miércoles, 27 de abril de 2011

IN MEMORIAM: MONS. JOSÉ MARÍA IZUZQUIZA HERRANZ, S.J.

Ayer, Martes 26 de Abril, partió a la Casa del Padre Mons. José María Izuzquiza, S.J., Obispo Vicario Emérito de Jaén. Lo conocí en la iglesia de San Pedro a donde acudía para confesarme con Él (junto a varios acólitos de Desamparados). Tenía una gran paciencia y siempre nos trataba con cariño, recuerdo que nos decía "Pídele a Diosito que te ayude con esto...". Tuve también la oportunidad de ayudarle en algunas Misas tanto en Desamparados como en San Pedro, desempeñándome como maestro de ceremonias en una ordenación diaconal y en algunas confirmaciones. Recuerdo que, la última vez que acolité con él el 7 de Diciembre del 2008 en la Confirmación de la iglesia de San Pedro, nos tomaron una foto junto a los acólitos y nos decía para arrancarnos una sonrisa, con su sencillez, buen humor y su voz gastada: "No pongan cara de gallina viuda".
Comparto con ustedes la homilía que dijo el 1 de Enero del 2002, cuando ordenó Obispo a Mons. Pedro Barreto, S.J. Son palabras que deberían hacernos reflexionara muchos cristianos:

De una manera especial me dirijo a ti, querido Pedro, hermano y continuador en la labor apostólica en el Vicariato de Jaén. No te voy a dar doctrina sobre lo que es un obispo en la Iglesia de Dios. Tenemos muchos y valiosísimos documentos de la Iglesia que nos hablan de ello. Piensa en el reciente Sínodo celebrado en Roma. Por otra parle, ni yo sabría hacerlo, ni creo que tú esperes que lo haga. Simplemente, voy a pretender brevemente darte ánimos para ser Obispo.

Sí, darte ánimos. Muchos te habrán felicitado porque has sido distinguido con la dignidad episcopal. No te lo creas. Has sido elegido para ser sucesor de los apóstoles. Y los apóstoles no fueron distinguidos con ninguna dignidad, porque Jesucristo no vino a distribuir dignidades, sino cruces. Cruces que tenemos que cargar para seguir al maestro. Las dignidades las hemos inventado los hombres, no Jesucristo. Cuando dos de los primeros apóstoles, sin saber lo que pedían, pretendieron obtener un privilegio en el reino de los cielos, Jesucristo les recordó la condición para escalar puestos de honor en su Reino: beber el cáliz de amargura que El iba a beber.

Los puestos altos nos gustan a todos, pero beber el cáliz ya no tanto. La primera cruz que te pone hoy el Señor es la cruz de ser PASTOR. Cruz disfrazada de honores, no muy evangélicos, pero cruz. Procura con todas tus fuerzas que el disfraz no esconda la Cruz. Vas a recibir la plenitud del sacerdocio. Eso significa que vas a recibir la plena responsabilidad como pastor y hermano de tus ovejas. Y recuerda: el Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Por esas ovejas que son atacadas y están en peligro, por esa parte de tu rebaño que no lo forman precisamente los fuertes y poderosos de este mundo, sino los pobres y débiles a quienes muchos fuertes y poderosos quieren avasallar.

Y de esa clase de ovejas vas a tener cualquier cantidad. Aquí tienes una representación de ellas. Han hecho un largo camino para estar contigo en este momento y sentir así tu cercanía y que tú sientas la suya. No han querido esperar para poder conocer y escuchar a su pastor. Si algo hay de reconfortante en el hecho de ser pastor en tu nueva parcela dentro de la viña del Señor, es sentirte apoyado, acompañado, estimulado, evangelizado por el ejemplo de aquellos mismos que a ti te toca evangelizar. Aquí están los representantes de más de mil quinientos catequistas que llevan el peso de la pastoral campesina del Vicariato. Todos saben que ellos han sido mi orgullo desde mucho antes de ser Obispo.

