miércoles, 29 de octubre de 2014

BREÑA ES UN EDEN

"Vente mi guapa limeña, ven,
vamos a pasear,
Lima es un Eden..."

(Mario Cavagnaro, Vals "Lima de Octubre")

No estoy seguro si fue en 1965 o 1966 cuando el Señor de los Milagros llegó a la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados en Breña. Era Párroco el P. Manuel Mosquero, S.J. Para aquella oportunidad en que la imagen pernoctó allí la comunidad se preparó con mucho entusiasmo con las charlas que les dió el P. César Toledo, S.J. Aquello lo supe, no porque haya estado yo allí (nací en 1969) sino porque en alguna oportunidad tuve en mis manos el Boletín Parroquial de esos años.
Después de eso, el Señor de los Milagros ha pasado por la Avenida Alfonso Ugarte, pero no entraba mas cerca de Desamparados, ni tampoco las instituciones que lo recibían invitaban a la parroquia para participar en algún homenaje.
Recién en en el año 2002, el Colegio "Hermano Anselmo María" invitó a la parroquia al homenaje al Señor de los Milagros en el estrado que se armó en la esquina de las Avenidas Bolivia y Alfonso Ugarte. En ese entonces el P. Jorge Crooke, S.J. no pudo asistir y me encomendó llevar al P. Benjamín Fernández - Dávila, S.J. para que represente a la parroquia. Aquella vez, sentado en el estrado vi el paso del Señor, rodeado de tantos fieles. Era alrededor de las 6 de la tarde cuando llegaba el Señor, y el P. Benjamín (a quien con cariño llamábamos "Pitín") se dirigió al Señor muy emocionado. Al acabar el homenaje dijo, "ahora si ya puedo morir tranquilo". Y es que a sus ochenta y tres años ya tenía la salud resquebrajada. De hecho, en el verano siguiente dejó el Juniorado Jesuita que estaba en Breña y fue destinado a la Enfermería en la Parroquia de Fátima en Miraflores donde murió el 2011.
En el año 2007 el Colegio "Hermano Anselmo María" invito al P. Enrique Rodríguez, S.J., en ese entonces párroco de Desamparados al homenaje al Señor de los Milagros que organizaba en la Avenida Alfonso Ugarte junto a la Municipalidad de Breña. A ese homenaje asistimos junto con los acólitos, algunos de los cuales eran alumnos de ese colegio. Fue una experiencia emocionante: mientras me dirigía a la parroquia a recoger a los acólitos, resonaba en mi corazón el vals de Mario Cavagnaro "Acompañaremos al Señor Cristo Moreno, Señor de los Milagros y patrón de la ciudad..." El P. Enrique llevó una capa pluvial roja y los acólitos, revestidos de sus albas y portando cirios e incienso esperamos la llegada del Señor al estrado. Allí estuvimos, en lugar privilegiado, cerca del anda, en medio de tanta gente, oramos en silencio, y se incensó al Señor de los Milagros. Todos nos sentíamos contentos, emocionados. Luego, una foto para el recuerdo y regresamos a la parroquia. El P. Enrique sabía que le quedaba poco tiempo en Desamparados, y el escribió en su blog que ese homenaje era parte de un ciclo que se estaba cerrando. Y así fue: tres meses después la Compañía de Jesús entregó la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados al Arzobispado de Lima.
Después de esto, el Señor de los Milagros comenzó a ingresar al distrito de Breña por el Jirón Pomabamba, volteando por el Jirón Jorge Chávez y luego entraba a la Avenida Bolivia donde continuaba hacia la Avenida Wilson. Entraba a la jurisdicción parroquial de Desamparados, pero no hubo ningún homenaje oficial de la parroquia, aunque los grupos parroquiales, sobretodo los coros fueron invitados a cantar el Señor en diversos lugares.
Pero este año fue la sorpresa: cuando asistí a la misa en honor de Nuestra Señora de los Desamparados en Mayo, el Párroco P. Ricardo Rodríguez, anunciaba que el Señor de los Milagros llegaba a las puertas de la parroquia. Al principio pensé que se trataba de alguna falsa alarma, ya que esa noticia la había escuchado varias veces y yo, como Santo Tomas, "ver para creer": mientras no vea eso en el programa oficial de Nazarenas, no lo creo. Y bueno, no debemos ser incrédulos, sino creyentes: el Señor de los Milagros iba a Desamparados. Y el P. Ricardo movió a la comunidad para que pinten sus casas, adornen las calles, hagan alfombras... La parroquia se arregló, se engalanó y las calles... nunca las vi así La Avenida Venezuela y el Jirón Aguarico adornados con alfombras, guirnaldas de flores y gigantografías. De nuevo el vals de Mario Cavagnaro resonaba en mi corazón, solo que con otra letra: "Breña es un Edén", pensaba.
