cristo encuentre a la Iglesia reunida con las lámparas encendidas.
- Liturgia de la Palabra: Esta es una noche de oración, de contemplar y escuchar con calma la Palabra de Dios. La Iglesia nos propone 7 lecturas del Antiguo Testamento: La Creación, el Sacrificio de Isaac, el Paso del Mar Rojo (esta lectura es obligatoria), la Misericordia y el amor eterno de Dios (Isaías 54, 1.4),  la Alianza nueva con Dios (Isaías 55, 1-11), El camino a la claridad del resplandor del Señor (Baruc 3, 9-15. 32-4,4) y la promesa del agua purificadora (Ezequiel 36, 16-28). Terminadas las lecturas del Antiguo Testamento se entona el “Gloria a Dios en el cielo” y, luego de la oración colecta, se proclama la Epístola (Romanos 6, 3-11); se canta solemnemente el “Aleluya” (que no se canto durante la Cuaresma), seguido del Salmo 117 y se proclama el Evangelio de la resurrección del Señor.
- Liturgia Bautismal: La tercera parte de la Vigilia es la celebración (o el recuerdo) del Bautismo, si hay catecúmenos se bendice el agua bautismal y se celebran los Bautismos y las Confirmaciones; si no hay bautizandos, se bendice el agua y luego la asamblea, con las velas encendidas renueva sus promesas bautismales: renuncia al pecado y hace su profesión de fe; acto seguido el sacerdote asperja con agua bendita a la asamblea recordando el Bautismo. ¿Por qué se celebran los Bautismos o se recuerda este sacramento en la Vigilia Pascual? La razón nos la ha propuesto san Pablo en la Epístola de esta noche: el Bautismo es nuestra participación en la muerte y resurrección de Cristo, el hombre viejo muere y renace un hombre nuevo.
- Liturgia Eucarística: La de esta noche es la Eucaristía por antonomasia, la celebración del banquete con el resucitado, memorial de su muerte y de su resurrección. Terminada la Misa el sacerdote o el diácono nos despide diciendo “Pueden ir en paz aleluya, aleluya” y nuestra despedida gozosa es “Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya”

DIA DE PASCUA
Este día es el gran Domingo del año, cantamos con toda la Iglesia “Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”. Han comenzado 50 días de fiesta que concluirán con el Domingo de Pentecostés. Es día de fiesta y alegría.
La liturgia nos invita alegrarnos: nuestros Templos se visten de fiesta, suenan los instrumentos, adornamos con flores el altar y el Cirio Pascual arde junto al ambón.
Durante los 50 días de Pascua leemos en la primera lectura el libro de los Hechos de los Apóstoles. La primera lectura del Día de Pascua es el testimonio de Pedro en Casa del pagano Cornelio (Hechos 10, 34a. 37-43), seguido del Salmo 117; la segunda lectura es una invitación a buscar los bienes de arriba (Colosenes 3, 1-4); y, antes del canto del “Aleluya”, se proclama la secuencia “Victimae Paschali laudes” (Ofrezcan los cristianos), una hermosa pieza poética medieval que exalta el triunfo de Cristo el Cordero inmolado y recuerda el testimonio de María Magdalena. El Evangelio es el relato del descubrimiento del sepulcro vacío contado por san Juan (Juan 20, 1-9)
Han comenzado 50 días de fiesta, como si fueran un solo Domingo. Que, después de acompañar a Jesús en su Pasión, podamos acompañarlo en su resurrección y que podamos decir como Pedro: “Nosotros damos testimonio de que hemos comido y bebido con él después de la Resurrección”.

viernes, 18 de abril de 2014

LA CELEBRACION DEL TRIDUO PASCUAL III - SÁBADO SANTO DE LA SEPULTURA DEL SEÑOR

Es el día de la sepultura del Señor. Es la experiencia del vacío, la soledad: cuando muere algún miembro de la familia “se nota su ausencia”. El Señor esta sepultado, no esta, no hay sacramentos, ni Eucaristía (excepto como Viático).
Pese a que no hay Misa, la Iglesia celebra la Liturgia de las Horas y recomienda el ayuno, mientras espera la Resurrección del Señor.