El Apostolado de la Oración. Esa multitud de hombres y mujeres que practican con fe lo que Cristo recomienda que hagamos ante la escasez de obreros en la mies del Señor. Orar, orar para que el Dueño de la mies envíe quien trabaje en ella. Aquí están los representantes de los muchísimos grupos juveniles dispersos por toda la extensión del Vicariato que, como jóvenes, son el porvenir de la Iglesia local. La Legión de María, comprometida en extender la devoción a Nuestra Madre, la Virgen María. El movimiento Juan XXIII, relativamente reciente, pero de gran vitalidad apostólica. Los promotores Campesinos de Salud que ponen en práctica la tarea de llevar vida a sus hermanos partiendo de la Palabra de Dios.

Están aquí también miembros de las Rondas Campesinas y Urbanas que tanto y tan valientemente luchan por la justicia y la defensa de los débiles; tan incomprendidas por algunos sectores de la sociedad que, por oficio, deberían apoyarlas en la lucha contra la delincuencia y la corrupción, esa lacra tan extendida en nuestro mundo y particularmente en el Vicariato. Muy especialmente quiero hacer mención de la presencia de nuestros hermanos Nativos de la zona de selva del Vicariato. Ellos son la razón para que el Vicariato sea Vicariato. Ellos representan aquí el esfuerzo de los agentes pastorales, tanto nativos como religiosas y religiosos, que llevan a cabo un trabajo abnegado y eficaz en una zona tan dura como alejada.

Estoy seguro que, como a mí, te servirán de ejemplo y estímulo en tu trabajo de pastor. Esta es tu grey. Cuentan que, cuando a San Lorenzo le pidieron sus verdugos que entregara los bienes de la Iglesia que él administraba, presentó a los pobres y desamparados que él socorría: “Estos son el tesoro de la Iglesia” dijo a los que le perseguían. Estos, y otros muchos como ellos, son el tesoro que Dios pone en tus manos para que extiendas el Reino de Dios entre lo tuyos.

Dije al principio que te quería dar ánimos para cargar con tu cruz de buen pastor. Ellos te darán esos ánimos con su ejemplo, valentía y entrega. Jesucristo dijo: “Dichosos serán Uds. cuando les injurien y persigan, y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa mía. Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos.” Podrás tener persecuciones y calumnias, pero Jesucristo nos dice que eso puede ser motivo de alegría y regocijo. Y, créeme; podrás tener cualquier clase de dificultades, pero el sentirte apoyado, estimulado, defendido por los que están más golpeados de lo que tú puedas estar, te causará una alegría y un regocijo que compensará con creces todo lo que puedas tener que soportar.

También te dije al principio que con tu consagración no recibías ninguna dignidad. No es exacto. Sí vas a ser distinguido con una dignidad. La misma que la de los Apóstoles después de Pentecostés: Se sintieron alegres y contentos de haber sido juzgados dignos de padecer algo por Nuestro Señor Jesucristo. Y no vas a estar sólo. Tendrás como colaboradores inmediatos a los sacerdotes diocesanos algunos de los cuales están aquí presentes, y que, en numero creciente, van siendo el fundamento de lo que esperamos sea pronto una Iglesia local plenamente establecida.

Sentirás el apoyo esperanzador del Seminario, de sus formadores y de los seminaristas. Los sacerdotes y hermanos religiosos estarán en todo momento contigo. Las religiosas que, en número relativamente grande, cumplen una tarea insustituible en la evangelización de la zona. Las religiosas de vida contemplativa, que no solo con su ayuda material en la marcha del seminario, sino, sobre todo, con su constante oración, te harán sentirte seguro por contar con el apoyo espiritual más valioso que es la oración. Que el Señor te dé su Fuerza y su alegría al sentirte digno de padecer algo por El en tus hermanos y con tus hermanos.

Comparto con ustedes esta foto tomada de http://www.vicariatodejaen.org/josemaria.html En esta foto no aparece con las "dignidades episcopales" de los que a veces llamamos "príncipes de la Iglesia", sino como lo que era Un Pastor al lado de su rebaño. Y es así como lo recuerdo: perdonándonos los pecados en nombre Jesucristo.

domingo, 24 de abril de 2011

FELIZ PASCUA DE RESURRECCION

¡Jesucristo ha Resucitado!
¡Aleluya!