Debo confesar que, aunque estaba emocionado, no me sentía tan alegre como el año 2007, de hecho me sentía un poco triste. Aproveche de tomar algunas fotos y hacer algún video mientras el Señor estaba lejos.
Después me preguntaba donde tomar fotos: por un lado la entrada al atrio de la parroquia era restringida (cuando me preguntaban porque no entraba, yo les decía que el párroco no me había dicho que pase, y como yo ya no soy agente de pastoral de Desamparados, debo respetar la casa ajena); también conozco a una familia que vive al frente (me dijeron que les toque el timbre con confianza pero, cuando me saludaron desde la azotea, no me hicieron la menor insinuación a ingresar a su casa); solo me quedaba esperar junto al reja y hacer lo que se pueda. Menos mal que, faltando poco para que llegue el Señor, el párroco me invitó a pasar al atrio de la iglesia. Y yo, ni corto ni perezoso, me subí al techo, por la escalera del coro, desde allí podía tener las mejores tomas.Eran casi las seis de la tarde.
Lo que vi desde el techo de la iglesia y el colegio era impresionante: la Avenida Venezuela repleta de gente, el Señor se acercaba al Desamparados, el ambiente de fe, de fiesta, de alegría... Solo atine a tomar fotos y a hacer otro video. Después bajé al atrio para ver al Señor de los Milagros y estar en el homenaje que organizó la parroquia y el Colegio "San Francisco Javier, estuvieron también los Bancos aledaños y el Ministro de Transportes y Comunicaciones junto con personal de su Despacho, entre ellas mi amiga la Dra. Jessica Reátegui con quien estudie en la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Mientras el Señor miraba a la puerta, luego de tomarle algunas fotos, me puse de rodillas dentro del templo (desde donde lo veía bien, y por haber mucha gente, nadie se daba cuenta de lo que hacía) y le presentaba mis intenciones.
La parroquia realizó el homenaje: el coro cantaba, desde un estado, y desde otro los alumnos del colegio movían sus banderitas. El párroco se dirigió a los fieles congregados y se hicieron algunas peticiones. El Ministro de Transportes, los Bancos, la Directora del Colegio y algunos fieles mas le alcanzaron unos ramos de flores. En la parte central de la reja se encontraba el P. Alfonso de la Cruz, Vicario Parroquial y la Comunidad Jesuita del Juniorado. Hubiera sido una buena idea que los acólitos hagan un pasillo por el centro del atrio y, portando cruz alta, cirios e incienso, se acerquen a la imagen del Señor de los Milagros, como lo hicimos el 2007. Pero, en fin, yo solo soy un fiel mas que ayuda en lo que puede (y en lo que me piden) a la parroquia, mis consejos y opiniones ya no hacen falta.
Después el Señor de los Milagros continuó su recorrido. Mientras el Señor se marchaba algunas señoras que me conocían aprovecharon de saludarme y preguntarme como estaba: hacía poco que se enteraban que soy Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad; por mi parte les comentaba que llevaba el hábito hace mas de dos años y que guardé todo bajo reserva. Eso si: les pedía que recen por mi. Siempre ha habido gente que me ha regalado su aprecio y su cariño y se han alegrado del paso que he dado en mi vida como Hermano Oblato. Igualmente la madre de un acólito me decía que me extrañaban. La verdad, yo también los extraño: parte de mi corazón se ha quedado allí.
Me fui a rezar vísperas y mas tarde acompañé al Señor de los Milagros hasta la Avenida Alfonso Ugarte (10.00 p.m.), de donde continuó su recorrido hasta llegar a la iglesia de las Nazarenas hacia las 4.30 a.m.
¿Cuándo volverá el Señor de los Milagros a Desamparados? No lo se. Quizás la próxima vez ya no pueda subir al techo o a la torre de la iglesia y solo me contente con verlo desde la calle o en casa de alguna familia que me conozca. Yo solo le pido al Señor de los Milagros que bendiga a esta comunidad parroquial que durante tanto tiempo me acogió y que le conceda seguir creciendo y que lo que sembramos en otro tiempo vaya dando frutos para la gloria de Dios.