Hay una confusión al llamar a este día “Sábado de Gloria”: pienso que la razón de este nombre se debe a que hasta la primera mitad del siglo XX los oficios equivalentes a nuestra Vigilia Pascual se celebraban en la mañana del Sábado Santo anticipándose la Resurrección del Señor. Con la restauración de la Semana Santa en la década del cincuenta el Sábado Santo recuperó su antiguo significado: ser el día de la sepultura del Señor y no de la Resurrección, más aún, si tenemos en cuenta que la Vigilia Pascual (que celebramos en la noche del Sábado), no es la celebración del Sábado Santo, sino la primera celebración del Domingo de Pascua de Resurrección.
Oremos en silencio junto a la tumba de Jesús y acompañemos a María en el misterio de su Soledad.

jueves, 17 de abril de 2014

LA CELEBRACION DEL TRIDUO PASCUAL II - VIERNES SANTO DE LA MUERTE DEL SEÑOR

La Iglesia nos invita contemplar el Triunfo de Cristo en la Cruz. Es curioso que San Juan señala que el día en que murió Cristo se inmolaba el Cordero Pascual.
En este día, por una tradición muy antigua no hay Misa, pero si Liturgia: tanto el Oficio Divino, como la Celebración de la Pasión del Señor. También es un día de ayuno y abstinencia obligatorio.
La celebración de la Pasión no es una celebración de luto de la Iglesia, sino de Triunfo de Cristo exaltado y glorificado en la Cruz. El color de las vestiduras no es el negro o morado de difuntos (antiguamente se usaban estos colores), sino el rojo, el color del triunfo de los mártires.
La Liturgia de la Pasión consta de tres momentos
- Liturgia de la Palabra: El sacerdote y los ministros ingresan al templo sin canto, con ornamentos de color rojo, se postran en tierra y dice una primera oración. No hay acto penitencial. La proclamación de la Palabra de Dios consta de tres lecturas (además del Salmo Responsorial): la primera es el Cuarto Cántico del Siervo de Yavé (Isaías52, 13―53, 12), en el que la tradición ha visto profetizado los sufrimientos del redentor; la segunda (Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9) nos presenta el sacrificio de Cristo como el ejercicio de su sacerdocio; y, como es tradicional, se proclama la Pasión según San Juan, que presenta a Cristo como el Cordero Pascual inmolado en quien se cumplen todas las profecías y cuya muerte no es un fracaso sino su glorificación. Luego de la Homilía, se hace la Oración Universal en la que se proclaman 10 intenciones (por la Iglesia, el Papa, los Fieles, los Catecúmenos, la Unidad de los Cristianos, los Judíos, los que no creen en Dios, los que no creen en Cristo, los gobernantes y los atribulados), según la antigua manera romana, presentando a Dios Padre las grandes intenciones de la Iglesia Universal.
-  Adoración de la Cruz: Este rito tiene su origen en Jerusalén, en este día el Obispo daba a besar el “Lignum Crucis”; posteriormente pasó a toda la Iglesia. Hay que tener presente que nosotros no adoramos la Cruz, sino a Cristo crucificado quien en el madero de la Cruz da su vida en rescate por todos. Los cantos nos invitan, por un lado a considerar nuestras ingratitudes frente a Dios (“Pueblo mío ¿qué te he hecho? Yo te saqué de Egipto….y tu hiciste una Cruz para tu Salvador”) y por otro lado exaltan el Misterio y el Triunfo de Cristo crucificado (“Tu Cruz adoramos, Señor y tu anta resurrección alabamos y glorificamos”; “Oh Cruz fiel árbol único en nobleza…”)
La sagrada Comunión: Terminada la adoración de la Cruz el altar (que ha permanecido desnudo desde el final de la Misa del Jueves Santo) es vestido con un mantel para la celebración de la comunión, memorial de la Muerte y Resurrección del Señor. Terminada la Comunión se hace una Oración sobre el pueblo y se termina la liturgia sin canto ni bendición final.
Contemplemos en este día a Cristo crucificado. Que la liturgia de hoy, y los ejercicios de piedad (procesiones, Vía Crucis), nos ayuden a profundizar en el amor de Jesús que nos amó y se entregó por nosotros.