Este es nuestro grito en este día: Cristo venció a la muerte y en su Resurrección ha renovado todo. Por eso hoy estamos alegres, aún en medio de las dificultades, porque hay esperanza en Dios que se hizo hombre, que pasó por la muerte y venció a la muerte.
Les invito a escuchar la canción "Luz que vence a la sombra" de Miguel Manzano (hoy la escuchaba con mucha emoción durante la Comunión en la Misa de Pascua); recordando que el mal y el dolor son vencidos por el bien y la vida; que en toda obra del hombre en favor del hombre brilla la Resurrección de Jesús; y que, como decía San Ireneo, el hombre viviente es la gloria de Dios.

¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

sábado, 23 de abril de 2011

SOLEDAD DE MARIA


“Oh Virgen, Hija de Sión:
tu dolor es inmenso como el mar
¿Quién te podrá consolar?”

Te hemos acompañado, María, en la muerte de tu Hijo. Tú estabas allí, de pie, acompañada de algunos amigos de Jesús. Y, a pesar del gran dolor de ver morir a tu Hijo, tú estabas allí, valiente, de pie, junto a la Cruz.Te hemos acompañado al recibir el cadáver de tu Hijo, te hemos visto llorar, como lo hacen todas las madres, ante el sufrimiento y la muerte de un hijo. Te hemos acompañado, María, en el entierro de Jesús. Allí te despides de sus restos, amortajados y sepultados rápidamente, porque comienza el sábado y no se puede hacer ningún trabajo.Terminado el entierro, regresamos a la casa. Pero tú no tienes casa en Jerusalén, te vas a la casa del discípulo amado. Como nos pasa a todos, estamos en silencio, nos sentimos solos, cansados; y allí aparecen los recuerdos…
¿De qué te acuerdas, María? ¿Te acuerdas del ángel que te llamó “llena de gracia”, de Isabel que te llamó “bendita entre todas las mujeres”, del canto de “Gloria” en Belén? ¿Te acuerdas de la profecía de Simeón, o de aquella “travesura” de Jesús que se perdió en el Templo a los 12 años? ¿Te acuerdas de la alegría de las Bodas de Caná, o de cuando llamó dichosos a los que escuchan y cumplen la Palabra de Dios? Cuantos recuerdos, María…
Y ahora te quedas sola. Sin el consuelo de algún familiar, de unos padres, un esposo u otros hijos. Una propaganda de televisión decía que cuando perdemos a nuestros padres nos llaman “huérfanos”, cuando perdemos al esposo o a la esposa nos llaman “viudos”; pero cuando se pierde un hijo “eso no tiene nombre”. Y esa experiencia tan terrible “que no tiene nombre” te toca vivir a ti.
María: déjanos acompañarte en tu dolor, en tu soledad. Tú nos has recibido como hijos al pie de la cruz, somos la “herencia” que te dejó Jesús. Déjanos estar a tu lado, y meditar en el corazón la vida y las enseñanzas de tu Hijo. Tú, que ya no hablas en el Evangelio, deja que en el silencio resuenen tus últimas palabras “Hagan lo que Jesús les diga”. Déjanos, junto a ti, esperar, en silencio, que se cumpla lo que Jesús prometió: al tercer día resucitaré…
Foto: Imagen de Nuestra Señora de la Soledad de Lima. Tomada dehttp://cofradiadelasoledadlima.com/fotos_frameset.htm