lunes, 13 de octubre de 2014

EXPOMISIONERA 2014

En los años que he vengo sirviendo a la Iglesia, ha sido para mi mas fácil trabajar con niños que con jóvenes; me he sentido muy contento formando Acólitos, sobretodo cuando ingresan como servidores del Altar ni bien han hecho la Primera Comunión; he hecho amigos en Desamparados (se me vienen a la mente los nombres de Jorge, Luis, Alejandro) y en San Pedro (Renato, que ya es un joven, Víctor...). Pero trabajar con jóvenes... creo que otros tienen mas carisma para eso que yo.
Los días Viernes 10 y Sábado 11 de Octubre las Obras Misionales Pontificias (OMP) invitaron a los Hermanos Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad a la "Expomisionera 2014" donde diversas comunidades misioneras se daban a conocer a los que pasaban por la Plaza Bolívar. Nosotros, los Hermanos Oblatos, no somos misioneros como los Combonianos, sino mas bien "misioneros desde la oración", rezamos por los que salen "a los cruces de los caminos" y recibimos en la casa a todos aquellos que buscan a Dios.
La obediencia (y el entusiasmo de un Hermano que trabaja en OMP) me llevaron a la Expomisionera, donde, un poco resfriado, me la pase sentado en el stand la mayor parte del tiempo, mientras los Hermanos que me acompañaron hicieron un poco de turismo por los demás stands.
La tarde del Viernes llegó un colegio de Chosica y salí a tomar algunas fotos, como quien se relaja un rato (dejando a mi Hermano de Comunidad a que atienda el kiosko). Me puse a conversar con ellos y uno de me hizo escuchar rap (o hip hop, la verdad no se mucho de eso) de un cantante llamado "Cancerbero", que en una de sus letras decía como se perdía la fe al ver tanto sufrimiento, propio y ajeno. Sospecho que estos jóvenes (uno de los cuales parecía que usaba aretes y tenía algunas uñas pintadas) pensaría que me iba a escandalizar de lo que me hacían escuchar. Le pregunté a uno de ellos si él pensaba igual que "Cancerbero", y me dijo que, en ocasiones si. Yo le dije que la letra de aquella canción me recordaba las palabras de Jesús "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?", ya que, ante el dolor y el sufrimiento el hombre clama a Dios y algunos pierden la fe; pero, aquel clamor era en realidad una oración que brota de lo más profundo del alma, quizás mas sincera que muchos rezos que escuchamos en los templos. Y nos pusimos a conversar, luego unas fotos, un selfie.... "Hermano, ¿como puedo comunicarme con usted?". Luego de darles mi correo me despedí de ellos.
Al día siguiente llegó el Colegio "Fe y alegría 33" de "Mi Perú", Ventanilla, la gran mayoría señoritas. Después de mostrarles quienes somos los Oblatos de Nuestra Señora de la Soledad, les comencé a preguntar a qué pensaban dedicarse y la mayoría, como es normal, pensaba en la universidad; pero uno de ellos, Giancarlo Bruno, de catorce años, me dijo que quería ser cheff o dedicarse a las industria de las confecciones. Después de animarlos a seguir adelante con sus sueños y proyectos me despedí de ellos. Pero Giancarlo regresó: quería conversar conmigo y hablamos como dos horas. Me contaba como le interesaba el mundo de la cocina, de la industria textil, donde soñaba con estudiar, que tenía habilidades para hacer otros trabajos, entre ellos carpintería y que había hecho en madera un juego de ajedrez. Mientras me contaba todo eso, con sencillez, sin esos "aires" de soberbia que tienen otros, yo recordaba el video "Vigilantes de la noche" de los monjes benedictinos (a quienes conocí el año pasado cuando hice mis Ejercicios Espirituales en el Monasterio de la Encarnación de Pachacamac). Conversamos mucho, compartimos un vaso de chicha morada y un sanguchito (que nos dejó la OMP para los Hermanos Oblatos), le dije que, si su vocación era ser religioso sería muy útil; pero, si se quedaba como laico podría hacer mucho siendo empresario y dando empleo a mucha gente; que Dios le había hecho un joven muy valioso y, recordando la frase de san Ireneo "La gloria de Dios es el hombre viviente" le dije que él, con todo lo que es, es la gloria de Dios. Pasada la una de la tarde nos despedimos, no sin antes dejarle mi correo.
Esos jóvenes necesitaban oir una Buena Noticia: ustedes son valiosos, Dios los ama, los comprende, con sus sueños y desilusiones (que no son pocas). Necesitaban alguien que les de aliento, que no los juzgue ni condene por usar un arete o escuchar música de moda. Necesitan que la Iglesia les sonría, no solo a aquellos "devotos" a quienes podemos jalar para el seminario o el noviciado. Son los que están en los cruces de los caminos, esperando que los inviten al Reino. Ahora que escribo esto, recuerdo con mucho cariño a Marcos, a quien conocí en Breña hace seis años, cuando iba a hacer su Primera Comunión, y que aún no termina de creer que Dios confía en él.
Ahora, veinte años después, entiendo porque la primera vez que hice los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, me daban la Buena Noticia de que Dios me quería y creía en mi; Buena Noticia que me tomó un año entero creerlo no solo con la mente, sino con el corazón, y que Dios me hizo transmitir a estos jóvenes y a muchas personas más. He sembrado una semilla en los corazones de estos jóvenes, Dios hará el resto.

miércoles, 13 de agosto de 2014

EN UN LUGAR DE LA MANCHA...

"En un lugar de la mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme,
no ha mucho que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero
rocín flaco y galgo corredor
una olla de mas vaca que carnero..."
(Ya no me acuerdo mas)

