viernes, 8 de noviembre de 2013

HABÍA UNA VEZ UN CUY (O VARIOS CUYES)

Para quienes me conocen no es ninguna novedad mi simpatía por los cuyes, al punto que, a los Acólitos de la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados, a quienes dirijo, les digo con mucho cariño "Cuyes", y algunos de ellos me considera un "Cuy mayor".
Todo comenzó en Mayo del 2007 cuando el P. Enrique Rodríguez, S.J. (entonces párroco de Desamparados) sugirió con muy buen humor que un acólito, Alonso Arribasplata (pequeño de estatura, por cierto) se vistiera de Cuy y nos ayude en la tómbola parroquial. Esto (que obviamente no se hizo) dió origen al apodo que lleva Alonso hasta hoy y que, por extensión, se aplicara a los demás acólitos.
Pero, ya hablando del dichoso animalito (popularizado por el Banco de Crédito del Perú como el "Cuy Mágico", y Pedro Pablo Kuczynski como el "PP Cuy"); lo primero que les debo decir es que no soy muy devoto de comerlo, no por su parecido con otro roedor con cola, sino porque me resulta un poco incómodo ya que no tiene mucha carne. La última vez que comí cuy, un domingo de octubre del 2010, me cayó tan mal que me trajo algunos problemas digestivos y por poco me hace pasar un mal rato (léase verbo "huácala") mientras horas mas tarde acolitaba la Misa en la iglesia de San Pedro. Menos mal que no pasó de un malestar y escalofríos.
Como no toda nuestra vida se desarrolla en contextos gastronómicos, les contaré que ha sido en las Kermesses de la Parroquia de Desamparados donde se estrecharon los vínculos entre los cuyes, los acólitos y este servidor, pues esta era la tarea que se nos ha encomendado desde el 2009.
"El Juego del Cuy", consiste, para los que no lo saben, en colocar varias cajas numeradas, la gente apuesta dinero, se coloca al cuy al medio dentro de una caja, se le da vueltas y se le deja salir para que se esconda en alguna caja, la cual se convierte en la ganadora. Aparentemente es sencillo, solo se consigue el cuy, las cajas, se organizan los premios y listo. Gracias a Dios, por lo general los acólitos han tenido siempre buena voluntad en colaborar con la realización de este juego.
Pero no siempre el asunto del cuy ha sido sencillo: mientras que en el 2009 las cosas fueron fáciles y tuvimos dos cuyes; en el año 2010 eran casi la 1 de la tarde y el cuy no llegaba (el juego debió haber comenzado a las 11.30 a.m.), con lo cual este servidor estaba al borde de la histeria (casi fusilo a los dos acólitos que se habían comprometido a traerlos) y ya estaba pensando en dirigirme al Mercado Central en busca de uno. Gracias a Dios llegaron los cuyes prometidos, y todo transcurrió en paz.
En el 2011, un acólito, Jonás trajo solo un Cuy y hasta hicimos una propaganda invitando a la Kermesse, la misma que puede ver en haciendo click este enlace. Minutos antes de que el cuy comience su trabajo, Alonso Arribaspalta (que bien vestido acababa de ayudar en Misa) cogió al animalito para tomarse una foto con "su hermano", pero éste, asustado, le ensució la ropa, con lo que Alonso, luego de renegar un poco, se fue a su casa a cambiarse. Todo iba bien ese día, pero ocurrió lo inesperado: el cuy, agotado y estresado, murió en pleno juego. Comienzan los apuros: Jonás lloraba por su cuy, sus padres lo quieren llevar al veterinario y yo no sabía donde meter la cara. Lo más curioso de todo es que los asistentes a la kermesse comenzaron a dar plata "para el funeral del cuy" que tuvo su pequeño velorio en el parque de Breña.
Con esa experiencia el 2012 Jonás llevó dos cuyes para la kermesse (uno de ellos se llamaba "Alonso"). Gracias a Dios todo salió bien y el cuy regreso a su casa sano y salvo (me dijeron que después acabó en un plato de "cuy chactado", como sus antecesores). Para recuerdo de ese año le tomamos a Alonso Arribasplata una foto junto a las cajas del Cuy.
El pasado Domingo 3 de Noviembre tuvimos la Kermesse en Desamparados y Jonás ya se había comprometido a traer el cuy (o los cuyes). La víspera por la tarde, recibo un mensaje que me avisaba que Jonás estaba de viaje por Piura y, por consiguiente, no traería al cuy. Ante eso, puse avisos en el facebook donde me dieron las sugerencias mas impracticables: "consigue en la Universidad Agraria" (¿quien iba a ir un Domingo a las 7 a.m. hasta La Molina?); "pídele a PPK" (como si tuviera uno para prestar). La salida era ir al Mercado Central o al Mercado de Caquetá por la Av. Zarumilla. Ahora, el otro problema era quién iba a comprarlo, porque mandar a un acólito (por mas mayor, responsable y cuidadoso que sea) significaba que iba a perder mucho tiempo buscándolo y hasta dinero, si es que no terminaba asaltado (ya que la Av. Zarumilla tiene sus peligros). Ese sábado por la noche me fui al Mercado Central, pero ya todo estaba cerrado.