viernes, 22 de abril de 2011

LAS SIETE PALABRAS DEL HOMBRE A CRISTO EN LA CRUZ


Hoy, Viernes Santo, como ya lo hizo hace mas de 300 años el P. Francisco Del Castillo en la antigua iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, se medita, se comenta y se predican tus Siete Palabras. Cuando Tú hablas, Jesús, no lo haces para que nos quedemos callados, como mudos asistentes a una obra teatral, o a los tantos discursos que escuchamos. Tú no haces monólogos, porque cuando hablas dialogas con el hombre.
Y por eso hoy, quiero responder decirte algo sobre lo que nos has dicho en la Cruz, porque al hacerlo lo hago recordando lo que tantas veces he comentado con mucha gente y comparto el sentimiento que albergamos en nuestros corazones.
PRIMERA PALABRA: PADRE PERDÓNALOS PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN
Jesús: Nos han enseñado a vengarnos. Nos han enseñado a que, si alguien nos ofende o nos hiere, tenemos no solo que defendernos, sino también hacerle un daño, lo contrario sería parecer tontos. Y si tenemos poder, tenemos que hacer sentir a nuestro adversario toda la fuerza del poder que detentamos para que aprenda “a no meterse con nosotros”.
Tú, en la Cruz, siendo Dios todopoderoso, no amenazas con vengarte. ¡Y podrías hacerlo: Tú eres Dios y puedes hacerlo de la manera más terrible posible! Sin embargo, le pides a tu Padre que nos perdone porque no sabemos lo que hacemos.
Tú sabes bien que el perdón es una muestra de amor muy grande. Sabes que perdonar significa dejar de lado todo sentimiento de rencor, de odio, de venganza. Pero el perdón que otorgas no es solo el olvido de las culpas, “borrón y cuenta nueva”. No. Tu perdón va más allá. Tú perdón es el abrazo de amor del Padre que acoge al hijo que se ha ido. Ese es el perdón que le pides al Padre que nos de a nosotros.
Tú, Jesús nos has enseñado a perdonar a nuestro prójimo. Y parece que no hemos aprendido la lección. Parece que incluso, en nombre de la “Justicia” (que muchas veces es la venganza disfrazada de legalidad), buscamos una y mil justificaciones para no perdonar. Hemos olvidado tus palabras “si al presentar tu ofrenda te acuerdas que tu hermano tiene algo en contra tuya, primero reconcíliate con tu hermano y después presenta tu ofrenda”. ¡La hemos olvidado incluso en tu Iglesia!
Jesús: Tú eres el Maestro, el que nos enseña no solo con palabras, sino también con sus obras. Enséñanos a perdonar con el corazón. Enséñanos a acoger al que nos ofende, a mirarlo como hermano y no como enemigo al que “tenemos” que destruir. Perdónanos por no ser buenos discípulos, por no saber perdonar; pero ayúdanos, con tu paciencia y con tu Corazón de Maestro bueno y sabio, a aprender a perdonar como Tú nos has perdonado.

SEGUNDA PALABRA: EN VERDAD TE DIGO: HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO
A veces nosotros “fichamos” a la gente. Decimos: “este es un pecador”, “tú no tienes remedio”, “gallina que come huevo…”. Y con esos calificativos juzgamos a nuestro prójimo y les cerramos las puertas de tu Reino.
Es impresionante este momento: uno de los que estaban crucificados contigo, ¡un delincuente! Te reconoce como Rey. ¡Este hombre está loco! ¿No será que los dolores de la crucifixión le han hecho perder la razón? ¿Quién, en su sano juicio, puede llamar “Rey” a un hombre destrozado por el dolor y condenado a muerte? Solo la fe nos hace decir cosas que para muchos parecen “irracionales”
Seguro que ese hombre ha oído hablar de ti: a lo mejor te ha escuchado predicar y no te dio importancia, quizás habrá visto alguno de tus milagros, de repente habrá comido en la multiplicación de los panes… No lo sabemos. Pero sabemos que a la hora de la muerte se encontró cara a cara contigo.
Aquel bandido pudo haber dicho, al igual que el otro crucificado con él: “tú que dices ser Hijo de Dios, sálvanos”; después de todo la muerte de Jesús aceleraba la suya. Pero aquel hombre, se dio cuenta de tu inocencia, y dejo brotar lo bueno de su corazón: te defiende porque no ve correcto que se insulte a un hombre bueno, y se reconoce pecador. Y solo te pide que un día te acuerdes de él. Nada más.
Jesús, Tú eres generoso: perdonas de corazón al pecador arrepentido: no le ofreces el recuerdo para dentro de muchos siglos, sino que le das el paraíso para ese mismo día. Tú convertías en santo al pecador; tu gracia y tu amor es tan grande que canonizabas a un delincuente arrepentido. Y es que tienes un Corazón grande. Basta el arrepentimiento sincero para que toda una vida de pecado quede en el olvido.
A ti, Jesucristo, que nos dijiste que habrá mas alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión, que te alegras por tantos pecadores que se convierten, por tantos bandidos, delincuentes, malhechores que se arrepienten y te buscan; te pedimos por tantos pecadores que, en medio de su fragilidad y de sus grandes pecados, necesitan tu perdón. Ayúdanos a mostrarles que eres Dios lleno de bondad, dispuesto a darles un abrazo y a llevarlos a tu Reino, para gozar de tu presencia para siempre.