Con estas palabras comienza la obra más famosa de la literatura española: "Don Quijote de la Mancha"; y la recuerdo con bastante exactitud porque, estando en tercer año de secundaria, en el Colegio Nacional "Hipólito Unanue", hace casi treinta años en estas mismas fechas, nuestro profesor de Literatura, Manuel Vélez Amaya, nos mandó a leer esta obra, a la cual le ponía mucho interés y muchísima pasión.
Aquella vez no fue mi primer contacto con "Don Quijote": si la memoria no me falla, debo haber leído una adaptación para niños (bueno, de niño llegaban a mis manos varios libros, entre ellos "La vuelta al mundo en ochenta días", "Romeo y Julieta" y "La Divina Comedia", ésta última fue una versión adaptada que me regalaron en la Navidad de 1980 o 1981). Más o menos, a comienzo de la década de 1980, mi mamá compró la versión completa de "Don Quijote", con un empastado de lujo y grabados de Gustavo Doré, que aún conservamos en casa.
Pero el más acercamiento que más recuerdo de esta obra se produjo el Sábado 13 de Noviembre de 1982 a las 3.00 p.m. (ya me imagino la cara que habrá puesto usted, amable lector, al darse cuenta de la precisión con que recuerdo la fecha, esto no es difícil: ese día, horas más tarde, se casaba una de mis tías). Y el contacto no se produjo con un libro sino en la televisión, en unos dibujos animados de la televisión española, que transmitía Canal 7 y que veíamos en un televisor blanco y negro.
Sobre la historia de producción realizada en 1979 pueden revisar http://www.quijote.tv/. Por mi parte les puedo decir que hacían atractiva e interesante esta obra literaria y les confieso que más recuerdo lo que vi en aquellos dibujos que lo que leí. Será por ello que, cuando tuvimos que leerlo en el colegio me resultaban familiares varios nombres y escenas de la historia: la Princesa Micomicona, el Yelmo de Mambrino (que era en realidad una bacía), las piruetas que Don Quijote hizo por su amada Dulcinea, el manteo que sufrió Sancho Panza, el "bálsamo de Fierabrás" (con su genio que canta: "¡Bálsamo, bálsamo, bálsamo de Fierabras" y que pueden oir aquí)...
No es la primera vez que muchos hemos tomado contacto con la literatura universal a través de los dibujos animados: recuerdo que, por el año 1978 transmitían en Canal 4 (América televisión) una versión adaptada de "El Conde de Montecristo", y años antes en Canal 5 (Panamericana televisión) "Las famosas aventuras de Mister Magoo", donde el famoso viejito cegatón interpretaba a los personajes de historias como "Cyrano de Bergerac", "Moby Dyck", o "El Conde de Montecristo" (más recuerdo a Mister Magoo por sus "famosas aventuras", en las que su rostro parodiaba a "La Gioconda" de Leonardo Da Vinci, que por los otros dibujos animados).
Siempre es un gran acierto que algunas de estas grandes obras de la literatura se adapten para la televisión en dibujos animados pensando en los niños de ayer y de hoy (me viene a la mente la parodia del "Barbero de Sevilla" que hizo la Warner Bross con Bugss Bunny como "Fígaro"). En algunos casos despertarán nuestro interés por leer la obra original y, en otros casos, nos la harán más amena.
Hoy en día en que la televisión está invadida por romances de jovencitos que aparecen en programas de "concurso" (?) o de escándalos de personas vinculadas a la "farándula", vale la pena apostar por espacios que nos diviertan y nos culturicen. La "televisión cultural" no tiene porque ser aburrida, ni limitarse solo a documentales de animales, de la National Geographic o del Discovery Channel. Programas como "A la vuelta de la esquina", "Sucedió en el Perú" o "Costumbres", son una muestra de que en el Perú, con "un poco de imaginación y otro poco de fantasía" se puede hacer buena televisión al alcance de todos los gustos y todas las edades.