miércoles, 16 de abril de 2014

LA CELEBRACION DEL TRIDUO PASCUAL - I. JUEVES SANTO DE LA CENA DEL SEÑOR

Cada año la Iglesia Católica celebra los Misterios de la Muerte y Resurrección de Jesucristo en la denominada Semana Santa. El corazón de todos estos días (y también del Año Litúrgico católico) lo constituye el Triduo Pascual de la Muerte Sepultura y Resurrección del Señor.
En las siguientes líneas trataremos de explicar el sentido de cada uno de estos días, a fin de conocer mejor nuestra liturgia.
Ante todo, debemos partir de que, un Triduo, lo constituyen tres días de celebración, en el caso del Triduo Pascual lo constituyen el Viernes Santo de la Muerte del Señor, el Sábado Santo de la Sepultura del Señor y el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor, constitución que viene desde los primeros siglos de la Iglesia (San Agustín llamará a estos días el Triduo del Crucificado, Sepultado y Resucitado). Hasta hace muy poco se consideraba al Jueves Santo como parte de este Triduo; sin embargo, la Iglesia, siguiendo a la antigua tradición considera al Jueves Santo como el último día de la Cuaresma (antiguamente era el día en que se reconciliaban a los penitentes); y la tarde o noche del Jueves Santo es la “Introducción al Triduo”  (algo así como las “Primeras Vísperas”).

JUEVES SANTO:
Cono ya dijimos, la celebración de la tarde o noche del Jueves Santo es la “Introducción al Triduo Pascual”  (cabe señalar que la Misa Crismal, que se celebra en las catedrales el Jueves Santo en la mañana no forma parte del Triduo, sino de la Cuaresma). En esta noche se tiene la Celebración de la Cena del Señor, que es la conmemoración de la Institución de la Eucaristía, del Sacramento del Orden y del mandato del Señor de amarnos mutuamente, todo esto en la noche en que el Señor fue entregado a su Pasión.
Las lecturas de la Misa nos presentan tres aspectos de esta celebración:
- La Cena Pascual de los Judíos (Éxodo 12, 1-8. 11-14). Este pasaje nos da el contexto en el cual Jesús celebró la Última cena y se ofrece como el verdadero Cordero Pascual.
- El relato de la Última Cena: (1 Corintios 11, 23-26) es el texto más antiguo que nos habla de la Eucaristía. San Pablo nos presenta a esta celebración como el memorial de la muerte del Señor hasta que vuelva.
- El lavatorio de los pies (Juan 13, 1-15). San Juan pone este relato como el comienzo de la “Hora” de Jesús, donde amando a los suyos hasta el extremo deja el encargo de amar y servir.

Dentro de la Misa de esta noche hay elementos extraordinarios que nos llaman la atención:
- El lavatorio de los pies: en la cual el sacerdote, repitiendo el gesto de Jesús, lava los pies a doce personas de la comunidad, para indicar que está al servicio de sus hermanos (recordemos que entre los judíos el lavar los pies a los invitados era un gesto de hospitalidad que no lo hacía el dueño de casa sino el sirviente o el esclavo).
- El Traslado del Santísimo al Monumento: Terminada la comunión y dicha la oración final se inciensa el Santísimo y se le traslada en procesión hasta una capilla adornada donde permanece en Reserva Solemne hasta la medianoche (en que comienza el Viernes Santo). El nombre de “Monumento” tiene su origen en una simbología que veía al lugar de la reserva como “Monumento Sepulcral de Cristo”. En realidad se trata de reservar el Cuerpo de Cristo para la Comunión del Viernes Santo, y aunque entre nosotros los Monumentos son capillas adornadas con mucha elegancia, la Iglesia nos invita a ser sobrios
- La denudación de los altares: Terminada la Misa se desnuda el Altar, dejándolo sin luces, ni flores, ni manteles. Tiene su origen en una tradición antigua en que los días en que no había Eucaristía se despojaba de todo al altar, como el Viernes Santo no hay Misa se procede a quitar y guardar manteles y candelabros. En la Edad Media se vio en este gesto una simbología de Cristo despojado de sus vestiduras.