TERCERA PALABRA: MUJER: AHÍ TIENES A TU HIJO. AHÍ TIENES A TU MADRE
María: ¡Qué grande es tu dolor!
Dicen que cuando perdemos a nuestros padres nos llaman “huérfanos”, cuando perdemos al cónyuge, nos llaman “viudos”; pero cuando perdemos a un hijo “eso no tiene nombre”. El dolor es grande, porque lo normal es que un hijo muera después que sus padres y porque los padres, que le dieron la vida a su hijo, no pueden evitar que la muerte se los arrebate.
María: tu único Hijo está muriendo en la Cruz. Te veo consternada porque debe ser terrible ver a un hijo tan cruelmente destrozado. Te veo llorando como tantas mujeres que ven sufrir a sus hijos. Pero eres valiente y estabas allí, de pie junto a la Cruz de tu Hijo.
Te vas a quedar sola, y Jesús le pide a Juan que te reciba como madre. Puede parecer una cuestión social: vas a quedar sola, sin familia y que mejor que el discípulo que mas amaba tu Hijo para que vele por ti. Pero Jesús no piensa solo en ti. Piensa en nosotros: no solo encarga que alguien vele por ti, sino que te encarga a ti que veles por nosotros. En medio del dolor de perder a Jesús, destrozado por la crucifixión, tu Hijo te nombra “Madre”, “Mamá” de todos sus discípulos.
¡Cuánta falta le hace al hombre la presencia de su madre! En el peligro o en el dolor siempre invocamos a nuestra madre, como si su sola presencia nos aliviara de todo el mal, y cuando ella está nos sentimos amparados.
María: te necesitamos como Madre nuestra. Necesitamos de una madre que, en nuestra vida de fe, nos ampare bajo su manto; necesitamos de una madre que aliente nuestra fe. Tú, que trajiste al mundo a Jesús, que lo conoces mejor que nadie, ponnos junto a tu Hijo.
Madre nuestra: acompaña a tantos hijos tuyos que están crucificados por la enfermedad, la falta de trabajo, la soledad, el vicio, la delincuencia; a tantos hijos que sufren por la destrucción de sus hogares, que son víctimas de la injusticia y el pecado del hombre. Acompaña a tus hijos que están solos que reclaman con lágrimas de niño la presencia y la ternura de su Madre.
Tú que eres Madre de Dios y Madre nuestra,
Ruega por nosotros, tus hijos pecadores,
Ahora y en la hora de nuestra muerte.

CUARTA PALABRA: DIOS MIO, DIOS MIO ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
¡Qué terrible el dolor de la crucifixión! Tu Cuerpo está llagado, destrozado, “sin apariencia humana”, como dice Isaías. Ya el solo verte nos muestra cuan dolorosa es tu pasión.
Sin embargo, no es solo el dolor físico el que te atormenta: es también el dolor moral: suena la burla de tus enemigos, el insulto de quienes te rodean: “Si eres Hijo de Dios bájate de la Cruz y creeremos en ti…”; “Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes, sálvate”. Tú ves como te hieren las miradas de aquellos que se burlan de ti y se alegran con tu dolor. Es la sensación de la derrota, del dolor, del más absoluto fracaso.
Y en ese momento en que las tinieblas cubren la tierra, “la hora del hambre y la muerte” (como canta Carmelo Erdozain al hablarnos de la “Hora de Nona”), gritas a tu Padre lo que muchos hombres hemos gritado cuando nos hemos sentido impotentes ante el dolor y el fracaso, gritas lo que muchos no nos atrevemos a decir porque creemos que es tu “voluntad” ese dolor y nos piden que nos resignemos; gritas lo que sienten nuestros corazones cuando pedimos a Dios que nos escuche, que haga algo y ¡se queda callado!: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”
¿Por qué Dios mío, no escuchas mis ruegos? ¿Por qué no me concedes lo que te pedido, si te lo he pedido con tanta fe y confianza? ¿por qué permites este dolor, este sufrimiento, esta desgracia? ¿por qué si soy bueno, si no hago mal a nadie, si soy mejor que ese pecador a quien le concedes todo lo que te pide? Tantos “¿Por qué?”
Si Jesús. En ti ha gritado el hombre que en medio de su dolor clama a su Padre y a su Dios. Quizás en este momento brota la oración mas intensa del corazón humano, y quizás en este momento te hablamos con mas sinceridad que otras veces.
Pedro también en este momento nos debe sostener la fe: la fe en que el dolor y la muerte NO ES LA ULTIMA PALABRA DE DIOS, que aunque Dios calle no significa que nos haya olvidado, como no te olvidó a ti cuando dabas tu vida por la humanidad y, aunque no lo entendamos en ese momento, sabemos que Dios que es nuestro Padre dirá la última palabra de vida y resurrección.