lunes, 28 de julio de 2014

ANTICUCHOS PARA LA FAMILIA


Una de las tantas cosas de las que nos sentimos orgullosos los peruanos es de nuestra gastronomía: la causa, el ceviche, los anticuchos, los dulces y postres, la chicha morada (lo mejor para refrescarse en verano), el pisco sour... Realmente tenemos una comida extraordinaria. Cuentan la anécdota de que Andrés Avelino Cáceres estando en Europa le sirvieron comida francesa (una de las mejores del mundo, dicen), a él le gusto, pero dijo que preferiría "una patasquita de su tierra" (bueno, confieso que la patasca no es "santa de mi devoción"). Por otro lado (y esto me lo han dicho quienes han estado en el extranjero) la comida peruana solo tiene su sabor y encanto cuando se come en esta tierra, fuera de nuestra patria, tiene otro sabor (dicen que los ingredientes no son iguales). A eso le podemos añadir que cada persona que lo prepara le pone su "toque del sabor", su "secretito", que lo hace único e irrepetible (recuerden lo que escribí en Junio del 2011 cuando hablé de los tamales de mi abuelita).
Mi familia materna tiene muy buena mano para la cocina, tíos y primos han hecho gala de sus habilidades culinarias en las reuniones familiares y en otro tipo de eventos. Con mucho cariño recuerdo a mi tio Arcesio (fallecido en el 2010) preparando muy buenas pachamancas en el patio de su casa: era un espectáculo verlo desenterrar las carnes muy bien condimentadas, rodeadas de hojas de plátano, habas, papas...
De todos los platos de nuestra comida peruana preparados por mi familia tengo mucha preferencia por los anticuchos (visiten http://es.wikipedia.org/wiki/Anticucho para tener mas datos sobre este potaje) y las carnes a la parrilla, preferencia cuyo origen se pierde "en la noche de los tiempos", y que quizás comenzó cuando mi mamá nos llevaba a la procesión del Señor de los Milagros en Octubre y, antes de regresar a la casa, nos llevaba a comer.
Recuerdo que un Domingo de Marzo de 1981, (después que mi hermano salió del hospital recuperado de un accidente que lo tuvo muy mal), mi tio Modesto nos invitó a almorzar a su casa en Monterrico. Creo que la intención no era solo conocer su casa, sino ayudarnos a salir del mal momento que habíamos vivido por el accidente de mi hermano (en ese sentido, familiares y amigos, tuvieron varios gestos realmente reconfortantes que agradecemos muchísimo). Bueno, volviendo al almuerzo en la casa de mi tio Modesto, éste se tuvo sin mayor novedad, la familia estaba contenta ya que, por un  lado mi hermano ya estaba bien y, por otro lado, mi primo Miguel había ingresado a la Universidad de Lima. Pues bien, acabado el almuerzo, yo ya pensaba en decir a mis padres que era hora de volver a casa (en eso no he cambiado mucho); pero mi tía Norma dijo: "Espera, que mas tarde vienen los anticuchos". ¿Anticuchos? mmmmm. Sonaba interesante, creo que mi tia dijo en ese momento una palabra mágica. Al atardecer mi tio Modesto comenzó a encender el brasero en el patio delantero de la casa, y yo estaba atento a ver como preparaba todo. Lo primero que hizo fue pasar por la parrilla un poco de sebo. "Tío, ¿qué esta haciendo?", "Estoy curando la parrilla" (es decir la limpiaba con grasa para poderla utilizar). Luego comenzó a freir los anticuchos. Rato después, siendo ya de noche, llegaban los anticuchos a la mesa del comedor. No me equivoco si digo que quien la pasó mejor que nadie fui yo.
Tiempo después, y en diversas ocasiones, mi mamá preparaba carne a la parrilla no solo para los de casa, sino también en diversas reuniones y paseos con mi familia paterna, comida que ha sido muy apreciada por ellos, y que mis primas recuerdan con mucho cariño. Aunque no siempre eran anticuchos, la forma de prepararlos era la misma.
Con esas experiencias y observaciones, y considerando que me gustan los anticuchos, me he animado en varias ocasiones en estos últimos años a prepararlos en casa. Bueno, decir "prepararlos" es hablar demás. La verdad es que mi mamá corta los corazones de res y los condimenta, y yo simplemente los cocino, siguiendo las indicaciones que me da. Eso si, cada vez que me encargo de esta tarea, recuerdo la primera lección que me dio mi tio Modesto: "curar la parrilla".  
Con mucha gracia se me viene a la memoria como, a pedido de mi hermano, planificamos preparar anticuchos para el "Día de la madre". Yo le dije: "Yo voy a Misa a las 12 m., regreso a la casa a la 1.30 p.m., espérame con la parrilla encendida". Pues bien, me demoré en llegar a la casa (llegue a las 2.15 p.m.) y ni siquiera habían comprado el carbón. A esa hora a hacer todo y mi familia, que estaba de hambre, almorzó con tres horas de retraso.
No vaya a pensar, mi amable lector, que soy un "Gastón Acurio" en estos menesteres. Debo confesar que no siempre he tenido buenos resultados y en mas de una ocasión los anticuchos han salido medio carbonizados. Gracias a Dios, mis padres, mis hermanos y mis cuñados han sido "indulgentes" a la hora de hablar de lo que les preparo. Hoy 28 de Julio, los he preparado con motivo de las Fiestas Patrias del Perú (ya es casi una tradición hacerlos en este día) y, si no se han quemado mucho, ha sido porque mi mamá me ha estado controlando de que no me distraiga en otras cosas.
Una cosa es segura: no me atrevería a prepararlos para alguna reunión familiar, menos con mi familia materna (donde hay quienes tienen mejor mano que yo); aunque confieso que, en esas ocasiones suelo meterme a la cocina, no tanto para ayudar, sino, porque puedo comer impunemente, en complicidad con mis tios y mis primas, sin que nadie (sobretodo mi mamá) me esté controlando.
Por algo dicen que "el que parte y reparte..." y sobretodo, el que gorrea.

¡FELICES FIESTAS PATRIAS!

Escuchen aquí el vals "Noche criolla", según dicen, el Himno de los Restaurantes criollos. 

domingo, 15 de junio de 2014

GOCE, VEINTE AÑOS DESPUES

Ayer, Sábado 14 de Junio, nos reunimos con mis amigos de la promoción 1994-I "Dr. Luis Hernández Berenguel - Dr. Humberto Medrano Cornejo", de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, para conmemorar los veinte años de nuestra graduación. Tenía preparadas unas cuantas palabras que decirles, pues pensé que dirían "Que hable el padrecito"; pero las circunstancias y la hora que, como siempre, hizo que me fuera temprano ("en eso no has cambiado", me dijeron), no me permitió dirigirme a ellos. 
Ahora, con mas calma, les escribo lo que pensaba decirles y creo que, cuando lo lean, lo podrán saborear con más calma y con mas cariño. El mismo cariño que siento por todos mis amigos de GOCE.