Que, en este día, los textos bíblicos y los gestos litúrgicos nos animen a contemplar el gesto de entrega de Jesús: entrega a sus discípulos a quienes sirve como el último de los esclavos, entrega de su vida por nuestra salvación, entrega de su Cuerpo y su Sangre como memorial de su muerte y resurrección y presencia real y permanente en la Iglesia.

lunes, 14 de abril de 2014

NOTAS PARA EL DOMINGO DE RAMOS

Con la bendición y procesión de los ramos hemos dado inicio a la Semana Santa. Son unos días muy intensos, el corazón del Año litúrgico, con celebraciones y tradiciones ricas en simbolismo. Son también días de mucho trabajo para los sacerdotes (que tienen que atender las confesiones de los fieles), para los encargados de liturgia (que tienen que hacer muchos preparativos); y también para las Cofradías y Hermandades que tienen como titulares a Cristo en su Pasión y a nuestra Madre Dolorosa.
Hemos oído en la bendición de los ramos como Jesús entra en Jerusalén aclamado por la gente sencilla que había acudido para la fiesta de la Pascua. Las palmas, en la iconografía cristiana, son el símbolo del triunfo que se obtiene después de la muerte por causa del Evangelio, de allí que los mártires son representados vestidos de blanco con palmas manchadas de sangre en las manos; el olivo simboliza la paz, y con sus ramas se coronan a los vencedores, tal como vemos en las Olimpiadas. Aclamamos a Cristo con palmas y olivos como un anticipo de su resurrección.
Pero para llegar a la resurrección, para que la vida triunfe sobre la muerte, es preciso enfrentar a la misma muerte. San Pablo, en la Carta a los Filipenses, nos recuerda como Cristo, siendo Dios, por nosotros se hace hombre, y se somete a la muerte. La Pasión que hemos escuchado, nos relata como fue esa “una muerte de cruz”: violenta, humillante, dolorosa… Una Pasión ante la cual Jesús le pide a su Padre, “a gritos y con lágrimas”, que, si es posible, le libre de esa hora difícil. Una Pasión que llega a tal grado de abandono y sufrimiento que hace al Hijo de Dios sentirse abandonado por todos, al punto de gritar, como muchos lo han hecho en las horas difíciles “¡Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado?!”
Pero ese abandono y esa muerte no fueron la ni última ni la definitiva palabra de Dios. Jesús se somete a la muerte “y por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el Nombre sobre todo nombre”, nos ha dicho la carta a los Filipenses: después de enfrentarse a la muerte Jesús resucita y destruye las cadenas de la muerte. La vida vence a la muerte ¡Esta es la palabra definitiva de Dios! Y nosotros estamos llamados a esa vida con Cristo.
Celebremos esta “Semana Mayor” con espíritu de recogimiento. ¡Qué no se ahogue nuestro espíritu de oración! ¡Qué tengamos tiempo para orar y estar con Cristo, acompañándolo en su Pasión! Y que, después de haberlo acompañado en su Pasión y muerte, le acompañemos y le sigamos, también, en la gloria de la resurrección.