QUINTA PALABRA: TENGO SED
No has comido ni bebido nada. Estás cansado, agotado con el dolor de la Crucifixión. La sed es la sensación mas terrible que siento el ser humano: podemos estar sin comer muchos días, pero sin beber ni 24 horas.
Pides agua y te dan vinagre, la “posca” que usaban los romanos para refrescarse y hasta para desinfectarse las heridas que se causaban al crucificar a los reos. Una bebida así no creo que calme la sed, quizás la haga mas insoportable.
Muchos, al meditar en esta palabra, hacen referencia a la sed que tienes de nosotros, sed de nuestro cariño, de nuestros corazones, de nuestra vida; y que nosotros, en lugar de aplacar tu sed, lo único que hacemos es darte vinagre: el vinagre de nuestra indiferencia, de nuestro pecado… y ahora el nuevo vinagre de una fe vivida “a nuestra manera”, o de un agnosticismo y ateísmo solo para evitar sentirnos cuestionados por ti… Ese vinagre que muchas veces es burla a tu dolor y aumenta tu sed.
Jesús: ya no queremos darte vinagre. Ayúdanos a saciar tu sed. No solo esa sed espiritual que sientes de nosotros, sino también esa sed que, en diversas formas la experimentas en nuestros hermanos: la sed de la solidaridad, la sed de la compañía, la sed de justicia, la sed de amor… Todo eso es muestra de tu sed en el hombre.
Ayúdanos a calmar tu sed, la que tienes de nosotros en la Cruz y la sed de nuestros hermanos que sufren; no a cuenta gotas, sino generosidad; con la misma generosidad con la que tu nos regalas tus dones, con amor, a manos llenas; y con el mismo cariño que sientes por al hombre a quien amas entrañablemente y con quien siempre has sido solidario.

SEXTA PALABRA: TODO ESTA CUMPLIDO
Has cumplido tu misión: has venido al mundo, has hecho la voluntad de tu Padre, pasaste por el mundo haciendo al bien. Todo lo hiciste bien. Has sufrido la pasión mas amarga. Y ahora, con la satisfacción de la misión cumplida, ya puedes irte en paz.
Cuando hemos cumplido bien el encargo que nos han dado nos sentimos tranquilos, en paz. Quizás no nos den una felicitación o una condecoración, pero en el fondo de nuestro corazón sabemos que hicimos lo que teníamos que hacer. Tú Jesús, hacia el final de tu vida tienes la satisfacción de la misión cumplida, de haber hecho siempre la voluntad del Padre; no hay quien te felicite, quien te diga "lo hiciste muy bien", es mas, humanamente has fracasado al morir de la manera más humillante; pero tu puedes decir "Todo está cumplido".
Por eso te pedimos que nos ayudes a cumplir bien con nuestro deber, con lo que nos encargan. Ayúdanos a descubrir tu voluntad en el trabajo de cada día, en nuestros deberes personales, familiares, profesionales, religiosos. A cumplirlo con amor, sabiendo que de esa manera nos vamos santificando y vamos construyendo tu reino. Ayúdanos a hacerlo aunque no nos aplaudan, ni nos feliciten ni nos den premios, porque sabemos que Tú te sentirás contento con nuestro esfuerzo. Por eso hago mías las palabras de esta oración: "Señor Jesús, enséñame a ser generoso, a servirte como mereces, a dar con generosidad, a combatir sin temor a las heridas, a trabajar sin buscar el descanso, a entregarme sin esperar otra recompensa que la de saber que hacemos tu santa voluntad".

