viernes, 9 de enero de 2009

SOBRE CABALAS Y SORTILEGIOS

Muchas veces los medios de comunicación difunden diversas predicciones y vaticinios sobre el Perú y el mundo; sobretodo en los días cercanos al Año Nuevo nos han bombardeado con cábalas y rituales (nuevos y antiguos, todos infalibles) para que en el año venidero tengamos salud, dinero y amor.
Sin embargo, parece que, como cristianos que somos, ponemos nuestra confianza y esperanza en lo que digan todos estos brujos, adivinos, lectores de cartas, etc. (quienes deben haber sido muy consultados); y nos olvidamos de que Dios, nuestro Padre, busca y vela por nosotros mejor que otros.
¿Se han puesto a pensar que tan “infalibles” son todas esas cábalas y rituales? ¿Puede un baño de florecimiento, una prenda de determinado color, un perfume u otro tipo de acciones, cambiar el curso de nuestra vida o de nuestra historia? ¿Cuántos de esos lectores de cartas y de tarot puede predecirse su propio futuro y asegurarse una vida sin problemas? Y por si fuera poco: ¿cuántos de los que han sufrido accidentes o desgracias al comienzo de este año (y de otros años) han realizado minutos antes de su desgracia los famosos “rituales y cábalas” para recibir y ser felices en el año que comienza?
Todos queremos (y es legítimo y bueno) tener salud (eso nos permite trabajar y disfrutar de la vida), dinero (para no sufrir a causa de la crisis económica) y amor (es una necesidad amar y ser amado). Pero eso no se consigue con rituales y cábalas. NINGUN RITUAL O CABALA NOS ASEGURA EL BUEN RESULTADO.
¿No será que no confiamos en Dios, que es nuestro Padre y quiere nuestro bien, que necesitamos recurrir a todo tipo de recursos para asegurarnos lo que Dios no puede o no nos quiere dar? Ese es el punto fuerte. Parece que no queremos que se haga la voluntad de Dios sino la nuestra. Insisto todos necesitamos y queremos una vida con menos problemas, pero la vida transcurre con sus alegrías y sus penas: ninguna cábala va a impedir que nos enfermemos si es que se dan las condiciones para ello; todos vamos a morir antes o después, con cabalas o sin ellas; ninguna cábala va a hacer que hayan mayores beneficios económicos, que aumente el trabajo, que se eviten desastres naturales, que hagamos un viaje.
No hay que angustiarse por el futuro, a cada día le basta con su propio peso. No andemos preocupados por que comeremos o que vestiremos, sino, al contrario, confiemos en que Dios nos proveerá. Pero eso no quiere decir echarse al abandono, “a Dios rogando y con el mazo dando”, es decir trabajando cada uno, desde su trabajo y realidad, para construir el reino de Dios y su justicia: los estudiantes, los obreros, los profesionales; para construir el Reino, no hace falta ninguna cabala, sino poner nuestro esfuerzo en cumplir cada quien con su deber, en santificar el trabajo humano y viviendo una vida santa.
Que el Señor fortalezca nuestra confianza en Él, que es el Padre bueno de toda la humanidad y que quiere lo mejor para nosotros.

Nota: Escribí este artículo en Enero del 2005, mientras sintonizaba Radioprogramas del Perú, y por ratos, se escuchaba el horóscopo y la lectura de cartas de “Amatista”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En el ano 1989 fue la primera y ultima vez que crei en esas cosas para mi esas acciones son ignoracias es mas pensaba que esas acciones solo existia por alla por el contrario mientras mas cultura hay mas gente que creen en esto hay,interesante el articulo.

Giovany dijo...

brAvAzo..Me..GusTa..DebErIas..EsCriBiR..uNa..CoLuMnA..En..El..PeRiOdiCo..