Caballero nomás. El Domingo a las 6.30 a.m. me dirigí al Mercado de Pocitos por la Av. Zarumilla en busca del Cuy. Menos mal que un carro me llevaba directo de mi casa a dicho lugar, aunque me dejó a varias cuadras de distancia, por cuanto en el mismo mercado no había paradero. Un poco con miedo, con decisión y con prisa (tenia que tocar y cantar la Misa de las 8.00 a.m.), pregunté donde vendían cuyes "¿un cuy negro?" (¿me habrán visto con cara de chamán?); "¿para comer?"; "No, para tómbola". Así que preguntando me dirigí a un mercado que estaba a algunas cuadras de la Av. Zarumilla, y de solo escuchar como estos animalitos gritaban "cuy, cuy, cuy...", me di cuenta que había llegado a mi destino. Una señora me vendió un cuy, el mas pequeño que tenía, pague 15 soles, lo metió en una cajita y llevando en una mano mi libro de la Liturgia de las Horas y la caja, y sosteniéndome como podía con la otra, me dirigí en un micro hasta Breña.
Ya en Desamparados el párroco me dijo "Pobrecito, se va  estresar. ¿No puedes conseguir otro?". Vamos, ¿quien iba a volver al Mercado de Pocitos para buscar otro cuy? Pues a la de Dios y roguemos que sobreviva a la tómbola. Eso si, el Cuy fue "bautizado" con el nombre de "Alonso" (no me vano me asegure que sea macho, a fin de que lleve el nombre con toda propiedad).
A las 11 había que comenzar a preparar el juego, pero algunos acólitos estaban mas preocupados de irse a jugar con sus amigos (y amigas también) o bailar en la "Chicoteca" (discoteca para niños). Gracias a Dios, y a la ayuda de Jorge y de su mamá y de varios acólitos mas comenzó el "Juego del Cuy". Eso si, me asegure de recuperar la inversión del cuy, porque, además de este juego, nos encomendaron preparar una vianda y había que gastar en ello (una vez mas, estábamos en déficit).
"El Juego del Cuy" resultó un éxito de recaudación a comparación de años anteriores y pudo haber conseguido más fondos, sino fuera porque se acabaron los tickets. Con todo el juego terminó y no hubieron muertos ni heridos. Pero ahora otro problema ¿qué hacemos con el cuy?. "Padre párroco ¿lo rifamos?" "No, mejor que un acólito se lo lleve y lo traiga el próximo año".
Y ahora ¿quien se lo querrá llevar? (tengan en cuenta que en Breña las casas son pequeñas, y poco apropiadas para criar animales). En la noche del Domingo, luego de varias opciones, un acólito, Joseph aceptó llevarse al cuy a su casa, no sin antes tomarme la "foto del recuerdo".
No creo que en el futuro vuelva a hacerme cargo del "Juego del Cuy" en Desamparados, pero ha sido una experiencia que me ha tocado organizar con mucho gusto. Hubiera querido estar en el mismo juego todo el tiempo, pero me tocaba ver otras actividades, como coordinar la venta de la vianda, tomar fotos, vender rifas...Con todo estoy muy agradecido. Espero que los acólitos hayan aprendido a organizar y realizar este juego, para que, en el futuro, conmigo o "sinmigo" lo sepan hacer en la parroquia, en su colegio o donde les toque hacerlo.
Y hablando de futuro ¿Cuál será el futuro del cuy "Alonso"? ¿Acaso no tenía un hogar en la casa de Joseph?
Bueno, al día siguiente de la kermesse, Joseph, con cara de preocupado me preguntó "Manuel ¿no podría quedarse el cuy una semana en casa de un acólito distinto?"
Bueno, al parecer esta historia continuará... Hasta que, como sus antecesores, termine convertido en picante de cuy o en cuy chactado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajajajaja,MANUEL TU CON TUS HISTORIAS ,SABES ME PARECE INCREIBLE TREMENDO CUY A 15 SOLES? CUANDO TE PASE ESO NO DUDES EN LLAMARME,PUEDO COLABORAR CON LA PARROQUIA EN COMPRARLO Y LLEVARMELO(SI ES MACHO LO PUEDO USAR DE PADRILLO Y SI ES HEMBRA LA PUEDO HACER PROCREAR), SABES CREO QUE ES UN POCO INCOMODO PARA TI ESTAR PASEANDO CON EL CUY ACUESTAS.