SÉPTIMA PALABRA: PADRE EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU
Ha llegado el fin de tu vida, y ahora, entregas el espíritu.
Al escuchar esta palabra me viene a la mente la imagen de un niño pequeño, durmiendo en brazos de su padre o de su madre, seguro, sin miedo, protegido. Es el descanso mas hermoso que podemos contemplar. Y es así como descansas Jesús: terminas tu vida mortal y te pones en las manos de tu Padre, de tu "Abba", "Papito", con toda la ternura y confianza que la palabra encierra.
Nos has enseñado a llamar a Dios "Padre", no es el padre severo, símbolo de una autoridad despótica. No, ese no es tu Padre. Tú Padre es ternura, afecto, lleno de cariño total e incondicional como el padre del hijo pródigo. Y a ese Padre, que es amor, encomiendas tu espíritu, tu vida, tu obra. Y en Él descansas.
Jesús: enséñanos a confiar en tu Padre, ayúdanos a darnos cuenta que en Él podemos descansar, protegidos y amados incondicionalmente, que en Él podemos estar seguros, en medio de la desolación espiritual, porque él que es nuestro Padre vela por amor con todos sus hijos.
Que, como Tú, al final de nuestra vida, en la hora de nuestra muerte, pongamos nuestro espíritu en las manos de Dios Padre y descansemos seguros en los brazos de tu Padre por toda la eternidad y te alabemos por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 21 de abril de 2011

ADORAD POSTRADOS ESTE SACRAMENTO

Imágenes de los Monumentos que visité el Jueves Santo.

sábado, 16 de abril de 2011

SEMANA SANTA: TIEMPO DE ESTAR CON JESUS


Reflexión para Acólitos.

Amigo Acólito:
Seguro que en estos días tu parroquia estará muy dedicada a la preparación de la Semana Santa: que reuniones, que ensayos, que todo tiene que salir bien... Los sacerdotes de tu comunidad y tus formadores estarán muy al pendiente de los detalles que tiene cada una de las celebraciones de estos días, especialmente del Jueves y Viernes Santos y de la Vigilia Pascual el Sábado por la noche. No te extrañe que los veas nerviosos, y que el sacristán de la parroquia esté mas tenso que en otras fechas del año por las tantas cosas que tiene que preparar. Eso sin contar a los cantores que estarán ensayando cantos que solo oirás una vez al año.
Pero, amigazo, me preocupa que todo esto ahogue el espíritu. ¿Qué te quiero decir con esto? Que estemos tan preocupados en que el "rito salga bien, salga perfecto", pero estemos lejos de Jesús; tan lejos como los que se van de juerga y campamento en estos días. ¿Recuerdas cuando Jesús fue casa de Martha y María? ¿Recuerdas como Martha andaba preocupada por atender a Jesús y a sus discípulos, mientras María le escuchaba, al punto que Martha "se arrebató" y se quejó donde Jesús porque su hermana no le ayudaba? Me impresiona que Jesús le dijo a Martha que estaba muy nerviosa por estar metida en muchas cosas, y que María había escogido la mejor parte: estar con Él.
Con esto no te quiero decir que haya que descuidar los ensayos y la liturgia (llevo muchos años formando acólitos y preparando la Semana Santa); sino que, todo eso que haces tiene que llevarte a lo mas importante: ESTAR CON JESUS. Todo lo que haces es para Él y si lo haces con el corazón puesto en el de Jesús, todo saldrá bien, y ¿sabes por qué? Porque lo harás con cariño. Y eso Jesús lo verá.
Por eso te doy unas ideas que te van a ayudar a estar con Jesús en estos días:
1º Si te hace falta confiésate. No para quedar bien con el formador, sino para que puedas entrar en Comunión con Cristo. Cuando uno se pelea con un amigo no es fácil estar cerca de él hasta que no hayan hecho las paces. Pues igual con Jesús: déjate abrazar por Él en la confesión y podrás acompañarlo en Semana Santa.
2º Presta atención a las indicaciones de tus sacerdotes, de tus formadores. Atiende a los ensayos. Se que son muchas cosas, pero procura estar atento, eso te ayudará a conocer lo que celebras. Pórtate bien en la sacristía.
3º Escucha la Palabra de Dios. Yo se que las lecturas de estos dias suelen ser largas y algunos textos conocidos que seguro podrás decir: "eso ya lo se", "eso ya lo escuché otra vez". Pero, si escuchas no solo con los oídos, sino también con el corazón, verás que la Palabra de Dios no se agota y siempre te dirá algo nuevo, y te ayudará mucho a meditar en lo que celebramos estos días.
4º Reza mucho. No basta con saber celebrar, que si el agua bendita, que si el incienso, que si el libro o la "maestría"... Reza en la liturgia con los signos que empleamos, pero también reza antes y después de las celebraciones. Deja que el Espíritu Santo mueva tu espíritu: canta, responde a las oraciones, medita en la Palabra de Dios, deja que la imaginación te lleve al Cenáculo, para la Última Cena, al Calvario, al sepulcro vacío. Ora: habla con Jesús como se le habla a un "pata" a un amigo; háblale con la confianza que se le pone a un amigo que te conoce y que te quiere mucho, y que con cariño te ha llamado para que seas acólito. Comulga con cariño, Jesús se queda en la Eucaristía para que tú te quedes con Él.
Y un último consejo: habla con María y pídele que en estos días de Semana Santa te ponga junto con su Hijo Jesús. Acompáñala en su dolor en el Calvario y en su alegría en la mañana de Pascua.
Yo espero, querido Amigo Acólito que en estos días te encuentres con Jesús, que puedas decir, al llegar a la Pascua, con el corazón lleno de alegría: es verdad ha Resucitado el Señor y doy testimonio de que Él está muy cerca de ti y de mi.