Queridos amigos y amigas de GOCE:
Han pasado casi veinte años desde aquella memorable noche del Miércoles 10 de Agosto de 1994 en que nos graduábamos en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, y con ello terminábamos los estudios en dicha casa de estudios. Decir que "nos graduábamos", es solo una forma de hablar, ya que varios de nosotros teníamos que matricularnos al día siguiente en algún curso que nos faltaba para terminar la carrera, y no falto quien, ante el desconcierto de sus padres que no entendían porque tenían que matricularse de nuevo si ya se estaban graduando, les metieron el "viejo cuento" de que se trataba de "cursos de especialización".
Quisiera invitarlos a mirar el tiempo pasado y preguntarnos "¿de qué le tengo que dar gracias a Dios en estos veinte años?". Unos darán gracias por el desempeño profesional como abogados que, en algunos casos, es más notorio que en otros: a Julio Rodríguez lo vemos opinando en materia penal, Paul Duclós estuvo entre los diplomáticos del Perú en el Tribunal de La Haya, Iván Lanegra ha sido Viceministro de cultura... Otros darán gracias por el desempeño en otros campos: Homi como traductora, Salvador Del Solar destaca como actor. a Chalo Quijandría lo vimos como periodista igual que a Beatriz Llanos, César Galindo ha sido Congresista... Otros, por el don la familia, la paternidad o la maternidad, por haber superado alguna dificultad o haber alcanzado las metas trazadas... Yo, por mi parte, doy gracias a Dios por el hábito de Hermano Oblato de Nuestra Señora de la Soledad que llevo.
Todos tenemos algo de que dar gracias en este tiempo transcurrido y, si abrimos bien los ojos, nos daremos cuenta de que nuestra vida va dando frutos, que en medio de todo Dios va disponiendo de todo para nuestro bien, aun de las experiencias difíciles que hemos vivido; que nuestra vida no ha sido estéril.
Pero también les invito a mirar hacia el futuro y a soñar de nuevo, como lo hicimos hace veinte años. Alguno me dirá que ya no estamos en edad de soñar con el futuro (por allí conversaba con Nano Zaragozá y con Gillian Paredes y me decían que ya no tenemos la misma vitalidad de antes); que ya tenemos una vida armada, que ya no hay nada nuevo en que pensar... y quizás por allí salga algo de pesimismo.
Llegar (y pasar las cuatro décadas) no significa que la vida no nos ofrezca novedades, que ya todo está hecho, y que lo único que queda es seguir así, caminando hacia la jubilación (aun lejana). Creo que la vida nos presenta nuevas experiencias, nuevos retos, nuevos sueños; podemos volver a tomar decisiones, a comenzar, a retomar caminos que, por diversas razones hayan quedado truncados. Quizás esto les evoque la película "A los 40" que recientemente se ha estrenado; a mi, mas bien, me recuerda a una canción que cantamos al final del primer scketch de las Olimpiadas de 1992:

"Toma mi mano y júntala a la tuya
hagamos que florezca al fin la paz,
el futuro nos espera siempre nuevo
con mis amigos todo vuelve a comenzar"

Les animo a soñar, a mantener la ilusión y la alegría de la juventud, a mirar con optimismo ese futuro "siempre nuevo"; y a seguir adelante en los caminos que hemos emprendido.
Que Dios les bendiga a cada uno de ustedes. Yo les agradezco el cariño que desde los tiempos universitarios me han regalado, a veces entre broma y broma, y los encomiendo en mis oraciones con mucho cariño. Guardo de Goce los mejores recuerdos, y creo que, si ahora me ven como Hermano Oblato, es gracias a sus oraciones, y a que ustedes creyeron, mucho antes que yo, que este es mi camino.

¡Gracias Goce, por tanto bien recibido!