lunes, 3 de marzo de 2014

GRACIAS, DESAMPARADOS


Desde que era niño mi mamá me llevaba a rezar a la Parroquia de Nuestra señora de los Desamparados, allí como cualquier pequeño travieso me metía debajo de las bancas a jugar. Allí el 30 de Diciembre de 1979 hice mi Primera Comunión (inolvidable cuando el P. Francisco De La Aldea, S.J., me hizo una pregunta en la homilía de la Misa, y el P. César Regueras, S.J. me hizo llevar las vinajeras y casi de la mano me llevó a comulgar por primera vez).
Años después en 1982 me encontré de nuevo en Desamparados con el P. Regueras cuando tenía que hacer una tarea para el colegio, comencé a ir de nuevo a Misa allí (hasta entonces había ido a San Pío X en Mirones) y le buscaba para conversar con él. Recuerdo que asistía a su Misa de 11 a.m. y después a la de 9.00 a.m. En 1983 asistía a la Misa de 8.00 p.m. que tenía el P. Pedro Barreto, S.J. (hoy Arzobispo de Huancayo) y cuyas homilías me cuestionaban mucho.
Aunque sabía acolitar, nunca fui acólito; sin embargo el primer viernes de Julio de 1984 el P. Regueras me pidió que le ayudara a llevar el incensario en la Bendición con el Santísimo. Mientras cantaban "Oh Dios Eucaristía", el sonido del órgano, el canto de la asamblea, el humo del incienso, el estar arrodillado delante del altar al que veia desde abajo, como nunca lo había visto... todo se grabó en mi corazón.
Después comencé a tener contacto con las Religiosas Misioneras Parroquiales del Niño Jesús de Praga, y en Diciembre de 1984 les ayudé a preparar el nacimiento de la Parroquia (allí aprendí todos los trucos para hacer uno bien hecho). En 1985 comencé a cantar en el coro, en 1987 a ayudar con la monición de la misa de las 8.00 a.m. y el 25 de Diciembre de 1988 comencé a tocar el órgano en la Misa. He dirigdo coro, he fundado el Coro de adultos de la parroquia,  y desde 1992 hasta el 2007 estuve a cargo de la Coordinación de la Liturgia Parroquial, misión que no siempre he desempeñado con acierto y buen tino. Gracias a Dios los Párrocos PP. Enrique Monteverde, Jorge Crooke y Enrique Rodríguez, jesuitas, me tuvieron paciencia y aprecio, y confiaron en mi; espero no haberlos defraudado.
Pero la labor a la que mas empeño y cariño le puse fue la Dirección con el Grupo de Acólitos de la Parroquia. Todo comenzó como jugando en la Semana Santa de 1989 en que tuve que suplir al Formador, Rafael Callirgos, que estuvo de viaje por esos días; 4 meses mas adelante comencé a reunirme con ellos semanalmente para ayudarles en la formación. Desde 1993 hasta Mayo del 2008 dirigí el Grupo de Acólitos y, luego de un "año sabático" estuve de regreso en Marzo del 2009.
Debo haber formado a mas de 200 acólitos en estos años, he compartido muchas cosas con ellos, la liturgia, la oración, la fe; he aprendido a jugar pelota con ellos, me he ido de campamento, de paseo, a comer, a pasear por los museos de arte religioso de Lima... No ha sido una experiencia fácil, en ocasiones he tenido dificultades por el incumplimiento de alguno, la conducta de otro; creo que es la experiencia que tiene cualquier maestro de colegio. La gran mayoría son mis amigos y guardo muy buenos recuerdos. Me da gusto ver que varios de ellos han formado un hogar, han estudiado una carrera, incluso uno de ellos es sacerdote de la Compañía de Jesús. Guardo de ellos los mejores recuerdos, de algunos mas que de otros.
Y ahora concluye mi misión. Desde hace dos años soy Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad (de ello hablaré en otro post) y es necesario que me dedique a las actividades que me han encomendado en la iglesia de la Soledad, entre ellas la atención de la liturgia y la formación de un Grupo de Acólitos. Puedo decir, como dijo una vez el P. Carlos Murtaugh, S.J., que voy "a hacer lo mismo de siempre, pero de la mano de Dios".
Me voy agradecido con todos: con los Jesuitas, las Misioneras Parroquiales del Niño Jesús de Praga, las Siervas de San José, las Franciscanas del Buen Consejo, los Sacerdotes Diocesanos que me han permitido ayudar con los Acólitos, los Grupos Parroquiales que me han acogido con cariño, los Coros en especial el coro de adultos, los fieles; pero sobretodo de mis acólitos, de estos "Cuyes" que me han alegrado mucho en estos años, y a quienes les di lo mejor de mi formación. Bien dijo de ellos el P. Pedro Gassó, S.J.: los acólitos son mi espina y mi corona.
Solo les pido que recen por mi, para que sea fiel a mi vocación de Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad.

¡GRACIAS DESAMPARADOS!
¡GRACIAS POR TANTO BIEN RECIBIDO!