Con cariño a los Acólitos de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, de la iglesia de San Pedro de Lima, de la Parroquia de Jesús Obrero de Surquillo (con quienes acolité la Misa de toma de posesión del nuevo Párroco de la Parroquia de Los Huérfanos), y a tantos Acólitos que he conocido y me han regalado su amistad.

lunes, 4 de abril de 2011

Y, AHORA ¿POR QUIÉN VOTO?

"Si son capaces de creer en promesas políticas, entonces lo creerán todo"
(Don Gato en el capítulo "Turistas en New York de "Don Gato y su pandilla")

Anoche se realizó el debate entre los cinco candidatos a la Presidencia de la República, que, según las encuestas, tienen mas posibilidades de llegar al "Sillón de Pizarro". Es verdad que lo más idóneo hubiera sido un debate entre todos los candidatos, incluso los menos favorecidos; pero, siendo honesto, yo no sé si algunos de estos candidatos que no figuran en las encuestas habrá pensado alguna vez y en serio, que podría siquiera llegar a una segunda vuelta (alguno de ellos presenta un discurso bastante ridículo).
Los medios de comunicación nos darán una apreciación del debate poquísimas veces imparcial; ya no se pueden publicar encuestas que nos permitan ver el impacto del debate (y tampoco podemos fiarnos de ellas); así que, los que vieron el debate (yo solo vi la última media hora) habrán sacado sus propias conclusiones: algunos habrán confirmado su intención de voto y otros la habrán repensado. Lo que importa ahora es que tenemos que decidir de acuerdo con nuestra conciencia. Ya en varios lugares podemos encontrar ayudas al respecto: planes de gobierno publicados en internet, criterios de referencia, etc.
Lo que si debemos tener claro es que lo que se promete en la campaña muchas veces no se puede cumplir (y a veces ni se debe). Esto lo veo mas claro en las promesas de los diversos candidatos al Congreso de la República: prometen "mas trabajo", "pena de muerte a violadores", "mas carreteras y obras en favor del pueblo" y no se que tantas cosas mas. Al igual que muchos me pregunto: estos candidatos al Congreso ¿saben que al Congreso se va a legislar y a fiscalizar y que no tienen iniciativa de gasto, por lo que no pueden hacer "obras en favor del pueblo"?, ¿habrán leído la Constitución para saber en que se están metiendo?, ¿saben las posibilidades reales de aprobar en el Perú la pena de muerte y sus alcances? Lo peor de todo es que los mismos ciudadanos no sabemos para que los elegimos y por eso muchas veces elegimos mal. Nos falta formación y nadie nos la da.
Y el Parlamento Andino ¿alguien sabe que función cumple en nuestro país?, ¿alguien sabe a que se dedican y como repercute en nuestra patria?, ¿a alguien le importa su existencia?.
Yo, que soy Abogado no se que es ni para que sirve. Y tampoco me interesa.