martes, 27 de mayo de 2014

EL CRISTO DEL DESCENDIMIENTO

Corría el año de 1603, cuando el 13 de Abril un grupo de españoles venidos de Sevilla fundan en la iglesia de San Francisco de esta Ciudad de los Reyes (Lima), la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, cuya misión era solemnizar la celebración del Viernes Santo en esta ciudad, de la misma manera que se hacía en los reinos de España. Por aquel entonces Santo Toribio de Mogrovejo era Arzobispo de Lima; a pocas cuadras, en el Convento de Santo Domingo, vivía el Hermano Martín de Porres; un poco mas allá, una Terciaria Dominica, Isabel Flores de Oliva, Santa Rosa de Lima, se santificaba en su casa; y San Francisco Solano recorría el Virreynato del Perú evangelizando a los pueblos.
La Cofradía de la Soledad, en su afán de dar mayor realce a la celebración del Viernes Santo, contrató en 1619 al escultor catalán Pedro de Noguera (el mismo que fabricó la sillería del Coro de la Catedral de Lima), para que le hiciera una imagen de Cristo, articulado en cabeza y brazos, de modo que pudiera colocarse en una cruz el Viernes Santo, reclinar su cabeza al momento de expirar, y luego ser descendido para ser trasladado en un catafalco en procesión por las calles de la ciudad. Así pues, a partir de 1620, comienza a realizarse en la Plazuela de San Francisco el "Oficio del Descendimiento", que consistía en representar la muerte de Jesús y su descendimiento de la Cruz, luego se tenía una procesión, junto con otras imágenes de la Pasión de la iglesia de la Soledad, entre ellas la de Nuestra Señora de la Soledad, y concluía con la "sepultura" de Cristo bajo el altar mayor de la iglesia de la Soledad. Como dato adicional mencionamos que el Domingo de Resurrección, salía del mismo lugar una imagen de Cristo Resucitado que se encuentra, por ahora, en la Catedral de Lima. Dos cuadros del siglo XVII que se encuentran en la Sala de Cabildos de la iglesia de la Soledad (que actualmente funciona como capilla provisional) nos muestran el esplendor de esta procesión en la que participaban mas de mil penitentes.
Estamos en una época en la que los oficios litúrgicos se tenían en latín y muchos pobladores eran analfabetos, por lo que las representaciones de la Pasión de Cristo (música, pintura y escultura) eran un medio de acercarse al Misterio Pascual "cómo si presente estuviese". Y en ese contexto del barroco limeño (siglo XVII), el P. Francisco del Castillo, S.J. iniciará años mas tarde en la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, la "Meditación de las Siete Palabras de Cristo" (que después el P. Alonso Messía, S.J. convertirá en el tradicional "Sermón de las Tres Horas"), cuya única finalidad es reflexionar sobre las Palabras que Jesús dijo mientras agonizaba en la cruz.
La Independencia del Perú hizo que decaigan todas las devociones de origen español, y por ello dejó de realizarse la procesión penitencial del Viernes Santo; decayendo la devoción del pueblo limeño al "Cristo del Descendimiento", quedando en el olvido. Asimismo, el paso del tiempo, hizo que algunas personas, con muy buena intención, pero con poco criterio, retocaran esta imagen en diversas épocas y, en consecuencia, perdió su belleza original.
El Sábado Santo de 1990, gracias a la iniciativa de Mons. Augusto Vargas Alzamora, S.J. Arzobispo de Lima y de Mons. Alberto Brazzini Díaz Ufano, salieron en procesión las imágenes de Nuestra Señora de la Soledad y de San Juan Apóstol; y en el 2004 vuelve a salir la imagen del Cristo Yacente. Mas adelante, en el 2006, meses después que un  incendio dañara parte de la iglesia de la Soledad, la Procesión de Penitencia de Nuestra Señora de la Soledad y del Cristo Yacente (al que se llamó el "Cristo del Santo Entierro") recupera como día propio el Viernes Santo, y junto con ello se comenzó a realizar el cortejo procesional, al mismo estilo de Sevilla, tal como se aprecia en los cuadros mencionados mas arriba.
En el año 2012, los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad (institución a la cual pertenezco como Hermano Oblato), restauramos la "Ceremonia del Descendimiento" después de casi 200 años, que se realiza a continuación de la Liturgia de la Pasión del Viernes Santo. Gracias a la ayuda de los Franciscanos del Convento de los Descalzos de Lima, conseguimos el Ritual que se emplea en la Basílica del Santo Sepulcro en Tierra Santa y, luego de traducirlo, lo utilizamos a partir de ese año en la iglesia de la Soledad. Es cierto que en diversas partes del Perú (por ejemplo en Lurín) se realiza esta ceremonia desde tiempos coloniales, en la cual los "santos varones" van desclavando la imagen de Jesús y la preparan para ser llevado en una procesión, en medio de cánticos y moniciones; sin embargo, el rito de la Basílica del Santo Sepulcro (que, al parecer, fue utilizado en la iglesia de la Soledad en los tiempos coloniales) es mucho más sobrio y más solemne, y en el cual el canto gregoriano acompaña discretamente el descendimiento, la incensación y la unción de Jesús para luego tener la procesión.
Pero a la restauración de la procesión del Viernes Santo y del Oficio del Descendimiento, faltaban dos restauraciones mas: la de la imagen en si, y la del nombre de la misma, ambas retocadas por el tiempo. El año pasado, los Hermanos de la Soledad le encargaron al taller del Museo "Pedro de Osma" dirigido por el maestro Álvaro Sandoval, la restauración de la imagen de Cristo; y, junto con ello, se encontró el contrato que la Cofradía de la Soledad hizo con Pedro de Noguera en 1619, que nos permitió restaurar el nombre de la imagen: "Cristo del Descendimiento", porque fue hecho para la Ceremonia del Descendimiento del Viernes Santo.
El pasado Viernes Santo, aun sin terminar su restauración, la imagen del Cristo del Descendimiento estuvo en las celebraciones de la iglesia de la Soledad. A muchos les impresionó, y quienes lo vieron en el catafalco, tenían la impresión de ver el cuerpo de un difunto envuelto en una sábana, lo cual causaba respeto y devoción.
Hoy, habiéndose concluido el proceso de restauración (que es volver la imagen a su estado original), el Museo "Pedro de Osma" de Barranco, inicia la exposición "Cristo del Descendimiento, tesoro del barroco limeño, obra del maestro escultor Pedro de Noguera" donde, además de exponerse la imagen de Cristo, se mostrará como fue restaurada la imagen y un video de la Ceremonia del Descendimiento y de la Procesión del Viernes Santo. Será una oportunidad para apreciar esta obra de arte, y con ella la expresión de fe de la iglesia de Lima que desde tiempos coloniales ha honrado a Cristo y a María en el Misterio Pascual. Los invito a visitar esta muestra en el Museo ubicado en la Av. Pedro de Osma 423, Barranco, y a animarse a colaborar con los Hermanos de Nuestra Señora de la Soledad en  restauración de la iglesia (que se está avanzando en ello) y en las imágenes.
El video lo pueden ver haciendo click aqui.
Y, a propósito de restauración de imágenes, sueño con que pronto pueda devolverse el esplendor y belleza a la imagen del "Santo Cristo de la Columna y Lágrimas", imagen de madera del siglo XVII, y cuyo costo de restauración asciende a la suma de US$ 3,000.00 (Tres mil dólares americanos) monto que, posiblemente tenga con mucha facilidad algún devoto lector de este blog. Si usted es ese lector, o quiere ayudar en algo, visítenos en la iglesia de Nuestra Señora de la Soledad (esquina Jr. Ancash con Jr. Lampa, costado de las Catacumbas de San Francisco de Lima).

