sábado, 28 de marzo de 2015

PREGÓN DE SEMANA SANTA 8 - DOMINGO DE PASCUA DE RESURRECCIÓN

Ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción[i]

La muerte no es el final, ni la definitiva palabra de Dios.
Creemos en un Dios que es Vida, que ha venido para darnos la vida en abundancia, que no se resigna a la muerte de sus hijos.
Y por eso, porque creemos que la vida vence a la muerte, el Sábado 4 de Abril, a las 8 de la noche, nos reuniremos para celebrar la Vigilia Pascual, la noche en que aguardamos la Resurrección de Jesús y esperamos su retorno.
Esa noche, en medio de las tinieblas que nos recuerda al Oficio de la Noche del Miércoles Santo, la luz del Cirio Pascual iluminará la oscuridad del templo para simbolizarnos que Cristo vence a la muerte.
Y con gozo y alegría se canta:
Exulten los coros de los ángeles
Exulten las jerarquías del cielo
Y por la vitoria de rey tan poderoso
Que las trompetas anuncien la salvación.
Esta es la noche
en que rotas las cadenas de la muerte
Cristo asciende victorioso desde el abismo.
Esta es la noche tan dichosa en que se une el cielo con la tierra
Lo humano y lo divino.[ii]

Durante años he cantado el Pregón Pascual, y puedo decir que lo he cantado con gozo, cariño y nostalgia; recordando en cada verso no solo el misterio que conmemoramos, sino también rostros y personas con quienes he celebrado la Pascua en otros años. Y es que, en ese misterio de la resurrección estamos en comunión con toda la Iglesia extendida por toda la tierra, que se alegra y celebra con júbilo el triunfo de su Señor.
La noche de pascua es noche de oración, de escuchar la Palabra de Dios que nos narra la historia de la salvación desde la creación hasta la Resurrección del Señor; de renovar nuestro bautismo, con el cual comenzamos a participar del Misterio Pascua de Cristo; de celebrar la cena con el Resucitado y con la comunidad.
Y María, Nuestra Señora de la Soledad, a quien vimos de negro, la veremos esa noche de blanco, ya no le cantaremos con dolor, porque su dolor ha terminado; con ella cantamos “Aleluya” y ese canto debe hacer retumbar las paredes de los templos. María es la primera que se alegra con la resurrección de Jesús. La Biblia no nos narra el encuentro de María con el resucitado, porque “la Escritura supone que tenemos entendimiento[iii]: Por ello, con toda la Iglesia le felicitamos cantando “Regina celi laetare”, “Reina del cielo alégrate”.
Por ello, en esa noche, ¡más que nunca! los templos deberían estar llenos de gente, más que en Navidad, más que el Domingo de Ramos, más que las procesiones. Es la noche de la Pascua, de la alegría, de la vida. No nos quedemos en el Viernes Santo. Es solo el primer paso. No nos dejemos vencer por el cansancio. ¡Cristo ha vencido a la muerte y con Él venceremos todos!
La celebración continúa el Domingo de Pascua con nuestra Misa Dominical al mediodía. Ojalá que la alegría no se quede encerrada en la Iglesia, sino que llegue a nuestros hogares: si en Navidad nos reunimos con la familia para compartir y celebrar con una buena comida ¿por qué no hacemos lo mismo en Pascua? “Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”[iv]
¡Que la alegría de Cristo resucitado llegue a las familias, a los enfermos, a los que están tristes, y, por qué no, también a los alejados y no creyentes! Jesucristo trae la vida en abundancia para todos.
Foto tomada del Facebook
de "Fotos cofrades"
Para los Hermanos de la Soledad, el Domingo de Pascua, la alegría será muy especial: viene en procesión la imagen de Cristo Resucitado, imagen que forma parte del patrimonio artístico de esta iglesia y que se encuentra temporalmente en la Catedral de Lima. Visitará nuestro templo por una semana para regresar a la catedral el Segundo Domingo de Pascua.
Quienes en tiempos de la colonia, nos han precedido en el cuidado de esta iglesia quisieron reproducir cada momento del Misterio Pascual: la procesión del Viernes Santo, acababa con el “entierro” de la imagen del Cristo del Descendimiento en la Capilla del Santo Sepulcro que está debajo del altar mayor; y el Domingo de Pascua, salía de esa capilla la imagen del Resucitado. Ojalá pronto podamos ver salir, nuevamente, al Cristo Resucitado de la capilla del Santo Sepulcro durante el canto del “Gloria” de la Vigilia Pascual y el sonido jubiloso de las campanas.
Para poder hacer esto, le pedimos al Arzobispado de Lima, que nos devuelvan pronto la imagen del Resucitado, que se quede en esta iglesia de la Soledad, no esperemos a que esté completamente reconstruida. ¡Esta es su casa, este es su hogar, pobre y humilde, pero es su casa y su hogar y es aquí donde debe estar!
Esperamos que este pedido se haga realidad pronto. Confiamos en que así sea y con ello nuestra alegría será completa.
Con la celebración del Domingo de Pascua concluye la Semana Santa. El cansancio de toda la celebración se une a la satisfacción de la misión cumplida y al deseo de hacer las cosas mejor en el año siguiente. Por mi parte, ese día aflora en mi corazón un deseo, el mismo que tienen los hebreos de poder celebrar la Pascua en su patria: “El próximo año en Jerusalén”: ¡Que el Señor nos conceda poder celebrar la Pascua nuevamente, junto con todos nuestros hermanos, junto con toda la Iglesia extendida por los confines dela tierra!
¡El próximo año en Jerusalén!

Les invito a escuchar Luz que vence a la sombra, de Miguel Manzano.


[i] Salmo 15, 10
[ii] Misal Romano: Pregón Pascual
[iii] San Ignacio de Loyola: Ejercicios espirituales Nº 299
[iv] Salmo 117

Próxima publicación: Lunes 30 de Marzo.

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