viernes, 16 de mayo de 2014

SIGNOS DE RESURRECCION

I
Corría la Cuaresma del 2010, y Elizabeth, una amiga de la Universidad Católica, que se encuentra en Europa y a quien no veo desde hace muchos años, retomó contacto conmigo por la lectura de este blog y por el facebook, por medio de los cuales se enteró de mi trabajo en la Parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados. En una de las veces que conversamos me comentó que su papá, ya mayor y con problemas de salud, se encontraba internado en una casa de reposo en Magdalena, y me pidió que fuera a visitarlo; me dijo además que él había estado vinculado a la Iglesia en su juventud y que le vendría bien una visita como la mía.
Me comprometí a hacer la visita. Sin embargo, una pregunta me asaltaba en ese momento: ¿qué podía hacer durante una visita a una persona mayor, que nunca en su vida me había visto? Aún así, en los días de la Semana Santa me lancé a esta misión, no sin antes avisar a Elizabeth para que prepararan a su papá para la visita.
Cuando llegué me trajeron al papá de Elizabeth, un señor mayor, sentado en una silla de ruedas, que no hablaba. Lo único que se me ocurrió, fue entonar algo de Canto Gregoriano (pues, como ya les dije, sabía que de joven había estado vinculado a la Iglesia). En aquel momento, el señor cambió su semblante, y me aplaudió muy suavemente (ahora que lo pienso, no recuerdo que muchas personas me hayan aplaudido por haber cantado, ya que por lo general solo canto en Misa y allí no se aplaude). Durante un momento me puse a cantar y a hablarle un poco, el señor me tomó de la mano, y en su rostro pude ver un poco de alegría.
Me costó despedirme, si mal no recuerdo la hora de visita había terminado. Pero en aquella ocasión, con solo algunos cantos en latín le devolví la sonrisa a un hombre anciano y enfermo. Cuando se lo conté a Elizabeth me agradeció la visita, que al parecer le hizo bien a su padre. Mas adelante ella se llevó a su padre a Europa a vivir con ella.
Así como yo tuve esa experiencia, muchas personas de buena voluntad dan alegría a quienes, en hospitales y asilos, viven de alguna manera la experiencia de la muerte, del dolor, de la soledad.

II
En el Jirón Aguarico, en Breña, los jesuitas tenían una casa, que en sus primeras épocas sirvió como sede del Centro de Proyección Cristiana, dirigido por el P. Eduardo Bastos, S.J. Mas adelante, la parroquia de Nuestra Señora de los Desamparados utilizó dicho local para que funcione allí el Dispensario Médico Parroquial (que fue desactivado el año 2003) y un Centro de Conciliación Extrajudicial. Después bajo la tutela de la parroquia funcionó allí un Taller de Terapia y Oración para personas con problemas de drogas y alcohol. Cuando los jesuitas dejaron Desamparados se cerró el Taller de Terapia, el Centro de Conciliación se mudó a un nuevo local, y la casa quedó a cargo de unos guardianes. Hay que mencionar que después que se cerró el Dispensario Médico Parroquial aquel local fue tornándose lúgubre y triste, algo que se hizo mas visible cuando se instaló el Taller de Terapia, y mucho aún más cuando ya no funcionaba nada en ese inmueble.
Años después, mi amiga Rossana, educadora de niños por vocación y formación (a quien muchos le debemos sus enseñanzas, su paciencia y su consejo en Desamparados), compró el inmueble del Jirón Aguarico para que funcione un nido. Recuerdo que cuando ni bien lo pudo ocupar, me invitó junto con Carlos su esposo, a visitar el lugar: era un lugar desolado, me recordaba a la cárcel que había visto en una película (y ahora que recuerdo, a los calabozos de las Comisarías, de lo cual hablaré en otro momento). Rossana me dijo que, cuando los guardianes desocuparon la casa sacaron gran cantidad de basura, y que daba miedo visitar los ambientes del fondo.
Tiempo después visité la casa cuando estaba en obras; y, más adelante, cuando comenzó a funcionar el Nido que lleva por nombre "Mundo Azul". La casa había cambiado: ya no había muerte, había vida, los niños jugaban, bailaban, hacían travesuras, corrían... y vi a Rossana que era feliz porque daba un paso más en su vocación al servicio de la educación de los niños más pequeños.

* * *
La Resurrección de Jesús es el acontecimiento fundamental de nuestra fe: creemos que Él ha vencido a la muerte, y que nosotros participaremos de su victoria.
Sin embargo, corremos el peligro de "encerrarlo en la Iglesia" y no verlo en otros lugares: Jesucristo vive, nos hace a nosotros testigos de su Resurrección y nos hace a nosotros "Resucitadores": resucitan muertos aquellos que visitan a los enfermos y ancianos en asilos y hospitales dándoles alegría y consuelo, aquellos que trabajan con quienes están en la cárcel, aquellos que son capaces de transformar inmuebles desolados y le dan vida con la alegría de los niños, aquellos que educan a quienes son difíciles de educar, aquellos que dan aliento a los que sufren, aquellos que les enseñan a los que nadie quiere que ellos son también valiosos para Dios y para el mundo...
Usted, mi amable lector puede recordar muchas cosas más. ¿No ve en ellos la alegría de la Resurrección, de la vida? Eso es lo que celebramos en la Pascua: un Dios vivo, que vive entre nosotros, que nos invita a dar vida.
Quienes trabajan por esa vida, muestran la gloria de Dios que está en la tierra; hacen realidad lo que dijo San Ireneo en el siglo II: "La gloria de Dios es el hombre viviente".

Les invito a escuchar "Luz que vence a la sombra" de Miguel Manzano y José Antonio Olivar.